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El Duque — capítulo 3
El título no lo es todo
-¿Aún sigues sin creerme? - preguntó rodando los ojos hacia el cielo mientras mi estrepitosa carcajada llenaba el ambiente.
-No tengo idea de qué le has dicho a tía Beth para que te diga duque, pero eso no prueba nada, ella tiene un gran sentido del humor.- la risa había alcanzado mis ojos y ahora estaba llorando, hacía mucho no reía así.
Alec alzó una ceja, gesto que ya me parecía típico de él. Extrajo la invitación al baile de tía Beth y lo colocó en mi rostro.
-Vale quizás esté riéndome demasiado pero no soy ciega.- le reproché tomando el cartoncito entre mis manos y alejándolo para echarle un vistazo.
Alec se posicionó a mi lado y tomándome por sorpresa apoyó su mano en mi hombro y susurró contra mi oído.
-Léelo Delawer. En voz alta.
-Me es grato invitar al estimado Sir… Duque de Heminsworth III…-
Mi voz se apagó luego de la primera frase y mis ojos continuaron leyendo la invitación tratando de encontrar algún error, algún indicio que me dijera que se trataba de una falsificación.
Pero conocía lo bastante bien la peculiar caligrafía victoriana de tía Beth como para saber que era auténtica. Y si la invitación lo era…
Dejé caer la mandíbula al tiempo que mis ojos se dilataban con horror. Este chico no me había estado mintiendo, y recordando vagamente lo que Sir Sigmund me había contado sobre la clase élite, seguramente yo había cometido un atropello de uno o de varios códigos de etiqueta.
-Duque.- volví a repetir casi en un susurro mientras mis mejillas iban pasando de rojo a escarlata.
-De Heminsworth.- me aseguró Alec aclarándose la garganta con elegancia fingida.
-Tercero.- terminé por él sin ser capaz aún de mirarlo a los ojos.
-Correcto.- me retiró con suavidad el papel de las manos y luego sin ningún descaro me alzó la barbilla con cuidado para que nuestras miradas pudieran cruzarse.
-Bien por ti.- fue lo único que logré decir antes de dar un paso hacia atrás y cruzarme nuevamente de brazos.
Alec dejó caer la mandíbula ligeramente descolocado.
-¿Bien por mí?- repitió incrédulo mientras supuse que trataba de examinar cual había sido su error en esa ecuación.
-Sí, debe ser bonito ser duque, pero no estamos aquí para examinar tu linaje, estamos aquí porque me debes una disculpa.
El muchacho abrió más los ojos, perplejo.
-¿Yo a ti? Eres tú quien debería estar dándome las gracias porque…-
-¿Por qué alguien de tu alcurnia se prestase a ayudarme? Pues por lo primero habría sido lo mismo para mí que seas un duque o el muchacho que estaciona los carros, no habría hecho diferencia, necesitaba la ayuda de un muchacho, y eso es lo que te pedí. Y por lo segundo.- lo miré directamente a los ojos con toda la seriedad y sinceridad que pude.- Realmente te estoy muy agradecida.
Alec, quién para entonces había estado echando chispas por la mirada, suavizó el rostro. Los dos océanos de sus ojos comenzaron a examinarme, era una mirada tan intensa que reduciría hasta al más valiente guerrero a un pequeño niño indefenso, pero más era lo que me intrigaba su mirada que lo que me intimidaba.
-Para un muchacho normal hubiese sido más fácil ayudarte. No habrían tantos códigos que respetar y hubiera podido poner en su lugar a esa muchacha grosera sin necesidad de tanto formalismo.- inquirió cruzándose de brazos nuevamente.
-¿Me estas pidiendo que te agradezca a ti o a tu título? - entrecerré los ojos sin dar crédito a sus palabras.
-La palabra de un duque sin duda tiene más valor que la de un muchacho normal.
-¿Eso es lo que realmente piensas? - lo examiné con desconfianza.
-¿Acaso no es lo que en verdad sucede? - semi sonrió dando casi la conversación como una victoria.
-Pues sería un verdadera lástima que algún día tuvieras problemas con una persona a quién no le interesasen los títulos. Saldrías muy mal parado.- admití y luego bajé los brazos y dejé escapar un largo suspiro.- Realmente te estoy muy agradecida por todo, aunque quizás no hubiera deseado darle tanto de que hablar a Melanie. No ha sido mi intención ser descortés contigo Alec. Pero muy al margen de eso.- me acerqué y coloqué una mano sobre su brazo, él bajo la mirada y volvió a subirla lentamente, intentando descifrar mi falta de hostilidad, hasta el momento demostrada.- No debes olvidar que por muy duque que seas, también eres un muchacho normal.- suavicé mi voz para que entendiera que no estaba fastidiándolo.
Le dediqué una última sonrisa antes de soltarlo y sostuve solo por unos instantes más aquella mirada tan profunda. Giré sobre mis pies, dispuesta a regresar a la fiesta pero antes de poder avanzar su mano tomó la mía.
-Es por eso que te ayudé.- devolví la mirada en su dirección pero él había bajado la vista, así que esperé a que continuara.- Me hiciste sentir normal.
A través de la máscara que lo cubría, aquellos ojos azules volvieron a posarse en mí con cuidado, era evidente que quería agregar algo más pero estaba dubitativo al respecto.
Estuve a punto de animarlo, pero el entusiasmo de las personas en la fiesta llamó mi atención. Todos coreaban un solo nombre: ¡Pat!
-¡NO!
- chillé casi horrorizada al pensar todas las cosas que una Pat ebria podría estar haciendo en la fiesta. ¡Cómo la había podido descuidar tanto tiempo!
Alec me miró confundido mientras yo empezaba a retroceder señalando la fiesta sin poder articular una frase coherente.
-Yo… es que… hará un desastre…- y con las mejillas al rojo vivo decidí que era tiempo de cerrar la boca y retirarme con la poca gracia que aún podía tener.
Avancé entre la muchedumbre y tuve que ponerme de pie sobre una de las sillas adornadas con excesivos lazos dorados por doquier.
-Pat, Pat, Dios… ¿Dónde estás? - canturrié por lo bajo con nerviosismo y me quité la máscara para tratar de ver mejor.
-¿Quién es Pat? - la voz de Alec me tomó por sorpresa haciéndome girar en seco.
Como ya había establecido antes, soy torpe. Y cómo no, mi torpeza tuvo que hacer acto de presencia. Para mi mala suerte el zapato se enredó en uno de los dichosos lazos de la silla en la que estaba parada y lo siguiente que sentí fueron los brazos de Alec sosteniéndome en vilo.
Dejé escapar una larga bocanada de aire en cuanto me di cuenta de que no me había estampado contra el piso.
-¿Estas suelen ser tus entradas triunfales Delawer? - el muchacho sonrió sumamente complacido.
-He tenido peores.- confesé intentando incorporarme.
Alec me depositó con cuidado en el piso, pero una vez más resbalé y esta vez me atrapó con ambos brazos impidiendo nuevamente mi caída. Nuestros rostros quedaron a tan solo unos centímetros y pude apreciar de cerca sus ojos tan bonitos.
-Gracias.- susurré sumamente avergonzada.
-¿Segura que estas bien? - alzó una ceja algo dubitativo.
-Sí. No. Quiero decir…- tomé un poco de distancia, pues la cercanía se había vuelto muy abrumadora.- Estoy buscando a alguien.
-A Pat.- convino con una sonrisa.- ¿Es tu cita esta noche? - preguntó y sus ojos brillaron desafiantes.
-Algo así.- concordé adoptando poco a poco la posición que él estaba asumiendo, no tenía por qué darle explicaciones de nada.
-¿Y lo encontraste? - inquirió con una risa sardónica mientras sus ojos me miraban muy detenidamente.
-¿Por qué me miras así? ¿Tengo algo en la cara? - pregunté casi por inercia y luego fui consciente del peso de mi mascara en una de mis manos.
Las mejillas de Alec cobraron un ligero color rosa pues lo había puesto en evidencia. Las mías por otro lado seguramente estaban color escarlata. No podía dejar de pasar vergüenza tras vergüenza con este chico.
-No sé de etiqueta, pero creo que eso no es propio de un duque.- señalé intentando volcar la situación sobre él.
-Pensé que habías sido tú quien había dicho que antes que duque era un chico normal. Cualquier chico se detendría a mirarte así.
Mis ojos se dilataron pero no dejaría que se burlase de mí.
-¿Me estás llamando guapa ahora tú a mí? -entrecerré los ojos y él rodó los suyos aún con las mejillas encendidas.
-¿No buscabas a Pat? - cambió de tema rápidamente.
¡Pat! ¡Cómo podía seguir olvidándome de ella!
Y fue entonces cuando la vi. Estaba en el escenario de la mano de uno de los bailarines de tango profesionales.
Y esta vez, estaba segura de que no era parte del show.
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Espero esta historia sea de su agrado, si es así, háganmelo saber con un comentario para intentar actualizarla lo más seguido que pueda ("