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Historia 188742 — capítulo 21

With You I´m Born Again (Depression-Acceptation) / Contigo Vuelvo A Nacer (Depresión-Aceptación)

El apartamento todavía olía a ella. Todo estaba impregnado con aquel olor, las almohadas, la ropa, el sillón, las cortinas, incluso las paredes parecían querer recordarle de por vida que el aroma era lo único que le quedaba ahora. El día de su funeral abrió el ventanal completamente, dejándolo permanecer allí hasta hoy por la mañana, dos días después. Pero aun así, seguía intoxicada con ese aire.

Lo cierto era que por mucho que intentaba salir del sillón donde estaba recostada, no podía. Sencillamente sus músculos se negaban a levantar a su cuerpo. Su cerebro divagaba hora tras hora en cosas sin sentido, como su vida actual. No era el hecho de que no le importara, era el hecho de que no lo comprendía. No tenía sentido.

Los platos sucios donde desayunaron antes de salir el día de la graduación seguían en el fregadero. Su toalla seguía colgada en su lugar. Las prendas de ropa que descartó aquella última mañana permanecían esparcidas por la cama, sin ser tocadas. Ahí estaba otra vez la sensación de que todo era igual, aunque no lo fuera. Todo es diferente ahora.

Escucha el sonido del teléfono por enésima vez. Desde ahí puede ver en la pantalla las 23 llamadas perdidas que tiene, la mayoría de su madre. Es solo que no está lista. No lo está.

Muy temprano en la mañana escucho llamar a la puerta, casi está segura de que fue Neville. Quisiera poder explicarle que todavía no se siente lista para salir al mundo, pero imaginar la cantidad de esfuerzo y energía que aquello requiere le hace cambiar de opinión. Se siente tan cansada.

Un ruido fuerte le hace entornar los ojos en la puerta, pero ni eso consigue hacerla mover ni el más mínimo centímetro. Otro ruido. Silencio, y luego, la cerradura abriéndose.

--Gracias Sirius—es Neville, habla con Sirius en la puerta—estábamos empezando a preocuparnos.

--No se ve muy bien—dice el otro, examinándola sin disimulo desde lejos—deberías llevarla al médico o algo.

--Sí, ya lo había pensado—acuerda.

Ambos la miran por un rato, le recuerda la manera en que ves las cosas viejas en el sótano, preguntándote que hacer exactamente con ellas.

--Te dejo, estoy abajo con el otro—Sirius se retira, dejando solo a Neville, quien entra y cierra la puerta.

Echa un vistazo alrededor. Seguramente a él también le incomoda estar en un lugar que recuerda a gritos a Ginny. Se acerca hasta el sillón donde ella está, sobre su costado izquierdo y mirando al frente sin mirar nada en particular.

--Tuve que pedirle a Sirius que me abriera, dado que tu no respondes—explica examinando las condiciones del lugar—Debes levantarte, la gente está preocupada por ti—pero eso no tiene ningún efecto sobre ella.

Él decide recostarse en el piso, moviendo la mesilla ratona del centro,  dejando entre ellos solo la altura del sillón.

--Hermione—la llama pero sus ojos no lo miran.

En cambio ella decide que tiene una pregunta que la está persiguiendo desde hace días.

--¿Cómo se sintió?—y como no recibe ni aprobación y negación, continúa--¿Cómo se sintió cuanto tus padres murieron Neville?

Siente como el chico aparata su mirada, concentrado ahora en el techo.

--Lo siento—se disculpa ella—es que…creí que podía con esto pero luego vine aquí del hospital y… todo va muy rápido. Sé lo que suponen que debería hacer pero… no sé. Siento que todo es diferente  y…—otra vez la atormentan los trastos en el fregadero—todo es igual. ¿Cómo la detengo?

--¿Detener que?—le pregunta, nuevamente concentrado en ella.

--La sensación de ser alguien más…

Comienza a tener ganas de llorar repentinas. No hace falta decir que los pasados días han sido bastante duros, con un fantasma persiguiéndola por todo el lugar.

Cuando la negación ya no nos sirve, la negociación falla y la ira es incontenible para seguir resistiendo, entramos en la depresión. La etapa más oscura y tal vez la más difícil de dejar atrás. No estás en el comienzo ni cerca del final, solo te quedas suspendida en medio

--… es como ser otra persona, ¿sabes? Hace unos días estaba graduándome, feliz y con todo lo que podría desear. Y hoy, soy esta "pobre chica tirada en el sillón sin amiga". No lo sé…. No sé cómo ser esta nueva persona. Estoy intentando levantarme y volver a ser la misma de antes pero no puedo—ahora si encuentra su mirada que contrasta con la de ella, desesperación y calma--¿Cómo la detengo?

Incluso siente espasmos por su cuerpo, temblores pequeños a lo largo de su espalda. Creyó poder enfrentarlo, en verdad que sí. Neville se ve bien, se ve muy bien y Ginny era su amiga también. Pero él se ve bien.

--Habíamos salido a visitar a la abuela—empieza a relatar éste—íbamos de regreso  a casa pero mamá recordó que necesitaba cosas de la despensa y papá paro en una tienda a mitad de un camino. Era de noche. Martes, creo. Lo recuerdo porque era el día en que veía caricaturas por la TV—su expresión es tranquila, su voz es suave—Cuando salimos de la tienda, mis papás  acomodaban algunas bolsas en la cajuela y yo fui hasta allí porque quería que mamá me diera los dulces que me había comprado para comerlos en el camino…

Los temblores de su cuerpo se detienen. Una calma pasajera se instala en ella.

--…así que me los dio, dijo "no demasiados, cariño" y me revolvió el cabello con una sonrisa—detiene un segundo la historia, tal vez viviendo de nuevo el recuerdo—volví al asiento trasero donde yo viajaba y antes de poder desenvolver el primer caramelo escuche los disparos… baje para ver lo que pasaba y vi a dos hombres llevándose el bolso de mamá,  el reloj y la billetera de papá. Ellos estaban en el suelo, muertos.

En este punto Hermione ya no podía pensar o hacer algo más que ver a Neville mirar el techo.

--Es gracioso porque si hubieran sabido quien era mi padre y el dinero que tenía…--enarca las cejas y sonríe a medias—no se habrían conformado con un reloj y una billetera… no le habrían disparado, habrían pedido un rescate… No les habrían puesto una bala en la cabeza.

Él voltea su cabeza y relaja su rostro. Ahí está el Neville compasivo y empático que conoce, y esa es la historia detrás del tímido y reservado chico que muestra.

--Sé a qué te refieres, Hermione—confiesa—Cuando dices que sientes ser otra persona, sé a qué te refieres.

--Neville—le dice casi inaudiblemente.

--En un minuto eres un niño feliz y al otro… eres huérfano. Ya he sentido eso antes, piensas que no sabes cómo seguir pero si lo sabes. Solo toma un tiempo.

Nunca antes había lo ha visto de esa forma. Más allá.

--Lo siento—termina él—nunca te lo dije antes. Lo siento mucho.

La castaña tiene que tragar saliva para que su garganta no se anude. Una lágrima se desliza por su nariz.

 --Tengo que levantarme, ¿no?—adivina entonces—Tengo que enfrentar esto sola.

Neville sonríe

--Eso no es verdad Hermione, no lo harás sola. Eso no es verdad—se ha puesto de pie, le tiende una mano.

Se prende con fuerza de la mano del chico y poco a poco, comienza su salida a la superficie. El cuerpo recobra una extraña fuerza escondida. Se siente como despertar de un largo sueño pero sin haber estado dormida.

Una vez de pie se percata que tiene la ropa negra fúnebre de hace dos días, el cabello enmarañado y profundas ojeras. Aunque nada de eso parece importarle a Neville, que la mira como siempre suele hacerlo.

--No es el mejor momento, pero hay alguien esperándote abajo—añade con más sutileza—es por el testamento de Ginny.

Eso sí que es una sorpresa, y pensándolo bien, no tanto. Si ella sabía del riesgo que estaba corriendo, era lógico que tratara de prever a futuro.

--Pero está bien, iremos despacio—le agrega.

 Asiente. Él se aleja.

--Necesito tomar un baño—añade Hermione antes de que se valla.

--No te preocupes, le diré que espere  por ti.

Cierra la puerta, dejándola sola nuevamente. Respira profundo, debería empezar a buscar otro lugar para vivir. Aquí los fantasmas nunca descansan.


Se siente raro estar viva. Es lo primero que piensa al salir de la ducha y ponerse ropa limpia. Se siente extraño que allá afuera el mundo siga moviéndose adelante como si nada.

Toma sus llaves y sale a buscar a Neville, descubre que no tiene que hacerlo, está justo en el pasillo. La recibe con una sonrisa más y bajan juntos las escaleras para despertar los pies un poco.

--¿Es el abogado?

--No, es… bueno no es el abogado.

Inquieta por la reciente información comienza a imaginarse todo tipo de escenarios, la mayoría donde los señores Weasley vienen y le gritan.

Pero cuando llega al final de la escalera en la planta baja, lo ve de espaldas a ellos, distraído en los cuadros de la pared.

--Aquí esta ella—le anuncia Sirius, que  permanecía medio oculto recargado desinteresadamente en el marco de la puerta de su oficina—Hermione Granger.

Resulta muy extraño que su cuerpo reaccione como lo está haciendo, pero bueno, por algo dicen que tenemos memoria inconsciente. Y ese hoyo negro en el estómago siempre parece aquejarla cuando ve a Ron.

Por un momento pareciera que son los mismos de siempre, encontrándose en la banca junto a la parada del autobús. 

--Lamento molestarte pero…--duda un poco al hablar—Parece que Ginny dejo algo así como un testamento.

Hermione asiente para darle a entender que puede continuar.

--El abogado vino ayer a la casa para informarnos y citarnos en su oficina. Te incluyo a ti, entonces… debe haber algo que tú… algo para ti o…

--Sí, entiendo.

Ahora parece apenado, las mejillas se han tornado más coloridas.

--¡Ah! Claro—exclama—Se me olvidaba que para esta fecha ya debes ser toda una abogada, ¿verdad?

Fugazmente se encuentra con la expresión de apoyo de Neville y le sirve para darle confianza.

--Sí. Lo soy ahora.

--Por supuesto que sí. Bueno, vine para llevarte allá—consulta su reloj—tengo la dirección y mis padres nos alcanzaran pronto así que…

Deja de hablar cuando la ve con la mirada en el suelo y respirando fuertemente.

--Sé que es muy difícil para ti.

Su tono ahora suena desanimado, y eso la hace levantar la vista. Es el mismo azul en sus ojos, pero nunca volverán a parecerle iguales.

--Es difícil para todos—le recuerda—vamos, no quiero hacer esperar a tus padres.

Depresión. Quizá la más temeraria de las etapas porque no te das cuenta exactamente de como entraste. Mucho menos sabes cómo vas a salir.


--…en realidad esto será bastante simple en primera instancia, las pocas posesiones que lego pueden ser apoderadas de inmediato y sin ninguna otra interferencia.

Movía su rodilla derecha por debajo de la mesa, no podía evitar sentirse mal por estar en presencia de una familia destrozada. Menos si esa familia eran los Weasley, de las mejores personas que ha conocido.

Claro que eso no cambiaba el hecho de que su relación estaba pasando por mucha tensión con todo aquello. Hermione se sentía como una intrusa allí, bajo la mirada casi constante de la señora Weasley.

--…sus cosas materiales, como prendas de vestir y objetos personales de uso diario, serán dispuestos para sus padres, quienes darán a aquello el mejor uso que  consideren.

Molly parecía no estar ahí realmente. Físicamente lo estaba, claro, pero pasaba por ratos de distracción que le recordaban los que tenían ella misma en el sillón del apartamento en repetidas ocasiones.

--…la cuenta bancaria a su nombre, así como el auto compacto pasaran a disposición de la ciudadana Hermione  Jean Granger.

Parecía aliviada de estar acabando con esa formalidad, pero también se preguntaba internamente si le gustaría tener algo de Ginny para recordarla. Tal vez fuera que estaba asustada por vivir en un lugar lleno de ella.

Arthur lucía mejor que su esposa, aunque no lo recordaba tan delgado y apagado como ahora.

--…y, pasamos al asunto relevante aquí. Ginebra Molly Weasley dejo asentado lo que ella quería para su futuro primogénito o primogénita en caso de su posible fallecimiento. Según la información que poseo, ella dio a luz a una niña el día 31 de Enero a las 11 horas y 53 minutos del año en curso, así que hace falta discutir la custodia de la bebé, y…

--Nosotros—habla Arthur por primera vez—pensamos que lo mejor es que se quede con nosotros. Porque somos sus abuelos y… lo más cercano que tiene en lazos de sangre.

Él toma a Molly de la mano sobre la mesa, ella no lo mira. Por unos instantes el abogado de lentes de armazón y calva incipiente hojea los documentos que tiene en su poder.

--Bueno, como espero sean capaces de comprender—comienza a explicar con el tono pomposo que para su desgracia le trae a Percy a la cabeza—No se puede legar la custodia como si se tratase de una mera posesión material. Así que lo que la señorita Ginebra dispuso, y personalmente me hizo hincapié en ello, fue que la custodia se deliberara por la Suprema Corte en conjunción con Servicios al Menor.

Solo entonces, Molly Weasley parece despertar de algún vago pensamiento y traer su atención aquí.

--¿Quiere decir… que podemos perder a nuestra nieta?

--Solo digo que se deliberara quien, de las personas allegadas a la hoy occisa es más apto para cuidarla y educarla en las condiciones óptimas para su desarrollo—explica—De no encontrarse alguien  adecuado dentro de las consideraciones se buscara una casa adoptiva.

--¡No! Eso no puede ser, ¡es nuestra nieta!—la calma se le ha terminado a Arthur.

Curioso cómo cambian las cosas, porque lo primero que sugirieron sus padres a Ginny cuando supieron del embarazo fue la adopción. Sin embargo, ahora mismo Hermione no está intentado  juzgar a nadie.

--Por favor señor Weasley, no estoy diciendo que la niña se pondrá en adopción, eso es muy poco probable. Lo que refiero es que es hay un largo estudio y evaluación antes de otorgar una custodia. Se debe designar a las personas más preparadas para ello.

 --No hay nadie más a considerar—discute tajante Molly—no sabemos nada del padre de la niña, mucho menos de la familia del lado paterno. No hay nadie más.

--También están sus otros hijos señora Weasley, si alguno de ellos ofrece estabilidad y considerando el parentesco sanguíneo, son candidatos si así lo desean.

Arthur y Molly se miran  largamente, meditando quizá si alguno de sus hijos podría ser una buena opción, a lo que Hermione inmediatamente le ve fallas. Ninguno de ellos parece querer sentar cabeza para criar a una niña.

--No obstante, la señorita Ginebra asentó en testamento que su deseo era considerar como primera opción a un externo a la familia. Incluso manifiesta—ajusta los lentes para leer bien la parte que busca—que esa persona debe tener temporalmente la custodia mientras la autoridad correspondiente emita una decisión.

Ninguno de los presentes parece haber captado la idea, y cuando el hombre levanta la mirada para obtener sus reacciones, decide explicarlo mejor.

--Miren el proceso de deliberación puede ser tardado en algunos casos. Podría ser un mes o bien hasta medio año, dependiendo de tiempos y procesos burocráticos, ¿entienden?—hace una pausa, pero nadie habla—Lo que Ginebra quería era que, la niña en este caso, no estuviera en una casa hogar todo ese tiempo. Su intención, como la de cualquier padre, era dejarla con alguien de absoluta confianza. Por supuesto que legalmente esto no procede así, por lo que si esta persona no accede o bien no pasa la evaluación,  y ustedes como abuelos—apunta a los señores Weasley—prefieren cuidar de ella, así se realiza.

La idea apenas parece forjarse en ellos, Arthur y Molly parecen inquietos.

--Entonces—dice Molly haciendo resumen—mi hija designo a una persona para cuidar a la niña,  mientras ustedes deciden con quien se quedara.

--Exacto, es la idea.

--¿Quién es esa persona externa a la familia?—empieza a escandalizar Arthur—Ya le explicamos que el padre de la bebé no está así que…  ¿Quién es?

El hombre voltea para mirarla, y de repente todo parece claro.

--Hermione Jean Granger.

¿Cómo sucedió esto? No lo vio venir para nada. De hecho aún no lo ve con claridad para ser honesta. ¿Ginny le ha dejado a su bebé? Por supuesto que ella le pidió ser la madrina, pero dadas las cosas,  era algo como visitarla dos veces por semana en la madriguera y aconsejarla en la vida. ¿Criar por tiempo indefinido a una recién nacida? Eso es otra onda.

--Si la señorita aquí presente acepta y no hay ninguna disconformidad, comenzamos a evaluarla para otorgarle custodia temporal hasta que haya resolución definitiva—añade el abogado ante los estupefactos padres de Ginny—A menos que ustedes se opongan, claro.

Ahora las miradas en ella son mucho más insistentes que antes. Dejan los disimulos a un lado y se enfrentan con la mirada.

--Pero eso es… solo lo que Ginebra hubiera querido en estas circunstancias. Legalmente nada nos obliga a cumplir la petición, aquí solo se busca lo mejor para la bebé—termina el abogado.

Tiempo de meditar. Honestamente Hermione no cree que los padres de Ginny opten por dejarle a la niña, pero, y si así lo hicieran ¿ella estaría dispuesta a cumplirlo?

Es algo muy grande para decidirlo tan rápido. Se comienza a sentir nerviosa, lo que imagino sería un encuentro de mero requisito legal, se ha convertido en la decisión del destino de una vida.

Un vistazo a los señores Weasley, Arthur murmura palabras muy rápidamente, pero Molly solo escucha calladamente.

--¿Qué piensas tú Hermione?—dice de repente ella.

--Molly, ¿pero que…--replica el señor Weasley

--¿Qué dices, Hermione?—y ésta lo ignora para seguirla cuestionando.

Ya no entiende nada de lo que sucede. Molly Weasley considera dejar a la bebé, a su nieta en sus manos.

--Yo…--su voz esta ronca de llevar casi una hora sin decir palabra—Yo..

Esto no es ir despacio como le prometió Neville, esto es saltar siete u ocho escalones. Intenta pensar con claridad, pero solo concibe pensar en detalles de Ginny inservibles a los que les da vueltas a mitad de la noche. Como que los trastos sucios son del cereal con frutas que fue su último alimento, o que nunca termino el crucigrama del periódico. En su cajonera se quedó su diario, donde escribió antes de irse a dormir la noche anterior, justo al lado de la caja con el mameluco que ella misma le regalo para navidad…

Es como un golpe directo en la cara. Ginny Weasley lo dejó todo por su hija. Absolutamente todo lo puso en juego por ella. Hasta su vida.

--…ella era todo para mí—dice finalmente—Y su bebé lo era todo para ella, así que… ahora lo es todo para mí también.

La mano de Molly busca la suya en la superficie de la mesa, y con ojos llorosos hace lo que seguro pocos en su familia entenderán.

--Entonces yo creo que te ira bien.

Y el falló llega más pronto de lo cualquiera hubiera esperado.

--Muy bien, pues entonces  solo la retendré unos minutos más para explicarle como precederá todo esto, ¿de acuerdo?—el abogado le habla, los señores Weasley ya comienzan a salir.

--Eh… si… solo, deme un momento—los alcanza apenas fuera del despacho—¡señora Weasley! Espere.

Frente a frente todo se hace más confuso. La respiración más pesada.

--¿Por qué?—le pregunta a la mujer--¿Por qué dejarla conmigo?

Ésta sonríe  tristemente, con los ojos anegados en lágrimas y el latente duelo con el que debe luchar justo como ella misma.

--Debimos apoyarla—acepta—Debimos cuidarla como lo hiciste tú.  Pero las cosas que sucedieron… nos sobre pasaron a todos, hija.  

Claro que sí.

--Le dimos espacio y tiempo, nos fuimos a Rumania con Charlie una temporada corta—le explica, ella recuerda con dolor  como le planteo esa posibilidad a su amiga y ésta la desecho—Y… ayer revisamos el teléfono, había… llamadas de ella…

Sí, llamadas del día de Navidad, se dice. La mirada se le nubla con nacientes lágrimas. Estar en la posición de los señores Weasley debe ser una tortura de culpa y remordimiento.

--…si hubiéramos estado aquí… mi último recuerdo de Ginny  no sería del día en que salió de casa porque yo no la pude entender—el llanto no la deja hablar claramente—Confío en ti Hermione… ella te eligió.

Y antes de irse, la toma de los hombros y con maternidad posa su mano en su rostro. Toma su mano con fuerza y al alejarse, descubre que ha dejado un trozo de papel con algo escrito en ella.

Lo revisa, es un número telefónico y la clave de un mensaje de voz. Lo guarda en el bolsillo de sus jeans y entra para terminar con los pendientes del abogado.

En cinco minutos esta fuera, pero antes de abandonar el lugar, busca un lugar tranquilo donde pueda sentarse un rato a procesar lo que ha pasado. Decide que las anchas escaleras a los pisos superiores le funcionan. Aprovecha para sacar su teléfono y escuchar lo que la señora Weasley le ha confiado.

Y no podría ser más hermoso y horrible a la vez.

Para cuando Ron entra a buscarla, ella esta echa un mar de lágrimas.

--Hermione, te llevo a tu…--al comprender, se detiene--¿Qué sucede?

--Nada, no… es nada—se limpia con la manga del suéter que lleva.

Él toma asiento junto a ella, y se limita a estar allí a su lado. No hace falta ni una palabra, son dos personas que se entenderían a miradas de tener que hacerlo.

--¿Es por lo de la bebé?—pregunta Ron en un voz baja. Ella asume que sus padres ya hablaron con él.

--Es un poco loco ¿no?—comenta—que después de todo yo termine en esta posición y ella…

Deja la frase incompleta ante la mirada de Ron. Y por mucho que se jure no hacerlo, seguirá mostrando debilidad ante este chico. Apoya su cabeza en su hombro cerrando los ojos y de inmediato siente la mejilla de él encima de su frente.

--Te llevo a casa—dice Ron después de un rato.

--No—se levanta de la comodidad del momento—hay otro lugar al que debo ir primero.


--Pasen por aquí—los guía una amable enfermera—es ella. Bebé Weasley, hasta ahora 2 kilos, 800 gramos.

La estancia es muy pintoresca, colores y colores hasta donde uno puede ver. Con dibujos de osos y brillantes globos en las paredes. Hay al menos otros  diez bebés más, pero incluso antes de que la señalara, Hermione ya la había identificado.

Se acerca más a la pequeña cunera. Les han hecho vestir batas especiales de color lila, puesto que son medidas de sanidad.

--Ha estado haciendo un trabajo estupendo—comenta la joven de uniforme blanco con la voz baja— Hoy en la mañana la pediatra decidió sacarla de la incubadora porque su saturación de oxigeno es buena y sus exámenes salieron normales.

Decir que se parece a Ginny es quedarse corta, porque le recuerda por completo a su mejor amiga. El cabello en su cabecita no miente sobre ser una Weasley, es igual de naranja que el de su tio Ron. Lo que hace que resalte con ganas de los demás recién nacidos.

Está dormida envuelta en una manta rosa, mantiene sus puños pegados a sus mejilla dando la impresión de protegerse. Se mueve un poco y da algunas bocanadas, pero vuele a conciliar el sueño. Mirarla es como quedar prendida a ella.

--Es hermosa—susurra Ron.

--Claro que sí, es como Ginny—concuerda también en silencio.

--Si quiere puede cargarla—le ofrece la enfermera con amabilidad.

--No, eh…--se asusta de pronto, nunca antes ha sostenido un bebé—No deberíamos despertarla.

--Está bien, lleva durmiendo un buen rato—le comenta la otra—Además he estado aquí todos mis turnos desde que la trajeron y no recibe muchas visitas.

Ese es el punto clave. Esta pequeña niña seguramente no ha tenido contacto con nadie de su familia desde que nació. Ni siquiera con su madre.

Voltea para ver a Ron, que la anima con un gesto, entonces accede.

--Bien, pero nunca he hecho esto así que tendrás que enseñarme—pide a la enfermera.

--Con mucho gusto—responde ella sonriente, levantando a la pequeña con sumo cuidado.

La deposita en los brazos de Hermione, quien se siente algo torpe al principio.

--Cuida la cabeza—apunta la enfermera—así—le aconseja moviendo uno de sus brazos para mejorar la postura—perfecto, ya sabe cargar un bebé.

Se mueve con mucha gentileza, lo último que quiere es despertarla.

--Los dejo un momento a solas—anuncia la trabajadora del hospital retirándose.

Ambos se hipnotizan un rato con la niña, que se mueve de vez en cuando al sentir los brazos de la castaña.

--Mira que grande está—Ron le acaricia la mano y repentinamente su dedo es envuelto por los dedos de la pequeña—y es fuerte. Toda una Weasley.

Debe ser la sonrisa más amplia que los dos han tenido en días. Varios padres más llegan a visitar a sus bebés, algunas madres aun visten la bata de hospital, posiblemente acaban de dar a luz.

La mayoría de los recién nacidos duermen, normal para ellos. Por eso cuando el teléfono de Ron comienza a timbrar por lo alto desata el caos en la sala.

--Ya regreso—alcanza a decirle antes de salir apresurado y apenado.

La pequeña en sus brazos despierta asustada y su llanto penetra en sus tímpanos tan fuerte que le cuesta creer que un recién nacido pueda emitir tantos decibeles.

Hermione entra en pánico. La mece de la mejor forma que puede, aunque no parece mejorar nada. Recorre con la mirada la sala en busca del auxilio de la enfermera, pero desiste al verla muy entretenida con una pareja que parece muy preocupada.

--Primeriza, ¿eh?

Se gira para encontrar a la persona que le habla. Es una mujer de mediana edad y cabello oscuro, sostiene a un bebé profundamente dormido.

--¿Disculpe?

--Eres primeriza ¿no?—insiste.

Trata de hacer movimientos más rápidos porque la bebé está removiéndose con fuerza.

--Ah… mm…--titubea

--Se nota—concluye la mujer.

Mece a su bebé con calma y el pequeño niño en una mantita azul parece muy cómodo.

--Ayuda hablarles—dice ella luego de un momento—se tranquilizan con la voz de su mamá porque se acostumbran a ella desde que tienen conciencia dentro del útero.

Reflexiona un poco sobre el consejo, la mujer parece tener experiencia. Alguien justo como ella es lo necesitara ahora.

--¿Supo lo de primeriza porque luzco asustada?—recobra Hermione la charla.

La madre le sonríe simpáticamente y añade con simpleza.

--Lo supe porque luces como una mamá.

Es embargada por una ola de tristeza al escuchar aquello, aunque al mismo tiempo le da lo que más necesita hoy, esperanza.

Hermione se plantea intentar llevar a cabo el consejo de hablarle, pero ahí mira el gran problema. Ella no es su mamá. Pero para ser justos, tampoco debería serle del todo extraña siendo la persona con quien más convivía después de su madre.

--Hola pequeña—es extraño hablar con alguien mentalmente incapacitado para responderle aun—soy Hermione, es un placer conocerte. Estuvimos esperando por ti mucho tiempo.

Y contra toda apuesta, la niña deja de gritar.

--Ya sé que no soy tu mamá—continúa—no tienes que ponerte así.

De pronto sus ojos han hecho por abrirse, en una extraña expresión. Alcanzan una pequeña rendija por donde se pueden apreciar medianamente.

--Pero soy algo así como tu tía—sigue—De hecho, y vete haciendo a la idea, soy tu madrina. Así que más te vale comportarte, ¿sí?

Lleva sus puños a la boca, comenzándolos a chupar. Esas redijas por donde se cuela su visión no la pierden de vista, y es cuando se percata que esos no son los ojos de Ginny. Son verdes esmeralda, puede verlos claramente desde ahora.

--Has estado algo solitaria estos días. Perdón por eso.

La mueve con suavidad, caminando hasta una silla mecedora en la orilla cerca de la ventana al pasillo. Se sienta y mantiene los brazos elevados de sus piernas para poder mecerla con ellos. La bebé por fin se ve tranquila y cómoda.

--Preferirías a tu mamá, te lo aseguro. Ella tenía un sentido natural para hacer las cosas, como si las hubiera sabido siempre—le habla quedito y cercana—Solía decir que eran recuerdos de sus vidas pasadas pero eso no existe, o no lo han probado científicamente al menos.

Por un instante, siente que hablarle a ella es similar a conversar con Ginny.

--Sí, era bastante…peculiar tu mamá—ríe por la evocación—La persona más extrovertida, alocada y alegre que he conocido. Pero también la más leal, ingeniosa y divertida. Te habría encantado conocerla.

Descubre, para su sorpresa, que le encanta  esto de hablarle. Mientras ella sigue apoyando los deditos en su pequeño rostro. Hermione ya no deja de hablar.

--Algún día te contare nuestras aventuras, lo prometo—le dice—Y su forma de ver más allá de lo simple. Y sus creencias, eso sí que es interesante porque esa mujer era toda una creyente y superticiosa.

Se aísla del mundo cruel de afuera, de todo lo que no implique sostener a esta bebé.

--O de como la pateabas por las noches, nos dejabas sin dormir a ambas, ¿sabes? Solías ser bastante molesta a veces. La única forma de calmarte era cuando tu mamá se sentaba en la cama y te hablaba por horas y horas…--hace una pausa cayendo en cuenta--¡Ah! ¿Cómo no lo recordé antes?

La pequeñita lanza un bostezo y se pega las manitas en la cara de nuevo.

--James…Lily…

--¿Qué?—pregunta la castaña confundida.

--Esta desvariando, seguramente—apuesta Krum.

--James… o Lily—pronuncia con dificultad, luego, solo silabas y frases incompletas—ja… li…nom…mione…

--Tengo que llevarla ya—presiona Viktor

A veces la memoria escupe trozos de información que creímos perdidos para siempre. Y cuando ello sucede, siempre, siempre, nos quita un poco la respiración.

--¡Oh!—saladas y tibias, empiezan a bajar por sus mejillas—Lily…  Hola Lily. Tu mamá te amo muchísimo.

Hace un esfuerzo para no ponerse a llorar a mares aquí, frente a su ahijada.

--Supongo que por ahora estás atascada conmigo. Lo siento, no se supone que debió ser así.

A pesar de llorar, las manos de Hermione están firmes. Completamente dedicadas a cuidar el sostén de su bebé.

--Pero te prometo que voy a hacer mi mejor esfuerzo.

Ron ha terminado de hablar, y espera en la puerta pasmado. Contemplando a Hermione en la silla con su sobrina, disfrutando enormemente de la vista a pesar de que resulta triste y nostálgico.

--¿Quieres conocer la voz de tu mamá?—le pregunta la castaña suavemente en un momento de calma.

Saca su teléfono móvil del bolsillo con cuidado y lo pone a un lado de la bebé antes de marcar.

El efecto es casi inmediato. Como si la chiquilla se hubiera quedado paralizada con las manos en el viento y los pies en movimiento en busca de la fuente de sonido.

La cinta del mensaje de Ginny en la Madriguera empieza a sonar.

Mamá, papá. Soy yo.

Sé que ha sido un largo rato desde la gran pelea, nuestro desacuerdo y todo eso. Y creo que es hora de arreglarlo.

Lamento si los decepcione, tome un camino diferente al que ustedes abrían querido para mí. Es verdad. Ni siquiera yo lo esperaba, lo juro.

Pero quiero que sepan que no me arrepiento ni un poco de la decisión que tome. Uno nunca debería arrepentirse si se trata de amar a alguien, ¿o sí?  No saben cuánto me gustaría que lo comprendieran, o al menos, que lo intentaran.

No soy una mala chica.

Aquí las cosas han ido bien. Hermione me lleva a citas médicas para el bebé con puntualidad, dice que son las labores de cualquier madrina. También cuida de mí como toda una Weasley, incluso tiene un empleo por las tardes para que no nos falte nada. Eso sí, sin descuidar la escuela, se gradúa en unas semanas más. Debemos estar orgullosos de ella. Yo lo estoy.

Recuerdan a Neville, el chico del que les hable alguna vez el verano pasado. Es un excelente cocinero, alguna vez tienen que probar sus pastas. Aquí viene todo el tiempo y como Hermione está muy ocupada… bueno si no fuera por él moriríamos de hambre.

Pero hoy ha sido mi primera Navidad sin ustedes, sin estar en la madriguera. Nunca imagine que recordar los bueno tiempos allí dolería tanto. Los extraño muchísimo.

Por eso quiero que esto termine.

Les hablo desde el edificio no. 23 de Liverpool Street, Souwpark en la ciudad. Apartamento 8 del tercer piso. Donde los estaré esperando para que conozcan a su nieto o nieta. Para sentarnos y charlar de lo tontos que fuimos, y para que me cuenten que nuevas locuras han hecho mis hermanos. Y claro, para contarles más sobre la casa que Hermione ha prometido construir para nosotros. Bueno, y muchas cosas más.

Por favor. Estaré esperando.

Los amo.

Adiós.

--Te lo dije—le susurra al bultito que tiene en brazos—Tu mamá era genial.

Y finalmente sucede lo impensable de nuevo. Tu mundo parece volver a moverse. Dejamos de negárnoslo, se nos acaba la ira, la negociación se vuelve inviable. Vemos la luz al final de túnel. Encontramos cosas que no hacen volver a creer que un día seremos felices de nuevo, o al menos encontraremos calma. Vencemos la depresión y resurgimos de entre el suelo.

No siempre pasa en el mismo orden, pero siempre pasa. Si creemos en ello lo suficiente, pasa.

 Sanamos. Nos movemos… hacia la aceptación.

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"All I Need" by Mat Kearney

"Sea of Love" by Power Cat

"High" by James Blunt