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Oscura atracción — capítulo 10

(Gracias por vuestros comentarios y por los que lo tienen en favoritos. Me alegra que os guste. Un saludo) Todo había acabado tan rápido como había comenzado.

Hermione, mientras observaba a Harry llorar en brazos de Ginny frente al cuerpo sin vida del que hasta ese momento fue su mentor, no podía entender aun que aquello fuese el resultado del plan de Draco. Tampoco entendía como el rubio lo había echado todo a perder: su oportunidad de arrepentirse, de cambiar… lo que había entre ellos. Porque después de semejante traición, Hermione se sentía muy decepcionada de él.

Un par de horas después de que Mcgonagall los mandara finalmente a descansar, Ginny y Hermione decidieron quedarse frente al fuego.

-Pensé que se arrepentiría.-murmuró Hermione sin quitar los ojos del fuego. Su amiga le miró con la confusión pintada en el rostro.-Malfoy. Pensé que le pediría ayuda a Dumbledore.-explicó.

-Es un maldito traidor.-susurró la joven con rabia mientras una lagrima rodaba por su mejilla.

-Puede ser, pero tenía sus razones.-explicó ajena a la mirada estupefacta de su amiga.-Quien-Tu-Sabes tiene a su familia amenazada. Creo que, de verme en la misma situación, habría actuado igual.

-¿Te habrías convertido en una vulgar asesina?-preguntó Ginny sin poder creer lo que estaba escuchando de los labios de su amiga. ¿Dónde había quedado el odio de la castaña por él?

-Él no fue.-la voz de Harry sorprendió a las dos amigas. El moreno se acercó a ellas y se sentó junto a Ginny.-Malfoy estaba rindiéndose cuando llegó Bellatrix y creo que eso le impidió echarse atrás del todo. Él no fue quien mató a Dumbledore, fue Snape.

-¿Qué? Pero si Dumbledore confiaba en él.-expresó la castaña completamente sorprendida y aliviada.

-Creo que Dumbledore se equivocó.-contestó el chico titubeante y algo avergonzado. Pues en parte no le parecía correcto hablar así de su Director.-Draco parecía desesperado. Prácticamente le rogaba a Dumbledore con la mirada.

-Para mí sigue siendo un vulgar mortifago.-murmuró la pelirroja. Harry la miró pacientemente y le sonrió. Pero la sonrisa no llegaba a su mirada.

-En situaciones así Ginny, no piensas. Solo actúas. Aunque en el fondo sepas que te estas equivocando, aunque sepas que está mal… solo actúas porque consideras, en ese momento, que es lo que debes hacer.-Hermione le miró con comprensión mientras que a Ginny se la veía un poco avergonzada. Harry estaba recordando su error del año anterior, un error que le costó la vida de Sirius.-Estoy seguro que si alguien de tu familia estuviese en peligro, ni lo dudarías.

-Deberíamos irnos a dormir. Ha sido un día muy largo y mañana también lo será.

Hermione se tapó hasta arriba con las mantas decidida a no escuchar los sollozos que se les escapaba a sus compañeras. No quería sucumbir ella también a las lágrimas así que se levantó después de unos minutos y salió de la Sala Común.

Sujetando fuertemente la varita contra su pecho, como si se tratara de un escudo, anduvo por los oscuros pasillos sin importarle si la pillaban o no.

Se sentía muy triste y muy mal por como había acabado todo. Aun no podía creer que las cosas se hubieran torcido de aquella manera. Era increíble que Dumbledore ya no estuviera. El castillo parecía aún más sombrío, era como si aquel anciano Director le diera otra dimensión al castillo. Con él se sentía acogedor… sin él… estaba vacío y frío.

Sus pies, sin darse cuenta, la habían llevado al Gran Comedor donde los mortífagos se habían divertido destrozándolo todo. Se podía ver el techo en su totalidad. Ya no se veía el cielo del exterior, lo que hacía más fuerte la ausencia de Dumbledore.

Sin saber muy bien el porqué, Hermione empezó a llorar sentada en la mesa de Gryffindor rodeada por la oscuridad. No sabe el tiempo que estuvo así hasta que notó una presencia ya familiar para ella.

Sin darse la vuelta para encararlo, a Hermione se le endureció el semblante y agarró con más fuerza su varita.

-¿Por qué has vuelto? ¿No has tenido suficiente con lo que has provocado?-escupió ella casi con desprecio.

-Solo quería verte.-susurró él con la voz entrecortada. Tal parecía que había estado llorando.

-Pues estoy muy bien, pero no gracias a ti. Así que puedes irte.

Como ella aun ni le miraba no se había dado cuenta que el chico se había acercado por detrás.

Draco la giró violentamente y la besó con furia. Hermione pudo notar su rostro húmedo por las lágrimas y sintió su corazón ablandarse ante eso. Tal vez Harry tuviera razón, pero no podía evitar sentirse furiosa con el rubio.

Malfoy no le daba tregua. Pareciese que quería grabarse a fuego cada rincón de los labios de la chica mientras Hermione sentía que iba a desfallecer. Las manos de él recorrían cada rincón de su cuerpo mientras buscaba acceso a su piel. Hermione quería detenerlo, sabía a donde estaba llevando aquello y le parecía una falta de respeto.

Pero no podía, se estaba intoxicando con el perfume del chico, estaba ardiendo con las caricias y los besos tan intensos que le estaba dando. No quería detenerlo. Así que dejando escapar un gemido, se rindió a él, nuevamente.

 -Deberías largarte antes de que de aviso de tu presencia.-siseó la leona mientras se volvía a vestir dándole la espalda a Draco. No quería mirarle, sino volvería a flaquear.

-Hermione...-pero el giro brusco de la castaña y su mirada de odio hizo que se callara.

-Para ti, Granger. Lo que has hecho ha sido horrible, quiero entenderte, de verdad que si. Pero no puedo, no cuando ha muerto alguien.

-No lo he matado.-murmuró el chico poniéndose su máscara de frialdad. No quería hacerle ver que le estaba afectando su ira.

-¿Y? Le has puesto a su merced, que es casi lo mismo. Has vulnerado la seguridad del castillo y la de tus compañeros, te ofreció su ayuda...

-¿Entonces?-susurró con la voz entrecortada.

-Vete.-siseó de nuevo Hermione. 

Hermione se mantuvo entera hasta que el rubio desapareció por completo entre las sombras. Una vez sola ya no pudo evitar romper a llorar con amargura. Odiaba toda aquella situación. Lo que mas odiaba era que amaba aquel estúpido e insufrible narcisista y que ahora era uno mas de ellos.

Estaba desolada. 

-¿Cómo he llegado a esto?-murmuraba la chica hablando consigo misma.

Y allí, sentada, veía como los rayos de sol empezaban a iluminar tenuemente el lugar y decidió volver a Gryffindor y prepararse para darle su último adiós a Albus Dumbledore.