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El libro de la Tercera Generación — capítulo 7
—Teddy Lupin. Remus Lupin, que anteriormente se hallaba sentado en la mesa de Gryffindor, se levantó de un salto al escuchar el apellido del chico. Se llevó las manos al cabello, mientras murmuraba cosas como "No, ¿qué he hecho?", "Debe de haber un error", "Lo condene". Sirius, cansado de su actitud, se levantó de su asiento, que era al lado de su ahijado, y caminó hasta su mejor amigo, y, para el asombro de todos, le dio una bofetada en la mejilla derecha. —Recuerdo que con James prometimos pegarte cada vez que te menosprecies, como ahora —dijo, seriamente, a la vez que Remus se sobaba el lugar donde le dolía, mirándolo con enojo—. Comprende, Remus, eres brillante, inteligente, bueno, amable, simpático, amigable, consejero, leal, fuerte, valiente; eres perfecto, amigo. Estoy seguro que ese cachorro estará orgulloso de tener un padre como tu, a pesar de tu PPP, algo que realmente no importa, porque lo que en verdad importa es la clase de persona que eres. Eres una buena persona, y sé que crees que por ser hombre lobo —el ministro, Umbrigde y los alumnos de primero y segundo año abrieron los ojos por la sorpresa— no puedes ni casarte ni tener hijo, pero eso no es cierto; mereces una vida perfecta: una mujer que te valore por quien eres y un hijo que presuma tu logros. Desde años que piensas que por ser hombre lobo eres una persona que no merece tener ningún contacto con los humanos, cuando la verdad es que has conseguido los mejores amigos (James, Lily, Frank, Alice, yo), unos alumnos que te idolatran —señaló a los chicos de quinto que obviamente asintieron enérgicamente— y, aunque no lo aceptes, una metamorfomaga que esta loca por ti, y yo sé que tu también lo estas —pensó un momento, y luego agregó, en fingida voz de enojo—. Aunque tampoco me agrada que te intereses en mi pequeña sobrina. —Oh, Sirius... —Remus se acercó a él y lo abrazó, mientras sollozaba. Las mujeres que se encontraban en el Gran Comedor estaba llorando en silencio, y los chicos que estaban más cerca, las consolaban, pero ellos también tenían lagrimas en los ojos. Las palabras de Sirius Black habían llegado a todos, incluso McGonagall estaba derramando algunas lagrimas y Snape se limpió disimuladamente los ojos. —Eres un buen amigo, Sirius —dijo Remus, una vez que se separaron. —Gracias, hermano... ¡Y los demás, tengan en cuenta que eso será lo único maduro que escucharan de mi! Consiguiendo que todos rían, los dos merodeadores, pasando un brazo por los hombros del otro, volvieron a sus asientos en la mesa de Gryffinsor. Tras un aviso de Dumbledore, que tenía una sonrisa orgullosa por sus dos antiguos alumnos, Snape comenzó a leer. ¿Te lo estas tomando bien, papá? —Ahora si —dijo el hombre de treinta y tantos años, con una sonrisa y todavía los ojos llorosos. Espero que si, porque yo creo que eres el mejor padre del mundo. —Ya ves —dijo Sirius—: te dije que estaría orgulloso de tenerte como padre. Y para que te relajes, te digo que no tengo tu PPP —Gracias a Merlín —murmuró el ex profesor de DCAO. Sino que soy metamorfomago como mamá. —¡Cierto! —dijo Hermione—. ¡Se habían dado cuenta, en el capítulo de Derek, que Teddy es hijo de Tonks! —¡Asaltacunas, Remus! —dijo Sirius, riendo. —¡Lo sabía! —exclamó Tonks. Se paró de un salto y corrió hasta Remus. Se subió a su regazó y lo besó bruscamente. Él hombre lobo tardó unos segundos en responder, pero cuando lo hizo, con un brazo le rodeó la cintura y la otra fue a parar en la nuca, atrayéndola más hacia él. —¡Ey, que hay niños presentes! —se burló Fred, posteriormente recibió un golpe en su pelirroja cabeza de parte de su madre. Remus y Tonks se separaron, muy sonrojados y con los labios hinchados y rojos, inclusive el cabello de ella se hallaba en un rosa chillón por el momento vivido. Sirius, Fred, George y Lee se rieron y burlaron de la nueva pareja hasta que la señora Weasley los regaños a los cuatro. Tonks decidió quedarse sentada en el regazo de Remus y Snape volvió a leer. Por si no quedo claro, mi madre es Nymphadora Tonks..... ¡No me mates por decir tu nombre de pila! El Gran Comedor rió fuertemente. Mi nombre completo es Edward Remus Lupin, pero todos me dicen Teddy, y sólo mis dos Flores me llaman "Edward", nadie más puede llamar así. —¿Quiénes segán esas Floges? —preguntó a nadie en particular Fleur.Mi padrino es el genial Harry Potter—Gracias —le dijo el chico conmovido a Remus y Tonks, estos le regalaron una sonrisa.Y mi madrina, que yo mismo elegí, es Hermione... Granger, o por lo menos ahí. —Serás una excelente madrina —le dijeron los padres de Teddy. —Muchas gracias —contestó, con lagrimas en sus bellos ojos cafés, que revelaban curiosidad por saber cómo sería en el futuro su apellido.Mis mejores amigos son los idiotas de Oliver, Jace y DerekQue cariño nos tienes, ehSi, olvidate de un regalo nuestro para Navidad.****¡Ya no estas invitado a comer pizza el viernes!—¿Pizza? —preguntaron los sangre pura, mientras todos los demás reían. —Las pizza son —pero Harry se interrumpió cuando una gran bola de humo apareció de la nada, y cuando se esfumó, se veía claramente cajas de pizzas que fueron volando a las cinco mesas que habían en el Gran Comedor por si solas. Una nota también apareció que cayó en las manos del viejo profesor Dumbledore. "Para que explicar que son las pizzas,**¡si se pueden comer y disfrutar!*Atte: Sus hijos." Los sangre pura miraron con una mueca de disgusto las cajas, hasta que estas se abrieron, revelando un rico manjar. Sirius fue el primero en tomar una y darle un bocado, seguido por los demás, y Snape retomó la lectura, con una porción en la mano derecha.Oh, por favor, sino voy yo, ¿quién va a pagar?Cierto, buen punto... ¿Vienes con nosotros este viernes a comer pizza?¡Largo de aquí! —Adoro a esos chicos —dijo Charlie, con la boca llena de queso, al igual que Ron. Era demás decir que esos dos Weasley comían más que ninguno.No tengo hermanos y tengo 23 años, nací tres días antes de la Última Batalla, que se desarrolló en Hogwarts, destruyendo así el castillo por completo. —¡No! —dijeron todos, pero más alto que nadie fue Harry, ya que consideraba Hogwarts como un hogar.Pero no se preocupen, se reconstruyó, y no es por nada, pero el castillo como es ahora, es mejor que como lo tienen ustedes. —Claro, como no —respondieron sarcásticos y algo molestos todos.No tengo que decir que mi padrino derrotó a Voldemort, ¿cierto?—¡Enhorabuena, Harry! —lo felicitaron.Por supuesto con la ayuda de tío Ron y tía Hermione, porque, seamos sinceros, tío Harry no puede atarse los cordones sin su ayuda. —Eso es cierto —coincidieron Dean, Seamus y Neville. El restos de las personas asintieron de acuerdo, mientras el Trío de Oro se sonrojaba.Volviendo a mi, en Hogwarts fui Hufflepuff como mi madre.La mesa de los tejones aplaudió ruidosamente, pero los aplausos de Tonks se escuchó más que nadie.Prefecto y Premio Anual.****El prefecto perfecto que consiguió el Premio Asnal.—No sé quién es —le dijo George a Fred—, pero lo amo. —Opino lo mismo, hermano.¡Afuera Dominique!****Ay, ya, no te enojes, te salen arrugas.—La amo —dijeron los gemelos Weasley.No fui jugador de Quidditch, pues saque la torpeza de mi madreTonks se sonrojó terriblemente, mientras los demás reían.Pero igualmente mi padrino me enseñó a volar en escoba y jugar como buscador, y su mujer, me enseñó a jugar como cazador. —¿Quién será la desdichada? —se burlaron Ron y Hermione. Harry les sacó la lengua infantilmente.Y ahora trabajo como Auror y soy el mejor..... ¡Y no tiene nada que ver que mi padrino sea el Jefe del Departamento! —Eres Auror, Harry —dijo Sirius, orgulloso. —Fantástico. Lo conseguiste, Harry —lo felicitó Ron. El chico de la cicatriz estaba sonriendo emocionado.Ja, claro, Teddy, lo que tu digas.Ve a comer helado, Fred.¡Lo haría, pero Roxanne se comió todo! —Me ha pasado lo mismo... —se lamentaron los hermanos Weasley.**De vez en cuando, ayudó a mis tíos en Sortilegios Weasley, y debo decir que la paga es excelente.**Fred y George sonrieron al escuchar que nombraron la tienda de sus sueños.Y creo que eso es todo.****POSDATA: Tía Hermione, te juro que yo no fui quien dejó sueltos a los doxys en tu casa. ¡Te lo juro!—Okey, creo que me estoy arrepintiendo de ser su madrina —dijo Hermione, mientras negaba con la cabeza. —Te regalaré una poción anti-doxys —rió Tonks.***********Escuchó atentamente de su mejor amigo. Ciertamente, Oliver era al que más prefería del cuarteto que integraban,**Oliver, Katie, Remus y Tonks se sonrieron.**Claro que nunca lo diría en voz alta.—¿Entonces? ¿Estas molesto?Teddy agarró el vaso que descansaba en la mesita de su departamento—¡De ninguna manera! —rugió Tonks—. ¡No se irá de casa, ya lo he dicho! —Que mujer te encontraste, eh, Lunático —le susurró Sirius a Remus para que nadie más escuche.**Y se llevó el Whiskey de Fuego a los labios, meditando la respuesta. La bebida le quemó la garganta, pero no hizo mueca alguna. Dejó el vaso de nuevo en la mesita y se cruzó los brazos, en su rostro fue apareciendo una sonrisa, cosa que tranquilizó mucho al mayor de los Wood.—No, para nada —Oliver suspiró aliviado—. Terminé yo mismo con Victoire y por esa misma razón, no tengo ningún problema en que empiecen a salir.** —No queda Victoire Wood —se quejó Bill, que no veía con buenos ojos que su niña vuelva a tener novio. Katie frunció el ceño. —Mi hijo es un encanto. —¡En el capítulo de tu hija estuvo hablando sobre cuantas veces su amiguita se la chupó! —¡Aun así es un encanto! Snape, advirtiendo que en cualquier momento Weasley y Bell pasarían a mayores su discusión, se apresuró a seguir leyendo.**—¡Pero no me gusta!**Fleur suspiró tristemente por su hija. Ella, antes de conocer a su novio, estuvo enamorada de un chico que iba a la Academia Beauxbatons, y a pesar de que ella hizo todo para que se interese en ella, incluyendo sus encantos Veela, el chico nunca se fijo en ella, y sufrió bastante por eso. No quería que su hija sufra lo mismo.**Teddy frunció el ceño.—Victoire es una persona increíble, sin agregar lo guapa (y no lo digo por que sea Veela) e inteligente que es, además de divertida y muy apasionada con respecto a las cosas que le gusta. Es orgullosa, y tal vez algo presumida, pero es una mujer perfecta: valiente, encantadora, talentosa, astuta, y lo mejor de todo, leal a sus amigos y familiares. No sé cómo no te puede gustar.—Disculpa si te incomodo —dijo Oliver, frotándose las manos—, ¿estas seguro con la decisión de terminar con esa relación de cuatro años?Remus, Tonks, Bill y Fleur se removieron expectantes en sus asientos, al igual que la mayoría de la gente de GC.—Lo mismo me pregunto Rose cuando lo anunciamos —dijo, sacudiendo su cabello, más no contestó la pregunta—. ¿Me decías que ella te besó?—Si —Oliver no le había pasado por alto que su amigo esquivo la pregunta, pero no hizo ningún comentario más; luego hablaría con Jace y Derek para ver que hacer—. La invité a la heladería donde siempre nos juntamos y no sé lo que pasó, la estaba llevando a su casa y ¡PAM!, me besó.—¿Y tu que hiciste?—Me quede paralizado. Ella me sonrió y entró a su casa, y yo me volví a mi depa, todavía confundido. No sé que hacer, Teddy, no me gusta y no quiero estar con ella, ya sabes que le tengo miedo al compromiso...—Si se pudiera, te casarías con tu escoba de Quidditch —se burló.** —Si eso pasará —dijo George—, Katie tendría competencia. —¡Callate, George! —Sólo digo la verdad.—El punto es que veo a Vicky de la misma forma que veo a Nad: como una hermana. ¿Cómo se lo digo sin lastimarla?****Teddy se encogió de hombros, Victoire podría mostrarse fuerte por fuera, pero sabía que era de cristal por dentro, y si a ella le gustaba Oliver, se pondría mal si se enteraba que él no sentía nada por ella. Y Teddy no quería verla triste, siempre había odiado verla llorar.—Aww —dijeron las niñas, incluyendo a Tonks y Fleur.Oliver se marchó un rato después, cuando terminaron de beberse la botella de Whiskey de Fuego. Se acostó en el sofá y se cruzó de brazos sobre el pecho, en su rostro apareció una mueca pensativa. La preguntan que le hizo su amigo rondaba por su cabeza. —Mi niño... —susurró Tonks, sintiéndose triste por él.**Tal vez había sido un error (o al menos para él) el terminar esa relación. Habían discutido mucho loa últimos meses, si, pero quizá se tuvieron que tomar un tiempo y luego retomar la relación, y quizá eso hubiera ayudado. Pero al parecer, Victoire no lo quería desde hace tiempo, después de todo, recordó con amargura, se besó con su mejor amigo a dos semanas de haber roto.**Tonks y Hermione fruncieron el ceño, estaba claro que esa rubia teñida no les agradaba para nada. ¡¿Cómo se atrevía a hacer eso?! Por otro lado, Fleur, aunque no lo admitiera en voz alta, también estaba molesta con la actitud de su hija, a lo sumo que espere mínimo dos meses para salir con otro chico, o besarlo en su caso. Bill le pidió perdón con la mirara a Remus, que sólo atino a sonreír como toda respuesta.**No tenía claro que sentía por Vicky, tal vez sólo era ese sentimiento que ocurría cuando uno termina una relación, y luego se iría. O en realidad era cariño, que no se podía llamar en esos instantes amor, pero tampoco era amistad. Un punto intermedio entre la amistad y el amor que no llevaba nombre.**Ron suspiró, entendía por completo lo que le ocurría. Recordaba que se había sentido así cuando vio a Hermione del brazo de Krum hace dos navidades.Teddy arrugó la nariz y movió la cabeza de un lado a otro. No podía seguir así. Tomó su celular y mandó un mensaje a Jace, Derek y Oliver para verse esa noche e ir a bailar y tomar hasta emborracharse. —Me va a escuchar —anunció Tonks.**Y eso hizo. Una vez haber leído las afirmaciones de sus amigos, se fue a su habitación a vestirse para esa noche.***—Deja de pensar en estupideces —se dijo así mismo, mientras se quitaba la remera.**—Hasta aquí llego —dijo Snape, todavía disgustado por leer algo sobre un merodeador. —Entonces —dijo Dumbledore—, ¡a dormir! Las personas, a regañadientes, se marcharon a sus Salas Comunes y los invitados fueron a la Sala de los Menesteres para pasar la noche, pero antes de eso, una bola de humo negro cubrió por completo a Umbrigde y cuando desapareció, se dieron cuenta que ella tampoco estaba; apareció luego una notita que decía que la habían encerrado en la Prisión de Azkaban por lo que hizo y lo que hará; a nadie pareció importarle aquello. Dumbledore tomó el libro, lo miró sonriente y lo volvió a dejar sobre el atril en forma de águila.