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Oscura atracción — capítulo 8
-'' ¿Qué se creía que era? ¿Una cobarde?-pensaba una y otra vez en su cabeza mientras se acercaba a su Sala Común. Conforme avanzaba por los pasillos se daba cuenta de que los alumnos de su casa y de las demás la miraban y cuchicheaban a su paso. La joven no pudo evitar sonrojarse por ser el centro de atención, se sentía como si todos supieran la verdad de lo que había ocurrido con Malfoy, como si de repente tuviera un cartel luminoso que dijera ''Me he acostado con Draco Malfoy''.
Hermione sacude la cabeza con la intención de alejar esos pensamientos porque ¿Qué posibilidades había de que los demás lo supieran? Pero llegando al retrato de la Señora Gorda se dio cuenta de todo y algo frio se instaló en su pecho amenazando con ahogarla. Intentando con todas sus fuerzas seguir con su cara inexpresiva intentó pasar de largo e ignorar a Lavender y a las demás.
-Oye Granger.-la castaña se detuvo ante el tono chillón de su irritante compañera y rezó internamente que solo presumiera de Ron.- ¿Dónde has pasado la noche? O ¿con quién? Aunque dudo que alguien se atreva a estar contigo.-y empezó a reírse de una manera que a Hermione le dieron ganas de hechizarla.
No sabía si hacerlo por sugerir que nadie se fijaría en ella o por sugerir que su ausencia se debía a que había estado con alguien. Aunque era verdad pero tampoco se lo iba a confirmar. La castaña respiró hondo con el fin de calmarse y enfrentarse a la rubia tonta con su máscara de indiferencia. Vio con sorpresa como todos los alumnos la miraban mientras hablaban entre ellos, lo que no le sorprendió fue ver a Malfoy entre todos ellos mirándolos con su habitual cara de asco y odio.
Durante una fracción de segundo sus miradas se cruzaron y la castaña entendió que estaba allí como apoyo pero que no esperara su intervención.
-No sé a lo que te refieres Lavender.-habló finalmente la castaña imitando el tono altivo que normalmente utilizaría un Slytherin.
-¿Cómo qué no? anoche llegué tarde y tu cama estaba hecha. Y esta mañana estaba de la misma manera. No puedes esperar que durmiendo con cuatro compañeras no nos diéramos cuenta ninguna.
-¿y?-preguntó impasible la leona, cosa que crispó a Brown.
-¿Y? que definitivamente has pasado la noche con alguien.-Hermione respiró hondo y vio que sus amigos también estaban allí y tenían la misma cara de interés que los demás. Mas cabreada todavía, Hermione se acercó a la rubia y le susurró algo que nadie pudo oír pero que puso pálida a la muchacha.
Orgullosa por el efecto que había ocasionado en la cotilla de su compañera, se dio la vuelta y atravesó el retrato dispuesta a irse a su habitación. Sin contar de que sus amigos la iban a interceptar.
-Hermione.-la llamó Harry haciendo que la castaña soltara un pequeño gruñido.
-Solo quiero llegar a mi habitación.-rugió ella.
-¿Dónde estuviste anoche?-soltó Ron haciendo que el humor de la castaña se agriara aún más.
-¿y a ti que te importa? Vete con tu novia y le cierras la boca para que no vaya por ahí inventándose historias.-contestó ella retomando el camino a su habitación.
El humor de la leona no mejoró con el paso de los días. No ayudaba que Draco Malfoy la mirara fijamente en las clases sin importarle que los demás estuviesen dándose cuenta de la situación. Tampoco ayudó a que Ron estuviese a punto de ser envenenado y que todas las pruebas apuntaran al rubio.
Hermione cada día estaba más confundida.
Por un lado, no sabía lo que la había llevado a entregarse a su enemigo así sin más después de seis años de insultos y humillaciones, tampoco sabía a qué se debía el cambio de Malfoy. Por otro, definitivamente ella empezaba a sentir algo por él, porque aquella noche no solo se habían entregado físicamente. Algo había sucedido, de eso no tenía duda.
Pero lo que peor llevaba era que si el chico estaba llevando a cabo algún plan de Voldemort, ella no sabía si decirle a Harry sobre la situación o pedirle a Draco que le pidiera ayuda a Dumbledore.
Días después de su encuentro con el Sly, Harry llegó pálido a la Sala Común de Gryffindor donde se encontraba Hermione y Ginny cotilleando y Ron jugando a una partida solitaria de ajedrez.
La castaña y los dos hermanos se acercaron al moreno visiblemente preocupados esperando cualquier noticia referente a Voldemort.
-He… he atacado a Malfoy.-susurró el muchacho tan bajo que a sus amigos les costó descifrar lo que había dicho. Ginny le miró con el ceño fruncido pues sabía que algo tenía que ver el libro del Príncipe Mestizo en aquello, Ron sonreía con suficiencia hasta que Hermione le golpeó mientras intentaba esconder lo que aquella noticia le había ocasionado.
-¿Qué ha pasado Harry?-habló Ginny que era la que más cerca estaba de él.
-Yo… había un hechizo… en el libro, no sabía…-Harry balbuceaba una y otra vez. Estaba bastante pálido y la situación le estaba sobrepasando. Había estado a punto de matar a Malfoy. Aunque el rubio si estuviera tan desesperado como para matar para Harry la cosa era muy diferente. Había estado a punto de cruzar la línea.
Ninguno sabía lo que decir ante las palabras del moreno. Ginny finalmente le había convencido de ir a esconder el libro mientras Hermione debatía en ir a buscar al rubio.
Rezaba a todo aquel que pudiera escucharla para que Draco estuviera bien.