Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← El libro de la Tercera Generación · de

El libro de la Tercera Generación — capítulo 63

La mañana siguiente todo el mundo se encontraba alegre. Habían conocido personalmente a ocho chico más de la Tercera Generación y habían tenido la oportunidad de ver nuevamente a James Potter y Frank Longbottom. Y si bien habían disfrutado de la compañía, tenían muchas ganas de continuar leyendo el libro de terciopelo azul. Por lo que, al llegar al Gran Comedor, cada uno se sentó en la mesa de su respectiva Casa y desayunaron rápidamente, tomándose el tiempo para hablar de los acontecimientos del día anterior. Veinte minutos más tarde, Dumbledore pidió amablemente que todos se levantarán, para poder volver a aparecer los cojines, poof y sillones para la lectura de aquel día. Dumbledore entonces le pasó el libro a Pansy Parkinson, al recordar que ésta no había leído, y por mucho que la Slytherin protestó, tuvo que buscar el nuevo capítulo a regañadientes. —Hugo Weasley. Hermione dejó escapar un suspiro de alivio, al fin iba a poder saber quién era en realidad su hijo. Ron sonrió, pero algo tenso, sin poder creer que un descendiente suyo podría estar en la Casa de Salazar Slytherin. En cuanto a los demás, solo les importaba saber con quién se quedaría al final el pequeño demonio. —Minerva, ya te dije que él se quedará con Alexa —le espetó Hagrid—. ¡Huexa al poder! —Estar tanto tiempo con las criaturas mágicas te hizo perder la razón, Hagrid —afirmó McGonagall—. Es totalmente obvio que el joven Weasley estará con la señorita Macmillan, ambos se conoces desde niños. —Oh, Minerva, que equivocada estar —dijo firmemente Dumbledore. —¿Pueden hacernos el favor de callarse para que la señorita Parkinson lea? —pidió Snape con el ceño fruncido. Sin embargo, agregó:— Y Weasley estará con Macmillan. —¡Ja! —espetó McGonagall, mientras Dumbledore y Hagrid los miraban con molestia y el resto del Gran Comedor pensaba que el libro había vuelto loco a los profesores. Haré esto rápido, ya que quiero volver a la biblioteca a estudiar. Mañana hay examen y debo aprobar. —Salió a Hermione —dijo Harry riendo. —Al menos Hugo parece llevarse bien con los estudios —dijo Ginny. —Sí, por lo menos uno le interesa el estudio.¿De qué hablas? Dijiste que nos escaparíamos a Hogsmeade para comprar productos en Zonko...**Cállate, Nathan. —O tal vez no —suspiró Hermione. —No te desanimes, por lo que dijo Dakota, Hugo parece ser muy inteligente —le recordó la señora Weasley. —No es extraño que mienta, es un Slytherin —bufó Ron, mientras dicha casa rodaba los ojos. —Supéralo, Ronald —le espetó su futura mujer. Vale, tal vez luego no iré a estudiar, pero soy el mejor de mi generación, eso sin duda. Y seguramente seré Prefecto y Premio Anual. Mis notas son excelentes.Y luego me llama a mí presumido...¡Fuera, Nathaniel! Los padres de los dos chicos rieron, algo extrañados por la amistad, pero divertidos por su discusión.¡No me digas Nathaniel!** Y las demás personas del Gran Comedor se sumaron a las carcajadas, mientras que los amigos de Pansy y Colton los regañaban por haber puesto aquel nombre a su hijo y Alexandria a su hija. Los dos rodaron los ojos, pero tenían sonrisas en sus rostros. En fin, como algunos deben recordar, Zavier es mi segundo nombre. Hermione sonrió, como muchos otros al pensar en el capítulo de Draco Nott. La fiesta que había hecho el Trío de Plata había sido espectacular.  Soy el hijo menor de Hermione y Ron Weasley. —Gracias a Merlín —dijeron ambos, mientras el resto se reía. Claro que ambos estaban aliviado de que Hugo los hubiera reconocido como sus padres, porque significaba que no estaba enojado con ellos, pero los demás no lo sabían. —No es justo, ustedes solo tienen dos demonios; yo tengo tres —se quejó Harry. Ginny le pegó una colleja. Tengo trece años, aunque dentro de una semana tendré catorce. —¿Qué mes debe ser allá? —preguntó inmediatamente Hermione. —Enero. O quizá, febrero —razonó Remus, con expresión pensativa. —Escuché a Dominique decig que segía 14 de febgego en su pgesente —informó Fleur. —Teniendo en cuenta que es claro que el futuro avanza más rápido de lo normal, bien aquella fecha pudo pasar —dijo Dumbledore sabiamente—. Tal vez han pasado unos cuantos días o estén a finales de febrero. —Así que mi cumple en los últimos días de febrero o los primeros de marzo —sugirió Ron—. Espero que no sea el primero de marzo. Mis padrinos son Charlie Weasley y Luna Scamander. Charles sonrió encantado y se acercó a su hermano y cuñada para agradecerle. Luna también lo hizo, solo que con un rubor en sus mejillas, algo totalmente extraño teniendo en cuenta quién es ella. Soy de la Casa de Slytherin, de la cual me siento muy orgullosa de pertenecer.****¡Así se habla, Hugo! Ron gimió y ocultó su rostro en sus manos, preguntándose que hizo para que su hijo fuera de Slytherin y su hija fuera mejor amiga del hijo de Malfoy. Mientras tanto, los alumnos de dicha Casa sonreían arrogantes. Juego para el equipo de Quidditch de mi Casa como golpeador. Solo diré que pasé un verano antes de ir a Hogwarts con el tío George. —Bien, él es mi nuevo sobrino preferido —anunció el gemelo. —¿Que no lo era Dominique? —preguntó Bill. —Ella es mi sobrina preferida, Hugo es mi sobrino preferido —indicó George. —Tu hijo por poco le rompe el brazo al mío —reprochó Ginny a Ron y Hermione. A diferencia de mi hermana y demás primos, no soy muy sociable. En realidad, me irrita estar rodeado de muchas personas. Tengo un grupo selecto como amigos que solo consta con cuatro chicos: Lily, Nathan, Dakota y Alex. Hermione y Ron se entristecieron un poco ante lo dicho por su hijo, pero debían admitir que, al ser el hijo de dos héroes de guerra, era obvio que no confiaría en cualquiera. Y después de todo, el amigo más cercano de ellos, era únicamente Harry. —¿Amiga? ¡¿Amiga?! ¿Cómo se atreve a llamar a su futura novia amiga? —se quejó Hagrid. —Exacto, Rubeus, no debería llamar así a la señorita Macmillan. Hagrid le dio una mirara furiosa. Jugaba fútbol cuando era niño y al entrar a Hogwarts, con un grupo de nacidos de muggles, lo sigo jugando de vez en cuando. Draco sonrió. Como Rose, mis padres me inculcaron bien en cada aspecto del mundo muggle. Una de las cosas que hacía era practicar karate, donde estoy a dos años de tener el cinturón negro, y he ido a clases de dibujo. Sé hablar latín y francés, y los lunes, miércoles y jueves estudió dos horas de español. Sus padres sonrieron orgullos, contentos de saber que sus hijos poseían grandes conocimientos y los habían educado de excelente manera.Por otro lado, los sangre pura preguntaban qué era karate.Y eso es todo lo que debo decir. —¡No! ¡Tienes que decir quién te gusta! —exclamaron la gran mayoría. Snape rodó los ojos, aunque por dentro imploraba que eligiera a Dakota. Posdata: Dejen de discutir sobre quién me gusta, es incómodo y me molesta.Y ustedes definitivamente no quieren verlo molesto. ¿Ya nos vamos?Ya, Nathan.Adiós. Varios fruncieron el ceño y se cruzaron de brazos, molestos porque Hugo no contestó su pregunta. Los más enojados eran Hagrid y McGonagall. Mientras los demás, conteniendo las risas, les recordaron con cuidado que Hugo tenía solo trece años para tener pareja. —¿En serio no dirás nada, Hermione? —preguntó Seamus desilusionado. —¡Qué no, Finnigan! Ya supéralo —le espetó, rodando los ojos. Seamus frunció el ceño, jurando que haría que Hermione Granger sufriera celos maternos. Después de todo, era la única que quedaba. No era buena. Ni siquiera intentaba ocultarlo. Se burlaba de los demás y buscaba la mejor manera de dejarlos en ridículo. Los magos y brujas miraron confusos a Pansy, quien leía con la misma extrañeza que los demás sentía. Normalmente los chicos hablaban de sí mismo, Hugo parecía estar hablando de alguien más. —¿Con qué clases de personas se junta nuestro hijo? —dijo Hermione con el ceño fruncido. —Eso es por ir a Slytherin —susurró Ron por debajo.Ella decía que no era purista, que no se creía superior a los muggles; Varios sonrieron. No, ella se creía superior a los muggles, nacidos de muggles, mestizos e, incluso, sangre puras. —Al menos no es purista —se burló Sirius. —Una niña con los humos elevados —musitó Moody. —¿De quién estará hablando? —se preguntó la señora Weasley—. Espero que no sea de alguna de sus primas. Por otro lado, Dumbledore tenía una leve sospecha de quién se refería el señor Weasley, pero decidió mantener sus pensamientos en silencio. Era bella, tenía esa belleza angelical que hacía a cualquiera suspirar, pero, como los ángeles, poseía una dulce crueldad en su ser. —Oh, esas son las peores —se estremeció Charlie—. Las que son tan hermosas como crueles. —Como las Veelas —dijo Bill, por experiencia propia—. Ella son hermosas y dulces, pero si se enojan, ni el Infierno aguantaría su furia. —Dudo que ésta jovencita posea un lado dulce —opinó McGonagall. La gran mayoría estuvo de acuerdo. No dudaba que dentro de unos años se convirtiera en una chica hermosa, dejando suspiros detrás de ella por chicos. Su belleza ocultaría su maldad. Charlie volvió a estremecerse.Y tenía esa maldita costumbre de comportarse como una princesa. Merlín sabía que no todo era su culpa, sino también de sus padres y hermanos por criarla de esa manera. La señora Weasley negó la cabeza con fastidio. —Está bien intentar darle una buena vida a los hijos, pero no hay que mimarlos de aquella forma, criándolos para que se crean los mejores —regañó a nadie en particular—. Hay que enseñarlos a ser humilde y bondadosos. Su esposo le dieron la razón. —Dudo que sea uno de nuestros nietos —anunció Arthur—. No creo que ninguno de nuestros hijos hubiera criado a una jovencita así. —¿Cuántos de nuestra familia faltan presentarse? —se preguntó Fred. —Falta mi niña, Lucy —dijo Percy—, Lily y Louis. Creo que ellos son los últimos. —Que Merlín te oiga, o la Madriguera explotará —aventuró Ron. No podía recordar una sola vez que alguien de su familia o sus más allegados le hubiera negado algo. La señora Weasley chasqueó la lengua desaprobadoramente. Tonks se anotó mentalmente pedirle consejos maternales.  —Es obvio de quién está hablando —dijo Daphne, en un tono de voz bajo para que solo sus amigos la escucharán. —¿Ah, sí? ¿De quién? —preguntó Draco. —¿Y a quién suena esa chica, Draco? —le preguntó Blaise, rodando los ojos—. Suena tanto a Pansy que es como si alguno de nosotros estuviera escribiendo de ella. —Da miedo —agregó Theodore. —Yo no soy así —protestó. —Yo te conozco hace unos días y sé que eres así —replicó Colton. —Hugo habla de Alexandria Rosier —finalizó Astoria. No importaba lo que fuera, igualmente lo tendría; su padre había cancelado una reunión importante de sus negocios, que seguramente le daría una gran cantidad de galeones, solo porque ella había querido ir aquel mismo día a la playa. —No sé, pero me cae mal —dijo firmemente Ginny—. Tal vez, sí, sus padres no debieron educarla así, pero cada uno decide cómo quiere ser. —Me recuerda tanto a mis primas —murmuró Sirius—. Bellatrix, Narcissa y Andrómeda. —¿Mi madre? —preguntó perpleja. —Oh, sí —dijo Narcissa—. No importa que ella ya no quiera a su familia, pero antes de estar con tu padre, era una digna Black. Tal vez no era tan mala como Bella y yo, pero era una serpiente. —Lo era —confirmó Sirius, con una mueca—. En ese momento sí que no me agradaba; por lo menos recapacitó. Y espero que tú también lo hagas —añadió, mirando a Narcissa. Ella suspiró. —No cometeré más errores. No cuando tendré nieto y no si puedo evitar que mi hijo sufra. Sirius le sonrió. Exigía que le comprarán los collares más caros que existieran y los vestidos más hermosos que se hayan hecho, sin embargo los dejaba en el olvido a las pocas semanas. Daphne le dio una mirara a Pansy que decía"Te lo dije"*, mientras que ésta bufaba. El resto, mientras tanto, aún no podían pensar a quién se refería, aunque algunos ya tenían una vaga idea. Un collar de oro verdadero, completado con piedras de gran valor, que debería salir alrededor de quinientos galeones, lo usó únicamente tres días antes de dejarlo olvidado en su joyero. —¡Por Merlín! —exclamó Ginny indignada. Que hubiera dado por ella para tener un collar así, o al menos un collar que no fuera de hilo o de cuero, y esa niña simplemente lo dejaba de lado como si nada. —Me gustaría hablar con sus padres —dijo Molly. —Piensen en esto —comenzó Remus—: tal vez la chica tiene la misma edad que Hugo, trece años, es todavía una niña. Tal vez cuando crezca, cuando vea las cosas de una considerable edad madura, cambie su forma de ser y sea más humilde, sobre todo si se mantiene cerca de Hugo. —Lo dudo —murmuró toda la Casa de Slytherin.  Si ella vendiera cada accesorio que tuviera y usará el dinero para alimentar a las personas, seguramente nadie pasaría hambre. Pero ella era demasiado egoísta para hacer tal cosa. —Cielos, suena tanto a mi madre cuando era joven, según mi abuela —murmuró Colton—. ¿Saben?, las mujeres de mi familia siempre han sido iguales: crueles, manipuladoras y egoístas, sin contar que poseían una belleza extrema con su cabello negro y los ojos azules. —Y bien que creíamos que Pansy era la peor —dijo Astoria. —Agarraste cuando la señora Weasley se entere que es tu hija —le dijo Draco, a lo que Pansy contestó encogiéndose de hombros. —Me da igual. Yo no tengo ningún problema que sea así. Ella no podría imaginar a nadie más usando sus cosas, porque así de posesiva era: conservando lo suyo, aunque ni siquiera lo usaba. Y aun así, sus padres le seguían comprando joyas, consientes que al poco tiempo las dejaría de lado y sería dinero desperdiciado, pero ella lo quería y nadie nunca le había negado nada. Molly Weasley estaba tentada a quitarle el libro a la señorita Parkinson para averiguar rápidamente quiénes eran sus padres. Era terca y orgullosa. Ambiciosa de poder y fama. Deseando tener todo bajo sus pies y obtener cada cosa que quisiera. Soltaba veneno por la boca en palabras y lo más importante en su vida era ella misma. —Oh —exclamó Hagrid—. Creo que ya sé quién es. —Sí, yo igual —coincidió McGonagall. Salazar Slytherin estaría encantado de saber que pertenecía a su Casa. —Creo que todos ya saben a quién se refiere —apuntó Snape, al mismo tiempo que el Gran Comedor giraba su cabeza con dirección a Colton Rosier y Pansy Parkinson. Él, nada acostumbrado a la atención, se sonrojó, pero ella, sin darle demasiado importancia a las malas miraras, continuó la lectura como si nada. Alexandria Rosier era una serpiente. Preciosa, pero letal. —Querida... —comenzó la señora Weasley, intentando ocultar su molestia, pero las mejillas enrojecidas la delataban. —Yo estoy muy bien con el comportamiento de mi hija —dijo Pansy, sin levantar la vista del libro. —No deberías malcriar tanto a tu hija... —Señora, entiendo que usted haya criado a siete hijo y tal vez lo hizo bien —espetó, remarcando el "tal vez"—, pero en lo que a mí concierne, usted educó a sus hijos como quiso y yo educaré a los míos como quiera. Y si mi hija quiere un puto collar de mil galeones solo para usarlo una maldita noche, entonces se lo compraré porque poseo el dinero suficiente para gastar en cada estúpido capricho que mi hija quiera y seguir siendo rica. Si no le gusta el comportamiento de mi hija, bien, hasta que no pague la comida de mi hija y el techo de donde vive, no tiene ningún derecho de juzgarla o cuestionar mi manera de criar. Y, si le parece bien, continuaré con el jodido libro, ¿de acuerdo? Incluso sus amigos se quedaron viéndola con expresión atónita. Pansy ni se inmutó, carraspeó y continuó leyendo con voz tranquila. Y tal vez por eso mismo Hugo estaba enamorado de ella. Que Merlín y Morgana sean conscientes del esfuerzo que le costó a Pansy no echarse a reír en la cara de los Weasley. Oh, y ella debía agregar que Hagrid comenzó a agradarle cuando silbó y empezó a aplaudir, bajo la mirara divertida de Dumbledore y la de molestia de McGonagall y Snape. Su familia lo había criado para luchar por sus sueños, sí, pero también para pensar en los demás; no debía lastimar a nadie mientras buscaba lo que quería. La señora Weasley asintió enérgicamente, pero eso fue lo único que se atrevió a hacer. Ella no lo creía así, a ella no le importaría hacer rodar cabeza para conseguir lo que deseaba. Pansy sonrió encantada. Lo habían educado para ser amable y compresivo, leal y amigable, bueno y sabio. Alexandria había sido educada para creer que era una princesa.—Porque lo es —afirmó Pansy, y nadie, ni siquiera los Gryffindors, tuvieron el valor de contradecirla. Colton, por otro lado, pensaba que si bien se había dicho que nunca saldría con una mujer parecida a su madre, debía admitir que aquella forma que tenía Pansy de comportarse le atraía inexplicablemente, tal y como lo hacía Alexa a Hugo. A Hugo siempre le había parecido absurda la frases: "Los polos opuestos se atraen". Era estúpido, si no tenían nada en común, ¿para que iba querer uno conocer a esa persona tan diferente a sí mismo? Muchos, sobre todo de Ravenclaw asintieron, dándole la razón. Ginny dijo que los padres de Hugo era la personificación de aquella frase.Sus padres no eran iguales exactamente, pero ambos poseían valentía, lealtad y amor hacia su familia. —Cierto, ustedes no son tan diferentes, no del todo —dijo Harry, quien era el que mejor los conocía. —Pero hay una clara diferencia en una cosa: Hermione es inteligente, mientras que Ron solo tiene cerebro para tener algo en el cráneo —dijeron seriamente los gemelos Weasley.  Su hermano le sacó la lengua. En cambio, él y Alexandria, ¿qué tenían en común mas que pertenecer a la misma casa? Por más que le diera vueltas al asunto, no podía pensar en otra cosa que ambos compartieran. Tanto la familia Weasley como el grupo de Slytherin, inclusive Pansy, tuvieron que darle la razón a Hugo. Hasta el momento, ninguna similitud entre ambos niños.Y sin embargo, ahí estaba, contemplando como ella jugaba con los pendientes que su madre le había regalado hacía dos semanas -y que terminaría en unos días olvidados- Molly rodó los ojos. En su cama, mientras tarareaba una canción que él no conocía. El solo hacer eso, mirarla en silencio, ya era suficiente motivo para sentirse feliz el resto del día. Hagrid chilló, como digno fanboy que se respeta. —Creo que lloraré —admitió Dumbledore. —Dakota era mejor —bufaron McGonagall y Snape. —¿En serio no dirás nada? —le preguntó Seamus a Hermione. Ésta negó con la cabeza—. ¡Oh, vamos, tu hijo está enamorado de la hija de Salazar Slytherin! —dramatizó. —No voy a sentir celos, Finnigan. Por supuesto, no le iba a decir eso. Hugo no le gustaba expresar sus sentimientos y Alexandria detestaba las cursilerías. Olvidándose un momento del comportamiento de la pequeña Rosier, todo el mundo se echó a reír sin poder evitarlo.—¿Que tanto me miras? —preguntó Alexandria—. Dime que no me ha salido un grano —pidió mientras se estiraba para tomar su mochila, donde seguramente había un espejo.** —Solo tienes trece años —dijo Bill, poniendo los ojos en blanco. Fleur se sonrojó, después de todo desde niña se preocupaba por si tenía algún defecto en la piel.—No tienes nada —respondió Hugo, haciendo que ella suspirará aliviada y continuará contemplando sus pendientes. A continuación, resopló y guardó bruscamente los pendientes en su mochila. Hugo rodó los ojos—. ¿Ya no te gustan? La señora Weasley contó mentalmente hasta diez. —Algo me dice que tiene una habitación solo para sus joyas —aventuró Lavender. Una nota cayó del techo y paró en las manos de Tonks."La habitación de mi hermana da a una habitación casi tan grande como el Gran Comedor, donde tiene toda su ropa y joyas. Incluso tiene tres maniquís que su elfina doméstica viste para que ella luego elija que atuendo usar aquel día.Daniel" —Como me gustaría tener una habitación así —suspiró Daphne. —¿Tiene una elfina doméstica? —dijeron los demás.*—No. Quiero unos nuevos —decidió.—Alexandria, ¿cuándo será el momento en que dures con una joya más de un mes?—No me llames Alexandria —le espetó.**Recordando lo que había exclamado Nathan al comienzo, cuando Hugo lo llamó por su nombre de pila, a la gran mayoría le pareció gracioso lo dicho por la chica. Era claro que a los gemelos no le gustaban sus nombres.**Ella rodó sobre la cama hasta que apoyó su cabeza en el regazo de Hugo—.Hagrid prácticamente comenzó a planear la boda de los dos.Y, te recuerdo, que tengo un collar que tengo desde hace tres años.—Es difícil de creer —aseguró Angelina. —Puedo creer de un anillo —dijo Theodore—. Seguramente ella posee el anillo de la familia Rosier. —¿Cómo? —preguntó Harry confundido. —Cada familia posee un anillo con la primera letra de su apellido y un símbolo —dijo Draco, elevado su mano derecha, mostrando el anillo que tenía la letra M rodeado de diamantes—. Los diamantes son el símbolo de la familia Malfoy. —El nuestro es el césped verde —dijo Daphne alegremente, enseñando su anillo, al igual que su hermana. —El símbolo de los Rosier es un par de alas: una negra y una blanca —dijo Colton, enseñando su anillo—. Hace referencia al ángel caído que tiene como nombre nuestro apellido. Por eso el símbolo, la ala blanca representa el ángel que fue y la negra, el demonio en que se ha convertido. —La mejor manera de describir a tus hijos —se burló Tonks. —Cada familia tuvo un anillo familiar, era algo importante y honorable de llevar —continuó Draco—. Los Potter y los Weasley también tenían anillos —agregó, dejándolos sorprendidos—. El símbolo de los Potter era un árbol de saúco. Los Weasley tenían una comadreja como símbolo. —¿Y por qué ya no usamos anillos? —preguntó Bill con verdadero interés. —Pogque, dugante el siglo XXVI, habían más nacidos de muggles que antes —dijo Fleur, quien también poseía un anillo familiar. Su símbolo era una flor—, y como ellos no tenían anillos, se considegó que aquella ega una manega de demostgag que los que poseían uno egan mucho más impogtantes que ellos, una completa estupidez, en vegdad —opinó. —Así que varias familias, los Potter y los Weasley, decidieron quemar sus anillos —siguió Blaise—, pero otras familias lo creían un acto absurdo e ilógico; nada cambiaría por dejar de usar los anillos que pertenecían a nuestros ancestros. Por supuesto, hoy en día, solo las familias de sangre pura siguen usando los anillos familiares. —Mi familia posee seis anillos de Weasleys y tres de Potters —indicó Astoria. —¿A qué te refieres? —preguntó Hermione. —¿Recuerdan que los muggles le ponen un anillo de compromiso al otro al casarse? —dijo Lucius—. Aquello fue una copia de lo que nosotros hacemos. Narcissa tenía el anillo de los Black, obviamente, y el día de nuestra boda, ella me entregó aquel anillo como muestra de estar entregándose a mí y a mi familia, y yo le di mi anillo como diciéndole que era bienvenida a la familia Malfoy. El anillo de la mujer es guardado por la familia de su esposo junto otros que se han conseguido. —Nosotros no usamos sortijas, sino que le entregamos a nuestra mujer nuestro anillo familia y a nosotros nos dan otro —explicó Colton. Era claro que varios tenían más preguntas, pero Hagrid silbó para llamar la atención. —Entiendo qué estén interesados en las antiguas tradiciones de los magos, pero yo quiero saber que pasa con Huexa. Parkinson, te pido que sigas —dijo con una amabilidad forzada. Muchos se quedaron viéndole confundidos, antes de recordar que estaban leyendo un libro sobre sus hijos. La historia de los anillos familiares habían dejado interesados a muchos como prestar atención a algo más.—No cuenta si está lleno de polvo en tu joyero.—Tal vez no uso a menudo mis cosas, pero siempre mantengo limpio mi joyero —le informó, mientras sacaba una cadena de adentro de su remera—. Llevo ésto hace más de tres años y nunca dejaré de amarlo.Hugo observó el collar. La cadena ya estaba gastada, media oxidada, y suponía que si no se había roto era porque Alex le había puesto un hechizo protector. Y tenía un dije, no había gemas, ni rubís, perlas, nada de valor. De seguro ese collar  no valía ni cinco knut; si daban dinero por eso, sería por lastima.Todo el Gran Comedor se cuestionó el porqué Alexandria Rosier tendría algo como aquella, cuando no era lo que acostumbraba usar.—Es lo más preciado que tengo —dijo ella, jugando con el pequeño dije de tres centímetros.—No vale nada.—Vale mucho para mí.**—¿Pero qué es? —se preguntaron todos. —¿Alguna idea? —le preguntó Hannah a Colton y Pansy, pero ellos no parecían tener ni menor idea de qué era el collar que su hija tenía.**Y ella sonrió, una dulce sonrisa que hacía olvidar a Hugo que no era la mejor de las personas. Y sí, tal vez no lo fuera, pero le hacía feliz y la amaba más de lo que se amaba a sí mismo.—Te quiero —susurró Alex.*—Yo también te quiero.**—¡OH, POR MERLÍN! —chilló Hagrid—. ¡¿LO OYERON?! ¡DIJERON QUE SE QUIEREN! —¡Lo sé! —exclamó Dumbledore con emoción—. Lo he estado esperando desde que aparecieron. —Mejor que alguien lea el siguiente capítulo antes de que éstos dos funden un club de fans —pidió McGonagall, con una cara igual a que si hubiera chupado un limón. —Lo haré yo —dijo Lisa, moviendo la varita para que el libro llegará hasta ella—. **Lysander Scamander.****Solo diré que este capítulo fue mi favorito porque apareció Alexandria Rosier, quien se ha convertido en mi personaje predilecto -¿sueno egocéntrica porque yo cree ese personaje?- y dirección que si más adelante llego a hacer una historia de la Tercera Generación dónde aparezca Hugo, inevitablemente Alex será su pareja. Ya no puedo imaginarme a Hugo sin ella como no puedo imaginarme un mundo sin Harry Potter.**Besos.