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Oscura atracción — capítulo 6
Los días pasaban y Hermione no sabía qué pensar. Después de darle el ''si'' a Malfoy este, prácticamente, apenas aparecía por clase o con sus amigos. Para colmo, a Katie Bell la habían hechizado con un collar que se descubrió que estaba maldito. Estaba viva de milagro.
Las probabilidades de que Harry tuviera razón con respecto a Malfoy eran cada vez mayores. Las dudas de que él era un mortifago se estaban disipando y lo estaban viendo cada vez más claro. Ahora la pregunta era: ¿Qué intenciones tenia?
Harry se había obsesionado con buscar al Slytherin con el mapa del merodeador pero, para frustración del moreno, su enemigo nunca aparecía.
Hermione tenía una idea de donde podía estar la serpiente: La Sala de Menesteres. Era la única que no salía en el mapa.
En otro lado del castillo, ajeno a las hipótesis y sospechas del Trio Dorado, se encontraba Draco Malfoy en la sala de Menesteres, rodeado de objetos olvidados desde hace muchísimo tiempo. Cada vez que entraba allí no podía evitar sentirse de la misma manera. Sentía que para lo único que lo necesitaban era para enmendar el error de su padre.
Y allí se encontraba de nuevo, frente al armario evanescente. Este era la razón por la que se pasaba horas en aquel lugar.
Pero también tenía su lado bueno.
Desde hacía días podía disfrutar de esas horas en soledad pensando en cierta leona. Ella, sin beberlo ni comerlo, se había convertido en la razón por la que el Sly no había perdido la cabeza. Pero también era la razón por la que la misión se le estaba haciendo tan difícil.
Un ruido procedente de la entrada hizo que el muchacho echara de nuevo la manta por encima del armario preguntándose quien entraría allí. Pensó en esconderse pero quería saber la identidad del intruso.
Una vez que la identidad de la persona se reveló, el rubio no sabía si gritarle o besarla por haber aparecido en ese momento.
-Te has perdido la cena.-le dijo la leona a modo de excusa mientras colocaba un plato lleno de sándwiches en una silla vieja.
-¿Qué haces aquí?-le preguntó observándola detenidamente. Ella parecía nerviosa y no dejaba de tirarse de la manga del uniforme.- ¿Cómo sabias que estaba aquí?
-Llevas días ausente, no vas a clases ni bajas al comedor… era la opción más razonable.-le contestó encogiéndose de hombros. No le iba a decir que su amigo tenía un mapa y que podía saber la ubicación de cada persona en todo momento.-Y tu ¿Qué haces aquí?
Por el semblante serio de la chica, Draco sabía que ella sospechaba algo. Tal vez lo de Katie había sido muy evidente, pero él había tomado todas las precauciones necesarias para que nadie sospechara de él.
Pero claro, estaba ante la bruja más inteligente de todas. Sería absurdo pensar que ella no iba a llegar a la verdad.
-No me has contestado.-acusó Hermione.
-Es que no quiero contestarte Granger.-soltó.- ¿No será que has venido a buscarme por nuestra noche de sex….
-No… lo… digas.-interrumpió la joven empezando a ponerse nerviosa por la sonrisilla del chico.-No he venido por eso… he venido por…
-¿No me digas que estas preocupada por mí?-preguntó el chico con su típico tono burlón.
-Si por estar preocupada entiendes el vigilar que no le hagas nada a ninguno de los alumnos… sí, estoy preocupada.-soltó ella borrando cualquier rastro de diversión del rostro de Draco.
-¿me estas vigilando?-pregunto en un tono que heló la sangre de Hermione.
-Yo no…
-Eso es exactamente lo que acabas de decir Granger, no se te ocurra mentirme.-amenazó.-Ah… ya lo estoy entendiendo.-Malfoy empezó a reírse amargamente.
Hermione no sabía que si él era capaz de hacerle daño, no después de lo que había pasado entre ellos.
Para su sorpresa, Malfoy empezó a desabrocharse la camisa.
-¿Qué estás haciendo?-preguntó nerviosa mientras veía como el chico se desnudaba delante de ella.-Yo aún no estoy preparada.-gritó
-Si has venido hasta aquí, buscándome, estás preparada.-soltó el chico tirando su camisa al suelo y acercándose rápidamente a la chica que ya estaba temblando.-Ahora… Hermione… mírame bien.-totalmente sorprendida por el uso de su nombre y por el pecho desnudo del chico, la cabeza de la leona empezaba a dar vueltas.
Si bien Draco Malfoy no era excesivamente fuerte, sus entrenamientos en quidditch le habían servido para tener un cuerpo que invitaba al pecado. Sus ojos recorrían cada rincón del pecho del chico como si intentara grabárselo a fuego en la memoria.
Las manos del chico agarraron las temblorosas manos de la castaña con el fin de que viera lo que tenía que ver. O más bien lo que no.
-No tienes la marca.-la voz de la chica salió en un susurro pero él lo escuchó muy bien.-no eres uno de ellos.
El rubio pegó su frente a la de ella. Quería emborracharse con su olor, con su presencia. No sabía el tiempo exacto en el que podía disfrutar de ella.
Hermione en cambio estaba hecha un mar de dudas.
Definitivamente había un sentimiento hacia él, pero no sabía cuál era. Estaba muy confundida. Por un lado, quería alejarse de él, acusarlo y decir que él está detrás de todo. Por el otro, quiere ayudarlo. Ni que decir de lo que Malfoy le hacía sentir con tan solo mirarla.
-Quédate conmigo esta noche Granger. Olvidémonos de todo… por favor.-rogó el chico mientras la besaba intensamente. Un gruñido salió de la garganta del chico cuando sintió las manos de ella subir por su pecho hasta rodearle el cuello.
Hermione se sentía algo torpe, pues nunca había estado en una situación similar con ningún chico. No sabía si tocarle el pelo o la cara. Pero Malfoy si sabía lo que hacía, donde acariciar para arrancarle un suspiro a la castaña o donde apretar para arrancarle un gemido.
Los sonidos y las caricias inexpertas de ella, lo estaban volviendo loco.
El Slytherin se volvió más osado y bajó una de sus manos por el cuerpo de la chica hasta llegar al borde de la falda del uniforme. Draco había dejado de besarla para poder observar cada reacción de ella. Para él era absolutamente excitante verla sonrojada y con los labios hinchados por el beso tan agresivo que habían compartido.
Empezó a acariciar su pierna, lentamente, por debajo de la falda hasta llegar a su ropa interior.
El aliento se le atascó en la garganta a la chica cuando sintió los dedos del rubio rozar el lugar que hasta entonces había estado vetado para cualquiera.
-Di que te quedarás conmigo Granger.-susurró él intentando mantener el control mientras ella se dejaba llevar por las sensaciones.-Dilo Granger.-exigió con un poco más de fuerza.
-Me quedaré contigo.-murmuró Hermione.
-Di que serás solo mía.-exigió de nuevo mientras empezaba a quitarle la falda.
-Lo seré… seré solo tuya.-susurró perdida en lo que estaba sintiendo.
-Me pertenecerás a mi… para siempre.-le soltó mientras la ponía en el suelo y se cernía sobre ella.-Para siempre, Granger.
-Para siempre.-contestó ella antes de invadir sus labios de nuevo y olvidándose de todo por aquella noche en la que ambos se hicieron uno.