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El reloj dorado — capítulo 45
Al día siguiente tras terminar de desayunar, Harry bajo con todos sus libros.
Los adultos al verlos lo miraron. −¿Harry que es todo esto? −Le pregunto su abuelo.
−Mis deberes, nunca se terminan, tengo que presentar cinco trabajos de más de mil palabras y muchas cosas más, sin olvidarme de estudiar para los EXTASIS y los exámenes finales.
−Harry queríamos irnos unos días de vacaciones. −Le dijo James a su hijo.
−Ir vosotros, yo me quedare aquí.
−Entonces nos quedaremos contigo. −Le dijo Lily.
−No mama. −Le dijo Harry. −Ir a disfrutar de vuestras vacaciones, yo me quedare aquí y me moriré de envidia mientras vosotros disfrutáis del sol.
−¿Estás seguro? −Le pregunto.
−Claro que si, ¿puedo llamar a los demás?
−Claro, así pasáis por este infierno juntos. −Le dijo James y miro a Lily. −Mientras Harry llama a los demás para ver si se quieren quedar, nosotros iremos a llenar la nevera no quiero que les falte nada.
−Yo tampoco. −Y así mientras los adultos se iban al supermercado, Harry y sus abuelos llamaban a sus amigos y una hora después ya estaban sentados en el sofá quejándose.
−Mis padres se van de vacaciones. −Se quejo Draco.
−Los míos también. −Les dijo Orión. −Según ellos, no tienen la culpa de que mis profesores sean unos tiránicos entonces le he recordado que su hermano pequeño estaba allí y ha dicho que él era el primero, por lo menos le he pedido que me mirara las asignaturas que me ayuden para mi carrera de empresariales.
−Seguro que tu abuelo te ayudara. −Le dijo Draco. −Yo les he pedido lo mismo a mi padre y mi abuelo.
La puerta de la entrada se abrió y aparecieron James y Lily cargados. −Hola chicos.
−Hola tío. −Le dijo Orión. −Gracias por dejarnos tu casa.
−De nada, mejor estudiar juntos que separados, ahora volvemos. −Y se fueron a la cocina.
Una vez terminaron de ordenar todo volvieron y Harry los llamo.
−Harry. −James lo miro. −¿Ocurre algo?
−Os podéis llevar mis documentos de la universidad y mirar mis asignaturas, no me va a dar tiempo.
−Nosotros miraremos las que te vayan mejor para tu carrera. −Le dijo su padre.
−Gracias.
−De nada, nosotros ya nos vamos, no estudiéis mucho. −Y sonriendo se despidieron y cogiendo sus maletas, James le dio un sobre a su hijo. −Dinero para comida preparada, el pan y otras cosas.
−Gracias, traerme algo.
−Lo haremos, ahora si hasta dentro de cuatro días. −Y esta vez terminándose de despedir se fueron.
Una vez los chicos se quedaron a solas, Harry los miro. −¿Qué hacemos ahora?
−Empezar a estudiar. −Le dijo Blaise. −Cuanto antes empecemos antes terminaremos.
−Sí, entonces seguirme. −Y cogiendo sus libros los llevo por un pasillo hasta que llegaron a una doble puerta abriéndola les mostro la biblioteca de doble espacio. −Libros mágicos arriba. −Les dijo Harry.
−Harry tu biblioteca es enorme. −Le dijo Daphne impresionada mirando a su alrededor. −¿Cómo es que es tan grande?
−Por mi madre, le encanta los libros y cuando mi padre le regalo la casa, hicieron reformas para agrandarla, incluso quitaron una de las habitaciones para tener doble espacio, mi madre nunca se cansa de este lugar, es por ella que hay tantos libros. −Y le sonrió. −Y gracias ella, podremos estudiar bien, incluso mi abuela Dorea saco unos libros de la biblioteca familiar para tenerlos aquí.
−Mejor aquí estudiaremos sin problemas.
−Sí. −Y sentándose en las mesas se pusieron a estudiar.
Durante las siguientes horas los chicos se dedicaron a estudiar y gracias a que estaban todos juntos, Neville, Seamus y el mismo Harry que eran los que más les costaba algunas asignaturas lo pudieron hacer bien.
−Chicos creo que es hora de parar un poco. −Les dijo Hermione mirándolo. −Ya es la hora de comer, hemos estado más de tres horas estudiando.
−Con tanta cosa me había olvidado hasta de comer. −Le dijo Harry y los miro. −Venir. −Y levantándose los llevo a la cocina.
En la cocina Harry les enseño donde estaba todo.
−Me gusta tu cocina. −Le dijo Daphne mirando a su alrededor.
−Gracias, es cosa de mi abuela Grace, la madre de mi madre, fue ella la que la aconsejo. −Y la miro. −Ya le diré que te ha gustado.
−Y me encanta, hoy cocino yo. −Y cogiendo un delantal y lavándose las manos se puso a cocinar.
−Mientras ella cocina, nosotros nos iremos a relajar un rato. −Les dijo Harry y los llevo al salón de la televisión y encendiéndola les enseño su playstation. −Tengo muchos juegos, jugar a lo que queráis. −Y tras eso se sentó en el sofá.
−Harry. −Blaise lo miro.
−Blaise.
−¿Es verdad que tu padre le regalo la casa a tu madre?
−Sí. −Y le sonrió. −En el mundo muggle cuando una pareja se casa, se hacen regalos, mi padre quería que fuera especial ese regalo, así que le regalo la mansión, según mi abuelo Charlus, mientras la familia estaba feliz del regalo de mi padre pues demostraba que estaba siendo responsable y le decía a mi madre que quería formar una familia con ella en esta casa, otros no lo vieron de igual manera, muchos pensaban que mi madre era una caza fortunas que solo quería aprovecharse del dinero de los Potter, pero como siempre mi padre les ignoro.
−Esa gente no tiene vida propia.
−No, no la tiene, igual mis padres han demostrado que no importa de dónde vienes ni cuánto dinero tienes, lo importante es el amor y ellos ya pronto harán 18 años de casados. −Y miro hacia la televisión donde vio que Seamus y Lyall estaban jugando a las carreras.
De pronto el teléfono empezó a sonar y Harry lo cogió.
−Sí.
Hola cariño.
−Hola mama.
¿Qué tal todo?
−Ahora estamos descansando, nos vamos a poner a comer, hemos estado tres horas estudiando.
Eso está muy bien, te llamaba para decirte que ya hemos llegado.
−¿Dónde estáis? Al final con tanta cosa no me lo habéis dicho.
En Paris.
−Bonito lugar. −Entonces le vino algo a la cabeza. −Oye espera allí esta Disney Paris.
Si cariño, queríamos que vinieras tu también.
−Ohh voy a matar a alguien, yo también quería ir.
En cuanto puedas podrás venir.
−Gracias, igual estoy envidioso, no os divertías mucho.
Lo intentaremos, te quiero, te llamaremos mañana por la mañana.
−Lo espero, te quiero. −Y colgando miro a sus amigos. −Mis padres están en Disney Paris. −Y cogiendo un cojín se tapo con él. −Qué asco.
−Bueno seguro que pronto podrás ir. −Le dijo Cassie mirándolo.
−Eso espero. −Y miro a los demás. −Después de esta injusticia tan grande, se me han quitado las ganas de todo. −Y mientras seguía lamentándose los demás siguieron jugando a la maquina.
Después de comer y de ordenar las cosas volvieron a sus estudios.
Cuatro horas después, a todos les dolía las manos de escribir tanto, así que decidieron tomar un descanso.
−Tengo la medicina ideal. −Les dijo Harry. −Coger vuestros bañadores. −Y tras decir eso, los llevo por un pasillo muy largo hasta una doble puerta y abriéndola les enseño la piscina. −Aquí la tenéis.
−Piscina. −Les dijo Seamus y miro a su amigo. −¿Dónde podemos cambiarnos?
Harry les enseño dos puertas donde habían unos letreros de chicas y chicos. −Allí.
−Gracias.
−De nada. −Y viendo como se iban a cambiar, Harry se fue a su habitación y tras ponerse el bañador bajo y ya se metió a la piscina de bomba.
Cuatro días más tarde, los Potter volvían a casa y nada más entrar se fueron a la biblioteca donde vieron que los chicos seguían estudiando.
−Buenas.
Harry levantando la vista sonrió a sus padres. −Buenas, ya casi hemos terminado.
−Eso es estupendo. −Le dijo Lily sonriéndole. −Mientras termináis, yo preparare algo para merendar.
−Ya casi no hay nada en la nevera.
−No te preocupes, iremos a comprar. −Le dijo James. −Vosotros terminar que aún quedan tres días de vacaciones y podéis disfrutarlas. −Y sonriéndoles se fueron.
Dos horas más tarde, por fin terminaban de hacer los deberes y tras merendar se despidieron y se fueron.
En la calle Draco intentaba convencer a su novia de acompañarla.
−Pero Draco tu vives aquí. −Le dijo Hermione. −Es una tontería acompañarme y luego volver.
−No me importa, quiero acompañarte.
−Está bien, se que hasta que no diga que si, no me dejaras ir. −Y le sonrió. −¿Vamos?
−Vamos. −Y acercándose a su casa que no estaba muy lejos de la de Harry dejo su mochila y cogiendo los cascos se fueron en moto.
Al llegar a su casa, Hermione lo invito.
−Mis padres están trabajando. −Le dijo la castaña. −Pero ya no tardaran mucho en volver.
−Entonces mientras vuelven me quedare contigo.
−Sí. −Y sonriéndole entraron en la casa.
Tras dejar los libros en su habitación, Hermione y Draco se sentaron en el sofá.
−¿Herms ya sabes donde quieres vivir en Oxford? ¿Prefieres vivir en el campus o un piso?
Ante eso la chica lo miro. -Aun no he escogido.
−Lo podemos escoger entre los dos, y el alquiler lo podemos pagar a medias. −Le dijo Draco.
−Aun no lo he hablado con mis padres, pero creo que ellos prefieren un piso, el campus está bien pero puede ser muy ruidoso y aunque estemos en Oxford a los chicos les gusta divertirse igual.
−Hablare con mi padre para que nos busque un lugar.
−Que sea barato. −Le dijo Hermione. −No me quiero gastar una fortuna de alquiler. −Y lo miro. −Draco que te conozco.
El chico se rio ante lo desconfiada que era. −Alquilaremos algo barato.
−Eso espero, sino terminaras durmiendo debajo del puente.
−Que mala.
−Mucho. −Y justo tras decir eso, la puerta se abrió y aparecieron los Granger.