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El libro de la Tercera Generación — capítulo 60

¿La peor parte de ser un lector del siglo XXI? Que todavía no se haya inventado la maquina para sacar a personajes literarios de los libros. Solo imagínense ir de cacería con Katniss Everdeen, asistir a las luchas de Travis Maddox, hacer maldades con Margo Roth Spiegelman, cumplir misiones con Percy Jackson o viajar a Narnia con Lucy Pevensie. Oh, todo aquello sería un sueño que vivir.Claro, amo mi vida. Mi gemelo está conmigo cuando lo necesito, tengo padres reconocidos en el mundo mágico, conozco más países y culturas que cualquier chico de mi edad, puedo hablar con mi mejor amiga sobre los libros y, lo mejor de todo, soy novio de la chica más hermosa de Hogwarts. No cambiaría mi vida por nada, pero realmente no me negaría a ir unas cuantas horas a los mundos de mis libros.¡Que lindo sería que existiera una maquina así! No importa si la hace un mago o un muggle -aunque imagino que un mago tiene más posibilidades de hacerlo- mientras que funcione. He ahorrado dinero desde que era niño, por las dudas de que algo así se inventará, así que el dinero no interesa, yo daré lo que sea necesario para comprar una maquina para sacar a los personajes de los libros.

Cuando Lorcan llegó al Gran Comedor, nadie reparó en él, y siendo un digno amigo de los Merodeadores II, se sintió ofendido. ¡Votaban por él y nadie le prestaba la mínima atención! No esperaba que al llegar recibiera aplausos y gente gritando "¡No somos dignos!", pero por lo menos que algunas personas lo mirarán y dejarán de ignorarlo. Sabía que la consternación provenía por la repentina ida de Jackson. Él como la gran mayoría estaban viendo lo que ocurría en 1996 por sus celular y vio como el gemelo Wood salía casi corriendo del Gran Comedor; como el chico había parecido a punto de llorar, Jonathan había pedido al Trío de Plata que lo dejará ir al pasado, pero como el hechizo estaba programado para que únicamente los ocho elegidos, James, Frank y el propio Trío de Plata lo usarán, Jonathan tuvo que conformarse con aceptar la llamada que le estaba entrando de su hermano. Rose le había pedido a Lorcan que fuera en ese momento para evitar que alguien siguiera a Jackson. —¡Oigan, por acá, el sexy chico de los libros está acá! —exclamó, agitando los brazos sobre la cabeza. La primera en verlo fue su madre. Ella no chilló, ni corrió a abrazarlo, mucho menos se puso a pensar si se parecía a ella o su futuro marido, sino que ladeó un poco la cabeza y le dirigió una tierna y soñadora sonrisa. Su padre, por otro lado, abría y cerraba la boca, tal pescado, y Lorcan se sintió feliz de dejarlo balbuceando, porque eran pocas las cosas que lograrán perturbar al tranquilo Rolf Scamander. Lorcan entendía el porqué la sorpresa, si se descontaba los ojos grises, era igualito a su padre, y como tenían la misma edad en ese tiempo, podrían pasar por gemelos. —Antes de que me olvidé —dijo, cuando todo el mundo ya situaba su atención en él—, cuando fue mi turno de escribir, tenía una cita con Rubí —Terry Boot bufó—, así que intenté escribir todo lo más rápido posible, por lo que se me pasó escribí quienes eran mis padrinos —Moody se dio un golpe en la cabeza por pasar por alto ese detalle y los demás se inclinaron curiosos—. Obviamente, mi bella madrina es Ginny Potter, aunque acá sigue siendo una Weasley. Ginny, sonrojada por la satisfacción que le producía su apellido de casada, se acercó a agradecer a Rolf y Luna, dándole a él una sonrisa agradecida y un fuerte abrazo a su mejor amiga. —Y mi padre no lo conocen, pero es Eric Malcolm, quien es el mejor amigo de papá —explicó al ver las miraras confusas de muchos—. Y eso fue lo que me faltó decir. Lorcan se acercó entonces a sus amigos, quienes le dijeron que se sentará en la silla de Jackson, pues no parecía que el chico regresará con rapidez. Él se encogió de hombros y se sentó al lado de Dominique, chocando puños con ella. —¿De quién sacaste tu amor por los libros? —preguntó Rolf después de recuperarse. Él, sí, era inteligente, pero únicamente leía libros que tuvieran que ver con el colegio, y no por diversión o voluntad. Y hasta donde sabía, a Luna tampoco le interesaban los libros. —Pues de la familia, de nadie —contestó Lorcan sencillamente—. Rose me inculcó aquella adicción. Digamos que antes de conocer a todos nuestros amigos, cuando únicamente éramos los Weasley, los Potter, los Scamander y los Longbottom... —comenzó a explicar cuando Harry, Ron y Draco lo interrumpieron al suspirar soñadoramente. —Que lindo debió ser ese tiempo —dijo Ron. —De lo más magnífico, no había mini-hurones que andan tras la hermana menor de su mejor amigo —asintió Harry. —Mi niño debía ser tan bueno en ese momento —murmuró Draco. —Reyes del drama —dijo Tonks riendo—. Continúa, Lorcan. El rubio rió un momento de las ocurrencias de los padres de sus mejores amigos y siguió explicando cómo llegó a tener el hábito de leer libros. —Pues bien, estaban nomas esas familias en la Madriguera. Había estado lloviendo fuertemente, así que no podíamos salir a jugar al jardín y todavía no estaba la televisión, tampoco la casa para las fiesta los primos Weasley —Los hermanos pelirrojos suspiraron al recordar la casa que se mencionó en el relato de Kaya Finnigan—, por lo cual éramos unos diecisiete chicos que se encontraban completamente aburridos y ya nos habíamos cansado de molestar a los adultos... —Corrección: nos habíamos quedado sin artículos de Sortilegios Weasley para molestarlos —dijo Dominique. —La abuela Molly nos lo sacó —informó Fred, lanzándole una fingida mirara de enojo a su abuela, quien rodó los ojos divertida. —En todo caso, yo estaba tan aburrido que me acerqué a Rose, porque ella se estaba riendo cada dos por tres de los que leía y decidí darle una oportunidad para divertirme —siguió Lorcan—. Ella me hizo sentarme a su lado y puso el libro en el medio de los dos para leer. El libro era Percy Jackson y el ladrón de rayo. Desde entonces, los libros se han convertido en mi adicción.  —Cuando sus padres se quejan de que lee mucho —informó James—, él les contesta: "¡Pude ser adicto a las drogas! ¡Podría estar robando un auto en este momento! No saben lo afortunado que son". El Gran Comedor rompió a reír mientras el aludido se encogía de hombros con una sonrisa; Rose le había enseñado esa frase para evitar que sus padres lo castigaran por leer mucho. Fue entonces cuando Luna preguntó cómo era el libro que leyó por primera vez, sus amigos de inmediato gritaron un coordinado "¡Nooooo!"y Lorcan, con una sonrisa de loco, según los chicos, hizo aparecer el primer libro de Percy Jackson y comenzó a leer el primer capítulo. "Mira, yo no quería ser un mestizo". Definitivamente esa frase cambió mi vida por completo. Al principio, estaba leyendo por el simple hecho de matar el tiempo y no caer tan bajo en el aburrimiento que comenzará a jugar con los primos de Rose a ver cuál gota de lluvia en la ventana bajaba primero. Pero cuando llegué a la parte de que Percy ve a las Moiras cortando un hilo, haciendo referencia a la vida de Luke, la historia me atrapó por completo, y me pasé todo el día con Rose leyendo el libro.**Como Rose ya lo había leído e iba por el cuarto libro de la saga, me prestóEl ladrón de rayo, mas me hizo prometer que cuidaría el libro con mi vida; si hubiera sabido como hacer un Juramento Inquebrantable, lo hubiera hecho seguramente. Terminé el libro en una semana, con un sabor agridulce en la boca. ¡El lado bueno era que quedaban cuatro libros más por leer! El lado malo, pues, como que me terminé aquella saga en dos meses.**¡Que suerte que Rose me mostró que había otra saga!Los héroes del Olimpofueron como un remedio para mi vida cuando terminé de leerEl último héroe del Olimpo.*Hoy en día, ya me terminé de leer todos los libros publicados por Rick Riordan (las dos sagas mencionadas anteriormente,Magnus Chase y los dioses de Asgard,Las crónicas de Kane y Las pruebas de Apolo), pero sigo volviendo por las paginas que cuentan historias sobre las diferentes mitologías en el mundo.*Sí, tengo más libros en mi biblioteca y he leído más de doscientos libros desde que terminé las tres sagas y las dos trilogía, pero ningún libro podrá superar lo que sentí al leer por primera vez los libros de tío Rick. Percy Jackson es y siempre será mi personaje favorito del mundo.

Sinceramente, los Merodeadores II, Nathan, Alice y Annabeth planeaban arrojarse de la Torre de Astronomía. Y la mayoría del Gran Comedor, sobre todo los gemelos Weasley y Sirius, parecían querer hacer lo mismo. Lorcan había heredado la misma mirara fulminante de Rolf y cada vez que alguien intentaba interrumpirlo para que parará de leer, él le dirigía una mirara mala y la persona se callaba. Por lo que Lorcan ya iba terminando el quinto capítulo de Percy Jackson.  —"¡Que alivio!"—leyó Lorcan—, exclamó el centauro. "Llevaba tanto tiempo ahí adentro que se me habían dormido las pezuñas. Bueno, venga, Percy Jackson. Vamos a conocer a los demás campistas". —No puedo creer que haya alguien peor que Rose y Hugo —gimió Alice. —¡Por favor, qué alguien lo pare! —exclamó Annabeth, mirando hacia el techo. Lorcan le dirigió una mala mirara, pero entonces apareció la misma criatura plateada que había cantado el himno de Hogwarts. Hubo una pequeña conmoción por parte de los que habían olvidado a dicha criatura con brazos y piernas, mas no cara, y luego todo el mundo la miró expectante. —Lorcan, se supone que fuiste al pasado a que te conozcan mejor —Pese a que no tenía boca, era claro que la voz de Scorpius Malfoy provenía de aquella criatura—, no a leer Peter Johnson. Otra criatura como aquella apreció y se situó a su lado. —Tres cosas —dijo con la voz de Rose Weasley—. Uno: para su información, estas criaturas son obra del Trío de Plata y son llamadas Kaludas. Dos: que gracioso eres, Scorpius; Peter Johnson,  muero de risa... Idiota. Tres: aunque me cueste decirlo, querido amigo, cierra el libro. Otro Kaluda entonces apareció y ya todos sabían que tendría la voz de Severus Potter incluso antes de escucharlo. —No nos hagas ir para allá, Lorc. Venga, guarda el libro y que continúe la visita. Quedan unas... siete horas para medianoche y todavía falta una persona más por ir. Lorcan bufó e hizo desaparecer el libro mientras se cruzaba de brazos. Los Kaludas desaparecieron, dejando a la Segunda Generación con ganas de darle más dinero a los Merodeadores II para que se lo dieran al Trío de Plata y que ellos le dieran algunos Kaludas para su disposición. Lorcan se levantó y se fue a sentar con su madre, haciendo puchero. Luna rió suavemente y lo abrazó protectoramente. —Tienes problemas con la lectura —le dijo suavemente. —Al menos no tengo un problema con el juego como mi hermano —dijo él. James y Fred rieron fuertemente. —¿Tu gemelo tiene un problema con el juego? —preguntó Ginny. —Digamos que cuando juega, tiene mucha suerte, así que gana seguido, pero no sabe salir, por lo que termina perdiendo todo —explicó Lorcan. —Al menos no es como Roxanne, ella pierde y se vuelve loca —dijo Dominique, asintiendo con una sonrisa. —Aparte de clases sobre sexualidad, voy a tener que darles una clase sobre ahorro de dinero —dijo Arthur seriamente. Los chicos sonrieron burlones. Lorcan sacó su celular al sentir su trasero vibrar y sonrió al ver que era un mensaje de Rubí. Echó una ojeada a Terry Boot y se alejó de su madre, cubriendo la pantalla de su celular para que él solo pudiera ver. Abrió el mensaje y se mordió el labio. Rubí tenía la extraña manía de enviarle fotos de ella desnuda, por lo que siempre que ella le enviaba algún mensaje, Lorcan por las dudas se alejaba para verlo solo. Abajo de la foto de sus perfectos pechos derechos, Rubí había escrito "Sala de los Menesteres. Medianoche. No faltes". Otra cosa que Rubí guardaba era que una ninfómana. Lorcan sonrió y guardó el celular. El enojo que había tenido ya se había espumado de su cuerpo.

*Había escrito en el libro que Rubí me había ayudado a superar mi relación con Lily, pero si hubiera escrito de qué forma, no solo el padre de ella me hubiera matado, sino también Esmeralda y Zafiro. Digamos que no me ayudó dejándome llorar en su hombro o contando bromas para alegrarme, sino persuadiéndome para tener sexo. Ella era adicta a las relaciones sexuales y yo quería olvidarme de Lily, por lo que fuimos justamente lo que buscaba el otro.**Tardé dos meses en desenamorarme -si se puede considerar una palabra- de Lily, pero aun así seguí con la extraña relación que mantenía con Rubí, porque ella me lo pedía y yo me empezaba a interesar en ella. Al ser lector, esperaba tener un amor de libro, sabía que no iba a poder conseguir una novia que ganará dos veces los Juegos del Hambre, pero esperaba al menos una chica sensacional como Alaska Young (eso sí, sin que ella terminará muriéndose al final). No quería una relación cliché, así que me sorprendí cuando me di cuenta que me había enamorado de la chica con la que tenía derecho al roce.**Lo sé, lo más cliché del mundo. Al menos no éramos "el chico popular y la chica invisible".*Cumplí tres meses con Rubí la semana anterior. No me arrepiento de estar con ella, ni siquiera de cómo comenzó todo. Amo todo de ella, desde su cabello negro hasta la pequeña cicatriz en su dedo meñique del pie. Y, por supuesto, amo su ninfomanía.

Tras el mensaje de Rubí, Lorcan se había quedado perdido en sus pensamientos, aquellos donde la protagonista era su novia. Tenía una sonrisa boba en la cara y había cruzado sus piernas para que nadie notará lo que había en sus pantalones. En su defensa, él era inocente hasta que apareció Rubí en su vida. Ian tenía razón: las hermanas Boot eran mala influencia para cualquiera. Sus amigos lo miraron raro. No había protestado por haberle quitado su libro y ahora parecía estar a punto de babear. En fin, los gemelos Scamander eran extraños, así que se escogieron de hombros y se giraron hacia las personas para contestar sus preguntas, unas más embarazosas que otras. —Ahora que me doy cuenta, nunca les preguntamos cómo hicieron todo esto —dijo Moody. —Pues esa es otra pregunta que deben hacerle al Trío de Plata, pero nosotros podemos decir algunas cosas —dijo Alice—. Queda recordar que, en algunos casos, nosotros estamos tan perdidos como ustedes. —No sabemos cuándo tuvieron la idea de hacerlo, pero unos días después de terminar el curso anterior —comenzó a explicar Frank—, fueron citando de a grupos para comentarnos la idea. —El Trío de Plata creía que no era conveniente decirlo de sopetón a todos —explicó Fred II—. Primero nos lo dijeron a nosotros, los Weasley y los Potter. Aunque no les parezca, los Merodeadores II no estábamos de acuerdo. —¿Y por qué? —preguntó Harry, quien creía que arreglar las muertes de personas inocentes era buena idea. Fue ahí donde los chicos, Lorcan incluido, que ya había salido de su ensoñación, cayeron en cuenta que la Segunda Generación no era consciente de los peligros que traía consigo el libro de la Tercera Generación. Al estar tan entusiasmados por saber sobre sus hijos y poder evitar las futuras muertes, no se daban cuenta de lo obvio: las cosas del futuro podían cambiar, incluyendo que los chicos no nacieran. —Solo digamos que nos pareció muy loco —contestó simplemente Annabeth, sin entrar en detalle—. En todo caso, le continuaron diciendo a mí y mis hermanos, a los Rosier, los Nott y los Zabini. —Nosotros fuimos los más rápidos en aceptar el trato, claro —admitió Nathan—. Queríamos que nuestros padres arreglarán sus errores del pasado —Los Slytherins se removieron incómodos en sus asientos, pero igualmente sonrieron agradecidos—. Al decírselo a todos y que hayan aceptado, los chicos tardaron como una semana en explicar todo a detalle. —Y aún seguimos sin saber la mayoría de lo que ocurre —rió Dominique—. Ellos diseñaron absolutamente todo, los libros, los hechizos para venir acá, la forma de traer a todos acá, el cómo detener el tiempo... El Trío de Plata son tan poderosos que seguramente le ganan a Dumbledore en un duelo. Individualmente. —De eso no hay duda —admitió Dumbledore con una franca sonrisa. Lorcan sonrió como los demás y regresó a su asiento, justo cuando Jackson regresaba al Gran Comedor. El chico estaba con una gran sonrisa e hizo que todos se dieran cuenta que su buen humor regresó. Nadie preguntó, pero los chicos del futuro se miraron, acordando en silencio que le preguntarían apenas llegarán al 2022. Moody estuvo a punto de preguntar más cosas que tuvieran que ver con el libro cuando el Gran Comedor se llenó de brillos verdes que luego adoptaban la forma de pequeñas serpientes. La Casa de Slytherin rompió en aplausos y empezaron los silbidos cuando Draco Nott apareció en el medio del Gran Comedor.