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Historia 188742 — capítulo 20

She´s Gone(Bargainig)/ Ella se ha ido(Negociación)

--¿Dónde estabas?

--Te dije que caminaría

--Creí que caminarías por unos minutos y regresarías. Pase por tu apartamento anoche y  Sirius me dijo que nunca llegaste. ¿Dónde pasaste la noche?

Había aparecido en el hospital a primera hora de la mañana, vistiendo la misma ropa del día anterior, ojeras y el cabello desordenado. Inmediatamente fue interceptada por Neville, quien parecía al borde de un colapso.

--Solo caminé—se justifica sin darle importancia.

--¿Toda la noche? Pudo haberte pasado algo. Estaba a punto de reportarte como desaparecida

--Neville—y le señala con la mano que se detenga—ahora no. Ya estoy aquí, es lo que importa.

--Ayer me quede muy preocupado, y con todo lo que dijiste…

--Está bien, creo haber aclarado mi cabeza.

--Cabeza y sentimientos no son lo mismo Hermione—le debate—y hoy… será aún más duro que ayer.

Eso parece llamar su atención lo suficiente para despertarla de su letargo.

--¿Qué?

--Bueno… ahora deben tomar una decisión—razona sombrío—sobre qué hacer con Ginny.

En las últimas horas ha tratado de ignorarlo, pero ya no podrá hacerlo más. Desde el momento en que cruzo la entrada el hospital, vuelve a ser una pobre chica que perdió a su mejor amiga.

--¿Y dónde están?—no hace falta especificar que se refiere a los Weasley.

--Con ella.

No hay necesidad de mayores explicaciones. Solo caminan hasta allá, hasta lo que queda de ella. Los hospitales nunca le gustaron, pero ahora piensa que nunca poder volver a pisar uno. No después de lo que pasó.

--Ahí—señala Neville con la cabeza al llegar al pasillo.

En un sillón bastante precario, la familia Weasley se mantiene despierta, cuales muertos en vida. Solo allí. La diferencia la hacen Charlie y Bill, que ahora acompañan al resto también. Sin evitarlo, piensa en el único ausente. Pero antes de poder divagar mucha en ello, el mayor de los hermanos ya está en camino en su dirección.

--Hermione—comienza, aunque da la impresión de no saber que más decir—lo… lamento—y ve en sus ojos el dolor que tiene—Todos debimos haberla apoyado, siendo su familia… solo tú…

Sería difícil ponerle nombre a lo que siente, con tantas cosas sucediendo a su alrededor.

--No tienes que decir nada, no digas nada.

--Claro que tengo que—insiste, tragando saliva para poder hablar—fuiste lo único que tuvo estos meses mientras nosotros solo nos mantuvimos al margen—y luego aguarda un momento para continuar—Sé que la cuidaste. Eras su mejor amiga.

--Ginny es…--detiene sus palabras al notar una oleada de dolor—mucho más que mi mejor amiga. Por eso, honestamente, ahora no quiero hablar sobre quien la apoyo y quién no. Solo… solo vine a verla.

--¿No la has visto aún?—pregunta con sorpresa.

--No, yo…

¿Cómo tendría que explicarlo? ¿Cómo podría explicarle que salió huyendo por que el peso de todo a su alrededor estaba aplastándola? Huyo, como suele hacer de las personas, porque no quería sentirlo. ¿Cómo le explica que pasó la noche en una banca de cemento en una sucia esquina de la ciudad?

--Necesitaba un respiro antes de… verla.

Bill suspira un poco mientras le mira, entiende. Bill, el mayor y razonable, siempre entiende. El hospital es solitario a esa hora, mayormente habitado por doctores y enfermeras que nunca dejan ese lugar. Los únicos en aquel pasillo eran los Weasley, Neville y Hermione.

--Unos doctores vinieron—empieza a relatar Bill—y nos preguntaron acerca de… las medidas extraordinarias…

Ahí va, la decisión.

--…su cerebro muestra mínima actividad, por lo que hablando medicamente, puede declararse muerte cerebral—toma su tiempo para deshacer un nudo en la garganta—así que quieren saber si la trasladamos a un lugar donde la vigilen 24 horas al día, esperando un milagro  o… le retiramos el soporte vital.

Tiene el impulso de aislarse de nuevo, de volver a vagar por las calles como lo hizo anoche. Donde solo tenía que ocuparse de seguir respirando y no temblar en el frio de la noche.

Piensa en ella, riendo en la inmensidad de la naturaleza.

--Yo creo que es hora de dejarla ir—le suelta el muchacho derrotado.

Mira en sus ojos, Bill es el razonable. Detrás de él su familia, los gemelos, Charlie y Percy. Luego Molly, Arthur, este último tiene encima de las piernas un sujeta papeles, una hoja en él y una pluma. Es hora de decidir si van a firmar para que su hija muera.

--pero…no estoy seguro y…--es la duda más grande que alguien podría tener—Hermione, odio pedirte esto, pero, como tú dijiste, eres más que su mejor amiga.

En verdad lucha para no quebrarse.

--¿Qué deberíamos hacer? Firmar para desconectarla o…

La imagen en su cabeza es tan vivida que la asusta. Ginny Weasley riendo y riendo, despreocupada y joven. Toda una amante de la vida.

--Deben firmar—y ya no tiene asomo de duda—Yo también creo que es hora de dejarla ir—otra soledad de dolor—Ella ya se ha ido…sigue ahí, pero ya se ha ido.

Bill asiente, la mira y sin necesidad de palabras, le da las gracias. Regresa con los demás, se arrodilla para quedar frente a sus padres. Por mucho que Hermione no quiera hacerlo, alcanza a escuchar cada una de las palabras de su conversación.

--Mamá, papá… es hora—habla con calma, con decisión—Es hora de firmar.

La señora Weasley esconde la cara en su marido. Arthur mira de la hoja a su hijo, traga saliva y lloroso, estampa su firma.

Aparece un hombre de bata que nunca ha visto antes, otro doctor en mayor rango de autoridad tal vez. Recoge el sujeta papeles y es entonces que una destrozada Molly  tiene el impulso de arrebatárselo de las manos, Bill la sujeta a tiempo, abrazándola.

--Mamá, es hora.

--No—es lo único que dice, repetidamente entre el llanto

--Mamá—pide el otro suplicante.

--Aún no, ni siquiera ha llegado…

--Me acaba de llamar, está entrando al hospital, no tarda.

--Pero y si él…

--Mamá—la toma del rostro, ya rojo e hinchado—él estará aquí antes a tiempo. Y escúchame,—procura poner especial cuidado en sus palabras—te despedirás y luego saldrás del cuarto, no estarás ahí cuando… pasé.

--Bill—dice bajando la cabeza en los brazos de su hijo—yo tengo que…

--No, mamá. No tienes que ver eso—le asegura—Estarás afuera, con papá.

--Pero Bill…--intenta replicar

--Mamá, por favor—ambos se miran conteniéndose lo más que pueden—solo quiero que sea más fácil para todos.

La parte que más intentaba evadir estaba allí, justo frente a ella.

--Por favor…--continua suplicando él, hasta que por fin recibe lo más parecido a un asentimiento—Entonces despídete de tu hija ahora, mamá.

Con dificultad y pesadez, todos se ponen de pie. El doctor le da el documento en el sujetapapeles a una enfermera, que se aleja con él. Entra después de todos los Weasley, procurando quedarse junto a la puerta. Alcanza a distinguir como se acercan a la cama, la rodean. Luego el hombre cierra la puerta para darles privacidad, y es todo lo que ve.

Un segundo más tarde la enfermera regresa, con la compañía de Viktor Krum. Todavía no se decide exactamente qué hará con él, que sentirá respecto a él.

--Lamento mucho tu perdida Hermione—se ha acercado hasta ella—y entiendo si tienes cierto rencor u odio hacia mí, yo…

--Dr. Krum—lo detiene, igual que ha hecho con Neville antes—si ha venido a explicarme como hizo todo lo que pudo, ya no quiero oírlo, no tiene caso ya—es tajante en su respuesta.

--Ojala hubiera venido a eso—desea él con tristeza—La señorita Weasley se desangro en mi quirófano. Yo fui quien la declaro con muerte cerebral, yo fui su doctor.

Está tratando, de verdad está tratando de encontrar motivo a sus palabras.

--…y por eso soy yo quien debe retirar su soporte vital—concluye—Yo voy a desconectar a tu amiga, por eso estoy aquí.

Le parece cruel, horrible. Sabe que nunca jamás olvidara este nombre ni esta cara, y ojala fuera por su benevolencia o sus habilidades como médico. Hablando técnicamente, estas serán las manos responsables de que Ginny muera.

--Así que te doy todo el derecho para odiarme—le dice por ultimo.

Quizá un día pueda verlo diferente, pero no hoy y está segura que no pronto.

Antes de poder apartar su vista del médico, sus ojos se abren precipitadamente mirando sobre el hombro de Krum. Otra ráfaga de dolor, cegada rápidamente por un espejismo, o lo que ella cree es un espejismo.

¿Cuánto ha sido? No mucho ¿dos meses desde que dejo de verlo? Un poco más. No lo está segura, pero Ron Weasley luce diferente y al mismo tiempo igual. Trae una mochila y una gran maleta a cuestas,  la ropa casual y desgastada de siempre. Quizá lo que cambio es su cara, que refleja miseria. Y sus ojos, más vacíos y rojizos que antes.

¿Es real? Lo es. Está ahí, cada vez más cerca.

Ella camino por acto reflejo en su dirección, sus miradas se encuentran cuando sus cuerpos se quedan congelados a escasa distancia.

--Lo siento—se le escapa la inocencia y la fragilidad en palabras, lo que siempre sucede si se trata de Ron—Lo siento mucho. No pude salvarla.

Y deja salir los demonios de la ira, del coraje, de la negación y el intenso dolor directo en sus ojos, brillantes y azules. Lo dice porque así lo siente, pudo haber hecho más.

Él lo entenderá, porque es Ron y él sabe.

Suelta pesada la mochila, dejándola caer en uno de los costados del pasillo. Alarga uno de sus brazos en su dirección con la palma abierta. Toma una de sus mano y la atrae con firmeza pero sin apresurarse.

Ahí es cuando Hermione reconoce lo que es sentir a Ron, entrando de lleno entre sus brazos, con la cabeza pegada a su pecho y sus manos perdidas en su espalda.

--No podemos salvar a todos—susurra él con premura.

Hermione, por primera vez, se permite llorar realmente. En este lugar seguro que ha encontrado para romperse.


Ahora caminaba deambulando delante de la puerta; Ron la seguía de vez en cuando con la mirada, con un hombro recargado en la pared. Se había dicho a sí misma que lo que pasó unos minutos antes fue solo un arranque de debilidad, algo pasajero.

No se arrepentía de ello, porque valla que si había sentido bien, era solo que no volvería a suceder.

Neville aún estaba allí, callado y prudente como siempre. Viktor Krum y la enfermera también, pero mucho más expectantes en la forma en que Ron y Hermione se habían abrazado y luego repentinamente, puesto varios metros entre ellos.

Los ruidos y gemidos en la habitación cesaron abruptamente, solo para dar cabida a ruidosos pasos. En el siguiente instante la puerta estaba abriéndose, con el señor Weasley delirante y la señora Weasley pálida como la cera recargada en su hombro.

--Enfermera—llamó Charlie desde atrás de sus padres—necesitamos ayuda. Mi mamá acaba de desmayarse.

--Por aquí—los guía ella con presura.

Alejandose con Molly Weasley a cuestas, Arthur y Charlie siguen a la joven, dejando a sus espaldas un mar de preocupación e incertidumbre.

--¡Ron!

Bill es el primero en identificar a su hermano, lo siguen Fred, George y Percy. Se abraza y saludan mesuradamente, con más pesar que alegría por verse. Hubieran dado todo por reunirse en familia otra vez, pero en condiciones mucho menos dolorosas. Sin una hermana que desconectar de la vida.

--¿Qué pasó con mamá?—pregunta Ron apenas tiene oportunidad

--Ha sido muy intenso para ella—admite George—y no ha comido nada desde ayer.

--Esto parece una pesadilla—dice Fred con las manos en la cabeza.

Todos lucen exhaustos y sufriendo. Sin duda es una imagen contrastante con los sonrientes y bromistas chicos que conoció.

 --Siento mucho interrumpir—Viktor, quien hasta el momento se había mantenido al margen, comienza a hacer su trabajo—pero ya han pasado las horas reglamentarias y…

Es suficiente para terminar de destrozarlos a todos, que se nublan en lágrimas de nuevo, aprietan puños o simplemente alejan la mirada.

--…pero podemos esperan a que todos estén aquí, si gustan—flexible en la oferta puesto que acaban de llevarse en malas condiciones a la señora Weasley.

Los hermanos se miran entre sí, sin decir una palabra verbalmente pero con miradas elocuentes que ya han decidido cómo obrar.

--No—y nuevamente es Bill quien se hará cargo—Está bien. Hágalo ahora.

Viktor asiente y emprende su camino al interior del cuarto, espera a que todos lo sigan sin embargo solo Bill y Ron amagan en moverse en esa dirección. Los demás, no sin antes darles una palmada a los otros dos, se alejan para seguir a su padre y a Charlie.

Ella los observa alejarse hasta que desaparecen y solo cuando despierta de su pequeño letargo se percata de que la puerta de la habitación de Ginny ya está abierta de nuevo, con el par de hermanos dentro y el doctor Krum. Se mantienen parados y expectantes hacia ella. La están esperando pero ella sigue sin moverse ni un centímetro.

--Neville—llama en un arrebato de miedo.

Lo siente posicionarse detrás y hablarle de cerca.

--Ya estuve con dentro—le informa con una mano en su hombro—ya me despedí. Ve, dile adiós a tu amiga.

A veces, cuando tiene mucho miedo como ahora, se dice a si misma que lo único que necesita para que la sensación desaparezca es empezar. Arrancar la bandita, como dicen.

Entra. Es una habitación similar a todas, similar a aquella donde la atendieron por primera vez. Ha venido tantas veces al hospital, a habitaciones como esta, que puede decirlo sin dudar, todo es igual que siempre. Y nada lo es, por supuesto. Todo luce diferente.

Ahí está ella, recostada. Cubierta de medio cuerpo hacia arriba por una sabana deslumbrantemente blanca. De su mano derecha salen tubos muy finos, intravenosa, supone. Con esa cosa parecida a una pinza enorme en su dedo, la que dice que su corazón sigue resistiendo. De su pecho salen cables que la conectan a varias máquinas con símbolos y letras en las pantallas, que hacen "bips" sin parar. Y de su boca, un largo tubo que la mantiene con vida gracias a un ventilador artificial.

Es un desastre. Pero lejos de todos los tubos y los cables. Lejos de la venda a lo largo de la circunferencia de su cabeza y la bata de hospital.  Esa es Ginny, la misma de siempre. Con los ojos cerrados y el semblante tranquilo, como si solo tomara una siesta.

Pensar lo contrario resulta aterrador.

Ron da un paso adelante para quedar más cerca de su hermana, y pasa su mano de su mejilla a su pelirrojo cabello. Hermione se limita a verlos guardando su distancia, a él acariciando su cabello con la expresión de ver a una niña pequeña tendida en la cama.

--¿Cómo llegamos hasta aquí, enana?—le susurra con ternura.

Hermione se contiene de apartar la mirada.

--¿Y cómo volver?—continúa él, y dos gruesas lágrimas caen por su rostro.

Algunas veces, incluso si sabemos exactamente cómo llegamos hasta aquí, no significa que podamos arreglarlo.

Bill palmea su espalda, Ron limpia su cara con la manga de su chaqueta. Acerca su cara a la de ella y susurra algo que nadie más alcanza a escuchar. Luego le da un beso en la frente, dejando una escena capaz de arrancarle unas lágrimas a cualquiera.

Así que ¿es así como sucede? ¿Es así como se le pone fin a años de memorias y anhelos? ¿Es éste el fin? ¿Esto es todo?

Hermione alarga una mano para tocar la de Ginny. Esta tibia, y solo refuerza la sensación de que lo que hacen no tiene sentido. Esta tibia y dormida. Solo eso. Da la impresión de que podría abrir los ojos en cualquier momento.

Negociación, la otra etapa del duelo. Negociamos cuando no podemos seguir odiando, negociamos todo lo que somos. Suplicamos, rogamos, ofrecemos lo que tenemos. Ofrecemos nuestra alma y la cambiamos por un día más. Por un respiro más.

Ojala lo hiciera. Ojala volviera a verla con la mirada alegre y una sonrisa pícara. Se sienten años desde que eso pasó, a pesar de que solo ha sido un día.

--Muy bien, esto es lo que pasará—comienza a explicar Viktor, quien ya se ha colocado un par de guantes blancos de látex y se ha puesto al lado opuesto del de Ron y Hermione—Voy a retirar todos los cuidados extraordinarios que la mantienen estable. Los cables, la intravenosa y finalmente…

--Ya sabemos que vas a hacer—interrumpe duramente Hermione—No necesitas explicarnos nada.

Viktor la mira, pero no con molestia, sino comprensión. Bastante calmado y propio.

--No se los explico porque no lo sepan—incluso suena protector—se los explico porque aunque crean que están ligeramente preparados para lo que va a pasar, no lo están. Su cerebro no puede asimilar lo que estamos a punto de hacer.

Ahora si lo ve directo a los ojos, acordando en silencio con él.

--…así que diciéndoles todo esto, les doy un poco más de tiempo y recursos para que lo procesen, ¿está bien?

Ambos asienten, él continúa.

--Finalmente, apagare el ventilador y sacaré el tubo de su boca.

Observan, es todo lo que pueden hacer. Hermione sujeta la mano de su amiga con más fuerza. Bill asiente al doctor, quien comienza a maniobrar apagando máquinas y retirando los cables del pecho de Ginny.

*--Soy Ginny Weasley. Tú eres…*Hermione Granger ¿cierto?

--Ya sé quién eres. Todos aquí lo saben

Se miran un breve segundo. Hermione inmersa en anotar cosas en su cuadreno, Ginny pensando.

--¿Sabes por qué todos te molestan?

--No me interesa si me molestan.

--Lo hacen porque siempre estás sola. Creen que eres rara.

--No me interesa si creen que soy rara—respondió irritada—Además me gusta estar sola.

--A nadie le gusta estar solo.

Resopla, notablemente exasperada.

--¿Qué es lo que quieres?—pregunta apresurándola.

--Quiero hacer un trato

--¿Por qué haría un trato contigo?

--Porque nos conviene a ambas—sonríe, como suele hacer a cada rato—Escucha, tú me enseñas como rayos entiendes tan bien las matemáticas, y yo…

--¿Y tú qué?

--Yo te haré compañía a la salida de la escuela. Caminare a tu lado, así no creerán que eres rara nunca más.

Otra mirada, mucho más extensa que la anterior. Examinando los ojos una de la otra. En un minuto más, habla.

--Está bien, te espero a partir de mañana en el patio a la hora de recreo. Lleva tu cuaderno.

--De acuerdo—exclamó triunfal—yo te espero a la salida.

--Pero solo caminaremos juntas—advierte.

--Solo caminaremos juntas—asegura la pelirroja con una sonrisa.

Enseguida  apaga otra ronda de máquinas, retira la intravenosa y las demás mangueras  de su mano. Ron respira pesadamente, puede sentirlo a escasos centímetros detrás de ella. Que aún no deja de pensar en vueltas y vueltas. La sabana de Ginny empieza a brillar, todo comienza a brillar.

--¡Ah! Un día perfecto—Ginny ha volteado el sillón de frente a la ventana y tiene los pies elevados y apoyados en el marco de la misma.

--¿Qué? ¡Claro que no!—debate ella sentándose a su lado—Ha sido de los peores. Los exámenes finales han estado brutales, creo que falle en 3 preguntas. Y el cielo se está cayendo afuera—sacude su cabello, mojado por su reciente carrera desde la parada del autobús hasta el apartamento—bonito día para que tu auto se descomponga. Y para colmo, ya revise el refrigerador. ¡Te has olvidado de hacer las compras! Solo hay cátsup y un trozo de queso viejo.

--¡Ey! Fue semana de exámenes, tuve suerte de no olvidar mi nombre—se excusa—y te quejas demasiado.

--Estoy muriéndome de hambre.

--Tengo algo—saca de su bolsillo una barra de chocolate.

--No, quiero comida real.

--Ok, no habrá chocolate para ti.

--¡No, espera! Dame un trozo.

Con chocolate en mano, divagan sus miradas en el mundo mojado y oscuro de afuera.

--¿Cómo encuentras en esto el día perfecto?—preguntaba ella.

--Solo piénsalo. Míralo. Terminamos exámenes, en una semana nos vamos de vacaciones—razono Ginny—y la naturaleza nos regala vida ¡Mira allá! Vida cayendo del cielo, me encanta la lluvia. Además,  el mundo es mejor si comes chocolate.

--Mm… no lo entiendo.

--No se supone que lo entiendas—replicaba—los días perfectos suceden cuando haces lo que más te gusta, en tu momento preferido y con las personas que más quieres.

--Ah… ok.

--Pero nunca los ves venir. Nunca sabes que será un día perfecto hasta que estas, literalmente, en medio de él.

--Mm… ok.

---Es cuando te das cuenta de que no hay suficiente tiempo—suspiro profundamente mientras se perdía en la ventana—que quieres vivir para siempre.

Sigue adelante con el ventilador, no sin antes advertir que el monitor de signos vitales seguirá activo, y una vez que ella se vaya, empezara a sonar muy fuerte pero él podrá apagarlo.

A unos milímetros del botón que apagara todo.

--Espera

--Herm…

--¡He dicho que esperes!

Acorta su distancia con ella lo más que puede. Toma su cara entre sus manos, sintiendo su piel todavía cálida y viva. Esto es el final. Es lo último que tiene para ella.

--Ginny....!Ginny!

Respira profundo y aclara la garganta con todo su ser centrado en su mejor amiga.

--No soy yo la creyente, tú lo eres—directo a donde sus parpados deberían dejar ver sus ojos—No soy yo quien cree en los cuentos de hadas o la magia.

Nada, ni un movimiento.

--No soy yo quien cree que pasar por debajo de una escalera te dará mala suerte, o que encontrar un centavo en la calle solo es bueno si esta de cara.

Solo el ruido del ventilador. El golpeteo similar a un bote contra el suelo.

--No soy yo la que ve días perfectos en la lluvia. Ni la que vive a fondo con optimismo. Yo no creo en ser la excepción en un millón.

Solo agua que resbala por la mejilla de Ginny, agua de los ojos de Hermione.

--Ni siquiera creo que me estés escuchando ahora—y la voz es forzada hasta el punto de quiebre— ¡Pero tú sí! Así que por eso te lo digo. Tú eres la creyente, la soñadora, la excepción. ¡Despierta!

Ron y Bill lloran en silencio, puede sentirlos con tanta claridad.

--Es ahora Ginny. Estoy haciendo mi mejor esfuerzo por ser como tú… y estoy fallando. Porque me estoy dando por vencida contigo, así que es hora Ginny, si piensas despertar—está siendo sobrepasada, riendo por estar en shock—si piensas que puedes hacerte el centro de atención una vez más, ya basta. ¡Despierta!

--Tu vales la pena Hermione, y tu vida también. Yo sé que no es lo que se dice fácil, pero nunca estas sola—y su voz es segura—jamás lo estarás. Así que vive por mí, sigue por mí. Nos faltan muchísimas cosas que hacer.

Pero solo es una cara tranquila, un cuerpo que ya no está habitado. Ella se ha ido. No va a despertar y Hermione lo sabe de pronto. Su mundo comienza a destrozarse, el llanto y los gritos ya no se contendrán más. Lo sabe.

--¿Y seremos muy felices?—pregunta Hermione anhelante.

--Seremos muy felices—confirma Ginny—pero tienes que vivir.

--Está bien —otra caricia a su mejilla, a su cabello—Sin rencores. Apuesto a que lo intentaste—le sonríe, se da un respiro secándose las lágrimas bruscamente con las manos—Voy a vigilarla, ¿de acuerdo? No dejare que nada le pase.  Y voy a vivir, por ti. No te preocupes por nada—agrega antes de que la voz se rompa—Estaremos bien aquí.

Besa su mejilla retrasando cada segundo que pueda.

Una mirada a los ojos de Viktor, y él procede.

Apaga el ventilador y el sonido deja de escucharse. Con cuidado, desprende la cinta que mantiene el tubo en su lugar, y lentamente lo saca de su boca.

--Puede tomarle unos momentos—informa Krum sobriamente.

Su pecho baja y en menos tiempo del que esperan, el último aire se le está escapando del cuerpo. El monitor empieza a hacer bips cada vez con más frecuencia. Ron se coloca de otro lado de la camilla, y ambos sostienen una mano de Ginny. Se ven a los ojos un segundo antes de escucharlo. Un largo y continuo sonido agudo, silenciado por el médico al apagar el monitor.

Está hecho.

Ron y Hermione, a sendos lados de la cama, parecen hipnotizados por la cara inexpresiva de Ginny. La mano de la chica que sujeta cada uno se afloja de su agarre, dejándola deslizar hasta quedar inmóvil en la cama.

Allí donde Ginny Weasley ha dejado de existir.


"Already Gone" by Sleeping At Last