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El libro de la Tercera Generación — capítulo 70
—Ginger Macmillan. Aunque ya había escuchado sobre su hija menor y era consiente que tenía otra, Ernie no pudo evitar jadear y por poco caer del sillón donde estaba. Es que, a pesar de que habían pasado varios días y había escuchado e incluso leído sobre la Tercera Generación, se sentía tan extraño saber sobre su futura hija. Susan, a diferencia de él, aplaudió con fuerza y se inclinó hacía su novio para besarlo con entusiasmo. Ya había oído a Dakota y ahora moría por saber sobre Ginger. Buenas tardes, soy Ginger Fiona Macmillan. La pelirroja de Hufflepuff se puso aplaudir con entusiasmo, mientras que Ernie salía de su trance. —Será mejor que sea su padrino o me enojaré mucho —le dijo Justin seriamente. —Y yo tengo que ser su madrina —agregó. Soy la primera hija del matrimonio Macmillan. Tanto Ernie como Susan se sonrojaron. —Tienen dos hijas —observó Neville. —Creo que con ellas me bastan y me sobran —rió Susan.¡Así! Así debimos presentarnos, sin decir el nombre de nuestros padres si nuestros hermanos ya lo hicieron. Todo el mundo se rió, reconociendo a Rubí Boot como dueña del comentario, aunque nadie lo confirmaba.Mis padrinos son Justin Finch-Fletchley y Hannah Longbottom. Los dos amigos se levantaron para agradecerle a loa futuras señores Macmillan, aunque la rubia lo hizo muy sonrojada como cierto Gryffindor que se encontraba cerca de ellos. Harry, Ron, Hermione, Ginny y Luna rieron sin poder evitarlo.Tengo quince años, quinto curso y soy de la mejor casa: Gryffindor. Mientras Ernie y Susan refunfuñaban, la Casa de los Leones aplaudía con fuerza y silbaban, ante la afirmación de Ginger. —Me encanta su hija —dijo Fred. —Ninguna de nuestras niñas está en nuestra casa —se lamentó Ernie. —Hasta donde yo sé, tengo un solo hijo y también está en Gryffindor —agregó Justin. —Uno va a Gryffindor, pero mi hija está en Hufflepuff —se alegró Hannah. Soy Prefecta y espero ser Premio Anual. —Conque ella es la Prefecta de Gryffindor —comentó Hermione, en voz alta para que oyera por sobre los comentarios negativos de Sirius y los gemelos Weasley. —¿Cuándo piensan madurar? —les preguntó Remus mientras sacaba un chocante de quién sabe dónde. —Eso es para frutas, querido profesor —dijo con seriedad Fred. Remus sonrió. Como saben, soy la golpeadora del equipo de Quidditch de mi casa. Ernie y Justin se pusieron a aplaudir como locos, mientras Susan se lamentaba de que su hija jugará un deporte tan peligroso. Ya era suficiente con que Dakota quisiera apuntarse a las pruebas el siguiente curso. Mis mejores amigos son Ian, Deasy, Alice, Emily y Kaya. Varios rieron porque la joven Macmillan era muy sociables, mientras que los chicos se quejaban de que Ian Dursley tenía muchas amigas. Los padres de éstas chicas fruncieron el ceño, incluso los que sabían que sus niñas tenían novios; eso les hizo enojar más. Pertenecía al Queens blondes, hasta que se disolvió cuando sucedió todo lo de Severus, Alice y Emily. —Pobre chicas —se lamentó Cho—. Tuvieron que dejar el grupo por estos problemas que no vienen al caso. —Y por nada —agregó Blaise—, después de todo Alice y Sev no están juntos. —Tenías que entristecernos, ¿verdad? —le reprochó Ginny.Y ahora sí me disculpan, continuaré bailando en la fiesta.********* —¡¿Qué fiesta?! —exclamaron McGonagall y Snape. —¡Oh, sí! —exclamó Lee—. ¡Otra fiesta! —¿Qué temática será esta vez? —se preguntó Tonks, cambiando su cabello a una rosa chillón—. La fiesta del Fin del Mundo me gusto mucho. Ante la mención de la fiesta hecha por el Trío de Plata, la gran mayoría sonrió con nostalgia y el enojo de McGonagall y Snape descendió considerablemente, aunque seguían molestos porque los chicos volvieran a escaparse de Hogwarts para hacer una fiesta. Hogwarts celebraba el cumpleaños de Albus Severus Potter. —Ya sabemos de que es la fiesta —rió Sirius con alegría. —Cumpleaños o no, no deberían hacer una fiesta —protestó Snape. —Sé bueno con el chico, él te aprecia mucho —contestó Remus. El profesor de Pociones abrió y cerró la boca sin saber que decir al respeto. En cuanto Harry y los Weasley festejaban que fuera el cumpleaños de uno de los suyos. El Príncipe de Slytherin había recibido felicitaciones, abrazos y regalos de incluso personas que no conocía y también se habían unido un gran coro de voces a cantarle el feliz cumpleaños a él cuando sus primos trajeron una torta con dieciséis velas a la hora del almuerzo en el Gran Comedor. Se escuchó una serie de risitas en el Gran Comedor. —Oh, mi bebé cumple dieciséis añitos —suspiró Ginny. —Yo no le diría bebé, sino demonio —rió Tonks. —A él y a sus amigos traficantes de pociones —resopló McGonagall. Varios sonrieron divertidos, mas los padres del Trío de Plata rodaron los ojos y negaron con desaprobación.Al ser sábado, Severus se había tomado su tiempo para agradecer a las personas que lo saludaban y distraerse mientras que Rose y Scorpius organizaban una fiesta en su honor. McGonagall bufó, mientras los demás reían ante el comportamiento de Severus.A pedido de Severus, su cumpleaños sería privado, por lo que los únicos invitados eran sus familiares y amigos más cercanos; ya que serían menos de cincuenta los que asistirían decidieron festejarlo en la Sala de los Menesteres. —Al menos no se van de Hogwarts —le dijo Dumbledore a McGonagall con alegría—. Es más, hacen la fiesta donde no molestarán a nadie. —Hogwarts no es un lugar para hacer fiestas. —James y yo siempre hacíamos fiestas en la Sala de los Menesteres cuando lo encontrados en quinto —se burló Sirius. —Y tú no hiciste nada para evitarlo —le dijo Tonks a su novio divertida. —Pagaban mi silencio con chocolate —Remus se encogió de hombros, con un tono de voz que decía que no tenía opción mas que acceder. Ginger había sido invitada a la fiesta, al igual que sus amigas, así que ella, Alice y Kaya se estaban arreglando en la habitación de chicas de quinto de Hufflepuff; Ernie, Susan Hannah, Neville, Lavender y Seamus se sonrieron. —Alice y Severus en la misma habitación —canturreó Lee—. La fiesta se va a salir de control. —Por favor, por favor, que muestren la fiesta —dijo Blaise en seguida. —Deasy de seguro está invitada y si va, se va a armar con Kaya —agregó Charlie, como si la idea le gustará. Los magos rieron ante los comentarios, pero estaban seguros de que aquello ocurriría. Ginny bufó por el pensamiento de que su hijo volviera a tener novia, pero debía admitir que Alice era la única que le gustaba como nuera. En cuanto Dean y Seamus, esperarán que sus hijas fueran amigas en un futuro cercano. Emily no había sido invitada, lo que había provocado otra serie de insultos hacia Severus como hacía Alice, antes de marcharse ofendida a su habitación. Cho suspiró. —Tal vez incluso Julies se meta a la fiesta y se haga más problema —pensó Charlie en voz alta. —Ya hay suficiente drama como para que tú quieras más —Bill rodó los ojos. —Todavía estamos con la situación Ted-Victoire-Oliver como para agregar otro problema —dijo Katie. —Ojalá que el bebé nazca antes de que tegmine el libro —suspiró Fleur. Ginger lo lamentaba, desde que Severus había cortado con ella el curso anterior, Emily se había vuelto más distante y agresiva con sus amigas. Los padres del grupo de amigas rubias suspiraron con tristeza, lamentando los problemas que se había formado entre ellas y a ellas. —Algún día se le pasará —dijo Ginger, aunque no estaba convencida. —Tiene todo el derecho de estar enojada —gruñó Kaya, quien no dejaba de estirar y pegar la almohada—. Severus le terminó porque es un idiota y un hijo de puta y porque quiso irse con una zorra de Deasy. Muchos se miraron confundidos. —¿De qué estamos hablamos? —preguntó Ginger con confusión. Alice suspiró.****—Tom terminó con Kaya hace una semana —le reveló. Seamus suspiró, mientras que Michael y Lisa se removieron incómodos en sus asientos.—¡No me dijiste nada! —Has estado muy ocupada con tus entrenamientos de Quidditch —murmuró Kaya, todavía golpeando la almohada—. ¿Pueden creer que no quisiera ir nunca a las fiestas de los chicos conmigo, pero como Thomas le dijo que fuera con ella irá al cumpleaños de Severus? Lavender y Seamus pusieron los ojos en blanco. —Encerraremos a nuestras hijas en una habitación hasta que sean mejores amigas —se dijo Dean. —Y le prohibiremos acercarse a Tom Corner —agregó Parvati. Michael y Lisa bufaron Los dos pares de mejores amigos asintieron con energía.—Son solo amigos —resolvió Alice.****—Severus también era tu amigo y dejó a Emily por ti —gruñó Kaya. —¡Golpe bajo! —exclamó Fred. Luego se congeló y miró preocupada a su amiga—. ¡Lo siento! No quise decir eso, es que estoy tan enojada...****—Esta bien, no te preocupes —dijo Alice, aunque Ginger notó la tristeza en sus ojos. Neville y Hannah se miraron angustiados, mientras todos los demás se exasperaban ante la situación: muchos tenían ganas de pegarle a Severus y Alice por no solucionar lo suyo. Ella movió la cabeza negativamente, por eso no tenía novio, solo era para problemas y discusiones; Ernie se puso de pie y aplaudió con entusiasmo, Susan rodó los ojos. Charlie, mientras tanto, decidió que si Ginger hacía algo para arreglar las cosas entre Severus y Alice le regalaría un ejemplar de su libro, ¡incluso lo firmaría! Con solo ver como sufrían sus amigas por sus antiguas relaciones o como su hermana se humillaba para buscar que Hugo se interesada en ella Ernie paró su festejo e hizo una mueca de disgusto. Pansy sonrió con arrogancia. —Así que Hugo y Alexa mantienen su relación en secreto —observó Hagrid—. Pues deberían decirlo, para que nadie los estorbe. —Lo digan o no, dudo que mi hija deje que cualquiera se acerque a Hugo —rió Pansy. —A mí todavía no me agrada que Alexa tenga novio con trece años —repuso Colton molesto—. Yo tengo dieciocho y jamás he tenido una novia seria. —¡Cállate, Rosier! —le esperaron todos los fans de Huexa. Era suficiente para que Ginger decidiera no vincularse románticamente con nadie. Estaba feliz sola, muchas gracias. Ernie volvió a aplaudir, junto a Charlie. Decidida a que la noche no fuera un fiasco por Kaya y Alice, Ginger las hizo ponerse de pie para comenzar a arreglarlas; no importaba como fuera, Ginger conseguiría que sus mejores amigas se olvidarán, por lo menos esa noche, de Severus Potter y Tom Riddle. Los padres de Alice y Kaya y un gran grupo de mujeres asintieron de acuerdo. Era una suerte que hubiera tomado todos sus vestidos de su baúl para traerlo hasta la habitación de Alice porque ella no tenía nada y Kaya no se había molestado en traer nada más insultos hacia su ex. Varios se carcajearon. —Ya sabemos quién es la más fiestera del grupo —se burló Neville. —Si consigue que mi hija deje de estar triste le regalaré varios vestidos —aseguró Hannah. —Lo mismo digo —dijo Lavender. —¡Tal vez incluso consigan liarse con alguien! —exclamó con optimismo. —No me agrada —anunciaron Seamus y Dean.—No, yo paso —dijo Alice, con el rostro horrorizado. La gran mayoría del Gran Comedor rió.—Y según tú, ¿con quién podrías estar? —preguntó Kaya, aunque no sonaba animada.****—¿Qué tal con Fred? Tendrás la garantía que será cosa de una noche. —No, no, no, Fred solo estará con Annabeth —dijo Hagrid. —¡Claro que no! —protestó Blaise. —Mi hijo no será premio de consolación —Angelina frunció el ceño. Muchos rieron por el comportamiento del profesor y los dos alumnos. Kaya negó con la cabeza y miró sin emoción su reflejo en el espejo. Ginger puso los ojos en blanco, considerando hacerle un obliviate a ambas para que olvidarán a sus exnovios, Theodore tuvo que esperar un largo momento antes de continuar leyendo porque a casi todo el Gran Comedor le produjo gracias el pensamiento de Ginger. Y buscó su cartuchera con maquillaje. La fiesta comenzó a las nueve, pero después de tantas veces de haber asistido a las fiesta de la Realeza, sabía que tenían que llegar una hora más tarde de cuando empezaba. —Sí, debe ser la fiestera del grupo —dijo Susan divertida.Faltaba cuarenta minutos, calculaba Ginger, para ir a la fiesta y ni Alice o Kaya estaban arregladas, incluso la primera seguía en piyama. Neville y Hannah fueron los que más rieron. —Bien, esto no puedo continuar así —espetó, con las manos en las caderas—. No parece que sean mis amigas, sino unas zombies que ocuparon su lugar, ¡incluso los zombies serían más divertidos que ustedes! —Me agrada su hija —dijo Fred—. Será parte de mi colección de niños que raptaré. —¿Y si mejor tienes hijos? —dijo su madre. —Adoptare un niño —le contestó divertido La señora Weasley bufó, sin agradarle mucho que dos de sus hijos decidieran no tener descendencia para nada. Al menos iba a tener doce nietos o se volvería loco.—Yo no quiero ir —gimió Alice.****—Lastima, irás —aseguró Ginger—. Neville, Hannah, Ernie y Susan rieron. Te quitarás ese horrible piyama de monos y te pondrás el vestido violeta que traje para ti. ¡Ahora! —Alice la miró mal, pero tomó el vestido de la silla y entró al baño para cambiarse—. En cuanto a ti —señaló a Kaya con un dedo acusador—, dejarás de compórtate como una niña y te sentirás para que haga algo con tu cabello que parece un nido de ratas.****—¡Oye! —protestó. Mientras Theodore reía, se escucharon las risas ahogadas de la gran parte del Gran Comedor por lo dicho por Ginger y la contestación de Kaya. —Y luego —continuó Ginger, como si no la hubiera escuchado— te pondrás el vestido que te elegí, entonces las tres iremos a la fiesta —elevó la voz para que Alice también pudiera escucharla—. Tú, tonta rubia que terminó con el amor de su vida, irás y le dirás a Severus que quieres estar con él, ¡sí, lo harás! —agregó, cuando se escuchó un golpe en el baño—. En cuanto a ti, segunda tonta rubia que se comporta como una niña durante un rompimiento, bailarás, beberás y te divertirás y te importará una mierda si Corner va con Thomas o no. ¿Se entendió? —¡Viva Ginger Macmillan! —exclamó todo el Gran Comedor. —Pronto Sevice volverá —dijo Hagrid entusiasmado. Theodore puso los ojos en blanco cuando volvió a retrasarse en la lectura porque todo el mundo se encargaba de decirle a Ernie Macmillan y a Susan Bones que habían hecho una magnífica hija que iba a resolver dos de todos los problemas de la Tercera Generación. Kaya balbuceó algo sobre lo mala que era y se escuchó el murmullo de maldiciones de Alice desde el baño, pero Ginger lo tradujo como que harían lo que les dijo. Más feliz, se dispuso a aplicarse lápiz labial. Al terminar Theo, con un suspiro de alivio, la gran mayoría del Gran Comedor se puso de pie y aplaudió ante Ginger Macmillan, encantados por ella y alegres por tener casi la afirmación de que Severus Potter y Alice Longbottom estarán juntos. —Su hija tendrá un ejemplar mío y autografiado por mí —aseguró Charlie. Ernie y Susan rodó los ojos. —¿Quién lee? —preguntó Theo, con ganas de librarse del libro. Astoria movió la mano el aire frenéticamente, de tal manera que hasta Hermione Granger se hubiera sentido orgullosa. Al estar cerca, Theodore solo tuvo que estirarse para dárselo. —Muy bien —dijo Astoria, acomodándose en su asiento—. Blaise Zabini.