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Oscura atracción — capítulo 5
Hermione entraba a la Sala Común de Gryffindor dos horas después de su encuentro con Draco Malfoy. Después de que el chico le había pedido aquello ella se había marchado de allí sin decirle nada pero él tampoco la detuvo. Entendió que se lo tenía que pensar. Lo que Malfoy le pedía no era una pluma o un libro… le pedía una noche con ella.
-Eh Hermione ¿Dónde has estado todo este rato? Te has perdido una clase.-habló Harry mientras ordenaba a un peón que se moviera por el tablero de ajedrez mágico.
Hermione les observaba sin decir nada mientras debatía consigo misma si decirles el problema que tenía o no. pero siempre llegaba a la misma conclusión: era mejor callar. Malfoy se cansaría de pedirle imposibles y la dejaría en paz.
Harry eligió ese preciso momento para contarles a sus amigos, aprovechando que estaban los tres solos, la clase particular que había tenido con Dumbledore la pasada noche. Lo que más impresionó a los chicos es que esas clases consistieran en enseñarle a Harry recuerdos de cuando Voldemort aún era un crio con el fin de esclarecer los posibles Horrocruxes que aún faltan por destruir.
Inmediatamente, los tres se callan al escuchar como el retrato se abre dando paso a Ginny con Dean. Hermione pasa su mirada disimuladamente a Harry mientras este coge el libro del Príncipe Mestizo y se esconde detrás de él. Ginny le sonríe a Hermione mientras que su hermano le gruñe con desagrado. La pelirroja fulmina a su hermano con la mirada y vocaliza un ''hipócrita'' mientras se va con Dean al fondo de la sala.
Hermione cree que Harry necesita desahogarse pues nota que está agarrando el libro con tanta fuerza que los nudillos los tiene blancos. Pero piensa en cómo hacerlo sin que Ron les siga o insista en ir con ellos.
-Ron.-ambos chicos la miran con curiosidad.- ¿me podrías hacer un favor?
-Claro.-contesta un poco temeroso pues no sabe lo que su amiga le va a pedir.
-Necesito que vayas a la biblioteca y busques un libro sobre... las criaturas místicas de… del siglo I.-ambos amigos miran a la castaña como si le hubiera crecido una segunda cabeza. -Por favor.
Ron mira a Harry, que se encoge de hombros, y luego mira a Hermione, que le sonríe. Pero finalmente se levanta y se va mientras niega con la cabeza.
-Hermione… hasta yo sé que eso no existe.-la castaña le sonríe y le pide ir a los jardines.
Ambos sales a los jardines y empiezan a caminar por ellos. Harry mira a su amiga con curiosidad mientras esta disfruta del aire libre.
-Hermione ¿me vas a explicar cuál es tu intención?-ella se agarra de su brazo y le sonríe.
-Quiero que te desahogues.-al ver la cara de desconcierto de su amigo, siguió hablando.-Sabes que puedes confiar en mí. Y he notado que lo de Ginny con Dean te pone mal.
-Hermione… no, no… te estas equivocando… a mí no…
-Harry.-llamó la chica deteniendo el balbuceo de su amigo. El chico suspiró y se soltó del brazo de su amiga. Ella notó que su amigo necesitaba un poco de ayuda para expresarse.- ¿Cuándo comenzó?
-No lo sé.-murmuró encogiéndose de hombros.-solo… empezó. Pero… tengo miedo.
-¿De qué?
-De todo Hermione. Todo se puede ir a la porra si yo le digo que…
-Pero ¿Qué puede ir mal? Estoy segura de que si hablas con ella…
-Ron… Ron es lo que puede ir mal y todos. Todos han confiado en mí, me han aceptado como un hijo más. Si Ron se sintió traicionado hace dos años con lo del Torneo imagínate con su hermana. Y… Voldemort también… podría…
Hermione empezaba a entender la magnitud del miedo de su amigo de decirle a Ginny que la quería. Harry se había sentado en las raíces de un árbol y no paraba de golpear una ramita contra el suelo. La castaña se acercó a su amigo y se sentó con él.
-Y ¿No sientes curiosidad?-no sabía lo que la había llevado a repetir las mismas palabras que Malfoy le había dicho a ella hacia tan solo unas horas. Pero funcionaba pues tenía toda la atención de Harry.- ¿Qué importa todo? No sabemos lo que va a ocurrir… ¿Quién sabe? Los mortífagos podrían atacar mañana Hogwarts y matarnos a todos.
-Vaya… gracias. Eso me consuela aún más.-soltó su amigo sarcásticamente.
-Lo que quiero que entiendas es que, independientemente de lo que ocurra, debemos aprovechar todo lo que podamos para ser felices. ¿Qué importa lo que ocurra mañana? Te mereces ser feliz Harry.
-Y ¿Por qué no haces lo mismo con Ron?
-Lo de Ron es… complicado.-expresó la chica intentando que Harry dejara de preguntarle sobre el tema de Ron. No podía saber que se había convertido en un extraño triángulo amoroso entre Ron, Malfoy y ella.
-Y ¿Qué importa si es complicado o no?
-Bueno, pues don sabelotodo, aplícate el cuento y habla con Ginny.-dijo ella riéndose.
Ya en el castillo y después de llevarse la sorpresa de que el libro que le había pedido a Ron sí que existía, Hermione vagaba por los pasillos solitarios donde ya se había encontrado con Malfoy anteriormente. Su charla con Harry le había hecho tomar una decisión.
Tal y como ella se esperaba, el rubio hizo acto de presencia. Hermione tuvo que abstenerse de recorrer sus ojos por el Slytherin al verlo vestido exquisitamente de negro.
-¿Tienes mi respuesta?-habló el chico.
-Sí, sí que la tengo.-Hermione respiró hondo mientras él sonreía.-Lo que me pides es un imposible. No me voy a entregar a ti Malfoy.
-¿Por qué? ¿Por qué estas enamorada del pobretón Weasley?-rugió el rubio enfadado.
-Esto no tiene nada que ver con Ron.-gritó ella.- Somos tu y yo… tu eres Draco Malfoy, defensor del estatus de sangre limpia… yo soy hija de muggles…
-Sé perfectamente quien soy y quien eres tú.-exclamó casi con desprecio mientras se acercaba a la chica.
-Se supone que nos odiamos.-volvió a gritar ella un poco intimidada por la dura mirada del chico.
-Pues ódiame Granger… no me importa.-murmuró el chico pegando su cuerpo al de la castaña.-El odio es un sentimiento más profundo que el amor… así que si me odias… hazlo.
-¿Por qué haces esto? ¿A qué viene este cambio?-pregunta Hermione mientras Draco le acaricia el rostro.
-Me he hartado de que los demás controlen mi vida… me digan lo que tengo que hacer… con quien estar… o a quien odiar.-la voz de Malfoy hace estragos en su cuerpo mientras le llena el rostro de besos entre frase y frase.
-Pero…-Hermione intenta mantener la compostura pero la serpiente no le da tregua con sus labios.
-Olvídate de todo y de todos. -susurra pegado a la boca de la leona mientras esta respira agitadamente. Hermione duda, quiere saber lo que es hacer algo por decisión propia, equivocarse… vivir.
-Solo una vez.-susurra la castaña afectada por las atenciones del chico.
-Una noche completa Granger.-debate él para finalmente besarla.