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Amortentia — capítulo 9
"No, no, no, no… ¡No puede ser! Basta Hermione te estás dejando llevar, prometiste que mantendrías el margen ante la situación… ¡Oh pero es tan dulce! ¡NO! Es Draco Malfoy de quien estamos hablando, es un hurón desteñido, grosero, arrogante, mimado, caprichoso, pedante, engreído, encantador… ¡¡¡NO!!! "
Hermione caminaba. No. Trotaba de un lado para otro de la Sala Común con su cabello alborotado en todas direcciones y el rostro ardiéndole por la vergüenza. ¿Cómo podría salir públicamente ahora? ¿Cómo mostrar la cara que horas antes Draco Malfoy había sostenido con sus manos para besarla?
FLASHBACK
Granger y Malfoy estaban sentados en las escaleras de piedra del Puente Cubiertoviendo como empezaba a nevar y pequeños copos uno a uno intentaban cubrir las grandes rocas del círculo de piedra donde años antes ella le había propinado un buen puñetazo en su preciado rostro. Draco jugueteaba con una manzana verde en su mano izquierda mientras que con la derecha estrechaba contra sí a la castaña que recargaba la cabeza en su hombro. Ella le arrebató la fruta y le dio unas cuantas mordidas.
-¡Oye! ¿Piensas comerte MI manzana tu sola?
-Jaja te pones muy delicado cuando se trata de una fruta. - Se burlaba Hermione.
-Es que ESA es mi fruta favorita. ¡Dámela!
Jugando, ella estiraba su brazo para que él no la alcanzase pero el rubio se había lanzado hacia ella decidido a no perder esa batalla, ambos rodaron por el impulso y cayeron enla blanca nieve riendo débilmente, entonces volvieron a quedarse callados. Esos silencios los atacaban frecuentemente en medio de conversaciones o pleitos, solo se miraban a los ojos como perdidos, después de un rato ella negaba con la cabeza y desviaban la miraba ruborizados, pero esta vez no. Esta vez él se acercó rozando juguetonamente su nariz con la de Hermione, cerró los ojos al ver que ella también lo hacía y se acercó un poco más. Ya estaba tan cerca que podía sentir el calor emanando de los labios de la chica y cuando apenas los rozó unos dedos enguantados le impidieron cumplir su objetivo. Abrió los ojos para encontrarse con los miel de ella mirándolo con reproche.
-No Draco, no sabes lo que haces.
-Sí lo sé… por favor Hermione. - murmuró contra la mano de ella.
-Lo siento. - Le dijo para ponerse de pie rápidamente y volver a subir las escaleras hasta el puente, se acomodó su gorro y volvió a mirarlo con tristeza. - Ya es hora de comer. ¿Vamos?
-Adelántale, te veré después.
FIN FLASHBACK
-¡¿Oh por que no se pudo quedar todo ahí?!
-Hermione ¡¿Qué rayos ha sido eso?!
Ritchie Coote iba entrando por el hueco del retrato hecho una furia.
FLASHBACK
Toda la maldita hora ella se había sentado con el estúpido Coote y una pequeña Ravenclaw que por lo que había escuchado al sentarse con los de su Casa era la sangre suciaque le gustaba al crío Lestat.
Ya no lo soportaba, la sangre le hervía de furia cada vez que ella sonreía a ese imbécil ¿Por qué no lo dejaba besarla? Ya habían pasado por la misma situación como unas 100 veces, incluso se lo había pedido amablemente (rogado de hecho pero no lo iba a aceptar) y ella nunca lo dejaba alegando que él no era consciente de lo que estaba haciendo y que se iba a arrepentir después. ¡¿Qué más daba el después?! Él la quería ahora, se sentía morir cuando se separaban y su pecho se hinchaba de alegría cuando la estrechaba entre sus brazos, jamás había sufrido algo parecido.
-¡Ritchie! Jajajajajajaja ¡Basta! - Resonaba la risa de la leona por todo el silencioso comedor. "¡Estúpido! ¡¿Quién maldita sea se cree para tocarla?! ¡Para mirarla siquiera! ¿Ahora le hace cosquillas? ¡Hasta aquí llegó mi paciencia!"
-¡GRANGER!
Todos los presentes se quedaron callados y mirando atónitos al príncipe de las serpientes quien se había levantado de su asiento con una mueca de coraje desfigurando su bello rostro. Aventó los cubiertos a la mesa provocando que Lestat y Evan pegaran un brinco y a grandes zancadas atravesó el Gran Comedor hasta llegar a la mesa de Gryffindor. El chico Coote se interpuso ante él haciéndole frente y antes de que fuera capaz de decir algo, Malfoy lo empujó con ambas manos provocando que el moreno cayese boca arriba encima de la mesa; el rubio dirigió su mirada a la incrédula castaña que observaba la escena con la boca abierta, se acercó y tomándola del brazo hizo que se levantara, alzó entre sus manos la cara de la chica y le plantó un beso en los labios.
FIN FLASHBACK
-Oh Ritchie… - Hermione vio en ese chico a su único apoyo en todo Hogwarts, el único amigo que tenía esas vacaciones en el castillo casi desierto. Pero…
-¡¿Tienes algo con ese imbécil?! ¡RESPÓNDEME, CON UN DEMONIO! - Estalló Coote zarandeándola del brazo, ella se quedó de piedra ante la forma en que su "amigo" se había puesto. Intentó decir algo pero no lo lograba, normalmente era buena para deliberar velozmente bajo presión pero ahora sentía que sus pensamientos se agolpaban torpemente revolviéndose e impidiendo la salida a uno claro y conciso.
-¡No te permito que me grites Ritchie! -Al fin se defendió ella zafándose del agarre del chico con violencia- Suficientes problemas tengo como para que vengas aquí y me armes una escena. - Lo que menos quería era descargarse en contra del pobre Ritchie, el chico no tenía ni la más mínima idea de la situación, si la conociera todo sería más fácil de entender pero no podía decírselo si ni siquiera a Ron y a Harry les había contado su accidente con los chocolates. Además de que no le había hecho mucha gracia la forma en que el chico estaba reaccionando.
-¡¡¡Es que no entiendo que sucede!!! Llevan años odiándose e insultándose y ahora de la noche a la mañana ¡¿él te besa frente a todo el mundo?! ¿Qué hay de tus amigos? ¿No se supone que Malfoy es su enemigo jurado? ¡NO ENTIENDO NADA!
-¡YO TAMPOCO ENTIENDO NADA! No entiendo por qué lo hizo ("Sí lo sé… coff coff Amortentia"), no entiendo por qué enfrente de todos y sobre todo, ¡no entiendo por qué te pones así!
¡PORQUE ME GUSTAS! - Le gritó Ritchie a la cara para después salir de la torre dando un sonoro portazo.
Los oídos de Hermione aún zumbaban por el estruendo que había provocado el retrato, afuera se escuchaban los quejido de la Señora Gorda que seguramente había caído por la fuerza del golpe. "¿Y ahora qué?".
Hermione caminaba por los pasillos del castillo esperando no toparse con nadie conocido. Tenía que ordenar sus pensamientos y encontrar una solución…no, más bien tenía que salir del colegio, no podía permanecer más tiempo ahí después de lo que pasó.
-Señorita Granger.
"Oh no…"
-Profesor Dumbledore… buenas tardes.
-Es una linda tarde ¿verdad? Acompáñeme a una caminata hasta mi despacho por favor.
- …
Anduvieron un largo tramo en silencio, solo se escuchaban sus pasos retumbar en el suelo de piedra.
-Así que… al parecer usted y el joven Malfoy ya no se odian más. - Soltó el anciano profesor.
-Ah…pues…nosotros…
-Me da gusto que al fin se dieran cuenta de sus sentimientos. - Dijo sonriendo Albus.
-¿Disculpe? - ¿Qué le estaba intentando decir este "viejo loco" como Malfoy lo llamaba?
-Los he visto crecer señorita Granger, y simplemente hay cosas que me es imposible pasar por alto, cosas que muchas veces solo los ancianos como yo percibimos.
-No profesor, creo que usted se equivoca…
-No quisiera sonar arrogante, pero lo dudo mucho. - Dijo entre una risita infantil. - ¡Oh joven Malfoy! Que sorpresa encontrarlo aquí.
En efecto, Draco Malfoy estaba sentado en una banca de piedra que había al lado del águila que custodiaba la entrada al despacho del director. El rubio se puso de pie al escucharlo nombrarle y puso su cara de pocos amigos que tanto le caracterizaba.
-Usted fue el que me llamó.- Soltó arrastrando las palabras.
-¿Yo? Jaja, no lo recuerdo. - Y tras dedicar una sonrisa cómplice a su alumna se perdió tras el águila entrando a su despacho.
Ambos chicos se quedaron parados uno enfrente del otro sin saber qué decir, con las miradas desviadas hacia diferentes puntos, las manos de él en los bolsillos y las de ella entrelazadas detrás de su espalda.¿Qué decir ahora? ¿Cómo explicar la felicidad que ambos habían sentido al momento en que sus labios se habían tocado? Decidido, él fue el primero en hablar.
-No te voy a mentir… sabías que ansiaba hacer eso desde hace mucho tiempo y tampoco voy a pedirte perdón porqueno estoy arrepentido. - "Siempre tan soberbio" pensó Hermione.
-No quiero que me pidas perdón. - La voz firme y llena de seguridad de la chica tomó por sorpresa al Slytherin, quien pensaba que ella estallaría contra él por lo sucedido "Ante todo las apariencias" supuso. - Yo… yo tampoco estoy arrepentida.
-¿De verdad? - Él levantó la vista del suelo y la miró con un destello de felicidad cruzando por sus ojos.
-Sí. Verás…estos últimos días descubrí que…descubrí…que tu….me…me gustas mucho Draco…
De los labios pálidos del muchacho fue arrebatada una enorme sonrisa que mostraba sus perfectos y blancos dientes, sus ojos resplandecían como los de un niño en Navidad, sentía que le hormigueaban las extremidades por no saber qué hacer con ellas, no sabía si brincar, agitar los brazos o correr hacia la castaña para abrazarla fuertemente. Optó por la última opción.
La levantó en el aire haciéndola girar ignorando las protestas que soltaba ella entre risas, cuando al fin la bajo se miraron a los ojos nuevamente y aún abrazados volvieron a unirse en un tierno beso. Al cabo de unos segundos se separaron mirándose como quienes comenten una locura y después se paran jubilosos, incapaces de creer que se hayan atrevido a hacerlo.