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¿Aún te amo? — capítulo 6

—Harry…

—Para usted soy el señor Evans —reprendió el moreno sin inmutarse ante la castaña. Hermione en cambio estaba en shock, no podía articular palabra alguna, jamás pensó en que precisamente Harry seria el dueño de aquel edificio.

—T-ú ¿Cómo es que…? —intentó formular aún sin salir de su asombro. El moreno permanecía inmóvil sin apartar su mirada seria de la castaña. Pasaron unos segundos en que ambos guardaron silencio, la oji-miel se lamentó sentir esa agradable sensación en su estómago al verlo. El oji-verde, con calma tomó asiento frente a su escrito, fue entonces cuando Hermione pudo percibir la placa que se encontraba sobre este con el nombre de James Evans. —¿James? —soltó extrañada sin fijarse.

—Cuidado como te diriges a mí, Granger —le advirtió con seriedad el chico. Hermione se desconcertó ante su tono, se dirigía a ella de una manera tan… despreciable.

—¿Por qué te has puesto el apellido de tu madre? —preguntó sin importarle sus advertencias. Harry apretó su puño molesto ante la pregunta.

—Eso es algo que no te incumbe ¡Ahora retírate a tu oficina! —le ordenó de manera brusca. La castaña frunció el ceño, molesta ante su tono.

—No te permito que me hables…

—¡Y yo no le permito a usted que me tutee! —alzó la voz, sobresaltando a la chica. Hermione le dirigió una mirada de asombro ¿Quién diablos era él? Lo desconocía totalmente, del Harry que conoció no quedaba nada, incluso hasta su nombre lo confirmaba. —Lárgate —escupió con desdén.  Ofendida, Hermione salió de su oficina dando un portazo.

—¡Es un maldito idiota! —soltó una vez estuvo fuera mientras se pasaba las manos por su cabello molesta.

—Te ha tratado mal ¿cierto? —preguntó Anahí al verla salir, ya suponiendo como le iría a la castaña.

—¿Es así con todos? —la miró ofendida.

—Sí, bueno… con algunos —reconoció apenada. 

—¿Por qué demonios permiten que les hable así? —reprendió a la chica, la joven soltó un suspiro cansada y negó.

—Ven, te diré tu oficina y te explicaré qué harás —decía mientras caminaba por el pasillo llevándola exactamente al lugar donde la entrevistó de nuevo.

—Creí que Harry había dicho que no debías explicarme nada —le recordó una vez dentro.

—¿Tú también ya conocías al señor Evans? —la miró confundida. Hermione tragó saliva y asintió incomoda. —Ten mucho cuidado en como lo llamas, Hermione. He escuchado en ocasiones que la señorita Klein lo llama así y se molesta mucho —le advirtió mientras encendía el computador. La castaña se sintió bastante desconcertada al escuchar aquello ¿Qué demonios estaba pasando? Enterarse de todos esos cambios en su amigo y ex novio de verdad la comenzaban a estremecer. —No te asustes. En el fondo es una buena persona —le sonrió de manera tranquila.

—¿En serio? —soltó sarcástica mientras la miraba de brazos cruzados.

—¡Por supuesto! y todos los que trabajan aquí lo saben por eso lo tienen tanto respeto. —aseguró mientras sacaba una pequeña carpeta de su escritorio. —Bien, vayamos ahora a lo primordial, pon mucha atención Hermione porque no podré explicarte de nuevo, además de que no debería estar haciendo esto —le recordó con seriedad, la castaña asintió atenta. —Tu deber aquí será organizar todas las citas del Sr. Evans, programar sus reuniones con los de la mesa directiva, la cual es una vez al mes, llevarle informes, ordenar sus salidas del país… —la oji-miel escuchaba con atención. —Es muy importante que hagas esto en el tiempo establecido, un error aquí no te lo perdonan Hermione. En esta libreta… —dijo mientras de un cajón sacaba un cuadernillo negro —están todas las citas programadas de esta semana, debes recordarle un día antes lo programado para el siguiente. En esta parte —buscaba entre las hojas —está el correo del señor, tendrás que contestar todos ellos. —añadió esta vez dirigiéndose al computador —En ocasiones te van a pedir acceso a materiales de construcción, los cuales debe tener tu firma de autorización o la del señor Evans, los pedidos lo hacen de manera electrónica —Hermione estaba aturdida por todo que tenía que hacer, había pensado incluso que sería mucho más fácil. —Sé que es muchísimo, pero estoy segura que podrás con ello —le ánimo. —Te dejaré mi número por si necesitas ayuda en algo —decía mientras apuntaba su teléfono en una nota adhesiva y se lo entregaba.

—En verdad te lo agradezco —sonrió con alivio.

—No hay de qué. Solo una última cosa Hermione —dejó las cosas sobre el escritorio. —a través de esta ventanilla veras quien entre o se dirija a la oficina del señor —señalaba una ventana que hasta ahora no le había prestado atención. —Nadie que no haya hecho cita antes, tiene terminantemente prohibido entrar a la oficina del señor, sea el motivo que sea. —la castaña asintió.  —El único sin problemas de entrar es el detective Weasley. Después de las cinco tu lugar de trabajo será esta oficina, las demás horas serán en mi escritorio, pero igual debes estar atenta —concluyó.

—¿Detective? —preguntó ignorando lo último, comenzaba a marearse.

—Un amigo cercano del señor, bastante simpático no tendrás problemas con el —le aseguró.

—Sí, sí, lo conozco perfectamente no te preocupes —respondió mientras se pasaba una mano por su frente ¡Vaya! No tenía ni una hora ahí y ya se sentía saturada de información.

—Perfecto, ahora si me disculpas tengo que retirarme, tengo clases en la universidad —se disculpó y salió enseguida. La joven Gryffindor miró todo a su alrededor y no pudo evitar soltar un suspiro ¡este iba a ser un día pesado!

̶**│ ̶**

Había planeado ir hacerle una visita a su madre en cuanto regresara a Londres, horas antes de irse les mandó una carta a los gemelos y una noche antes a Ron, esperando encontrarlos en la madriguera.

No podía evitar que la emoción y los nervios la albergaran, hacia tanto tiempo que no veía a su familia, ambas chicas se habían alejado tanto de sus seres queridos. Decidida, tocó la puerta principal y minutos después fue Fred quien le abrió la puerta.

—¡Vaya, la pequeña Weasley ha regresado! —sonrió al verla. Ginny sonrió e inmediatamente lo abrazó.

—No has cambiado nada —dijo feliz de volverlo a ver.

—Pasa, mamá muere por verte —la invitó dándole pase. La chica tuvo un golpe de nostalgia al entrar a su casa, tantos recuerdos vinieron a su mente, pero inmediatamente una voz la sacó de sus pensamientos y notó que provenían de la cocina.

—¡Tu hermano es un irresponsable, como es posible que no haya…! —se quejaba Molly, pero calló al percibir la presencia de su hija —¡Ginevra! —soltó con sorpresa, Ginny sonrió y la abrazó enseguida. La señora Weasley no pudo evitar soltar un par de lágrimas de la emoción. —¡Gracias a Merlín estas de vuelta! —dijo mientras se separaba y limpiaba sus lágrimas —¿han venido Luna y Hermione contigo? —preguntó al ver únicamente a Fred detrás de ella.

—No, ellas tenían otros asuntos que atender —explicó sin borrar su sonrisa.

—¿No me digas que ya te olvidaste de mí? —preguntó en tono ofendido una voz detrás de ella. Ésta inmediatamente giró para encontrarse con George al que no dudo en abrazar.

—Jamás me olvidaría de ninguno de ustedes, tontos —lo amonestó fingiendo tono molesto pero feliz. —¿Papá está en el ministerio? —preguntó al no verlo, sus hermanos asintieron. —¿y Ronald? —giró su rostro buscándolo.

—De él tenemos sin saber nada desde hace varias semanas —declaró Fred mientras se recargaba en la encimera de brazos cruzados.

—Creí que vendría, le mande una carta que estaría aquí —confesó un poco desconcertada porque su hermano no haya asistido.

—Tranquila, seguro se le hizo tarde con alguna de sus citas —dijo sin darle importancia Fred, logrando desconcertar más a su hermana.

—Ese muchacho me va a oír cuando lo vea —agregó la señora Weasley con severidad. —¿Ya desayunaste? —preguntó enseguida con tono dulce a su hija, ésta le regresó a ver arqueando su ceja. —Debí suponerlo, parece que no aprendieron nada mientras vivieron conmigo —reprendió su madre y se dirigió a preparar un desayuno al estilo Molly.

—A decir verdad, no tengo mucha hambre mamá… —agregó como no queriendo, pero como era de esperarse la señora Weasley la miró con desaprobación. —Pensándolo bien, no me caería mal uno de tus desayunos —se retractó enseguida al ver la mirada de su madre. Después de prepararle el desayuno a su hija los cuatro se dirigieron a la mesa y así ponerse al tanto de la vida de la pecosa.

—¿Por cuánto tiempo estarás en Londres? —preguntó George mientras comía sus huevos fritos, los gemelos también se habían ganándose una reprimenda por parte de su madre al enterarse que habían salido de casa sin desayunar.

—Esa es la buena noticia de la que les platique en la carta —sonrió mientras dejaba un rato sus cubiertos. —¡Hice mi intercambio a Londres durante un año! —soltó sin poder ocultar su emoción, Molly y los gemelos alzaron las cejas asombrados, pero inmediatamente sonrieron feliz ante la buena noticia.

—Así que tendremos que soportar tu mal humor un tiempo largo ¿Eh? —bromeó ahora Fred. Ginny rio ante su comentario.

—Sí y déjame decirles que estoy mucho peor que antes. Si no me creen pregúntenles a Hermione y Luna —les siguió la broma.

—Por cierto, ¿Dónde están ellas? —recordó su madre al no verlas.

—Trabajando —los tres la miraron desconcertados.

—Creí que estaban estudiando.

—Así es, ambas trabajan medio tiempo por sus estudios —les explicó mientras tomaba su vaso de jugo.

—¿Qué es lo que hacen? —preguntó curioso uno de los gemelos.

—Hermione está trabajando de asistente en una empresa y Luna creo que trabaja en un restaurante —había quedado satisfecha con el desayuno, de verdad que extraña la comida de su madre.

—¿Trabajo muggle? —Ginny asintió. —No me sorprende de Hermione, pero debo reconocer que de Luna si —admitió mientras se incorporaba y levantaba su plato.

—Luna y Hermione prometieron visitarte el fin de semana —dijo dirigiéndose a su madre.

—¡No crean que se me pasara darles un buen regaño! —contestó enseguida su madre molesta. —Más de una vez las invite y nunca llegaron al igual que Harry —decía mientras ayudaba a levantar los platos. Ginny reaccionó desconcertada ante la mención del moreno.

—¿Qué saben de él? —dijo curiosa mientras la seguía.

—Nadie sabe nada de Harry, el único que tiene comunicación con él es Ron —le aclaró uno de los gemelos.

—Y en el mundo mágico nadie sabe nada tampoco —habló esta vez George.

—Es como si se lo hubiera tragado la tierra, lo que es impresionante más para los magos —agregó su hermano.

—He escuchado rumores de que no tienen registro alguno de que haya usado magia en todo este tiempo ¿es verdad? —tanto su madre como los gemelos asintieron.

—Algún día tendrá que regresar —su madre tomó su varita y aplicó un hechizo en la loza para que estas comenzaran a lavarse.

—Si te soy sincera, mamá… lo dudo —le dijo insegura la menor de los Weasley.

Y así pasó un buen rato platicando con su familia, decidió esperar a su padre para saludarlo también, pero tenía otros asuntos que atender primero, así mismo aprovechó para pedirles a sus hermanos la dirección de Ron, estaba considerando hacerle una visita y preguntarle un par de cosas que estaba segura solo él podría aclararle.

̶ │ ̶

Hacía más de una hora que había intentado concentrarse en el contrato que tenía que realizar con una empresa interesada en un nuevo hotel, pero su cabeza no le daba para más, saber que lo único que lo separaba de Hermione era una puerta lo ponía inquieto y eso le molestaba, siempre que se quedaba ido terminaba mirando con odio la puerta, como esperando que con eso la castaña desapareciera.

—¡Maldita sea! —escupió molesto mientras se pasaba por milésima vez las manos por el rostro. —Tengo que hacer que se largue cuanto antes —se dijo con seriedad. El sonido de una puerta llamó su atención enseguida. —Adelante —dijo volviendo a su tono voz habitual.

—Llamó el señor Ronan, al parecer acaban de llegar a la ciudad y esperan verte para el almuerzo —avisó la castaña con rostro inexpresivo, olvidándose que se debía dirigir a él con respeto.

—Retírate —dijo una vez terminó mientras se incorporaba y tomaba las llaves de su auto.

—Al menos podrías decir gracias —refutó la castaña molesta. El oji-verde la regresó a ver de inmediato con el ceño fruncido, y apostó a que de nuevo lo había hecho enojar.

—¡Fuera! —soltó entre dientes, pero marcando su aborrecimiento. La castaña se dio la vuelta y por segunda vez en el día azotó la puerta, pero si creía que esta vez Harry no diría nada estaba muy equivocada. Molestó salió enseguida detrás de ella…

De verdad que no sabía qué demonios le pasaba, no entendía porque el trato así hacia ella ¡No entendí su maldita amargura con todo el mundo! No había dado ni dos pasos hacia su escritorio cuando sintió que alguien la sostenía del brazo de manera brusca y la giraba.

—¡Pero que…! —estuvo a punto de quejarse, pero calló al verse frente a esos ojos verdes que brillaban con peligrosidad, tragó saliva al verse más cerca de él.

—Te crees muy valiente ¿no? —le susurró entre dientes el moreno mirándola con frialdad. —Créeme que si por mi fuera ya te hubiera echado a patadas de aquí, pero no sería ético. Aprovecha esta oportunidad, no me hagas más difícil mi trabajo, a mí tampoco me agrada tenerte cerca, Granger —soltó con desprecio, para después mirarla con desdén. La castaña pese a que la ponía nerviosa trató de ponerse dura también, con brusquedad se zafó de su agarre y lo enfrentó.

—¡Hazlo, no te reprimas! —lo retó si apartar la mirada de sus ojos, era un juego de miradas en donde ambos peleaban para saber quién tenía el poder. Harry apretó su mandíbula y sus nudillos ¡lo estaba sacando de sus casillas fácilmente!

—Lárgate, tienes descontado la mitad del día —dijo con tono frio.

—¿Qué? ¡Eso es injusto! —reclamó molesta.

—Una palabra más y hago que no te presentes mañana ¿entendiste? —le advirtió. Furiosa, tomó sus cosas y se fue directo al elevador.

"Pero ¿quién demonios se cree?"

 Pensaba la castaña mientras salía del edificio buscando un taxi.

—Si piensas que con eso harás que renuncie, estas muy equivocado —soltó mientras caminaba a paso rápido, ya se enteraría quien era Hermione Granger y si lo había olvidado con gusto se lo recordaría.

̶ │ ̶

Luego de la visita a su madre, no dudo en ir inmediatamente en busca de su hermano. Lo curioso era que, al igual que el trabajo de Hermione no estaba muy lejos de su departamento, lo que si fue descubriendo a cómo iba caminando era que había bastante edificios viejos y abandonados y apostaba lo que sea a que aquella zona no era segura. Caminó un par de cuadras más hasta llegar a un enorme edificio abandonado que seguro en cualquier momento terminaría por derrumbarse. Se adentró por uno de los callejones hasta toparse con unas escaleras viejas y mohosas, volteó hacia arriba y miró una puerta vieja y oxidada.

—Según los gemelos es esta dirección —se dijo volteando hacia todos lados temiendo que en cualquier momento alguien intentara agredirla, decidida, subió escasos unos dos pisos hasta la puerta y tocó. Pasaban los minutos y comenzaba a dudar que esa fue la dirección correcta, pues únicamente se oía el ruido hueco de sus golpes.

El insistente sonido de la puerta comenzaba a desesperarlo, la cabeza le daba vueltas y estaba seguro que en cualquier momento terminaría soltando el estómago. De nuevo tocaron…

—Ronnie, ve a ver quién es —le pidió adormilada aquella rubia que se encontraba desnuda en su cama. La noche anterior había decidido aceptar la invitación de su vieja amiga Sabine y como era de esperarse terminaron en la cama como cada vez que iba a visitarlo. De nuevo la puerta se escuchó…

—¡Ya voy! —gritó tratando de aplacar el dolor de su cabeza, con pesar se incorporó y se colocó sus boxers y sus jeans, importándole una mierda si andaba con el torso desnudo. —¡Dije que ya voy! —volvió a gritar al escuchar de nuevo los golpes comenzando a molestarse.

Había escuchado una voz la cual reconoció perfectamente y supo que era la de su hermano, al ver su demora no dudo en ser más insistente.

—¿Por qué no abres la maldita puerta Ronald? —soltó enojada, no le hacia ninguna gracia que su hermano la tuviera afuera en medio de un callejo solitario y abandonado expuesta a quien sabe qué clase de peligros.

—¿Quién demonios es y a esta hora? —murmuró más dormido que despierto mientras se dirigía a la puerta, quito un par de seguros y abrió. —¿Ginny? —dijo bastante sorprendido por la visita de su hermana. La pecosa inmediatamente notó el aspecto desalineado de su hermano.

—¿estabas dormido? —preguntó verificando la hora de su reloj de mano, el cual indicaba que ya pasaban de las nueve.

—Eh… yo, veras —trató de explicarse con nerviosismo. No podía permitir que la pelirroja entrara y encontraba a Sabine.

—¿Vas a invitarme a pasar o me dejaras afuera en este sucio y mal oliente callejón? —soltó con cierto tono molesto. Ron tragó saliva y asintió con torpeza ¡Que Merlín lo salvara! —Te estuve esperando en la madriguera y nunca llegaste ¿no recibiste mi carta? —decía mientras se adentraba quedándose un poco sorprendida por el lugar, pues a pesar de que el edificio tenía un aspecto poco agradable, por dentro era otra cosa, el departamento estaba decorado con un estilo industrial.

—Sí, pero estuve algo ocupado y lo olvidé —se disculpó pasando sus manos por su cabello con nerviosismo. Ginny arqueó una ceja con desconcierto ¿Qué ocultaba su hermano? Pero los insistentes llamados de una mujer llamaron su atención…

—Ronnie, vuelve a la cama… —suplicó una voz femenina no muy lejos de ahí. La pecosa le dirigió una mirada seria a su hermano, esperando alguna explicación. Dio un par de pasos, ya que a simple vista supo que el lugar no tenía habitación y solo era un cuarto grande. Al acercarse pudo percibir la cama de este y en ella a una mujer casi desnuda excepto por aquellas sabanas que apenas la cubrían.

—Ya veo en que estabas ocupado —agregó con sarcasmo su hermana menor.

—Yo… espera, dame unos minutos —pidió apenado acercándose a la rubia. Ginny rodó los ojos con fastidio y se dirigió a una de las ventanas, no tenía ánimos de conocer a las conquistas de Ronald.

—¿Qué pasa? ¿Por qué me pides que me vaya? —se escuchaba adormilada la voz de aquella mujer, la pecosa negó con desaprobación.

—Luego te explico, ahora por favor ocupo que salgas de aquí —le decía lo más bajo que podía el oji-azul. —Anda, cámbiate y sal por la puerta de atrás —pidió tratando de sonar tranquilo.

—¿Me llamaras? —preguntó con tono meloso. Ron asintió tratando de sonreírle. —¿lo prometes? —su hermana chasqueó los dientes con fastidio ¡cuánta miel derramada! Pasaron unos minutos y Ron regresó con su hermana.

—Siento lo que viste, ¿gustas algo? —decía mientras se colocaba una playera y se dirigía a la cocina.

—Estoy bien, desayune con mamá y los gemelos —le explicó con tono serio. —¿Quién era ella? —quiso saber mientras se dirigía a la barra que se encontraba cerca de ahí.

—Es… una amiga —trató de mentir mientras buscaba algo en su nevera.

—¡vaya amiguitas! —no pudo evitar comentar con cierto tono acido. Ron soltó un suspiro cansado mientras sacaba una cerveza y una rebanada de pizza de la noche anterior. —Ahora entiendo a lo que se refería mamá —comentó enseguida con desagrado al ver el "desayuno" tan balanceado de su hermano, ahora fue el turno de Ron de voltear los ojos.

—No empieces tú también —le contestó con fastidio mientras abría su botella de cerveza. —¿a qué has venido? —fue directo al grano.

 —¡Quería verte! —dijo molesta ante su tono. —Hace mucho que no te veo, esperaba un recibimiento más alegre de tu parte —añadió con sarcasmo de brazos cruzados.

—¿Por cuánto tiempo estarás esta vez en Londres? —preguntó ignorando su ultimo comentario.

—Un año —Ron de inmediato comenzó a atragantarse con su pizza y bebió un trago rápido a su cerveza, Ginny lo miró desconcertada.

—Estas bromeando ¿Cierto? —soltó sorprendido mientras limpiaba de su boca el exceso de líquido derramado.

—No —respondió más seria que antes.

—Has venido sola, supongo ¿no? —rogaba porque únicamente ella y Hermione hayan regresado. De nuevo negó…

—Hermione y Luna también están aquí —dijo esperando la reacción de su hermano. Al escuchar la mención de la rubia el pecoso hizo una mueca de disgusto.

—Que bien —contestó con una falsa sonrisa mientras tomaba su botella y bebía otro trago.

—¿es todo lo que dirás? —comenzaba a molestarse por la actitud de su hermano.

—No tengo más que decir, no entiendo aún a que has venido —le recordó con cierto tono frio.

—¡Ya te lo dije! —profirió enojada.

—Estarás en Londres un año ¿Cuál es tu urgencia por verme? No soy estúpido Ginevra —ahora fue el turno de él de alzar la voz. La menor de los Weasley apretó los puños molesta…

—Bueno, es evidente que cometí un error al haber venido hasta aquí, pero tienes razón, he venido por otra cosa —reconoció. —Es sobre Harry…

—Seguro mamá te mando para suplicarme que te diga donde esta ¿no es así? —le dijo con una sonrisa burlesca al ver descubierta a su hermana.

—Pues sí, en parte…

—Despreocúpate, Hermione sabe perfectamente bien donde esta…

—¿a qué te refieres? —no terminó porque fue interrumpida por el sonido de un móvil que se encontraba en ese momento en la barra. Ron lo tomó y cambió su expresión a una alarmado…

—¡Oh mierda! —soltó preocupado sacando su varita de su bolsillo y ordenado su departamento con ésta.

—¿Qué diablos te sucede? Estas actuando muy extraño —el pecoso ignoró su pregunta y se dirigió corriendo al pequeño baño para tomar una ducha rápida. —¿A dónde…? —pero de nuevo fue interrumpida por el sonido de la puerta, desconcertada fue a ver quién era, no esperando encontrarse con otra rubia que traía consigo un enorme perro pastor alemán.

—Hola —saludó aquella mujer desconcertada al ver que no fue Ron quien le abrió. —¿se encuentra Ronald? —preguntó con dificultad mientras trataba de controlar a aquel animal que no dudo en entrar al lugar.

—Está tomando una ducha, pasa —por alguna extraña razón aquella mujer no le resultó como la anterior, está por el contrario se veía más decente. —¡Oh, lo siento! Ginny, la hermana de Ron —saludó, la rubia sonrió.

—¡Vaya! Ron me ha hablado mucho de ti, un gusto. Soy Rose, la novia de tu hermano —la pecosa sonrió con desconcierto ¿novia?

"¿Pero la chica de hace un momento, no era…? ¡Ronald!"

Pensó molesta al descubrir en qué demonios estaba enredado su hermano.

—Sí, algo así me había comentado —mintió ¡iba a matarlo!

—Solo venía a traerle a Rex, me pidió de favor si se lo cuidaba un par de días debido a que iba a salir de viaje por un asunto de trabajo —le explicó.

—Seguro —asintió sin creer una sola palabra de lo que le había dicho su hermano.

—Ah, sigues aquí —se escuchó la voz del oji-azul detrás de ellas a los minutos.

—Sí, estaba a punto de irme cuando en eso llegó tu novia —contestó con fingido entusiasmo.

—Supongo que ya se conocieron —ambas chicas asintieron.

—Recordé que llegabas de tu viaje ayer por la noche así que decidí dejarte descansar y venir hasta ahora. Ten —dijo entregándole una pequeña bolsa de cartón —me tome la libertad de pasar por la cafetería y traerte algo para que desayunes —Ginny no pudo evitar mirar sorprendida a la rubia ¡su hermano sí que era un sin vergüenza! Ron sonrió recibiendo la bolsa y no dudo en sacar lo que había adentro. —Ahora debo regresar a trabajar. Ginny —agregó dirigiéndose a su cuñada —Me dio mucho gusto conocerte, espero podamos platicar después con más calma —dijo mientras se despedía con un beso en la mejilla. —Te veo más tarde, cielo —se despidió de su novio con un beso en los labios.

—Claro y gracias —le sonrió para acompañarla hasta la puerta.

—¡Eres un cínico! —soltó de inmediato su hermana apenas se fue la rubia.

—¿de qué hablas? —dijo haciéndose el desentendido mientras tomaba el sándwich de huevo que le habían traído.

—¿y todavía preguntas? ¡Tienes una novia, pero al mismo tiempo te revuelcas con otra! —escupió con enojo. —Si yo no llego y te encuentro con… ¡esa! —dijo con enojo —seguro Rose te hubiera encontrado ¿Te das cuenta? —le dijo con tono alterado.

—¿y? —comió despreocupado, ésta lo miró con desaprobación —de cualquier manera, esto no es asunto tuyo —agregó una vez terminó de tragar la primera mordida.

—En eso tienes razón. No es asunto mío —aceptó molesta, tratando de tranquilizarse.

—¿Por qué sigues aquí? —recordó con fastidio.

—No hemos terminado de hablar de…

—¡Ya te lo dije! Hermione sabe perfectamente donde está, a estas alturas ya da igual si mamá se entera… —le explicó cansado.

—¡Habla claro maldita sea! —le exigió enojada.

—Si me disculpas, tengo que ir a trabajar, así que, si no te importa… —dijo señalando la puerta para que se fuera. Molesta, su hermana se acercó a la salida…

—¿Sabes? En días como hoy me alegra saber que Luna te mando al diablo —lanzó enojada, dejando a su hermano sin habla. Dicho esto, salió azotando la puerta…

Rodeado del silencio el pecoso miraba a la nada enojado. Fastidiado por la visita de su hermana, tiró de mala gana lo que pudo haber sido un buen desayuno. Tomó las llaves de su auto y salió de su departamento directo a trabajar.

Para su mala suerte a un par de cuadras el tráfico no se hizo esperar.

—Es demasiado tarde para que haya trafico ¿Qué pasó ahora? —se preguntó enojado al ver como avanzaban de manera lenta, enfadado estacionó su auto y bajó de inmediato al ver que un oficial discutía con lo que al parecer era una mujer.

—¡Por milésima vez, ya le he dicho que él tuvo la culpa! —gritaba la rubia colérica.

—¡está loca, conduce como un demonio! —soltó un hombre cerca de ahí, que al parecer fue con quien se había estrellado.

—¡Usted cállese, viejo! —contratacó la mujer.

—Señorita, se lo pido de nuevo… muéstreme su licencia para conducir —solicitó cansado el oficial.

—¿está dudando de mí? —le preguntó en tono ofendido. Ron observaba la escena con desconcierto, miró más detalladamente lo que había ocurrido. La camioneta que, según él, tenía nombre de un restaurante conocido, estaba en sentido contrario, estampándose de frente con el auto de enseguida. Se acercó con cuidado y se sorprendió al ver quien era esa mujer…

"Luna…"

Chasqueó los dientes con fastidio, no le agradaba en lo absoluto toparse con la rubia, pero al oír sus gritos sabía que esto no terminaría en nada bueno, así que sin pensarlo le hizo señas al oficial como pudo y éste, con tal de salir de aquel aprieto no dudo en ir a su encuentro.

—Oficial Weasley —se presentó —¿Qué ha ocurrido? —preguntó el pecoso luego de mostrarle su placa de policía.

—La señorita se confundió con los carriles y en vez de voltear al lado derecho y ver si tenía pase libre, volteó al izquierdo dándole de lleno al auto de enseguida —le explicó de manera resumida.

—ya veo ¿Qué dice el señor? —señaló al hombre afectado.

—Está molesto como puede ver, pide que le paguen de inmediato los daños de su auto, pero la chica no está dispuesta a cooperar —contestó mirando como de nuevo aquellos dos se ponían a discutir a mitad de la calle. —¿Qué sugiere? —no puedo evitar preguntar al ver como éste no apartaba la mirada de la rubia.

—Ve y tranquiliza al señor, dile que se le pagaran los daños. —le ordenó.

—Pero la mujer no quiere…

—Yo lo pagare, ahora deja que me encargue de la chica y por favor, haz que retiren los autos para que los demás circulen de nuevo ¿sí? —el policía asintió de inmediato y fue hacia ellos. El pelirrojo no dudó en acercarse con cautela para ver la reacción de ésta.

—¿Qué está diciendo? ¡Yo no pienso pagar nada! —gritó molesta, una vez el policía le explicó.

—Yo si —dijo una voz detrás de ella. Luna volteó enseguida sorprendida, pues no esperaba encontrarse con el pecoso —Yo cubriré los gastos señor, váyase tranquilo —le aseguró el pecoso dirigiéndose al hombre, quien asintió más calmado.

—¿Qué demonios haces aquí? ¿y por qué te ofreces a pagar algo que no es tuyo? —escupió irritada por su amabilidad.

—Porque quiero llegar a mi trabajo a tiempo y por lo visto tu no estabas dispuesta a ayudar. Ahora, enséñame tu licencia para conducir —le ordenó de brazos cruzados con expresión seria. Luna guardó silencio unos segundos contemplándolo para enseguida soltar una carcajada.

—¿acaso eres oficial o qué? —dijo riendo de nuevo, Ron en cambio seguía con su expresión firme.

—Se lo diré una última vez, enséñeme su licencia para conducir —repitió de nuevo.

—y si no lo hago ¿Qué? ¿vas a arrestarme? —lanzó burlesca. Ronald gruñó molesto al ver que no lo tomaba en serio, así que optó por darle ese gusto. De inmediato sacó unas esposas y en un movimiento brusco se las colocó a la oji-azul.

—¡pero qué demonios…! —apenas y pudo formular sorprendida por aquello.

—Tiene derecho a guardar silencio, cualquier palabra puede ser usada en su contra —se limitó a decir mientras la guiaba a la parte trasera de su auto.

—¡¿Te has vuelto loco?! —gritó desesperada intentando zafarse.

—Una palabra más y no dudare en hacer que pases la noche tras las rejas, Lovegood ¿entendiste? —le susurró entre dientes molesto, intimidando esta vez a la Ravenclaw.

—Esto no se quedará así, Ronald —le advirtió con los ojos entrecerrados.

—Ya lo veremos —sonrió burlesco.

̶ │ ̶

¡Hola, harmonys!

Siento la demora, pero como sabrán ya regrese a la uni :c triste, lo sé y lo peor es que las tareas no se hicieron esperar T-T Hubiera actualizado antes, pero la verdad mi última semana de vacaciones la pase muy mal, no sé si recuerden a Kovu, el perro que les mencione, pues su enfermedad empeoro y ya no hallaba la salida, afortunadamente ya se recuperó completamente y vuelve a ser el mismo cachorro juguetón y travieso de antes :3

Ahora volviendo al fic xd ¿qué les pareció? A lo mejor esperaban más acerca de Harry y Hermione, pero la verdad siento que hasta donde puse de ellos está bien para este cap, vendrán más peleas de esas más adelante no lo duden. Esto es el comienzo nada más, vamos de a poco, quise centrarme un poco más en otros personajes como Ginny, Ron y Luna. Apuesto a que más de uno se quedó con cara de "¿qué onda con Ron?" al ver todo ese movimiento tan fuera de lugar jajaja pero tranquilos, todo volverá a su orden y tiene un porqué, lo tengo todo fríamente calculado, mas no escrito, pero calculado jajaja... ahora, tomando el tema de los comentarios, leí por ahí unos donde me pidieron o bueno, sugirieron que contestara los comentarios para bueno, saber que los leo. Créanme ¡los leo! Jajaja dos o tres veces, pero los leo jajaja, igual si gustan que conteste yo no tengo ningún problema con eso de verdad, yo encantada. No lo considere porque pensé que ningún usuario regresaría a ver si conteste o no xd jajaja pero si eso quieren con mucho gusto. Me gusta que me expongan sus dudas, sugerencias, etc.

Ahora, ¿cada cuánto actualizare? Bien, como mencione arriba, ya regrese a la uni la cual no me da tiempo de casi nada, así que lo más seguro es que actualice una vez por mes, dos como máximo: / No acostumbro a subir o actualizar nada en domingo (acá es domingo .-.) pero si actualizo tratare de que sean los viernes o sábados que son mis días libres (:

Sin más, espero que les haya gustado el capitulo

¡Nos leemos pronto!

-Laura

PD: ¡si tengo un error imperdonable de dedo, discúlpenme! x.x Lo corregiré apenas lo vea.