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Aquellas noches de verano (AU) — capítulo 3
En el capítulo anterior…
-Bueno al menos estoy solo, nadie me molestará aquí, ésta será mi cueva secreta - Dijo el chico en voz alta declarando aquel lugar solitario de su propiedad.
Sin embargo, mientras Ron observaba en lugar una voz aguda detrás de él se escuchó, sobresaltándolo como nunca.
-¿Quién eres tú? ¿Y qué haces en mi cueva secreta?
-¡¿Qué demonios?! - Gritó Ron volteándose a dónde provenía la voz que lo asustó.
Sin embargo, al instante no vio nada, seguía estando solo él dentro de la cueva, pero era algo imposible, podría jurar que alguien con una voz aguda y algo mandona le habló a sus espaldas, de algo estaba seguro y es de que no se estaba volviendo loco.
-¿Quién dijo eso? - Preguntó en voz alta con una voz un poco temblorosa - ¿Dónde estas? ¡Vamos sé que hay alguien aquí!
Y justo como lo dijo, había alguien más en la cueva. Ese alguien salió de entre los túneles, y aquí fue cuando Ron pudo notar que había más de una entrada y salida. La persona era pequeña, aproximadamente de su edad, tenía el cabello castaño y enmarañado, y lucía unos shorts y camiseta playera.
Ron la miró con curiosidad y luego de que su ritmo cardiaco volvió en sí al saber que no era un fantasma decidió hablar - Oh, eres solo una niña.
-Y tú eres un niño que debería moderar su lenguaje - Respondió ella con tono mandón - No es muy educado usar tales expresiones.
-Tú me asustaste cuando apareciste así, además, tampoco es educado llegarle por detrás a un desconocido que se encuentra solo ¡Y para más en una vieja cueva!
-Yo también me asusté al escuchar tu voz, esta cueva suele ser solitaria.
-¿Quién eres? - Dijo él ya que ella había ignorado su pregunta.
-Yo te pregunté primero ¿recuerdas? - Respondió ella astutamente.
El pelirrojo rodó los ojos - Da igual, me llamo Ron ¿y tú?
Ella lo miró de pies a cabeza sin mucha confianza y luego habló - Mi nombre es Hermione, y ésta es mi cueva secreta.
-¿Disculpa? - Preguntó el con sarcasmo - No veo tu nombre por ningún lado.
-Es obvio que es MI cueva secreta - Dijo la niña desafiante mientras se acercaba más al pelirrojo - Te aseguro que llevo mucho más tiempo viniendo aquí que tú.
-Pues mala suerte niña, hoy llegué yo primero y ahora es MI cueva secreta.
-Estás loco si crees que te dejaré gobernar en mi cueva - Respondió ella decidida con sus manos en la cadera - La encontré cuando tenía 8 años, tengo exactamente 3 años siendo la única en venir aquí.
-Ya no es tu cueva, te fuiste y ahora es mía. Soy el nuevo rey de la cueva.
-Ni por un momento sueñes que me quitaras el trono.
-¿Te han dicho que eres una real molestia?
-¿Y a ti te han dicho que eres bastante descortés?
Ron estaba rojo del enojo que le estaba ocasionando esta despeinada niña - ¿Sabes qué? No quiero seguir discutiendo contigo ¡Vete de mi cueva!
Hermione abrió la boca por su atrevimiento y no se pudo contener - ¡Es mi cueva! ¡Tú eres quien debería irse!
-¿Ah sí? - Dijo él mientras se sentaba en el suelo de brazos cruzados - ¡Pues no me pienso mover de aquí hasta que tu te vayas!
-Oh, si a eso vamos
- dijo la niña mientras se sentaba a solo unos metros de distancia de él - Veamos quien durará más.
-Ya verás que seré yo.
-Pues yo estoy en ventaja - respondió ella bastante segura.
-¿Por qué lo dices?
- dijo él molesto.
-Bueno yo al menos estoy con mi ropa seca - acotó la niña mientras lo veía solo con un bañador.
-Aquí adentro no hace tanto frío como afuera - Respondió él orgulloso - Además pronto te dará hambre, y te aseguro que puedo aguantar más que tú - Vale, aquello último era una total mentira porque desde hace rato su estómago ya le pedía comida, sin embargo, no se mostraría débil ante esa niña.
-Puede ser, pero eso no me preocupa - Dijo ella bastante tranquila.
-¿No te preocupa morir de hambre? - Preguntó él asombrado.
-No, porque como buena reina de mi cueva tengo escondido algunos dulces y otras cosas que siempre tengo a mano para divertirme cuando estoy aquí.
Aquella confesión dejó a Ron sin habla, definitivamente esa niña tenía todo fríamente calculado, sin embargo, no mostraría debilidad, ella era su enemigo.
-Ya verás como te quitaré todo eso y te irás de mi cueva - Dijo él enojado.
Ella se rio fuertemente - No te recomiendo meterte conmigo. Te advierto que practico karate.
-Estoy tan asustado
- dijo él sarcásticamente - Tengo 5 hermanos mayores, digamos que tengo experiencia en la pelea.
-¿Le pegarías a una niña? ¿Qué clase de caballero eres?
-Tengo compasión con las niñas, además ¿Qué clase de rey sería si lastimo a mis súbditos?
-¡JA! ¿Yo tu súbdita? Ahora si estás soñando.
-Un rey necesita súbditos y tú eres perfecta para el papel.
-Un rey necesitas una reina a su lado que le haga poner los pies en la tierra y tomar mejores decisiones.
-¡Yo no necesito una reina! ¡Y mucho menos si fueras tú!
-¡Yo jamás sería tú reina! ¡Nunca me casaría contigo en primer lugar!
-¡Yuk! No puedo pensar en ti de esa manera - Respondió él con cara de asco - ¡Pues serás mi súbdita!
-¡Tú serás mi súbdito!
-¿Cuándo piensas irte de la cueva? - Preguntó él perdiendo la paciencia.
-No dejaré mi cueva, por lo menos no lo haré hasta que tú lo hagas.
-Entonces pasaremos aquí todo el día y la noche.
-Bien por mí.
-¡Bien!
-¡Bien!
Al decir esto último los niños estaban rojos de rabia hacía el otro, sin duda habían comenzado con el pie izquierdo. Ninguno de los dos se atrevía a decir algo por el bien de su propio orgullo y se mantuvieron en total silencio por lo menos 2 horas.
Para matar el tiempo Ron se dedicó a recolectar palitos y hacer figuras en la arena con sus dedos, mientras, Hermione se limitaba a leer uno de los pequeños libros que dejaba escondidos en la cueva, siempre tenía esta costumbre ya que pasaba muchas horas ahí por lo tranquilo que podría llegar a ser ese lugar, sin embargo, ese día su tranquilidad había sido afectada por aquel niño pelirrojo.
Al cabo de media hora más a Hermione le empezó a pegar el hambre así que decidió buscar una de sus botanas que estaban escondidas y se dispuso a comérselas sin mirar al niño. Ron con tan solo escuchar el sonido de la bolsa al abrirse supo de que se trataba y no pudo evitar mirar hacía dónde estaba la castaña, aquello hizo que sus tripas las cuales ya estaban bastante sensibles desde hace horas se pusieran como locas de nuevo, sin embargo, su orgullo era demasiado grande como para disculparse con ella y pedirle un par de botanas para calmar su hambre.
Hermione se sentía bastante culpable y egoísta al estar comiendo esas botanas sabiendo lo hambriento que estaba el niño. Renunciando a toda su cordura y orgullo decidió mirarlo un momento para luego extenderle la bolsa de botanas.
-¿Quieres? Son demasiadas para mí.
Ron al escuchar esto sintió como si las puertas del cielo se le abrieran ante sus ojos y no dudó en tomar varias botanas de la bolsa y casi atragantarse con ellas. Hermione soltó una débil risa al ver al pelirrojo literalmente devorando aquella merienda.
Él al darse cuenta de que estaba siendo una bestia se sonrojó un poco y luego de tragar habló - Disculpa que reaccione así, es que de verdad estoy hambriento.
-No te preocupes, yo también estaría así si no hubiese comido en horas.
Ella se sonrojó un poco de la vergüenza ya que evidentemente aquello había sido en parte su culpa por la rivalidad que se impusieron desde un principio - Disculpa por comportarme como una loca controladora.
Ron se extrañó mucho ante la disculpa de ella, sin embargo, sabía que lo correcto era hacer las pases luego de esa pelea - Yo lamento haber sido tan atrevido y orgulloso, tú compartiste tú comida conmigo aún cuando no lo merecía.
-Puedo ser tan orgullosa como tú pero estaba consciente de cuánta hambre tenías.
-Bueno, a pesar de todo compartiste las botanas, y luego de esto no puedo considerarte mi enemiga.
-Fue tonto como actuamos ¿no crees?
-Sí que lo fue.
-Entonces… - empezó a decir un poco cohibida - ¿Estamos bien?
-Bueno creo que lo mejor será estar bien entre nosotros si seguiremos viniendo a esta cueva.
-¿Seguirás viniendo?
- dijo ella algo sorprendida, sin embargo, el mal entendió la frase y frunció el seño.
-Vale si no quieres que venga de nuevo… - dijo él un poco enojado pero ella lo interrumpió.
-No me malentiendas, es que siempre he sido yo sola aquí porque nadie nunca la había encontrado a parte de mí, aunque no me molestaría tener compañía.
Él cambió su expresión a una más tranquila al escuchar esas palabras - Entonces creo que seguiré viniendo aquí. Bueno al fin y al cabo la reina de la cueva me ha dado permiso.
Ella se sonrojó un poco y luego habló - Es demasiado pretensioso que sólo yo sea la reina.
-¿Qué quieres decir?
-Qué como seguirás viniendo entonces creo que podría nombrarte el rey, y ambos gobernaremos esta cueva - dijo ella como si de una historia de cuento se tratara.
-¿Entonces si puedo ser el rey? - preguntó él emocionado.
-Pues ya está dicho ¿no? - respondió ella mientras le dedicaba una sonrisa amistosa - Dime Ron ¿Cómo encontraste la cueva? Está bastante escondida.
-Oh, simplemente caminé por varios minutos porque quería estar solo, verás acababa de pelear con mi hermana en la playa que esta cerca de la casa y no quería que mi madre me regañara así que… - pero entonces Ron recordó algo importante que lo hizo gritar - ¡Demonios!
-¡Ron! ¿Qué te dije de moderar tu lenguaje?
-¡Lo siento! Es que mi madre va a matarme, dijo que volviéramos antes de la cena y… - entonces miró el cielo a través del agujero que suponía ser el techo de la cueva - ¡Ya se está poniendo oscuro! ¡Me van a matar!
-¡Recorcholis! - Dijo Hermione - Se supone que yo también debería estar en casa - diciendo esto tomó camino hacía el túnel del cual salió hace unas horas - ¡Adiós Ron!
-¡Oye! - Dijo él captando su atención - ¿Te veré mañana aquí mismo verdad?
-Pues eso creo ¿no?
-¡Genial! ¡Traeré mi ajedrez y te daré una paliza! - dijo él emocionado mientras tomaba su camino.
-¡Ron! - dijo ella haciendo que el niño la mirara de nuevo.
-¿Qué sucede?
-¡Recuerda que es una cueva secreta! ¿No le dirás a nadie, verdad? - respondió ella levantando una ceja.
-Por algo es secreta ¿no? - Respondió con una sonrisa sarcástica.
Ella embozó una morisqueta y luego soltó - ¡Hasta mañana!
-¡Adiós Hermione!
Y con estas despedidas cada uno de los niños emprendió rumbo hacía su destino, en el cual lo más probable se encontraran dos madres en parte preocupadas y en parte enojadas por la tardía de sus hijos. Sin embargo, a pesar de todo lo que pasó y se dijeron en la cueva, había sido un día fantástico en ella.
Y pensar que solo era el comienzo de los momentos de los que sería testigo aquella cueva.
N/A: Hola lectores!! Espero que hayan disfrutado de este primer encuentro entre nuestros queridos protagonistas, díganme que tal les pareció;)
Nos leemos mañana sin falta, un beso enorme!!