← Oscura atracción · de
Oscura atracción — capítulo 4
(Espero que os guste. Gracias a los que comentáis y lo tenéis en favoritos)
Para la hora de comer, el rumor de que ningún chico podía ser tocado por Hermione Granger había corrido como la pólvora. La muchacha, más avergonzada que nunca, estaba sentada con Ginny quien echaba miradas mortales a aquellos que observaban y cuchicheaban sobre su amiga.
-Ginny, por favor.-rogó la castaña cuando observó que la pelirroja estaba a tan solo un movimiento de varita de lanzar su poderoso y famoso conjuro.
-Hermione ¿es que no te molestan sus miradas?-preguntaba la chica atónita.
-Claro que me molestan.-dijo acompañado de un suspiro.-Pero no puedo hacer nada. Es la verdad, nadie puede acercarse a mi.-terminó con pesar.
-Sí, los chicos. Pero ¿qué pasa con nuestras compañeras?-rugió mirando a su alrededor. Todos los alumnos y alumnas de Gryffindor se habían apiñado a un lado de la larga mesa dejando a las dos leonas solas en otro extremo.-Esto es absurdo.-bufó.
Hermione le sonrió a su amiga en señal de agradecimiento por su apoyo. Y pensó que si había tenido suerte de encontrar amigos tan leales como Harry y Ron, también se alegraba de tener a Ginny.
-Es que es tan raro.-murmuró la castaña después de un rato sin dejar de mirar a la mesa de las serpientes donde Draco Malfoy miraba su comida con aire ausente.-No entiendo qué clase de conjuro ha realizado.
-¿Quién?-preguntó su amiga mientras pellizcaba un trozo de pollo.
-Ginny.-llamó la atención de la pelirroja que la miró con el ceño fruncido ante la seriedad de la castaña.-Esto debe quedar entre tú y yo. No debes decírselo a ningún ser viviente, ni siquiera al bicho que compraste en la tienda de tus hermanos.
-Arnold no es un bicho. Es un micropuff.-protesto Ginny.
-Lo que sea.-y tomó aire para soltar la bomba.- Me besé con Malfoy.
Para sorpresa de Hermione, Ginny empezó a reírse. Pero paró al ver que su amiga iba muy en serio.
-Dime que estas de broma.-rogó.
-A raíz de eso, no puedo tocar a ningún chico sin pegarle una descarga eléctrica.-Hermione veía a su amiga abrir y cerrar la boca como un pez pero sin emitir ninguna palabra. Se había quedado muda de la impresión.
-¿Cuándo ocurrió eso?
-Fue la noche que nos encontramos en el pasillo de arriba, cuando Harry me buscó con el mapa.
-Y entonces, Malfoy es el responsable de… bueno, lo que te ocurre.
-Eso creo. Pero él lo niega. Ginny, júrame que no se lo vas a decir a nadie.-rogó la castaña.
-Hermione, te juro que nadie se enterará de esto por mí. Sabes que puedes confiar en mí. Pero pienso que no deberías acercarte mucho a Malfoy.
-Tampoco era mi intención.
-¿A él le pasa?
-¿La descarga? No, no le ocurre. Por eso pienso que es cosa suya.
-Esa también es una razón para que te alejes de él. Si los demás notan que con Malfoy no ocurre solo tienen que sumar uno más uno.
En el momento en que la castaña iba a contestar, llegaron sus amigos con la respiración acelerada. Hermione había mandado a Harry y a Ron a hablar con los profesores para ver si conocían algún caso como el suyo.
-¿Y bien?-preguntó ansiosa por buenas noticias.
-Nada.-murmuró Harry.-Dicen que es la primera vez que escuchan algo así.
-Todos nos han contestado lo mismo: necesitas la varita para hacer eso.-siguió Ron.
-Pero yo no lo he hecho con la varita, ni siquiera la tenía en las manos.-soltando un bufido de frustración, la castaña se levantó de la mesa y echando una mirada mortal al rubio, se marchó de allí.
Necesitaba calmarse pero no ayudaba a que la gente que había por los pasillo salieran corriendo alejándose de ella.
Siguió caminando, mientras la rabia le hervía la sangre, hasta que dobló una esquina y se topó con un pasillo vacío. Soltando de golpe todo el aire y volviendo a tomarlo, con el fin de tranquilizarse y no lanzarle un imperdonable al rubio, empezó a pensar en cómo podría librarse de aquello.
Un escalofrío le indicó que ya no estaba sola allí.
Aun sin darse la vuelta sabía de quien se trataba.
-No estoy de humor Malfoy.-suspiró la chica. La risilla del chico se escuchó amplificada por el lugar en el que estaban mientras se acercaba a ella por detrás.-Dime qué conjuro has hecho.
-No he hecho nada Granger.-susurró él pegándose a su espalda. Un escalofrío recorrió el cuerpo de la joven.-Solo tienes que dejarte llevar, leona.
-Jamás.-murmuró ella luchando contra las sensaciones que el rubio despertaba en su cuerpo.-Malfoy, no sé cuál es tu plan pero tienes que parar.-pidió con la voz entrecortada pues la mano del chico acariciaba suavemente, con las yemas, su brazo. Antes de que pestañeara, Draco la tenía pegada a su pecho rodeándola con su otro brazo arrancándole un gemido a Hermione.
-Dime que nunca has tenido curiosidad.-susurró
-No sé a qué te refieres.-contestó ella cerrando los ojos mientras dentro de ella se desataba una guerra.
-Tu y yo, Granger… juntos… una sola noche.
-Te has vuelto loco.-protestó ella y ante su respuesta, el rubio le dio la vuelta para encararla.
-Loco o no… si aceptas, te dejaré tranquila.-Hermione buscaba en la expresión del chico algún signo de que este no hablaba en serio. Pero no encontraba nada.