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El libro de la Tercera Generación — capítulo 59
*Cinco palabras: Mi madre va a matarme.**Teniendo en cuenta que mi padre fue jugador profesional y ahora es el entrenador de los Puddlemere United y mi madre es la directora de la revista Quidditch y otros deportes mágicos, mi vida está relacionada con la fama, no es tanta como la de los Potter y los Weasley, pero lo suficiente como para que los magos me detengan en el Callejón Diagon o en Hogsmeade para conocerme. La fama de los Wood subió de una manera considerable cuando Kion, Nadine y Jonathan siguieron los pasos de papá y yo comencé a trabajar en el Departamento de Juegos y Deportes Mágicos.**El dinero no es problema, por lo que después de meses de ideal planes para convencer a Rocio, al fin puedo comprar un departamento para nosotros dos, uno que quede cerca de donde ella va a estudiar medimagia. A mi mamá no le sentó muy bien la idea de que ella y yo nos fuéramos a vivir juntos, pero según papá es porque tiene los típicos celos de madres y no porque no aprecie a Rocio.**En resumen, todo en mi vida estaba yendo bien... Y entonces...*Oh, maldición, mi madre me matará.
Vaya a saber uno cómo supieron que era él, cuando Jackson Wood llegó al Gran Comedor, un gran grupo de chicas, que incluían a Pansy y Daphne, estallaron en chillidos, aplausos y silbidos, logrando que los más desprevenidos y sobre todo lo que estaban al lado de las fanáticas, dieran un brinco y cayeran al suelo. Sirius fue el último en dejar de quejarse ante tal escándalo. Un tanto incómodo por la bienvenida, Jackson sonrió hacia todos; había dos buenas razones para no lucirse frente a todos: la primera, Rocio estaba viendo y ella era demasiado celosa e insegura para que su novio se pavoneara delante de otras chicas (incluso si éstas eran veinte años más grandes que él en su presente), y la segunda razón era que no tenía ánimos, Merlín, si había viajado al pasado fue solamente para que nadie sospechará nada. Oh, Dios, su madre iba a matarlo. Lenta y dolorosamente. Algunos chicos, pudo notar Jackson, lo miraron con molestia, lo cual le recordó mucho a como era en el siglo XXI. No era su culpa ser la causa por la cual las bragas de sus chicas estuvieran mojadas, no le importaba inclusive, a él solo le interesaba que Rocio estuviera feliz. Cómo la amaba, llevaban juntos cuatro años y estaba seguro que sería su futura esposa. Eso sí, si el padre de ella no lo mataba antes. —Hombre, estás pálido —advirtió James, mirándolo fijamente. —¿Te encuentras bien? —preguntó Annabeth. —Perfecto —dijo, intentando sonreír. Sus amigos seguían mirándolo con curiosidad, por lo que Jackson agrandó su sonrisa, puso sus brazos detrás de la cabeza y elevó los pies para ponerlos sobre la mesa. Los chicos dejaron de mirarlo, al notar que actuaba como siempre—. Entonces, queridos ancianos en mi tiempo... —¡Hey! —protestaron varios. —..., ¿alguna pregunta que quieran hacerme? —¿Por qué estás con mi hija? —preguntó amenazante Theodore Nott. Jackson tragó saliva. Los amigos del Slytherin rieron divertidos. Era bastante inusual que el perfecto, correcto y tranquilo Theodore Nott se viera con cara de querer arrancarle la cabeza al hijo de Wood. Ellos sospechaban que lo hubiera hecho, si no fuera porque Katie Bell lo miraba intensamente como diciendo: "Toca un pelo de mi hijo y te aseguro que Rocio y Draco no nacerán". —Señor Nott, como le diré en el futuro, amo a su hija y estoy dispuesto a dar todo para que ella sea fe... —Oh, por favor, intenta no sonar tan cliché —repuso Theo, rodando los ojos. Jackson se sonrojó violentamente. Sus amigos estallaron en carcajadas y algunos de la Segunda Generación los siguieron, los que no sintieron miedo ante la mirara de advertencia de la futura señora Wood. Theodore no rió, seguía serio y lo miraba fijamente, esperando una respuesta. Jackson observó sus manos por un breve momento. Antes de ir allí, había tenido una conversación con Rocio, la cual ocasionó llanto y gritos, así que la tercera razón por la cual había viajado al 1996 era para estar un momento lejos de Rocio y pensar claramente. Lo cual, ahora que lo pensaba, fue una terrible decisión: Rocio bien podía continuar llorando o comenzando a odiarlo. Si ella estaba mirando (Merlín, que lo estuviera haciendo), podía disculparme con ella sin que nadie se enterará. Decirle con disimulo que estaría con ella pese a todo.
Rocio y yo íbamos al mismo año en Hogwarts, pero comenzamos a hablar en tercer curso, por un trabajo de Historia de la Magia (bendita asignatura, me permitió conocer a la mujer de mi vida). Sí, la había visto una que otra vez y de seguro chocamos en algún momento, pero hasta que no tuvimos que hacer un ensayo juntos, no habíamos pasado a ser algo más que simples compañeros de Casa. A pesar de las notorias diferencias entre ambos, comenzando por que ella era una estudiosa sin remedio y yo son un revoltoso travieso, nos hicimos buenos amigos.**No puedo decir que fue amor a primera vista, no en mi caso por lo menos. Yo en ese momento gustaba de Jessica Pitch y había ido a una que otra cita con ella, Rocio era para mí solo una gran amiga con la que podía pasar buenos momentos. Fue en el siguiente año cuando comencé a sentir algo por ella. No comenzó por verla con un chico o porque se puso un vestido que marcó sus curvas. Solamente fui a la biblioteca a buscarla para recordarles que debíamos ir a cenar, la vi y algo en mí hizo 'clic', como si alguien hubiera presionado un botón rojo con la leyenda:"Presionar para que Jackson Wood se enamore perdidamente de Rocio Nott".No intenté negarlo ni buscar otra explicación por la que siempre sentía un tirón en el estómago cada vez que estaba cerca de ella. Sabía que estaba enamorado, aunque fuera la primera vez que me pasará, lo sabía y punto, como se sabe que el cielo es azul y los pájaros vuelan. Lo sabía y solo faltaba hacer que Rocio también lo supiera.
Mientras hablaba, Jackson no miraba nada más que su manos, porque sabía que si levantaba la vista, o bien se echaría a reír por el nerviosismo o bien empezaría a balbucear. Necesitaba hacerlo bien, sentía que Rocio lo estaba observando desde su celular y aquella era la mejor forma para disculparse por ser un inmaduro unos quince minutos atrás. —Intenté ser casual, disimulado, mientras la conquistaba. Plantar una semilla y dejar que creciera con el tiempo —explicó—. No quería ir rápido, quería que ella estuviera verdaderamente enamorada de mí, como yo lo estaba de ella. No quería que después de un par de meses, comenzará a cuestionarse si había tomado la decisión correcta al haber aceptado ser mi novia. Discúlpame por la frase cliché, señor Nott, pero Rocio era diferente, era diferente porque mi mundo era distinto al suyo; si ella hubiera sido cualquier otra chica, ya hubiera sido mi novia desde el primer momento, no me hubiera complicado tanto. Pero no era cualquier chica, era Rocio y ella se merecía a alguien que pensará y cuidará cada paso que diese para enamorarla. »No estoy seguro cuando se enamoró de mí, nunca le pregunté, no necesitaba saberlo, mientras que ella siguiera amándome, nada más me importaba —reveló Jackson. Él escuchó un sollozo proveniente de alguien, quizá de una chica, y una sonrisa temblorosa se le escapó. Se obligó a estar serio, tenía que decírselo sin interrumpirse o no podría continuar—. Cuando, como leyeron, le pedí que fuera conmigo al Baile de Navidad, un año después de enterarme que estaba enamorado de ella (porque siempre estuve enamorado de ella, pero recién a los catorce me di cuenta), no estaba muy seguro de cuál sería su repuesta. Sí, Jonathan y Dina me aseguraban que Rocio me quería, pero ¿Y qué si lo decían únicamente con el fin de hacerme feliz? No lo parecía, pero me estaba muriendo de miedo, ni siquiera cuando fui a ver It con los chicos me asusté tanto. Jackson se interrumpió cuando la mesa de la Tercera Generación rompió en carcajadas, recordando la película de terror que se estrenó cuatro años atrás. Hermione, quien había leído el libro, estaba a punto de preguntar si se estaba refiriendo al libro de Stephen King, cuando Ginny le dio un codazo en las costillas para que permitiera que Jackson continuará hablando. Ginny tenía las ojos rojos por las lágrimas no derramadas. —Pero entonces Rocio me dijo que sí y pude confirmar que las palabras mi hermano y amiga eran ciertas: Rocio me amaba y yo no podía dejar de ser feliz. En el Baile, como saben, le pedí que fuera mi novia y desde entonces estamos juntos, teniendo altibajos como cualquier otra pareja, pero arreglando los problemas porque nos amamos. Si fuera por mí, nos casaríamos mañana —dijo seriamente Jackson, levantando por fin la cabeza para mirar Theodore Nott—, pero como de seguro mi madre me mataría por eso, me conformo con saber que dentro de un mes nos mudaremos juntos a un departamento. Eso sí, apenas cumplamos los veintidós años, nos casaremos, como lo hicieron mis padres. —Se casaran dentro de cuatro años —festejaron Angelina y Alicia, mirando a Katie y Oliver, quienes se sonrojaron. Jackson miró interrogante a Theodore, esperando una respuesta. En el futuro, el padre de su novia lo quería, incluso había empezado a llamarlo hijo después de dos años de relación con Rocio, pero el chico que tenía al frente no era el hombre que ya lo conocía y le había dado la bendición para estar con su preciada hija. —Oh, mi hija es tan afortunada de tenerte —suspiró Daphne. Pansy asintió enérgicamente. —¿Señor Nott? —preguntó Jackson. —Pues supongo que mi opinión no es relevante, si ya llevas cuatro años con Rocio es porque mi yo del futuro ha aceptado que ustedes estén juntos —dijo lentamente Theo, mostrándose muy serio—. Realmente no creo que haya alguien que sea suficiente para mi hija, pero es porque soy su padre (o seré su padre) y es lo que piensan todos los padres, pero tú la amas, eso es obvio, y ella te ama, y yo no soy nadie para oponerme —No era lo que esperaba, pero Jackson sintió alivio al escucharlo—. Por supuesto, si llegas a herir a Rocio, veré como viajar al futuro y ayudar a mi yo de aquel tiempo a matarte —añadió amenazador. —Lo entiendo, señor Nott —dijo, ligeramente nervioso. Theo asintió y no agregó nada más. —Bien, ya ha habido mucho amor —dijo George. Se giró hacia su hijo—. Dime, Freddy, ¿cuántas bromas hiciste últimamente? Mientras Fred contestaba, Jackson se acomodó en su asiento y miró su reloj. No veía la hora de regresar para hablar con Rocio.
*Recuerdo cuando Oliver se presentó en casa junto a sus amigos y Victoire para contarnos la gran noticia. Mi padre había mandado a Percy a su habitación, no sabía cuál era el tema del cual se hablaría aquella tarde, pero por la voz seria con la cual Oliver avisó que tenían que hablar de un tema importante, mi padre decidió que la conversación no era apta para que Percy la escuchará.**Con Jonathan hicimos muchas suposiciones de que pudo haber pasado con los Animales y la Prefecta perfecta, una más rara que la otra y por completo alejadas de la realidad. Maxxie no parecía darle importancia, estaba molesto porque ese día cumplía siete meses con Esmeralda y no podía reunirse con ella por lo que quería decir su hermano mayor. Mis padres estaban tensos y preocupados, tal vez ellos tenían una ligera idea de lo que ocurría. En todo caso, hasta el enfado de Max se fue cuando Oliver soltó de golpe que Victoire estaba embarazada y que tanto él como Teddy podrían ser los padres. Todavía en shock, había pensado que Oliver y Teddy debían ser los mejores amigos que existieran (o muy idiotas) para no haberse peleado hasta morir.*La reacción de mi familia fue peor que la de los Weasley, sobre todo la de mi madre, pero finalmente había acabado con un "Ustedes se metieron en esto y es muy maduro de su parte hacerse cargo, a pesar de que no fue muy maduro de su parte hacer lo que hicieron"y"Esperemos que nadie salga herido al final".*Ignorando la guerra que por poco se armaba, me sentí muy orgulloso de la familia y sentí admiración hacia mi hermano mayor por comportarse de aquella forma, no creía que fuera capaz de comportarme como él en esa situación.**Y sí, no había embarazado a la exnovia de mi mejor amigo, pero había embarazo a mi novia. Y Oliver, Teddy y Victoire tienen veintitrés y veintiún año respectivamente, Rocio y yo tenemos diecinueve. ¡Apenas habíamos salido de Hogwarts!*Oh, mi madre va a matarme.
Jackson se había sumergido en sus pensamientos. Pensaba en la conversación que había tenido aquella mañana con Rocio, esperaba que el discurso que le dio a Theodore Nott sirviera para aliviar el enojo y la decepción de su novia, sabía que aquello no era suficiente para que ella aceptará disculparlo, pero sí para que aceptará escucharlo. Sería difícil, sabía Jackson. Había dicho cosas horribles y decir que era porque estaba nervioso y asustado no iba a servir para nada. No podría culpar a Rocio si ésta decidía dejarlo, pero esperaba que al menos le diera la oportunidad de estar presente en su embarazo. Él se haría cargo, lo haría, solo necesitaba ser perdonado. —¿Estás bien? —preguntó Dominique, sacándolo de sus pensamientos. Jackson la vio aturdido un momento y luego asintió enérgicamente. —¡Sí! ¡Claro que sí! ¡Tengo que ir al baño! —Sus amigos lo miraron consternados por la repentina emoción, pero él no les dio tiempo para hacer preguntas. Se levantó de un salto de la mesa y salió a toda prisa del Gran Comedor. Necesitaba estar solo. En cualquier momento, la tranquilidad lo traicionaría y se derrumbaría; prefería llorar en el baño solo a que explicar que le había dicho al amor de su vida que ya no la amaba y que era una estúpida por embarazarse."Idiota", pensó. "Gran idiota". Jackson sintió las lágrimas en sus ojos y se apoyó en la pared del baño, dejándose caer hacia el piso. Era consciente que era el más inmaduro de sus hermanos -excepto por Jonathan, él era el más inmaduro del mundo-, pero se preguntaba por qué había reaccionado así. Oliver, que siempre fue un Don Juan y apenas prestaba interés en cosas serias, ahora estaba, como Teddy, tras Victoire para no perderse los últimos tres meses de embarazo de su supuesto hijo, y él, Jackson, quien sí se interesaba en todo lo relacionando con su novia, había cometido el error de decirle que ya no la amaba. Si su madre no lo mataba, Rocio lo haría. Y de seguro sus padres, y Draco, y Dina, y sus hermanas, y todos los amigos de Rocio. Su hijo ni llegaría a conocerlo. "Tu padre era un idiota", le diría Rocio cuando el niño pregunté por él. "Por eso murió". El niño -o quizás una niña- asentiría y seguiría jugando con sus juguetes, mientras que Rocio volvería a sentarse al lado del hombre perfecto para ella: uno inteligente, maduro y que no sea tan estúpido como él. Jackson se deprimió ante la imagen de una familia feliz que se le formó en la cabeza, pero sintió una pequeña felicidad al imaginarse a su hijo. Tal vez tuviera el cabello castaño y rizado como el de él y los ojos verdes esmeralda como Rocío. O tal vez el cabello dorado de ella y los ojos verdes agua de él. Quizá sea igual a su madre o saldría completamente parecido a su padre. Una pequeña sonrisa adornó el rostro entristecido de Jackson al imaginar cómo sería su futuro hijo. Aunque, se recordó, volviendo a sumergirse en la tristeza, si Rocio no lo perdonaba, tendría cero posibilidades de conocer a su niño. Jackson estaba a punto de dejarse llevar por las lágrimas cuando una bocina comenzó a sonar varias veces. Él tardó un momento en recordar que era el sonido que hacía su celular cuando alguien lo llamaba. Antes le parecía gracioso, ahora ya no. Jackson sacó su celular, con la esperanza de que fuera Rocio y por poco dejó escapar un grito de alegría al ver que era ella. —¿Rocio? Amor, perdóname. Sé que fui un estúpido, pero, por favor, no me prives de ver el embarazo de mi hijo, lo resolveremos juntos, ¿sí? —Como en la otra línea no se escuchaba más que una respiración irregular, Jackson comenzó a desesperarse—. Yo le diré a tu padre. Y a los míos. Al diablo el departamento, te compraré una mansión, una grande para ti. Que tenga un cuarto gigante para nuestro hijo. Y también podemos... —Mañana, en Little House, a la una de la tarde. No faltes —dijo Rocio, con voz firme, a pesar de que Jackson sabía que había estado llorando. Ella colgó. Jackson suspiró y golpeó su celular contra su frente. Tenía una oportunidad. Sería mejor buscar ayuda de su hermano y mejores amigas para no meter la pata. De nuevo.