← Ceder Ante el Amor · de
Ceder Ante el Amor — capítulo 4
Capítulo 4 -
Despertó con los rayos del sol atravesando su ventana, que reposaban de alguna forma sobre su cara. Remus Lupin se movió poco a poco dentro de su cama, tenía un dolor de cabeza impresionante, no sabía cuántas veces había jurado no beber de forma como esa en su vida.
Se sentó en su cama, estirando los brazos, intentó recordar lo que había pasado la noche anterior. Fueron al bar, bebieron; pero los siguientes recuerdos se tornaban un poco extraños, lejanos, como si los hubiera vivido en una especie de tercera persona. Cuando se sobresaltó, dios, había besado a la sobrina de su amigo ¿Cómo había pasado eso? ¿En qué momento se dejó llevar?
Se levantó maldiciendo el alcohol, su vida, su licantropía, simplemente deseaba ser alguien más normal, pero no podía serlo. Entró al baño y se quedó mirando al espejo, se tomó la cara entre las manos, esperando calmarse un poco ante tal situación. Sólo quería poder vivir. Decidió que era momento de darse una ducha y al terminar supo que debía aclarar esa situación, pero antes necesitaba quitarse la borrachera de la noche anterior.
Se vistió con su habitual pantalón café de vestir, sus zapatos del mismo color; una camisa color gris, al igual que su corbata y un suéter color gris Oxford. Intentó peinarse un poco, y se acomodó su barba que había dejado crecer desde hace un tiempo.
Bajó con cuidado las escaleras, pensaba en que necesitaba un té pronto o tal vez enloquecería un poco. Al parecer no habían despertado los chicos Weasley, todo se mostraba un poco callado en la mansión Black.
Al entrar al comedor se encontró con su mejor amigo en una bata color morado leyendo el periódico. No se encontraba Molly por ahí, tal vez había ido a comprar algo para el desayuno, era el momento para mejorar su estado.
—Hola, Sirius —Saludó a su amigo mientras caminaba lentamente hacia la cocina para prepararse un té o algo que lo curara pronto.
—Buen día, Lunático —Contestó Sirius bajando el periódico.
— Me prepararé un té ¿gustas?
—Vaya, veo que alguien está sufriendo un poco los estragos de beber.
—No sé qué fue lo que me pasó —Dijo Remus con un poco de vergüenza— Era un buena botella.
—Lo sé —Dijo Sirius mientras reía— Si no se te quita con eso, al rato podría darte un poco de mi remedio personal.
—Está bien, aunque ya casi no me duele la cabeza, un té podrá arreglarlo todo.
—Como gustes —Sirius retomó la lectura.
Remus al terminar de preparar su bebida fue a sentarse a un lado de su amigo, no sabía si contarle a su compañero lo que había pasado la noche anterior.
Se escucharon unos pasos en las escaleras, a Remus lo avergonzaba un poco que la señora Weasley se percatará de que había bebido de más la noche anterior. Sin embargo, Tonks fue quien entró por esa puerta, se veía de una forma espectacular, tan joven, tan radiante.
—¡Buenos días! —Saludó a Tonks con una felicidad que radiaba, como era costumbre. Sonriendo a los presentes.
—Hola, sobrina —Sirius bajo el periódico de nuevo y le brindó una sonrisa.
—Hola, Tonks —Saludó Lupin un poco nervioso.
Sirius parecía que seguía leyendo una nota del periódico, Nymphadora y Remus hicieron contacto visual por unos segundos, a él le parecía tan hermosa, cada uno de sus rasgos faciales, su cara en forma de corazón, su cabello rosa chicle.
—¿Qué harás hoy, sobrina? —Preguntó Canuto, dejando en definitiva el periódico doblado en la mesa.
—Iré a visitar a mis padres, Sirius —Dijo Tonks mientras tomaba asiento al lado de su tío— creo que es bueno aprovechar los fines de semana para visitar a la familia.
—¿Crees que sea buena idea si te acompañó? —Preguntó Sirius— Hace tiempo que no veo a tu madre.
—Cómo preguntas eso, tío, claro que puedes venir, mi madre se pondrá contenta. ¿Quieres acompañarnos, Remus?
—Ah… —En definitiva, Remus no esperaba esa pregunta, él esperaba tener un día tranquilo limpiando alguna habitación junto con los Weasley, pero tal vez no sería mala idea pasar el día con los Tonks— Yo… amm…
Al no saber que responder Lupin se le quedó viendo a su mejor amigo, éste le sonrió animándolo.
—Está bien, los acompañaré.
Remus no podía evitar sentirse extraño ante esta situación, él estaba feliz por pasar tiempo con ellos, especialmente con Tonks, sin embargo, el vivir momentos con ella era lo que más le aterraba porque sentía que no podría alejarse y eso no podía suceder, necesitaba irse de ahí para no enamorarse, pero ¿acaso ya era muy tarde? Se preguntó a sí mismo ¿Ya estaba enamorado?
Con todas estas dudas, continuó una plática entre los presentes. Poco después Sirius subió a arreglarse para ver a su prima querida. Molly entró con algunas cosas para hacer un almuerzo y Tonks le ayudó felizmente, Remus por su parte decidió que lo mejor era calmarse un poco así que decidió leer el Profeta.
Después del almuerzo que fue cocinado por Molly, todos subieron a hacer un poco de tareas correspondientes a la limpieza, Remus y Sirius se quedaron limpiando un poco el comedor.
—¿Qué sucede, Lunático? Te ves muy serio, bueno, más que de costumbre —Preguntó Sirius un poco preocupado.
—No pasa nada, Sirius —Contestó el licántropo un poco nervioso.
—Vamos, ni tú te crees eso. Ya, dime que sucede.
Un sentimiento floreció del pecho de Lupin, algo que pocas veces había sentido, una sensación de valentía, al fin y al cabo era un Gryffindor.
—Canuto, ayer me besé con tu sobrina.
Chicos, buen día, disculpen por tardarme un poco en actualizar. Quiero agradecerles a los que han leído esta historia y a los que la han puesto en sus favoritos. Es algo que motiva mucho. Espero sus reviews.
besos,
Ingrid.