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Historia 188742 — capítulo 27

From A Whisper To A Scream/De Un Susurro A Un Grito

Había decidido que el día de hoy, no quería ver a Ronald Weasley, por lo que muy temprano salió con Lily para dejarla con sus abuelos.

Rezo lo más que pudo para que el susodicho no apareciese por ahí, y afortunadamente, la señora Weasley le comento que seguramente se cruzarían en algún punto del camino pues el chico había salido a recoger a Lily como todos los días.

Durante las próximas horas en el trabajo, deshacerse de todo lo vivido un día antes le resulto una ardua labor. No fue hasta cerca de las 12 de día que algo poderosamente importante le saco a Ron de la cabeza.

--Abogada Granger, el licenciado McLaggen quiere que revise estos  documentos por él.

--¿Eh?—salía de sus pensamientos y apartaba su vista del monitor de su computador--¡Ah! Hannah, sí. Entra.

--Dice que es importante—agregaba la joven entregando el pesado lote de documentos.

Tras una ojeada rápida, Hermione casi se va para atrás.

--¿Estás segura de que éstos son los papeles?—pregunto incrédula—pero si son todos sus pendientes administrativos en la firma.

--Sí, acaba de dármelos, pero…—y ambas confirmaron lo que parecía verdad— ¿no se supone que eso es parte de su trabajo personal?

--Se supone—responde indignada ojeándolos—digamos que ya escuche rumores también—acepta—Ese McLaggen tiene fama de apático y acosador.

--¿Y entonces que…

--No sé—dice pensando—es mi adjunto y  apenas llevo un par de semanas aquí—se lamenta—pero estos son todos sus compromisos y deberes desde hace… meses.

--Entonces  se los resolverá, ¿no?—concluye la secretaria cansinamente.

--Pues no creo que tenga de otra—se queja— Hoy saldré tarde

--¿Necesita ayuda?

No conoce mucho a Hannah Abbott, solo sabe que es una chica sencilla, en sus primeros días de trabajo y que de una u otra manera le hace sentir como Ginny.

--No quiero meterte en problemas con McLaggen, Hannah.

--No lo hace—le asegura—apenas si nota que estoy allí. Me mando hacía acá con estos papeles porque iba de camino al baño y se topó conmigo, solo por eso.

Lo piensa un momento, quizá podría meterla en problemas, pero en todo caso, es culpa de su  sinvergüenza jefe.

--Sí es lo que quieres, supongo que no te lo puedo evitar—dictamina.

--Pues bien—sonríe y se acomoda en la otra silla de su escritorio—usted comienza por estos y yo reviso estos otros.

--Tu—dice la castaña—háblame de tú, "usted" suena muy raro.

Hay algo, no podría decir qué, pero le dice que puede confiar en ella.

--De acuerdo—acepta alegre y continua--¿Puedes creerlo?—le comenta Hannah escandalizada—estos son registros sobre los aspirantes a los puestos de este año.

--¿Cómo es que él tiene acceso a los currículums? No es de recursos humanos—le da la razón.

--Honestamente, no me sorprende nada—dice la chica mientras lee—éstos son de las secretarias de todo el piso, están marcados con rojo en la esquina derecha

Enseguida se miran y hacen una perfecta "o" con la boca.

--¡¿En serio es tan pervertido?!—se exalta Hermione—¡se robó los currículos para conocer todo de las secretarias!

--Es alguien peligroso entonces—la apoya Hannah, y luego hace un gesto de burla—y patético.

Todo parece resultar un poco gracioso y terminan riendo, no es graciosos en esencia, puesto que se trata de acoso, pero pensar en que McLaggen dándoselas de gran conquistador tiene que recurrir a artimañas para poder conocer chicas, eso sí que lo es.

Ríen tanto que para cuando se dan cuenta, ya están las hojas en el suelo, probablemente fueron esparcidas mientras su momento de divertida recreación.

--Lo siento, creo que fui yo—se disculpa la secretaria ya en el suelo y todavía hipando.

--Bien pude ser yo, no hay problema—responde la castaña también ayudando a levantar las hojas.

--¿Y entonces vamos a hacer algo?—pregunta la otra—digo, es acoso y todo eso.

--McLaggen está tan bien parado en la firma que sería difícil proceder—opina Hermione—pero es justo estas cosas por las que soy abogada.

--Nunca había conocido a alguien como tú—le cuenta de repente—la mayoría solo están aquí por la buena paga.

--Pues, ya ves—se encoge de hombros--Aún hay gente que vale la pena.

Está terminando acomodar los últimos documentos en sus folders cuando ve una cara conocida. Regresa sobre sus movimientos y vuelve a posicionar en frente la hoja que ya había pasado.

--Por eso me gustaría ser tu secretaría, no de él—continúa Hannah—de hecho lo he pensado y me parece…

La chica todavía habla, más Hermione ya no la escucha.

--¿hay algo malo?—la cuestiona la chica al darse cuenta de su fijación en la presente hoja.

--Es solo… que yo conozco a este chico.

--¿A sí?—y se junta más a la castaña para observarlo—Neville Longbottom. ¿Qué es de ti?

--Es mi amigo—reconoce—un gran amigo.

--¿Y… qué hay con él?—no logra captar el problema.

--Pues que ésta en Liverpool en entrevistas de trabajo—le cuenta—y nunca me dijo que había solicitado empleo aquí y… mucho menos que era un fuerte candidato para obtenerlo—lee las referencias de primera que tiene su hoja.

Es inútil negar que se siente ofendida, engañada. Siempre creyó saberlo todo de Neville, puesto que de un tiempo a la fecha se unió muchísimo con ella y Ginny.

--Tal vez quería buscar nuevos horizontes—propone Hannah.

--¿Por qué? ¿Por qué hacer algo como eso?—no lo entiende—este lugar es inmejorable para trabajar, está mejor posicionado que cualquier otro. ¿Por qué se iría?

--Se me ocurren buenas razones—le dice—empezar de cero en un nuevo lugar tiene sus atractivos.

--Bueno Hannah, es que tú no conoces a ese chico como yo—comenta tomando asiento y observando su foto—no es de los que se van y ya. Yo creo… yo siento que me está evitando. Como si se alejará de mí.

--Quizá son imaginaciones tuyas.

--No—y parece segura de ello—no lo son. Hoy me mando un correo diciendo que no regresa mañana como había dicho. Se va a visitar a su abuela en Gales.

--Pero eso no es malo—justifica la secretaria

--No es malo que visite a su abuela, es malo que no me haya llamado ni una vez en todo este tiempo—se explica ofendida—y que me avise por un correo…algo no anda bien.

--¿Puedo preguntarle por qué le preocupa tanto?—trata de no ser demasiado entrometida—quiero decir… es su amigo y todo pero… debe ser una persona importante de verdad para preocuparle así.

Hannah parece nerviosa y tímida, hasta un poco arrepentida por haber preguntado. No sabe en qué punto se encuentra su relación con la abogada Granger.

Por eso le alegra mucho que ella conteste su pregunta, y no que la mande callar y guardar su postura profesional.

--Es un muy buen amigo—le contesta pensativa—hemos pasado por muchas cosas. Y eso… hace a las personas terminar unidas… supongo que es eso.

Hermione suspira, regresa a sus labores revolviendo documentos y leyendo fugazmente. Pero la idea no puede dejarla seguir, porque hace mucho que no tiene una persona para hablar sobre sus "asuntos".

--Es complicado, más bien—habla nuevamente.

La chica la observa interesada y eso le da la confianza para seguir adelante.

--Sí le dan el trabajo en Liverpool y  tiene que irse… no sé cómo sentirme al respecto—entorna su mirada en un sitio cualquiera del techo—estoy harta de que la gente que quiero se aleje…

Tiene razones, argumentos para pensar que el universo se empaña en dejarla sufrir. Por eso siempre prefirió la soledad, porque si no conoces cómo es la compañía, no te duele si un día ya no la tienes.

--…todos se alejan, todos se van…

Sus padres se alejaron hace mucho tiempo. Ginny se alejó hace mucho tiempo. Posiblemente Neville lo haga. Y, lo que más le hace eco, seguramente Ron se ira también. Tiene que.

Y lo peor es que ella lo sabía, siempre lo supo. Que él tenía que ir tras su sueño, a perseguir un futuro profesional e integral lejos. Se suponía que ya lo había dejado ir, aquel día en que la beso y se llevó una pieza de ella. Aquel día debió ser el final.

¿Entonces por qué volvió a dejarlo entrar? Había sido un error rendirse ante la comodidad y familiaridad que siente a su lado. Ahora lo sabía. Como se sabe que la tierra gira y que el agua se evapora. Así lo sabía.

¿Entonces por qué era tan difícil aceptarlo? No, no era difícil. Era imposible.

--…y yo…no quiero dejarlo ir.

Su mirada aún está perdida cuando salen sus últimas palabras, fuera de foco. La otra chica la vigila, con una expresión comprensiva y afable, pero completamente ajena a sus pensamientos.

--Entonces díselo

La saca de su ensimismamiento y su rostro es de ligera confusión.

--A tu amigo Neville—le aclara Hannah—cuando lo veas, díselo.

Le cuesta un poco seguir la idea, hasta que comprende que están en dos partes diferentes de la historia.

--¡Ah!, Sí—le dice—a Neville, sí.

La castaña asiente, la anima a volver al trabajo y entre tarea y tarea, reflexiona. Hannah intenta levantarle el ánimo con nuevas bromas y anécdotas, Hermione la escucha atenta, considerando cuidadosamente que hacer al respecto.


Escucha el llamado a la puerta, se libra del ya molesto saco y los tacones, deja su maletín en su habitación. Se coloca sus cómodos zapatos de piso en un abrir y cerrar de ojos para ir a atender. Aunque ya sabe quién es, y también lo que hará.

--Hola—la saluda—disculpa si llego algo tarde, había tráfico.

--No, de hecho llegas justo a tiempo—responde ella—yo voy llegando también.

Hermione extiende los brazos y Ron deposita en ellos a Lily.

--Lamento que no haya podido ir a recogerla, hoy fue un día interminable en la oficina—explica—por eso salí muy temprano a llevarla. No te pude avisar que ya no pasaras por ella.

--Lo entiendo, descuida—resta importancia al asunto,  aunque casi se volvió loco por ello—pero… no se volverá a repetir, ¿o sí?

Ruega por escuchar un no, pero Hermione parece pensárselo demasiado.

--No sé, creo que debemos cambiar de rutina—propone—yo soy la responsable de ella, yo debería hacerlo.

Él prefiere no discutir más el asunto. Tiene otras prioridades para esa charla.

Sabe que algo no está bien porque él sigue parado en la puerta, y ella no parece querer dejarlo entrar.

--Se hará lo que tú quieras—concede--¿podríamos hablar?

--¿Hablar sobre qué?

--Sobre lo de ayer… con Lavender.

Haya van. La castaña sabía exactamente que la charla había llegado.

--No necesitas explicarme nada—dice rotunda meciendo a la bebé.

--Solo quiero disculparme si ella te hizo sentir mal.

--No tienes que disculparte tú, eso no…

--Lo sé, pero siento que debí defenderte mejor—confiesa.

Uno frente a otro, considerando múltiples cosas adelante. Ella se siente ceder un poco ante el tono sincero de Ron, por eso se aparta y le hace una seña para dejarlo pasar.

--Por sí quieres saber…--empieza—Lavender y yo hablamos. Creo que por fin le deje claro que no quiero volverla a ver nunca.

Es inevitable, inaceptable la tranquilidad que siente con oír eso.

--Ya te lo dije, no me expliques—finge molestia—no necesito saberlo.

Decir que lo desconcierta su actitud es acertado. Lo desconcierta un tanto.

--Ok, no te digo más—y usa su tono tranquilo para calmar el ánimo.

La castaña regresa a sus tareas como madre, lleva a Lily a su recamara para dejarla en la cuna. Luego regresa y encuentra a Ron con la pañalera en mano.

--Estaba en el jardín del patio—le cuenta—creo que mamá la olvido allí

--¿Todavía sigue distraída?

--Igual que yo de adolescente—bromea, sin conseguir nada.

Ella se dispone a revisar el contenido de la bolsa, saca un cambio de ropa, algunos pañales y biberones de sobra. Lo que sea que le ayude a poner distancia

--La fiesta estuvo bien, creo, aunque un poco lenta—sigue contando—lo mejor fue la sorpresa de los gemelos.

--¿Qué hicieron esta vez?—pregunta sin poder evitarlo.

--Llenaron el auto de Percy con comida para perro—cuenta divertido—dijeron que era la última memorable broma para él.

Casi lo imagina, esos chicos no cambiaran nunca.

--Percy se puso de un color escarlata muy bonito, te habría gustado.

Su sonrisa vacila antes de instalarse en su rostro. Está condenada a ceder ante en humor Weasley.

--Te traeré una foto la próxima vez que venga—le promete Ron riendo—Audery se lo llevo antes de que hiciera algo contra Fred y George.

--No quiero imaginar cómo debe oler su auto—corresponde la castaña acomodando la ropa de Lily para guardarla en el closet.

--Y yo no quiero imaginar que pasa si da una vuelta por el parque—propone la idea riendo—atraerá a todos los perros en cinco o seis cuadras.

Y regresan a donde mismo. A estar uno y otro separados por centímetros que parecen interminables. Con risas esporádicas y nerviosos por los movimientos que hacen.

El hoyo en el estómago se forma, sus ojos no se separan de él ni un segundo.

Las manos se le acalambran de retenerlas contra su voluntad, si fuera por él, ya la estaría reteniendo contra su pecho para no dejarla ir nunca más.

--Puedo...puedo…—las palabras de Ron apenas salen coherentes—puedo prepararte algo de comer, si estás muy cansada.

 Hermione traga saliva y le obliga a su cabeza a pensar racionalmente.

--No te molestes, yo…

--Insisto—concluye él.

Ya puesto en acción en la cocina, se lava las manos en el fregadero.

--Aprendí algo en Nueva York—le cuenta acomodando una sartén en la estufa—no recuerdo cómo se llama allá, pero sabe bien.

Solo eso le faltaba. Solo una referencia de porque esta tan decidida a hacer lo que tiene que hacer.

--No quería ser un inútil en la cocina y tome unas clases de…

--¿Qué estás haciendo?—le pregunta ella de repente, detenida al lado del comedor.

Es un tono decisivo y cortante, así actuara ahora porque parece ser la única manera de poder lidiar con esto.

--Te… preparo algo de comer—responde dudoso.

--No, me refiero aquí, en Londres, ¿Qué estás haciendo AQUÍ?—ha decidido comenzar, pero atormentada por el hecho de tener que hacerlo—Vienes a cada momento, nos traes de aquí para allá, te portas atento ¡me invitas a salir!...—grita escandalizada--¿qué haces? Ya deberías estar en Nueva York, has estado aquí ¿cuánto? ¿Tres, cuatro semanas?

Ron la mira paciente, sin apresurarse a responder.  Se termina de secar las manos y deja el trapo sobre la barra. Este momento es importante, el que ya veía venir.

--¡Ya deja de revolotear a nuestro alrededor todo el tiempo!—continua Hermione molesta—llevo a la niña a la madriguera  todos los días, por si eso de querer verla es tu pretexto—trata de adelantarse a todas sus posibles respuestas--¿Qué es lo que quieres con nosotros? ¡Vete a Julliart y déjanos seguir!

--¿Esto es por lo que dijo Lavender?—la cuestiona, dolido por sus palabras.

--¡¿Qué?!—lo interrumpe, disimulando que la mera mención de esa mujer no le duele hasta dentro—No me importó nada de lo que dijo Lavender.

--Entonces ¿qué es lo que…

--Me recordó la verdad, en todo caso—habla con verdadero resentimiento—tú te iras y yo tendré que manejar todo esto sola. Lo mejor es no acostumbrarnos a estar juntos.

Ron calla, y trata de procesar lo que acaba de oír. Eso sí lo sintió como balde de agua fría.  Muy fría.

--¡Oh! Así que de eso se trata. Regresamos a ello—se mueve hasta donde ella está, con decisión—Vuelves a ser la chica perfecta que se cierra a todos,  la coraza blindada. Vueles a ser la misma de antes.

--¡Por supuesto que no soy la misma!

Grita con coraje y sus ojos se anegan en lágrimas. Ron se pasma.

--¡Nada es lo mismo! No soy la misma, tú no eres el mismo. Porque te fuiste a otro país a miles de kilómetros, porque Ginny murió, porque yo termine criando a una niña que llora a media noche  extrañando a su mamá. Porque de pronto el maldito cielo se caía a pedazos sobre mi cabeza. ¡No soy la misma!

Hermione respira pesado, intentando controlarse y secándose las nacientes lágrimas.

--Y tú tienes una oportunidad ahí—continúa--¿Por qué no querrías irte a empezar de cero? ¿Por qué no irte a un lugar donde no veas a tú hermana muerta en cada esquina?

No funciona así. Si le preguntaran a Ron diría que no funciona así, no puedes solo salir corriendo.

--Lo sé—trata Ron de calmar el ambiente—Lo siento, no quise decir eso. Sé que nada es lo mismo… Mamá llora cuando cree que no estamos cerca, y papá dejó de salir al campo los domingos. Ahora solo se sienta y finge ver televisión, pero… --duele admitirlo—ellos ya no están ahí, no sé qué les paso. Son solo cascarones.

Siente que es demasiado para ella, y baja la vista para no ver la sombra de sus ojos sin poder cerrar sus oídos a sus palabras.

--A donde quiera que vemos todo es un desastre. Solo cascarones y cosas que no podemos cambiar… excepto por mí, por esto—Busca que lo vea, que lo vea a los ojos—Nunca me quise ir, lo supe apenas puse un pie en el avión. Y no quiero irme solo para intentar olvidarla. No importa donde este, nunca la voy a olvidar.

Resiste el impulso de rodear la mesa que los separa para tenerla más cerca. Sabe que lo mejor es contenerse cuando Hermione se pone a la defensiva, así que permanece de su lado de la mesa deseoso de poder abrazarla.

Por la cabeza de Hermione pasan muchas cosas a la vez. Tantas que no sabe con exactitud que pensar, ¿está diciendo lo que ella cree que está diciendo?

--No fue un permiso humanitario lo que me otorgaron en Julliart para venir aquí… deje la escuela hace un mes—y la mirada de sorpresa de ella por fin está dirigida a sus ojos—Haberme ido de Londres fue un error  y voy a retractarme de él—concluye—pensé que era mi sueño, pensé que eso quería, pero no.

Ella parece confundida e irritada cuando grita.

--¿Qu.. Pero… ¡¿entonces qué es lo que quieres Ronald Weasley?!

Las palabras están en la punta de su lengua para responder, tan cerca de sacarse la verdad de adentro. Pero a un segundo de decirlo lo vuelve a encerrar. Contrae su rostro y se tranquiliza.

--¿En verdad quieres que te responda?—le pregunta tratando de llevarlo suave— ¿En serio quieres eso? Porque en cuanto te diga las dos palabras que tengo en la cabeza… no va a haber marcha atrás, no voy a retractarme nunca de ello. De eso no.

Y la molestia de Hermione se corta como espuma del mar contra la orilla. Dos palabras. Dos palabras que ella sabe bien son su segunda oportunidad de tenerlo.

--Y si te respondo, y lo hago real… vas a tener que tomar una decisión—suspira lento—entonces… ¿de verdad quieres que te responda que es lo que quiero?

Verdad. En el momento en que "esto" que hay entre los dos se vuelva real, tendrá que elegir entre quedarse a su lado o salir huyendo, que es su especialidad. Estar dentro o fuera. Tomarlo, a dejarlo ir. Nuevamente aquí.

Ella no es esperanzadora ni optimista, pero por única ocasión, adelante tiene una salida. La luz. La oportunidad. Se pregunta si podrá ir en contra de todo lo que siempre ha considerado lógico y racional. Y más, se pregunta si podrá salir victoriosa, si podrá ser la excepción en el millón.

 Lo ve fijamente, ya distraído con cualquier cosa a su derecha, como si estuviera seguro de que ella va a replegarse y ya se hubiera dado por vencido. Por eso su cara de sorpresa ahora.

--Sí—y decide que ya no huira más—si quiero saber… ¿Qué es lo que quieres, Ron Weasley?

Este es el momento de una vida. De los que no regresan, casi para nadie. Casi.

Hermione jura que sus ojos son mucho más azules y profundos que nunca. Ron jura que se ve hermosa y encantadora como siempre.

--A ti—pronuncian sus labios—te quiero a ti, Hermione Granger.

Transcurren siglos, o lo que se sienten como siglos, parados en el comedor del apartamento. Con las emociones por lo alto y las barreras caídas de una vez por todas.

--Quiero todo de ti y no voy a ningún lado—completa seguro Ron—Me quedo justo aquí.

Increíble, pero parece adivinar los pensamientos de la castaña, con las rodillas temblorosas y los nudillos sudando. Tiempo, es esencial darle tiempo a una chica que ha sido destruida y re ensamblada  varias veces en su vida.

Ron le sonríe débilmente antes de salir por la puerta.

Ya no hay marcha atrás.


"Never Say Never" by The Fray

"The Quest" by Bryn Christoper

"Make You Feel My Love" by Adele

"Rest Of My Life" Michelle Featherstone