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Historia 188742 — capítulo 25
Sorry Seems To Be The Hardest Word/Lo Siento Parece Ser La Palabra Más Difícil
Pasa de las 3 de la tarde, no mucho, pero para este momento ella ya tendría que estar de camino a la madriguera para recoger a la bebé. Consulta nuevamente su reloj de mano y tamborilea los dedos con desesperación sobre el folder que tiene en las manos.
Hasta ahora ha tenido un buen recibimiento por todos sus compañeros de trabajo, y se puede decir que ya identifica a cada una de las secretarias.
--Disculpe señorita—le pregunta a una joven de pelo rubio y tés blanca vestida en su característico uniforme que pasa a su lado— ¿sabe si la reunión de la sala 4 ya termino? Estoy esperando al licenciado McLaggen.
--Permítame consultar—le contesta amable, hace una llamada por teléfono y regresa—no, parece que están muy retrasados.
Bufa indiscretamente, se muere de ganas por salir de allí. La verdad es que estos días han sido de completo papeleo, estresante y mortal papeleo.
--Usted debe ser la nueva—exclama la mujer.
Vuelve la cabeza hacia la secretaría y asiente.
--Soy la nueva, pero tengo nombre—le dice y extiende la mano—Hermione Granger.
--Sí, lo siento—y parece muy apenada—es que…
--No, no hay problema—asegura amablemente--¿y tú eres…
--Hannah, Hannah Abbott—estrechan manos y desaparece un poco la tensión—De hecho, soy la secretaria del licenciado McLaggen, ¿le puedo ayudar en…
--¡Si! Claro que sí. Solo le tengo que entregar unos memorándums—contesta aliviada—si se los haces llegar sería genial, por favor.
--Por supuesto—asiente la muchacha—parece que la mayoría lo evita si puede.
--No lo evito, pero salgo a las tres y tengo… cosas que hacer—se detiene antes de empezar a contar cosas personales a una desconocida, costumbre arraigada contagiada por Ginny.
--Sí, lo siento de nuevo, no quise ofenderla. Es que soy nueva también y estoy nerviosa—se disculpa nuevamente.
--Ah, ya—entiende su actitud la castaña—no te preocupes, se te pasara—le aconseja divertida por la situación.
--Eso espero, no quisiera arruinar nada. Me gusta trabajar aquí—le confiesa—y mi jefe es…la verdad es que no lo conozco muy bien pero no creo que sea el más simpático y agradable, por lo que he oído.
--Bueno, suerte que eso no debe influir. Limítate a hacer tu trabajo—responde sencillamente Hermione.
--Claro—y la chica parece recriminarse algo mentalmente por su expresión—y… eso no incluye hacer caso de chismes ni retrasarla abogada, lo siento.
--Ok, y también deja de disculparte tanto. Está bien—lo cierto es que su simpleza y trato le agradan—nos vemos mañana
--Hasta mañana.
De camino a la salida vuelve a consultar su reloj, las 3:15 pm. No demasiado tarde pero si hay mucho tráfico podría convertirse en una o tal vez dos más.
Se podría decir que casi trota cuando cruza las grandes puertas de vidrio de la compañía, tan rápido que tropieza con el primer bulto que se interpone en su camino. Ambos pierden sus cosas en el ajetreo.
--Lo siento mucho señ…. ¿Ron?
--¡Ah! Eres tú—dice el otro levantando las llaves del auto y el portafolios--¿Cuándo dejaremos de hacer esto, eh? Que no se nos haga una costumbre por el bien de nuestra integridad—bromea.
--Yo espero lo mismo ¿Qué haces aquí?—es lo que más sorprende a Hermione.
--Vine por ti—dice casualmente.
--¿Por qué?
--Solo tuve ganas de venir a recogerte… ¿es malo?
--No, bueno, no lo creo solo…--trata de explicarse
--Sí ya sé—le interrumpe él—pero no es más que un favor, simple. No es nada.
--Yo no estoy tan segura—le contesta poniéndose a caminar por la acera—Si los pones en mi cuenta terminare debiéndote muchos.
--¿Y qué hay de malo en ello?—le sigue los pasos hasta localizar el auto.
--Mm… no sé—pero claro que lo sabe.
El automóvil esta estacionado en las plazas de la compañía, seguido de uno azul. Están a unos cuantos pasos de él.
--Podrías pagármelos si me aceptas un paseo en el parque—propone el pelirrojo
Sí, a algo cómo eso se arriesga.
--¿Hoy? No creo, tengo cosas que revisar en casa.
--Cuando tú quieras, solo avísame y yo…--cada vez ese sonido se hace más común escucharlo, Ron saca su celular y revisa de quién es la llamada—y yo puedo…
--¿No vas a contestar? Ronald ¿acaso es un asunto de la escuela?—la alarma que Ron pueda estar aplazando algo importante.
--No es de la escuela. No es de nada importante—pero el timbre vuelve a sonar
--Solo contesta—es más una orden.
Nuevamente revisa la pantalla y esta vez responde de inmediato.
--¿Mamá?—se sorprende--¿Qué sucede?
….
---Solo cálmate y cuéntame lo que pasó—le sigue diciendo el chico.
--¿Qué pasa?—le susurra la castaña preocupada.
--Bien, mira no te alarmes ya vamos en camino, ¿sí?—contesta al micrófono del aparato
--Ron—insiste Hermione, él hace un gesto con la mano para indicarle que espere.
--Sí, mamá no te preocupes, ya vamos.
--¿Qué es?—exige ella cuando Ron cuelga.
--Parece que tuvo un percance con Lily
--¿Cómo que un percance? ¿Qué paso?—conversan mientras suben al auto.
--Mamá la perdió de vista un segundo y se cayó de la cama, tiene un moratón en la cabeza—le cuenta Ron con ansias, poniéndose en marcha lo más pronto posible.
--Entonces.. eh…--tiene un súbito escalofrío—debemos llamar a un médico.
--Dice que ya le marco al doctor de la familia, pero se oye muy alterada.
--No, pero necesitamos a un especialista—dice frenética.
--Oye esto pasa a veces, deja que el doctor la revise y… ¿Qué haces?
Hermione se ha puesto a buscar en su agenda personal, desesperada pasa las hojas con los dedos
--Necesito el número de hospital
--¿a quién llamaras? Te digo que…
--No es suficiente—contesta fuera de sí—necesitamos a un especialista—repite poniéndose el celular ya en la oreja.
--Cálmate Hermione, no creo que sea…
--Buenas tardes, me llamo Hermione Granger, tengo una consulta con el departamento de neurología, por favor.
--¿Estás loca?—exclama el pelirrojo doblando en la avenida--¿Crees que te atenderán por un…
--Sí, no, no soy familiar, pero por favor necesito hablar con el jefe de neurología… sí ya sé… por favor, solo… solo póngame al teléfono con el doctor Viktor Krum.
--Esta bien, es solo una mínima contusión.
La pequeña Lily había dejado de llorar, se mantenía atenta al rayo de luz que el doctor Krum apuntaba a sus manitas. La señora Weasley, sentada a un lado de la cama donde el médico examinaba a la bebé, se frotaba las manos descontroladamente. Hermione suspiro apenas Viktor dio su diagnóstico, todavía sin poder creer que había logrado que un neurocirujano hiciera una revisión a domicilio.
--Responde a estimulos auditivos, sensitivos y claramente—termina haciendo que sus ojos siguieran la luz—a estimulos visuales. Revise el golpe, estoy muy seguro de que es superficial, pero para estar seguros…
Dentro de su mochila saca un recetario y garabatea en él
--…llévala mañana al hospital y le hare otros exámenes para descartar problemas internos—le extiende el papel a Hermione.
--Muchas gracias Viktor, yo… lamento haberme precipitado de esa manera—se disculpa apenada—es que me asuste y solo pensé en ti. Sé que eres un hombre ocupado.
--No te preocupes, te sorprendería la cantidad de llamadas que recibo a las 3 de la mañana—intenta bromear, pero apenas gana una media sonrisa de ella—además estaba por empezar mi descanso para comer, pierde cuidado.
--Entonces… ella está bien—interviene la señora Weasley--¿no? Está bien.
--Esta perfecta, su salud en general es inmejorable señora—la tranquiliza él—la cita en el hospital es solo para ser mucho más concienzudos, pero no hay ningún problema.
Molly parece aliviada, pero no demasiado
--Es que todo fue muy rápido, la perdí de vista un segundo—les explica.
--Mamá—la llama Ron, entrando en escena luego de mantenerse al margen para darles espacio—nada de esto es tu culpa, los accidentes pasan.
--Es verdad, no se mortifique—apoya Viktor—estos incidentes son más frecuentes de lo que se cree. Le pasa a cualquiera, así es con los bebés—y luego hace una mueca a la niña que parece más interesada en la pequeña lucecita del doctor—y más con una tan inquieta, es muy despierta para su edad.
--Sí, ojala no lo fuera tanto—agrega Hermione más tranquila—no quiero imaginármela con 2 o tres años más. Te voy a tener de planta por aquí.
--Sí, ser médico es complicado, pero ser madre… mis respetos—le sigue la idea sonriente—Y si no hay más, me voy, tengo un paciente en pos operatorio que revisar.
--¿Cuánto te debo?—retoma Hermione con una sonrisa.
--Nada, y por favor no insistas—amenaza él
--Bueno, entonces te acompaño—se ofrece Hermione, Ron sale después de ellos.
Casi en la puerta, la castaña siente que debe decir más.
--Ha sido muy mable de tu parte venir hasta acá Viktor, de verdad—le asegura—sobre todo cuando yo te trate tan mal la última vez.
--Mira no tienes que explicarme cómo es esto—le responde—Las cosas sucedieron de una manera muy desafortunada, y como médicos solemos tomar roles muy variados, a veces la gente nos ama, nos cree héroes… y otras solo necesita un culpable.
--Yo no creo que tú…
--Lo sé—insiste con simpleza—pero todos necesitan alguien con quien soltar su odio pasajero.
--Pues que bueno que lo sabes—opina ella más tranquila de conciencia—porque no te odio. Y después de todo lo que has hecho por mí…jamás podría hacerlo.
--Ya en verdad, olvídalo—concluye él—no me equivoque en que eras lo mejor para la niña. Y si soy honesto, de alguna manera se lo debía a tu amiga—confiesa—era una chica fácil de querer.
Naturalmente que sí. Ginny lo era.
--¡Ah! Solo…--se detiene un momento antes de cruzar la puerta—sé que me estoy tomando muchas libertades, pero…--voltea a ver a Ron, y este luce más serio y hostil que nunca—la señora si me preocupa.
--¿Disculpa? ¿Qué hay de malo con mi mamá?—pero el tono de Ron es más bien de reto.
--Está ansiosa, nerviosa y distraída—enumera él—yo, sugeriría que entrara a terapia psicológica—y lo dice en un buen plan—Si quieres yo puedo…
--No, gracias—responde tajante—nosotros podemos encargarnos. Te agradezco venir por lo de la niña, pero creo que hasta ahí termina tu trabajo.
El doctor parece confundido por el comportamiento del pelirrojo, y no es para menos, pues la castaña también lo mira con extrañeza.
--Claro, no fue mi intención ofenderlos—se disculpa—hasta luego.
Se despide y sube a su camioneta de vuelta al hospital. Ron y Hermione entran a la casa y el pelirrojo se vuelve hacía la cocina con la excusa de preparar el biberón de la bebé.
Hermione lo observa desde el rellano de la escalera, debatiendo si preguntar o no. Al final, decide que Ron la ha ayudado bastante como para ignorarlo ahora.
--Creí que era yo la del problema—se detiene con precaución en el marco de la puerta de la cocina.
--¿problema?—se desentiende mientras vierte el polvo de leche en el agua tibia.
--Con el doctor, Viktor.
--Ah, sí. El maravilloso doctor Viktor—dice entre dientes
Quiere retractarse de haber iniciado la conversación, porque no está yendo como ella esperaba.
--Pues sí, ¿Qué sucede con él?—vuelve a insistir.
--Nada. Solo que no me gusta que me digan cómo debo manejar a mi familia.
--Tú y yo sabemos que tiene razón en eso—lo contradice—tu mamá esta… mal Ron. Al principio creí que podíamos ayudarla con la bebé pero…
--Ella está bien, Hermione—y sacude con más fuerza para disolver el polvo—Está lidiando como puede con esto.
No es el momento, lo sabe. Tal vez hablando más tranquilos en otra ocasión pueda convencerlo.
--Y a todo esto—vuelve a atacar el pelirrojo--¿Por qué lo llamaste a él?
--¿Aparte de ser un buen doctor general y especialista neurocirujano?—cuestiona con sarcasmo.
Ron desvía la mirada mientras comprueba la temperatura de la leche.
--Lo conozco y él me conoce, y ya sabes lo mucho que nos ayudó con lo de Lily. He entendido que no puedo culparlo—continúa exponiendo motivos--¿Por qué te importa tanto?
--¡¿Y por qué a ti no?!
Definitivamente hay un conflicto aquí. La cuestión es que no está claro del todo.
--Lo siento pero en serio no sé a qué viene este coraje repentino, Ron.
--Sí, bueno—responde simple—Hay muchas cosas que no sabes.
Resulta extraño mirarlo así, porque nunca pensó que el azul de sus ojos pudiera mermarse de aquella manera. Sin embargo, esto último ya no tiene veneno o coraje, tiene cierto aire nostálgico y sombrío.
--Cuéntamelas entonces—le propone sinceramente, sin apartar la mirada de él.
Ron parece meditarlo brevemente y luego vuelve a medio sonreír. El gesto se le figura como ver el final de la lluvia, cuando de pronto todo regresa a la calma y serenidad.
--Quizá lo haga—accede pasivo—un día.
Ahora es ella la que le sonríe. Ha pasado un largo rato sin que vuelva a tener tales conversaciones, aunque para ser justa, reconoce que las conversaciones con él son únicas y genuinas.
--¿Sabes? creo que solo estoy molesto con Viktor porque es "materia de primera", como dicen las chicas—bromea cambiando el contexto radicalmente—ya sabes, por lo de doctor y bien parecido. Deslumbraría a cualquiera.
Hermione ríe con ganas. Ha esto se refiere precisamente al decir que todo en él termina siendo memorable.
--Yo no me preocuparía demasiado—responde ella siguiendo la broma—tú no estás nada mal, y vaya que soy difícil de deslumbrar
--¡Oh! Harás que me sonroje.
Y así de fácil es. Podrían pasar años y para ellos se reducirían a segundos.
--¿Dónde están…--es Percy, irrumpiendo en la cocina--…todos?
Entonces caen en cuenta de que están a poca distancia el uno del otro, y que por el ángulo en el que se encuentran, el otro de los Weasley pudo haber mal entendido las cosas.
--Eh… pues mamá está arriba en su cuarto con Lily y… este…--con la sorpresa se le atraviesan las palabras—los gemelos deben andar por ahí haciendo algún desvarío… y papá, creo que no ha llegado.
Percy los examina por un instante, aunque no llega a hacer ningún comentario.
--Bueno—es todo lo que die al respecto--¿Quién era el tipo de la camioneta roja que salía de aquí?
--Un doctor—responde Ron—lo que sucede es que la niña se cayó accidentalmente de la cama y…
--¿Está bien?—pregunta inmediatamente.
Podrá ser un chico dificil, pero no mala persona.
--Sí, pero de todas formas mañana le hará otros exámenes. Solo para descartar daños internos.
--Bien, pues… subiré a verla entonces.
Y sin embargo, con la mirada busca algún gesto desaprobatorio de la castaña como si secretamente le pidiera permiso. Por eso ella cree conveniente agregarlo.
--Adelante, necesita familiarizarse más con sus tíos.
Quizá con un mucho de esfuerzo, un día puedan llevarse igual de bien como antes.
--Por cierto—añade volviendo sobre sus pies—ya que los veo, aprovecho para invitarlos a la boda. Es este domingo a mediodía, aquí mismo.
Ninguno de los dos cree haber captado la idea, por eso cuando Ron pregunta ella agradece silenciosamente.
--Espera, ¿qué?—y su cara dice más que sus palabras--¿boda? ¿Qué boda?
Su hermano mayor, contrariamente, responde de lo más casual.
--La mía, por supuesto—y comienza a alejarse—y sí, te espero también a ti Hermione. Después de todo…--les echa un último vistazo—parece que igual serás de la familia.
A continuación se miran entre sí procesando la información que acaba de llegar. Y luego de comprender que Percy se casa, se ponen nerviosos al comprender también la directísima insinuación de algo más.
"Eet" by Regina Spektor