← Historia 188742 · de
Historia 188742 — capítulo 23
The Face of Change/La Cara del Cambio
--Pero ¿qué es lo que tiene?—pregunta un tanto histérica.
--Nada de gravedad, le aseguro—le responde una joven enfermera, la misma encargada de los cuneros.
--¿Entonces por qué la examina tanto la doctora Patil?—a través del ventanal ve a la ginecóloga y obstetra trabajando en la bebé.
--Es algo rutinario. La doctora quiere descartar otras complicaciones.
--¿Otras? ¿O sea que hay algunas complicaciones?
--Hermione, creo que estas excediéndote—dice Ron en voz baja a su lado.
--No me estoy excediendo, estoy siendo precavida—aunque más bien, está gritando un poco.
--Te estas excediendo—responde alguien recién llegando allí.
Hermione lo mira, y trata a toda costa de evitar que el resentimiento y la confusión que éste le causa la merme.
--¿Qué haces tú aquí?—pregunta lo más calmada que puede.
--Solo vengo para asegurarme que todo vaya bien, tranquila.
--No me digas que me tranquilice, no me digas nada
La enfermera y Ron la observan, porque es poco usual el tono tan golpeado. Sin embargo Ron entiende al menos un poco mejor porque Hermione parece detestar a Viktor Krum. Se paralizan un momento sin saber qué hacer, incomodos.
--Es claro que aún no estas lista para esto—comenta él—mejor me retiro.
--Aguarde Doctor—pide Ron presuroso, con la Hermione fulminándolo— ¿usted sabe qué pasa con la bebé?
--Creo que solo es una ligera reacción a los antibióticos que le administramos a los prematuros—responde—no creo que deban preocuparse.
--De acuerdo—asiente el pelirrojo—gracias.
Viktor hace una mueca de entendimiento y se aleja por el pasillo.
--Creo que estas siendo injusta Hermione, es un buen doctor.
--¿Cómo puedes decir eso?—exclama ella--¿Cómo puedes saber que fue él quien pudo haber ayudado a Ginny a tiempo y no lo hizo? ¿Cómo puedes siquiera hablarle al hombre que la mató?
--¡Él no la mató!—la sobresalta su reacción—Hermione, es su trabajo. No hizo nada indebido, no quebranto la confianza de Ginny, no la mató. Hizo todo lo que pudo. Déjalo ir.
Hermione suspira profundamente, ahora no es momento. Mucho menos ahora, que la doctora Patil está saliendo de la sala.
--Doctora Patil—la llama--¿cómo está?
--¿Hermione? ¿Qué hace aquí? Creí que ya había venido a su visita matutina.
--Sí, pase un rato en la mañana, pero me avisaron que la bebé tenía fiebre y…
--¿Le avisaron? ¿Quién le aviso?—pregunta la doctora confundida—Se supone que en casos como estos se llama a servicios al menor.
Se refiere a casos de bebés huérfanos, supone. Aunque eso deja la pregunta.
--¿Qué… no fue usted quién ordeno llamarme?
--No—y parece más sorprendida—además la niña está bien, solo es una reacción muy común en bebés. No hay de qué preocuparse.
--Bueno, entonces lo demás ya no importa, gracias—concluye Hermione.
Con la mano en el cristal la observa desde lejos. La pequeña Lily parece incomoda y llorosa, pero si la experta ha determinado que todo anda bien, entonces no debería preocuparse tanto.
--Enfermera manténgale el medicamento dos horas más y luego retire la intravenosa—ordena a la joven—manténgame informada si hay cambios, paso en el turno nocturno a rondas.
--Si doctora—responde ésta.
Anota algo rápidamente en el historial clínico de la bebé y vuelve a dirigirse a ellos.
--Disculpen, lo lamento mucho pero deben ir a la sala de espera, no es horario de visita.
--Sí enseguida vamos, gracias señorita—responde Ron—Hermione, ven, te sientas un rato y comes algo ¿sí?
Ella acepta a regañadientes, aunque le gustaría quedarse para seguirla cuidando, aunque sea desde lejos. Al término de ese pasillo, una salita no muy concurrida los espera. En la estación de enfermeras, el ritmo es más sgitado, con mujeres de uniformes blancos yendo de aquí para allá.
--Y bien, ¿Qué quieres comer? A penas si probaste la comida hace rato.
--En realidad no tengo hambre Ron—y lo dice en serio.
Él analiza su expresión con detenimiento hasta formarse una idea clara.
--¿Y todavía dudas que seas la mejor opción para esa niña?
--¿Qué?—pregunta ella distraída
--Éste es el trabajo de una mamá—se explica—y tú lo haces como si Lily de verdad fuera tuya.
--Bueno, en cierto sentido así lo es—le dice—Así se siente, como si fuera mía. Ella es todo lo que tengo ahora.
--Eso no es verdad Hermione.
Tan sencillo es perderse en él que debería estar prohibido verlo a los ojos. Muchas veces lo ha sentido cerca, pero pocas veces verdaderamente presente, y estos días han sido así. Por muy incómoda que se sienta al principio, no cambiaría la sensación que viene después por nada.
--Disculpe busco a la doctora Patil—pide un hombre de traje en la estación de enfermeras--¿Es ella quién atiende a… la bebé Weasley?
Eso basta para sacarlos de su ensoñación pasajera, y dejarlos pendientes de aquel hombre.
--Sí, es ella—corrobora la enfermera— ¿Quién la busca?
--Soy Will Lancaster, vengo de Servicios al menor.
--Muy bien, si gusta tomar asiento enseguida la llamo.
--Gracias.
Al siguiente instante el hombre de algunos 30 ya está sentado al lado de los dos, revisando unos papeles sobre su portafolio.
Hermione y Ron intercambian una mirada de desconcierto, y sin que el chico pueda hacer nada para evitarlo, la castaña ya ha comenzado a hablar.
--Disculpe señor ¿usted viene a ver a la bebé Weasley?
El hombre la mira desconcertado, sin decidirse a hablar sobre casos confidenciales con una extraña.
--Lo siento, no pude evitar oírlo. Soy Hermione Granger—y extiende su mano para saludar—Ustedes están evaluándome para darme a custodia temporal de la niña.
La corresponde con el saludo y al terminar de escucharla se lo piensa un momento para finalmente comenzar a darle vueltas y vueltas a las hojas que sostiene.
--Sí, ya veo—corrobora a través de sus gafas—gusto en conocerla señorita Granger. Justamente iba a ir mañana a su apartamento para conversar con usted.
--¿En serio? Pues, ya nos conocemos.
--Ya lo creo que sí—responde indulgente a la muchacha—¿está aquí para ver a la niña?
--Sí, bueno, vengo todos los días por la mañana—le explica un tanto nerviosa—pero ahora estoy aquí porque Lily tenía fiebre y yo no quería que…
--¿Lily?—la interrumpe confundido, baja la mirada a sus papeles para dar otra revisión rápida.
--Ah, sí. Eh… bueno, no es un nombre oficial pero conocí bien a la mamá de la niña y es el nombre que eligió para ella.
--¡Oh! Ya veo—exclama comprensivo--¿entonces por eso está aquí?
--Claro que sí—asiente con obviedad—me preocupaba que estuviera teniendo problemas aunque la verdad fue una niña muy sana desde que nació. Dos kilos, setecientos gramos de pura fuerza—termina sonriendo.
Se ve que este es un hombre razonable y comprensible, lo que la deja más tranquila.
--¿Y ya le informaron algo al respecto?
--Ya, hablamos con la doctora Patil. De hecho ella y yo nos conocemos desde hace un tiempo porque atendió a Ginny desde inicios de su embarazo—le cuenta, quiere ser precisa y estar preparada—nos dijo que no hay de qué preocuparse, que son muy comunes estas reacciones en recién nacidos.
--Me alegro—dice él y parece sincero—acaban de asignarme el caso y lo primero que pasa es que me llaman del hospital, no es para nada un buen comienzo—explica.
--Lo imagino—concuerda ella.
Entonces la doctora aparece, se presenta y el trabajador social comienza a charlar con ella, se alejan un momento y luego da la impresión de que lo lleva a ver a la niña. Tal vez por mero protocolo.
Cuando regresan se despiden y luego éste se dirige nuevamente a ellos.
--Efectivamente, es algo menor—lo que deja mucho más aliviada a la castaña—así que estará bien, pueden irse a casa si gustan, aquí la monitorizaran.
--Gracias señor pero la verdad es que me gustaría quedarme por aquí—reconoce Hermione, mirando momentáneamente a Ron—sé que no es necesario pero me quedo mucho más tranquila.
Ambos chicos asienten, dándole la razón. El trabajador social se despide dejándolos solos otra vez.
--¿Quieres que te traiga algo más?—ofrece el pelirrojo.
--No, estoy bien. En la mañana pasare temprano a cambiarme en el apartamento para ir al trabajo—cuenta su plan—pero si me gustaría abusar de tu ayuda.
Ron sonríe, como si le encantara que abusara de su ayuda.
--Lo que quieras.
--¿Podrías ayudarme a ordenar un poco? Ya oímos al hombre de servicios al menor, quizá su visita sigua en pie—lo que es muy probable porque esas personas agendan sus casos a la perfección—Neville no se negara si necesitas ayuda.
El pelirrojo hace un gesto que solo él entiende, dadas las cosas con el moreno.
--No te preocupes por eso. Yo me encargo.
Se despiden, y en última instancia, Ron se inclina para darle un beso en la mejilla. Hermione se petrifica hasta verlo irse en el elevador.
Los labios de Ron no son algo que no conozca, para ser sincera, es algo que la atormenta de vez en cuando. Son absoluta perdición. Antes nunca se le habría ocurrido, con todo lo que han vivido en estos días. Pero ahora que las cosas se van calmando poco a poco, no pensar en aquel beso está siendo más difícil que aprender a volar.
--¿Cómo está?
--Súper bien. Ha dormido toda la mañana y ha recuperado el apetito
Ron fue muy amable en quedarse con la bebé en el hospital cuando Hermione se fue al trabajo. En realidad, era el único que podía, dado que era el único que no tenía compromisos de trabajo.
Todo el día había estado su mente con la pequeña Lily, lo que le dificultaba concentrarse en otra cosa que no fuera el teléfono celular aguardando por los reportes de Ron cada media hora. Ser madre era agotador, sobre todo si tu hija se enfermaba. Lo que la ponía a pensar que si una fiebre le ponía los pelos de punta, no quería ni imaginarse si alguna vez se enfermaba seriamente.
--Que bien—se limita a decir.
--Tiene el apetito de los Weasley, ¿sabes?—comenta el chico para relajarla—tendrás que invertir fuertemente en la comida.
--Te juro que no me importa mientras esté bien—asegura.
La ven a través del ventanal de los cuneros, y después de un rato empieza a parecerle molesto ese trozo de vidrio. La niña mueve as mano y los pies exigiendo cercanía, pero las enfermeras han dicho que espere un momento más.
--Muy bien, veamos cómo ha amanecido—escuchan decir a alguien a sus espaldas.
Al voltear descubren que la doctora Patil se acompaña de una enfermera para hacer sus rondas matutinas. La observan revisarla, y como la bebé se ve mucho mejor.
Al cabo de un rato, la doctora acaba con su agonía y le hace un gesto con la cabeza para que entre. Hermione no tarda más de un segundo en reaccionar.
--Hola—le dice mientras la toma en brazos—te ves bien.
--Lo está—le asegura la doctora—es una de las bebés prematuras más sanas que he recibido.
--Claro que sí—le habla bajito—porque viene de una familia fuerte, ¿no es así?}--Doctora—le llaman—alguien quiere verla.
A fuera, el señor Lancaster está parado junto a Ron, las mira inexpresivo y cuando sale la doctora de inmediato entabla una sustanciosa conversación.
Hermione cuestiona a Ron con la mirada, pero este se encoge de hombros.
--No te preocupes, todo va a estar bien—le dice a Lily acariciando una de sus piernecillas.
--Señorita, la necesitan afuera—y luego de recibir el aviso levanta la vista con presura.
La doctora y Will Lancaster la esperan.
Deja a la pequeña en brazos de la joven enfermera y sale.
--Señorita Granger antes que nada quisiera hablarle sobre la visita que le comente…
--Ya sé que es tarde, pero no tiene que cancelarla—se adelanta—por favor, en un momento estoy ahí para recibirlo.
--De hecho, la he cancelado ya—responde él—avise hace un rato a mis superiores.
Esto es malo. Si servicios sociales se echa para atrás, eso significa una casa hogar para la dulce Lily.
--¡No! No, se lo suplico. Necesito que me apruebe, soy una buena persona, empecé a pagar mis impuestos, no tengo fallas en mi historial…
--Eso lo sé señorita, nosotros indagamos con profundidad antes de tomar una decisión.
--Pues entonces deben saber que soy apta para cuidar de ella, no pueden echarse para atrás—está empezando a sonar desesperada.
--Señorita Granger…
--Ella merece una buena casa para comenzar.
--Señorita…
--Por favor, por favor.
--¡Señorita!—y esta vez se asegura de hacerse oír—cancele mi visita porque no la creo necesaria. Ayer me puse a trabajar en el caso apenas me fui de aquí, y hoy ya tengo una resolución.
--¿A sí?—tiene el alma en un hilo.
--Sí—asegura con una media sonrisa—Llévela a casa señorita Granger. La custodia temporal es suya.
Pocas veces ha estallado en gritos como ahora, siente que podría llorar, reír o tal vez ambas.
--Hable con la doctora—y señala con una mirada a la mujer de al lado—hoy mismo pueden darla de alta.
--¿En serio?
--Viene de una familia fuerte, ¿no?—es lo que responde Patil sonriente—esta lista.
--¿Y usted está seguro?—se dirige al hombre—Quiero decir ¿100% seguro?
--La verdad es que no necesito más que verla cuidar de la niña para saber que estoy muy seguro. Usted es totalmente apta para eso.
Ahora sí podría estallar en llanto. En parte porque Lily es adorable y se merece lo mejor, en parte porque así, de alguna manera, se sinte en paz con Ginny. En paz con el fantasma.
--Te lo dije—exclama con alegria Ron, acercándose.
Lo rodea del cuello con los brazos antes de siquiera notarlo, aunque en este momento no se siente avergonzada ni arrepentida del impulso. Solo felíz.
--Vengan conmigo, necesito que firmen el alta—los guía la doctora.
Hermione pone su mano en el cristal para susurrarle a Lily lo que tanto espero.
--Nos vamos a casa, Lily. A casa.
--Y tiene todo, ¿verdad?—le pregunta la enfermera—ya le di pañalera, varias mantas, formula de leche, le puse algo extra por sí aun no va de compras y todo eso.
Ha sido muy amable en regalarle todo esto, porque ninguno de los dos venía preparado. Ron solo enarca las cejas a cada mención de la enfermera, como si no pudiera cree que un ser humano tan pequeño necesitara tantas cosas.
--También te puse pañales, un par de mamelucos y varias mamilas.
--Gracias, no veníamos preparados.
--No hay de qué—y luego abre la puerta para guiarlos—si están listos, pasen a llenan los últimos documentos.
Avanzan hasta el mostrador principal, Hermione carga en brazos a Lily, Ron la sigue de cerca con las cosas en la pañalera.
La enfermera les da algunas hojas que leen y firman, luego se despiden y avanzan hasta el elevador.
--No puedo creerlo, ¿se la llevan a casa?—justo antes de entrar en el ascensor son detenidos.
Quizá la persona que más quiere evitar en el hospital, es la más decidida a encontrarse.
--Sí, le dieron la custodia temporal—informa Ron con reserva a Viktor, que sonríe.
--Sabía que lo harían, Hermione eres…
--¿A caso eres obstetra ahora? Pareces vivir en este piso—o interrumpe cortante.
--No, solo tengo una paciente embarazada.
De inmediato sabe que toco fibras sensibles, cicatrices que no han sanado.
--Ah, ya—responde ella fingiendo desinterés.
--¿Ha sido difícil el trabajador social?—pregunta él dirigiéndose al pelirrojo.
--No después de ver lo bien que la vigilábamos—apunta Ron—todo gracias a que no lo encontramos aquí cuando hacía su visita a la niña, conoció a Hermione y, bueno, no le quedaron muchas dudas después de eso—termina halagador.
--Pues vaya que ha sido una suerte—concuerda Viktor calladamente.
--Suerte y esa llamada, Hermione—recuerda él.
Pero ella está decidida a no tener más contacto con el médico, así que mantiene los ojos en la bebé dormida que arrulla. El elevador ya está en posición para ser abordado, así que ambos se introducen en él.
--Sí, resulta que pocas personas saben que servicios sociales aparece puntual al ser notificados de problemas médicos—comenta Viktor distraídamente—y que la mayoría de las veces, ayuda al visto bueno que los candidatos a la custodia se muestren dedicados a velar por el bienestar de los niños. Es decisivo para ganar la confianza de cualquier trabajador social.
Hermione y Ron levantan la cabeza como si aquello fuera más que una declaración inocente.
--Que suerte que tengan a una de esas pocas personas cerca—comenta antes de que las puertas se cierren.
Ambos meditan sus palabras en silencio.
--Ese doctor de verdad era cercano a ustedes—comenta Ron—no cualquiera lo haría.
--Eso no me hace las cosas más sencillas—acepta Hermione con pesadez—ahora no podre odiarlo ni esforzándome realmente en ello.
La tarde se extingue para cuando están llegando al edificio, las luces en las calles ya comienzan a alumbrar a los transeúntes y los autos forman un desfile luminoso. Pero hoy, a Hermione no le importa nada más que la bebé que carga en brazos. Nada que no sea mantenerla abrigada y cómodamente dormida.
A la entrada del edificio, se encuentran un inusual solitario panorama.
--¿Dónde está Sirius?—pregunta ella.
--No lo sé, pero mejor subamos—la apresura.
--Es que es muy extraño, Sirius siempre está ahí—comenta cuando se meten en el elevador.
--Quizá tuvo algo urgente que hacer—y presiona el botón del número 3
--¿Crees que haya pasado algo en nuestra ausencia?
--Claro que no ¿qué podría pasar?—le dice sin cuidado.
--Por experiencia, todo. Todo podría pasar.
--Hermione, es hora de que dejes de pensar en los peores escenarios—la reprende—y seas feliz.
--Aunque si hubiera pasado algo seguro Neville nos llamaría, ¿no?
--Hermione—le advierte—solo sé feliz.
Ella resopla, ambos salen al pasillo del piso 3. Hermione le pasa las llaves a Ron, que abre con parsimonia.
--¿Pero qué…
La cara de sorpresa de Hermione es invaluable. Sirius y Neville han adornado todo el departamento con moños y lazos rosas.
--¡Sorpresa!—exclama Neville graciosamente—bienvenidas a casa.
--Así que ésta es la rebelde Lily—se acerca Sirius inclinándose para verla mejor--¿puedo?
--Seguro—y la castaña la deposita con cuidado en sus brazos.
El hombre la acomoda perfectamente y comienza a mecerla ligeramente.
--¿Sabes cargar bebés?—le cuestiona el pelirrojo.
--Sé más de lo que piensan—responde un tanto ofendido—esta niña va a dorarme.
--Mientras este aquí—acepta Hermione—solo es temporal.
Sirius asiente no muy convencido de la idea, y luego camina con ella por todo el lugar, haciendo que la bebé caiga profundamente dormida.
--Entonces, ¿Qué tal ha estado todo?—pregunta Neville—quiero saber cómo fue que les dieron a la niña sin previo aviso.
--Es bastante curioso de hecho, supongo que… oye ¿cómo se enteraron ustedes que…
--Puede que haya hecho un par de llamadas—confiesa Ron tímidamente—No te enojes.
--No me enojo—lo tranquiliza—me ha gustado.
--¿Y bien?—insiste Neville—cuéntenlo todo.
En la próxima media hora Ron relata todo lo que ha sucedido, mientras Hermione les prepara té y les comparte su versión de la historia, que al final resulta ser menos emocionante que la versión tan melodramática del pelirrojo.
Neville saca su cámara y empieza tomar todo lo que pase por delante de sus ojos.
--La primera foto para el recuerdo—y apunta a Hermione que se pasea sin cuidado con la bebé—sonrían.
Hasta que al final Neville monta el tripie para poder capturarlos a todos juntos. Promete revelar las fotos lo más pronto posible y ponerlas en la pared de la habitación
Sirius parece más que encantado con Lily, así que luego de un rato Hermione tiene que prácticamente arrancársela de los brazos para llevarla a acostarse.
--Aquí vamos—susurra depositándola suavemente en la cuna recién ensamblada.
--Éxito—celebra el pelirrojo palmeando a Neville en la espalda—hacemos buenas cosas juntos, ¿no?
--Eso parece—concuerda éste.
Los tres se hipnotizan un momento viéndola dormir, hasta que la voz de Sirius los aparta de su ensoñación.
--Ya me voy, es tarde.
--Sí, gracias por todo Sirius—le reitera la castaña—por… todo, de verdad.
--No tienes que agradecer, para eso están los amigos—y le da un apretón en el hombro--¿Qué plan tienes para mañana? ¿Necesitas ayuda con la bebé?
--Ah… es cierto. Ni siquiera lo había pensado—reconoce—supongo que…
--Yo puedo cuidarla—es el momento del pelirrojo.
La oferta sorprende pero no demasiado. Ron parece decidido a no apartarse ni un poco.
--Sé hacerlo—afirma—puedes confiar en mí.
--¿Estás seguro? Pensaba buscar una niñera y…
--¿Una niñera? ¿A las 9 de la noche?—le cuestiona incrédulo.
--Bueno, no—piensa mejor—No ahora, pero mañana si…
--No necesitas una niñera—insiste el pelirrojo—aquí estoy y por ahora no estoy ocupado así que…
--¿Qué no estudias en Nueva York?
Y fulmina con la mirada a Neville por recordar ese ligero detalle.
--Obviamente no ahora—contra resta nervioso—Ahora estoy aquí y puedo hacerme cargo de mi sobrina.
Sin duda es una decisión que debe meditarse, no porque Ron no sea apto para el trabajo porque seguramente Ron tiene los instintos de Ginny. Esos que solo los Weasley pueden heredar.
Es más bien que aceptar a un Ron niñero, es aceptar a Ron en SU vida. Aceptarlo aquí, en su lugar, entre sus paredes, en gran parte de su tiempo. En ella.
Por eso cuando lo mira largamente y siente que el suelo debajo desaparece, sabe que de cualquier modo sería inevitable negarlo. Una parte muy en el fondo de Hermione lo quiere a él de nuevo en su vida, sin importar cuanto dure.
--Está bien, te espero a las 8 de la mañana.
--Seré puntual—asegura.
--Entonces si ya resolvimos ese problemilla, queda todo en orden—resume Sirius—Pasare luego, ¿sí?
--Sabes que eres bienvenido Sirius—reitera Hermione.
Se despiden del hombre y éste sale con una sonrisa. Los tres se miran un momento y se disponen a mirar otro rato como duerme Lily, hasta que el celular de Ron timbra con fuerza en el bolsillo de su pantalón.
--¡Rayos!—exclama disculpándose con una mirada apenada ante los otros.
--¡Contesta o apágalo!—advierte Neville en vos baja pero alarmado.
Aún así es demasiado tarde, la niña se remueve en las mantas de la cuna haciendo pucheros, al borde del llanto. Hermione la toma en brazos de nuevo mientras Ron mira en la pantalla del teléfono y se mete al baño para hablar allí.
--Esta bien Lily, no fue nada—le dice suavemente mientras la mece—vuelve a dormir, esta bien.
--¿Puedo intentarlo?—pregunta el chico, haciendo que Hermione le mire extrañada.
--¿Ahora mismo? ¿No prefieres esperar a que se calme?
--No, no. Además yo no la he cargado
--Si es lo que quieres—acepta apartándola de su lado para ponerla en las manos del muchacho.
Neville la recibe cuidadosamente. Cualquiera se imaginaria que un chico con él sería bastante torpe para tratar a un bebé, y sorpresivamente no lo es.
Lo que hace es recostarla sobre su pecho en posición vertical, acunándola gentilmente con su brazo y la mano en su cabeza. La niña se calma y en unos minutos, ya vuelve a dormir.
Hermione solo puede contemplar atónita la imagen.
--¿Dónde… Como…
--¿Qué te digo? Me gustan los niños—responde gentilmente depositándola de nuevo en la cuna—y esta niña… es una copia de Ginny.
--Lo es—concuerda con ella—Excepto por los ojos. Son los ojos de su padre—recuerda.
Neville se sorprende un poco, pero no hace ningún comentario. De hecho, parece distraerse con algún pensamiento en su cabeza.
--Hermione—le llama pasivamente el muchacho.
--¿Sí?—desvía su mirada de la niña para mirarlo
--Tengo que decirte algo importante…
Y luego ambos voltean rápidamente en dirección al baño, porque la puerta se ha abierto dejando a Ron parado en el umbral como si no pudiera creer lo que ha escuchado.
Neville y Ron se cuidan minuciosamente a la distancia, como esperando cualquier movimiento de parte de otro.
--Lamento si interrumpo—se disculpa Ron cauteloso. Neville no dice nada.
--No, bueno, Neville va a decirme algo importante—alude al chico frente a ella--¿o es algo…privado?
Pero los ojos del chico aún están en los de Ron. Luego de un rato, parece reaccionar ante la pregunta de Hermione.
--No. Por supuesto que no. Yo solo quiero decirte que…
El pelirrojo se mueve en su lugar, desvía la mirada a cualquier otro lugar que no sean los dos jóvenes que tiene adelante.
--…me voy de Londres, Hermione.
Hace que la atención de Ron regrese completamente a él, y que Hermione enarque las cejas.
--¿Cómo que te vas?—pregunta enseguida.
--Me voy por un par de semanas solamente—aclara él—tengo unas entrevistas de trabajo en Liverpool.
--¡Ah! Bueno, debiste decir que es temporal solamente—suspira la castaña—me asustaste.
Neville ríe nervioso, pero de inmediato recompone la seriedad.
--Pues es temporal solo si no me dan el trabajo—agrega—y si lo obtengo… tendría que considerarlo muy bien.
--Ya creo que sí—le asegura ella—no puedes solo irte y dejarme.
Ron desvía la mirada por segunda vez, el joven pelinegro lo vigila de reojo.
--No lo hare, no te preocupes—la tranquiliza.
--¿Y cuándo te vas?
--Mañana mismo.
--Wow, sí que es rápido.
--Ya sabes cómo es esto, de un día a otro se resuelven agendas.
--Sí—acepta ella-- ha sido una suerte que yo pudiera comenzar a trabajar de inmediato. Sobre todo con los recientes sucesos—dice inclinando la cabeza al bebé en la cuna.
--No fue suerte, eres brillante
--¡OK!, pues… ya es hora de marcharme—interrumpe Ron impulsivamente.
Hermione se queda algo confundida por lo extraño que se comportan estos dos.
--Muchas gracias Ron—le dice—por acompañarme en el hospital y por quedarte y… por todo lo demás.
--No tiene por qué agradecer, en serio—corresponde acercándose a la puerta—nos vemos mañana
Se despide y está abriendo la puerta cuando escucha detrás de si
--Resulta que yo también debo irme, tengo que hacer maleta y todo eso.
--Claro Neville, pierde cuidado.
--Mañana paso antes de que te vayas al trabajo para despedirme.
--Te espero.
Antes de que se den cuenta, el par de chicos ya está en el pasillo fuera del apartamento. Caminan con calma hasta el ascensor, procurando mantenerse lo más lejos que este es permite.
--Así que te vas…
--Solo un par de semanas.
El silencio los inunda hasta que llegan a la planta baja, salen presurosos hasta la puerta principal despidiéndose de Sirius con un cabezazo
--¿Y qué hay de ti? ¿No regresas a Nueva York?
--¿Justo ahora?... No. Tengo algunas cosas que resolver por aquí.
Ambos asienten educadamente a sus comentarios, y se despiden secamente para tomar direcciones opuestas en la calle.
"In The Embers" by Sleeping at Last
"Moon and Sun" by Gomez