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Historia 188742 — capítulo 22
Brave New World/Valiente Nuevo Mundo
--Entonces ahora te harás cargo de la bebé—resume Neville mientras deposita ropa en cajas de cartón.
--SÍ—responde Hermione amontonando libretas—pensé que me dejaría su colección de collares o su ropa favorita pero no, tenía que ser su bebé. Te juro que no lo vi venir.
Desde temprano, sus actividades se han dedicado a sacar las pertenencias de Ginny para llevarlas a la Madriguera, como se dispuso. Y dado que la tarea no era sencilla de hacerla en solitario, como siempre, Neville estuvo allí para ayudarla.
Nada sencillo es sacar a los fantasmas, se estaban demorando mucho porque Hermione tenía el incontrolable impulso de quedarse viendo cada posesión que depositaban en las cajas. Hasta que Neville le dio el discurso número seis sobre dejarlo ir.
--Yo sí—admite él—Yo sí lo vi venir. Ella confiaba en ti.
Por eso ahora estaban avanzando con más rapidez, y no solo eso, estaban sobrellevándolo mejor charlando.
--Pues sí, pero… no lo sé. Cuidar de una bebé, y sobre todo en esta etapa, es muy demandante—coloca el último libro en la caja a su derecha--¿Qué tal si olvido cerrar las ventanas cuando haga viento, o no elijo bien la marca de pañales? Eso es crítico.
Neville la contempla divertido.
--Seguro—dice sarcástico—nunca te aprobaran para cuidarla si no compras toallitas hipo alergénicas.
--No es gracioso Neville—aunque está intentando no sonreír.
--Eres una excelente persona, quien sea que venga a evaluarte te va a adorar—le asegura, ella se ve pensativa respecto a ello—Hablo enserio Granger, díselo a tu otra yo pesimista.
Y con ello termina haciéndola sonreír.
--Casi listo, solo un par de cajas más—informa Hermione.
--Lo ves, mucho mejor. Estas lista para cualquier trabajador social.
Y eso esperaba, porque la gran condición para poder hacerse cargo de la bebé en estos meses de la audiencia era pasar la aprobación requerida, lo que claro, incluía tener un empleo estable con un ingreso monetario suficiente, ser una ciudadana responsable sin record de multas o arrestos, y tener un lugar apto para una bebé.
--Aún pienso que debería mudarme—admite ella sentándose en el comedor para descansar.
--Hermione mudarte no cambiara nada—le dice el chico—lo que sea que esté poniéndote mal y triste al ver estas cosas está adentro de ti, no en este departamento. Puedes controlarlo.
Apoya la espalda en el respaldo de la silla, con las manos extendidas sobre la mesa. Luego se frota un poco el cuello que esta adolorido y contracturado de las noches sin dormir en el sillón.
--¿Sabes? La gente piensa que cuando alguien vive un duelo solo quiere estar en casa descansando, por eso les dan días libres en trabajo o permisos en la escuela—reposa los brazos sobre la mesa, levantando los antebrazos y sosteniendo el peso de su cabeza debajo del mentón—pero lo peor no es tener que ir a la escuela o trabajar con ese dolor. Lo peor es estar en casa, ver un par de zapatos o una vieja playera y sentir… que te sofocas al sentir esa ausencia. Eso es lo peor.
Le echa un vistazo a Neville, inclinado sobre la mesa con los codos en la superficie, pensativo. Quizá está siendo injusta o cruel con él, porque puede que todos estos comentarios terminen sacándole a flote recuerdos no deseados.
--Eso nunca se ira—comenta él al fin—esas sensaciones cuando ves cosas de esa persona, siempre te quitan el aliento en el instante. Y está bien, poco a poco te ira doliendo menos… hasta que un día, solo sientes un pequeño pinchazo.
De las patrañas y las crueldades que tiene la vida por ofrecer, a Neville le han tocado más de las que deberían. Pero lejos de mermarlo lo han hecho fuerte, lo han hecho este gran muchacho. Buena suerte tenerlo.
--Y si lo que quieres es salir más de aquí—continua cambiando completamente el ánimo—podemos ir a… caminar o comer algo afuera.
--¿Ahora?—pregunta con algo de nerviosismo, no ha salido con nadie más que con Ginny en un buen tiempo.
--En cuanto terminemos de guardar todo, claro. Nos faltan dos cajas.
--O-Ok, sí es buena idea.
Están regresando a sus labores cuando alguien llama a la puerta, se miran extrañados. Neville pregunta si espera a alguien y Hermione ruega para que el trabajador social no haya pensado en dar una sorpresa.
--Yo voy—anuncia él—tranquila.
Al abrir la puerta, lo que menos esperan ambos es encontrar al pelirrojo.
--H-Hola—saluda dudoso al ser recibido por Neville—mm… ¿esta… Hermione?
--¿Ron?—habla ella desde el comedor, levantándose para ir hasta allá.
--Hermione—la ve sobre el hombro de Neville y luego aparece a poca distancia—yo solo… bueno estaba por aquí cerca y se me ocurrió pasar un rato—comenta pasando de Neville a Hermione.
Probablemente es uno de los minutos más incomodos de sus vidas, Ron parece arrepentirse de su arriesgado movimiento, Hermione luce más nerviosa y confundida de lo que podría estar si quién hubiera tocado fuera trabajo social, y Neville simplemente no saber que hacer o decir.
--Ah... bueno pues… ya casi esta listo todo, mejor los dejo para que platiquen en paz—ofrece Neville creyendo que es lo mejor.
--Pero Neville, íbamos a…
--Podemos salir otro día, pierde cuidado.
Genial, esto sí que será fabuloso: charla con Ron. Sin embargo no hay manera de detener a Neville que ya está saliendo, y no porque de verdad desee salir con él, sino que lo prefiere a tener que ponerse vulnerable nuevamente con Ron.
--Nos vemos luego.
--Adios Neville.
La puerta se cierra, dejándolos solos.
--¿Quién es él?—es lo que menos esperaba preguntarle.
--Un amigo—responde ella confundida—¿no lo recuerdas? Ya se vieron aquí el otro día.
--Sí lo recuerdo, pero creí que era empleado aquí. Es un… ¿Amigo? ¿Desde cuando tienes amigos varones?, tú no tienes amigos varones. Solo eran Ginny y tú—luce bastante desconcertado—Tú no tienes amigos varones.
A esto se refiere cuando dice que charlas incomodas. A la insinuación de que ellos son algo más que... ¿conocidos? ¿amigos? La verdad es que hasta para ella es difícil ponerle nombre a su relación.
--Claro que sí. Él estudió con nosotras, pero nos hicimos más cercanas con Neville a raíz del embarazo de Ginny, sobre todo después de que tú…--quizá es demasiada información que realmente Ron no tiene por qué tener--¿A qué viniste?
Es Ron quién ahora parece avergonzado.
--Ah, bueno—y con la mano se soba la nuca—solo me dejaste preocupado la última vez que nos vimos y me pareció buena idea venir a verte.
--Estoy bien—responde redondamente—ya casi termino de poner las cosas de tu hermana para que se las lleven.
--Sí, Bill me dijo que enviaría a alguien—informa--¿estás bien haciendo esto?—sigue incrédulo.
--Ya te dije que estoy bien—asegura.
Ambos echan una mirada al apartamento, mucho más despejado, luminoso y, sí, vacío.
--¿Entonces te preparas para la bebé?
--Ajá.
--¿Y cómo va eso?
--Eso, por otro lado va…bastante… --suspira cansinamente—difícil. Hay tantas cosas que se deben cuidar, la ropa adecuada, los pañales de su etapa, la comida nutritiva, el tiempo que duermen. Y eso no es todo, vendrán a evaluarme, lo que implica rejas en las ventanas, seguros en las puertas, contar con botiquín de emergencia, extintor de fuego, bañera para bebé, carriola, cuna…en fin, necesito que este lugar sea lo más seguro posible para Lily.
La expresión de Ron se torna preocupada.
--Lo siento—dice Hermione al verlo—estoy hablando demasiado.
--No, no te disculpes. Me gusta saberlo—asegura él—es mi sobrina y me alegra de que se quede contigo. Si necesitas ayuda con algo, yo podría…
--¿Qué? No, no te lo diga para que tú…
--Pero yo insisto y…
--Sería tanta molestia que yo no…
--Hermione…
--Ron…
Incómodo. Aquí se nota el tiempo que han dejado de verse, la perdida de ese contacto de 5 minutos a la salida del colegió de Hermione, cuando Ginny parecía ser la conexión que los juntaba. Pero Ginny ya no está, y ellos sienten volver a ser extraños.
--¿Por qué no comenzamos mejor con otro tema?—propone el pelirrojo—Así que… ¿Lily?
--Es que es algo que no sé cómo manejar todavía, digo, no sé quién debe ponerle un nombre legalmente pero…las últimas palabras de ella fueron "James o Lily", lo recordé hace poco y me pareció…
Tiene que soportar el deseo de cerrarse a sufrir por ese recuerdo en su memoria, porque es tan vivido y claro que la hace querer estar sola y llorar.
--Es adorable, me gusta—dice simplemente Ron—Ginny sabía lo que hacía ¿no?
--Sí, ella sabía—y se va de ahí pensando—Sabía que si ella llegara a morir yo me quedaría detenida. Lo sabía. Por eso quería que yo la tuviera conmigo, porque así ella me obligaría a seguir moviéndome—regresa a su asiento en la mesa—Se aseguró de que incluso si ella no estaba aquí, yo siguiera moviéndome por ella, en su hija, pero por ella. ¿Acaso no fue… sorprendente tu hermana?
Su manea de sonreír, y los ojos que vuelven a ser claros.
--Lo fue, definitivamente lo fue—responde y luego regresa a la idea—tiene fuerza y valentía: Lily Weasley. Sigo prefiriendo Rose, pero Lily es bastante cercano.
No sonreír al verlo hubiera sido imposible. Detalles y pequeñas cosas son las que les recuerdan que las conexiones que parecían rotas siguen ahí. Intactas.
--Por supuesto—concuerda.
Él toma asiento en la silla al lado de la suya y con tranquilidad examina el lugar otra vez.
--¿Cómo lo llevas tú?—dice ella al cabo de un largo rato mirándolo.
--Bien, supongo—simpleza.
--¿Cómo puedes hacerlo tan simple?—sigue preguntando sorprendida—Lo de llevarlo bien, ¿Cómo puedes… no volverte loco?
--¿Debería estarlo?—ahora es él el desconcertado.
--No, bueno—intenta explicarse—No lo sé, pero pienso en cómo se ven las cosas desde tu perspectiva. Ginny y tú no tuvieron contacto desde el problema con sus padres y luego tú te fuiste y… sucedió eso. ¿No es difícil saber que tu hermana murió sin tener la oportunidad de volver a hablarle? Quiero decir ¿no te hace sentir mal?
Lo cierto es que se ve tranquilo, nada comparado con ella en ese viejo sillón metida dia y noche. Él estaba lejos y distante, algo que Hermione nunca se perdonaría de haberse tratado de ella.
--Ginny me llamó cuando yo estaba en Nueva York—confiesa--¿no lo mencionó?
--¿Qué? No
--Fue unos días antes de… eso—le cuenta—Nunca cambie mi número de teléfono, conseguí un plan trasnacional para activar mi celular allá, así que creo que ella solo llamó un día probando suerte, y bueno, conteste.
--Pero ella…--dice tratando entender—no me dijo nada de ello.
--Creí que tú lo sabías—termina él--¿Por qué crees que no te diría nada?
Lo cierto es que bien pudo haberlo justificado el hecho de que Hermione le confesara que se había enamorado de Ron y ésta no quisiera volver a recordárselo a la castaña. Aunque también se le ocurren algo más fácil de comentar.
--Yo creo que Ginny estaba tratando de resolver sus asuntos pendientes porque… en caso de…--ojala hubiera manera fácil de decirlo—pues porque sabía el peligro que estaba corriendo. Creo que fue lo mismo que la hizo buscar a tus padres también.
El pelirrojo se queda reflexionando la idea, que es muy probable. Hermione solo puede preocuparse de algo en este momento.
--Y… ¿Qué te dijo Ginny? Digo, si puedes decírmelo—se muerde el labio inferior.
--Hablamos de lo que pasó con nosotros, de lo mal que todo había salido—le comenta él—Yo le conté sobre cómo me aceptaron en Juilliart y como era la vida allá. Ella me contó que pasaba aquí, hablamos… de ti, de hecho.
--¿De mí?—y los colores suben a su rostro--¿Qué dijo de mí?
Lo que menos quiere ahora es tener que aclarar lo que siente o lo que cree que siente por Ron.
--Me contó sobre la casa—responde, y por su tono apenado, parece que eso es lo más importante que tiene—sobre tu graduación y la navidad. Pero sobre todo, lo emocionada que estaba por la casa que planeaste hacer para las dos.
Su alivio pasajero se ve ensombrecido por un recuerdo que hasta ahora no había venido a ella, la casa en el bosque. Solo asiente indicándole que entiende.
--Hablamos horas al teléfono—continua Ron—como si no importara que allá fueran las 3 de la mañana—sonríe y rápidamente ésta se desvanece--¿sabes cuáles fueron las últimas palabras que escuche de ella?
Parece volver a entrar en la melancolía, pero en su lugar solo ríe.
--"Deja de ser tan tonto Ron"—repite entre risas--¿puedes creerlo? Muy cariñoso ¿no?
Y la risa nace lentamente desde sus adentros hasta salir sin presura, concisa y genuina, como hace un tiempo no pasaba.
--Creo que fue bastante representativo de Ginny—concede Hermione con la mano en las costillas.
--Eso supongo—completa Ron.
Él ya no ríe, no se mueve, ni siquiera sabe si respira. Le basta con mirarla, y recordar los viejos tiempos. Le basta con saber que por mucho que estas cosas la destruyan, ella siempre vuelve a poner las piezas juntas.
--Ron—lo llama ella—te mentí—pero él no parece entender a qué se refiere—cuando te dije que esto de recoger las cosas de ella no estaba siendo tan difícil. La verdad es que estaba matándome cuando lo intente hacer sola.
No siempre le sucede esto. No siempre se vuelve débil ante la gente, ni exterioriza lo que de verdad siente.
--No lo harás sola. Nunca lo harás sola—le dice con seguridad—Y debo decirte que yo también mentí
Hermione enarca las cejas.
--Cuando te dije que estaba por aquí y se me ocurrió pasar a visitarte—aclara—en realidad no estaba ni cerca. Estaba en la madriguera pero…necesitaba verte.
Son apenas instantes, pero ahí están. Algunos vestigios de la relación nacida en la banca de la parada de autobuses.
Hermione se sonroja, Ron desvía la mirada y luego, luego todo regresa a lo de siempre.
--Bien—carraspea él al hablar—pues… ¿con que te ayudo?
--Hay un par de cajas por allá—señala en el rellano de la entrada—ya falta muy poco.
Se pierden en el tiempo acomodando las últimas cosas de Ginny en cajas de cartón. Ron se arrodilla junto a ella para hacer la tarea más fácil. Hermione le permite quedarse allí. Gradualmente los ánimos regresan a la normalidad.
--¿Y cómo conseguiste mi dirección el otro día?
--Te seguí.
--¡¿Qué?!
--No es verdad. Fue por el abogado.
--Ah.
--¿En serio me crees un acosador?
--Pues lo que creo es que no te conozco lo suficiente Ronald.
--Me ofendes, Hermione.
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--Buenos días señorita, soy Hermione Granger tengo una cita con el abogado Albus Dumbledore—informa a la señorita del mostrador.
--Buenos días, permítame un momento—dice ésta, revisa en la agenda y hace una llamada por el teléfono—si gusta tomar asiento, en unos minutos esta él aquí.
--Gracias.
No cabe duda de que se trata de uno de los despachos de abogados más importantes en su tipo. Es un edificio grande, de al menos 7 u 8 pisos. Bastante lujoso y muy estético.
Se sienta en la salita junto a la entrada, se fija en los cuadros de paisajes y en la elegancia del tapizado. Al frente el gran mostrador y a los lados de el mismo sendas puertas de elevadores.
--¡Señorita Granger!—exclama una persona que pareció a su izquierda—Gusto en tenerla con nosotros.
--El gusto es todo mío, señor.
Estrecha la mano de Dumbledore de manera formal y simple, pero el hombre se aferra a su palma antes de soltarla.
--Antes que nada, quiero externarle mi más sentido pésame por la muerte de su amiga—y ella asiente, porque un montón de personas ya le han dicho lo mismo—son en momentos como estos cuando más necesitados estamos de compañía, por eso, desde ahora y para siempre, le ofrezco la mía.
A través de las gafas de media luna, sus ojos deslumbrantes permiten que se sienta tranquila.
--Le agradezco mucho señor.
--Pero bueno, pasemos a lo que nos interesa—retoma el objetivo de su encuentro—tengo listo su contrato y sus informes procedimentales e introductorios, están en mi oficina, esperando por usted.
--Claro que sí, me interesa comenzar a trabajar lo más pronto posible.
Su apresurado proceder se debía en parte a comenzar a ejercer lo que más le gustaba, y en parte para tener un mejor ingreso monetario que la respaldara como tutora de la pequeña Lily.
--Entonces si de eso se trata, ¿Qué le parece si yo mismo le muestro el lugar ahora mismo? Así se familiariza con todo más de prisa.
--Me encantaría, gracias por la oportunidad señor.
Eran casi las 3 para cuando termino su visita al despacho, había tomado nota de las cosas más indispensable y de aquellos pasos que nunca debería saltarse. Aquello era todo un emporio de abejas organizadas y trabajadoras, cada profesionista realizaba sus labores precisas, cada empleado estaba entregado a sus labores. Iba ser difícil al principio, pero confiaba en que sus habilidades la dejaran ponerse al ritmo de los demás.
--Señorita—Sirius la encontraba en su llegada al apartamento—Hola,
--Hola Sirius, ¿todo bien?
--Sí, solo… se que ya ha pasado un tiempo pero me gustaría decirle que cuenta conmigo para lo que se le ofrezca. Le tenía mucho aprecio a Ginny y… bueno…
--Lo sé Sirius, y gracias.
El hombre se ve algo apenado y triste, pero de inmediato compone una sonrisa.
-Y, espero que no valla a molestarse.
--¿Molestarme por qué?—pregunta ella arqueando una ceja.
--Arriba la esperan—es todo lo que dice—insistieron en que era una sorpresa, pero me parece una mejor idea avisarle.
Se aleja y eso es todo. La duda surge y la hace tomar las escaleras para agilizar su subida al tercer piso, una ves allí se desliza con sagacidad hasta el apartamento.
--No, eso va allá. Con la pieza redonda—es la primera voz que escucha.
--Que no, hombre. Estas mirando el instructivo al revés.
Gira la llave y se encuentra con l que parecen dos niños jugando. Arrodillados en el piso con un montón de piezas regadas por todas partes.
--Claro que no, estoy mirándolo bien. Ese tornillo sostiene el barandal—insiste Neville.
--Solo dime donde va éste, se supone que no debe sobrar ninguno—comenta Ron.
--¡¿Qué están haciendo aquí?!
Como rayo, ambos se levantan y permanecen así uno junto al otro. A Hermione se le imaginan un par de niños encontrados a mitad de una travesura.
--Dijiste que llegaba tarde—dice Ron entre dientes.
--Usualmente así pasa, yo que iba a saber—se defiende de la misma manera Neville.
--Disculpen—vuelve a llamar la castaña.
--De acuerdo, mira se suponía que era una sorpresa pero llegaste demasiado pronto y este chico no da una con los instructivos—señala al moreno y mueve desaprobatoriamente la cabeza.
--¿Yo no doy una? Tú eres quien la armo al revés—reprocha el aludido.
--Pero ¿de qué están hablando?—apresura Hermione cerrando la puerta detrás—No entiendo nada.
Neville y Ron dan un paso lateralmente y dejan a la vista una preciosa cuna a medio armar, en medio de tornillos y múltiples herramientas. La cara de la chica se ilumina por el gesto.
--Es… es muy bonita chicos
--Y espera a que está totalmente armada—apoya Ron—te encantara.
--Toma esto, terminemos.
Regresan a su tarea, y Hermione los ve trabajar mientras tanto. Es extraño verlos juntos, son dos personas de dos mundos de su vida distintos.
--Creímos que necesitarías una cuna para cuando tengas aquí a la bebé—dice Neville mientras ajusta un tornillo.
--¿Creímos? Fue mi idea—apunta el pelirrojo ofendido.
--Fue tu idea con mi dinero—se defiende el otro—y yo le pedí el favor a Sirius.
No es como si se llevaran bien o mal, es como una rara combinación puesto que sus bromas no son del todo en tono de broma. Pero están trabajando juntos, así que, es muy confuso.
--Tengo una duda—interrumpe ella--¿Cómo fue que esto paso? ¿Desde cuándo son… amigos?
--No lo somos—responden al unísono.
Comparte otra mirada incomoda.
--Bueno, no somos exactamente amigos—aclara Neville—Me lo encontré afuera de tu puerta y comenzamos a charlar.
--Si fue más una charla simple—concuerda Ron—aparentemente tuvimos la misma idea de venir aquí y… ya sabes una cosa llevó a la otra y… solo pasó.
--De acuerdo, no voy a quejarme más—concluye gustosa Hermione.
Minutos más tarde finalizan el armado, y una vez asegurado cada pieza y checado todo dos veces esta lista.
--Voy a tener que admitirlo Weasley, hacemos buenas cosas juntos.
--Lo mismo digo Longbottom, lo mismo digo.
--Sí, sí. Todos muy bien—interviene ella con tono cansino--¿por qué no mejor viene a comer algo y dejan de actuar tan raro?
En el rato que llevan ocupados, Hermione ha puesto a calentar la comida. Todos toman asiento para disponerse a comer, hasta que el celular de la castaña empieza a timbrar.
Ella se aleja para responder.
--Tenías que mencionar lo del dinero—reprocha Ron bajando la voz.
--¡Oye! Te querías llevar todo el crédito, no me pareció justo.
--Claro que no, y en todo caso ¿por qué buscabas a Hermione?—es el tema que ha querido sacar a colación todo el rato.
--Es mi amiga—responde Neville con obviedad—he estado con ella y Ginny siempre.
--¿Siempre?—cuestiona queriendo parecer desinteresado
--Sí, nos conocemos desde el colegio. Nos hemos convertido en abogados juntos.
--Ah, sí. Ya veo—y toma un bocado con presura.
--¿Qué me dices de ti?—esta vez le tocan las preguntas a Neville--¿Qué son exactamente tú y ella?
--¿Nosotros? Pues, eh… somos… amigos.
Hermione aun esta al teléfono, y ambos chicos en la mesa intentan distraerse con cualquier otra cosa. Pueden escuchar como mastica y traga el otro.
--Yo creo que ustedes no son amigos—dice finalmente Neville.
Ron lo observa con detenimiento.
--¿Por qué dices que no? Hablamos y nos conocemos desde antes, era amiga de mi hermana, incluso fue un par de veces a la Madriguera, quiero decir, a mi casa.
--Sé que es la Madriguera—aclara rápidamente—te digo que conocí bien a tu hermana.
Luego el pequeño silencio es denso y pesado, quizá por sacar a relucir el nombre de Ginny.
--El punto aquí Ron—empieza el moreno nuevamente—es que he observado y oído cosas desde hace algún tiempo. Y he sacado conclusiones.
El nerviosismo y la curiosidad se mezclan en el pelirrojo.
--Hermione solía ser bastante cerrada a las relaciones sociales. Ni yo mismo me atrevía a decirle más de cuatro o cinco palabras juntas—le cuenta—así que cuando sucedió lo del embarazo de Ginny algo en ella se hizo diferente, algo cambió.
Cada uno mantiene los ojos firmes en el otro, expectantes. Lo que parece ser una típica charla de hombres, tiene un extenso trasfondo.
--No sabía que con exactitud, pero Hermione empezó a hablar más, a interesarse por cosas diferentes—explica con voz moderadamente baja, mirando distraídamente a la chica que deambula junto a la ventana con teléfono en mano—algo estaba haciéndola… feliz, incluso si estaba cansada de la escuela y el trabajo, algo la hacía feliz.
--Sí, Ginny—responde Ron seguro—Ginny la hacía feliz.
Pero Neville movía la cabeza de lado a lado pasmadamente.
--No. Hermione había tenido a tu hermana desde los 11. Había algo más—asegura—cada viernes se volvía loca mirando el reloj en la última clase. Cada viernes le cambiaba la cara.
En este punto, Ron ya había permanecido callado, sabiendo bien a que hacía alusión.
--¿Qué tenían de especiales esos días?—pregunta Neville sin intención de que le respondan—No lo supe hasta que un día la vi sentada esperando por su autobús con un chico. Entonces todo encajo.
La castaña, inadvertida de la conversación de los dos, seguía hablando con alguien al teléfono.
--Imagina mi sorpresa hace unos días cuando te conocí Ron Weasley hermano de Ginny—ha dado en el clavo—Yo no sé qué sucedió entre ustedes, o si Ginny sabía de eso…
--Lo supo—interrumpe—ella supo que lo que pasaba era que, en secreto, Hermione me mantenía al tanto de cómo iba todo con su embarazo. Tiempo después lo supo. 5 minutos cada viernes, eso era todo.
Otra vez guardan silencio, en el que escuchan a Hermione hacer un montón de preguntas a lo lejos. Pero ahora ya no pueden distraerse más.
--No, ahí está la cosa, eso no fue todo. Ustedes no son amigos—habla Neville con la cara ensombrecida—No la has perdido de vista, ¿o sí?
A cada extremo de la mesa pasan cosas distintas. En cuanto la idea de significar algo más para ella se forma en la cabeza de Ron, sabe que hay algo cálido y vibrante que le impedirá descansar hasta tener la certeza. Que no se podrá separar de esa mujer nunca.
Y es hasta que su cerebro ata cabos a base de lo evidente que se percata que quizá no sea el único en esa posición.
--Tú tampoco pareces haberle perdido detalle Neville Longbottom—y no necesita más que verlo en sus ojos—ambos sabemos que ella no es una chica fácil de ignorar.
Se escrudiñan la mirada como si la vida se les pudiese ir en ello. Como un par de caballeros en medio de una situación.
--Lo lamento chicos—regresa Hermione con ellos, cortando de tajo todo pensamiento—pero será mejor que dejemos la comida para luego, tengo que salir al hospital.
--¿Al hospital?—cuestiona Ron
--¿Qué pasa?—le secunda Neville.
--Es que Lily tiene fiebre y nadie me dice nada más por teléfono—se apresura a buscar su bolso y las llaves—es mejor que valla y me asegure que todo está bien.
--Pues vamos—le apoya el pelirrojo de inmediato.
En menos de cinco segundos ya están saliendo del apartamento, hasta que la castaña se percata de que Neville se mantiene en su lugar.
--¿Neville? ¿No vienes?
--No, yo creo que es mejor que vallan ustedes—argumenta—son su familia directa y eso. A demás me quedo a levantar todo el desorden que hicimos, no te preocupes.
--Ok, gracias Neville. Nos vemos entonces.
--Hasta luego.
No puede evitar cruzar la vista con Ron unos breves segundos más antes de que desaparezcan.
"Holding us Back" by Katie Herzig
"Heirloom" by Sleeping at Last