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Maldito hurón — capítulo 34
Rose y Albus están espalda con espalda. Tomaron la costumbre de hacer eso cuando querían hablar de algo importante, él lo había visto en una película y no tuvo mejor idea que imitarlo con su prima favorita. El tema de cual están hablando: Scorpius Malfoy. —No puedes ignorarlo toda la vida. —Puedo intentarlo —se encoge de hombros. —El que empezó con los retos fui yo. —Él no tuvo porque retarte a comer tanta tarta de melaza. —Si, bueno, yo también lo rete a hacer eso. —Pero él no cayó enfermo. —Pero ambos tenemos la misma culpa. Rose bufa y se cruza de brazos. Albus inclina la cabeza y la apoya sobre el hombro de su prima, sonriéndole calidamente. —Tú tampoco quieres estar peleada con él, Rosie. Ella suspira y gira la cabeza para darle un beso en la mejilla a Albus. Se quedan un momento así, hasta que Rose dice que va a ir a ver a Scorpius. Los dos se levantan, se sonríen y ella parte al castillo a buscar a su amigo, esperando que la perdone por haberlo ignorarlo tanto tiempo. Victoire se cruza en su camino y Rose aprovecha para preguntarle por si casualidad vio a Scorpius, ella le dice que cree a verlo visto por la Sala de los Trofeos. Rose acelera el paso, ansiosa de hacer las pases con él. Lo ve al abrir la puerta. Está sentado, con la espalda apoyada contra la pared y tiene una sonrisa que no entra en su cara, aunque lágrimas caían de sus ojos. Rose no sabe si está feliz o triste. O ambas. Con timidez se acerca, jugando con sus manos de forma nerviosa. Scorpius no advierte su presencia hasta que ella está al frente de él. —Scorpius, yo..... Pasa tan rápido que no se da cuenta hasta veinte segundo después que Scorpius la había jalado hasta él y la está abrazando fuertemente. Rose confundida le palmea la espalda torpemente. —Mis padres se arreglaron, Rose. Lo hicieron. Están juntos de nuevo. Saca un pedazo de pergamino y le muestra lo que su madre le escribió. Rose sonríe feliz por él, está contenta de que su amigo deje de estar deprimido. —Yo venía a pedirte perdón —murmura después de un momento. —Quedó en el olvido, Rosie. Todo está perfecto entre nosotros. Rose sonríe emocionada y lo abraza, Scorpius pasa sus manos por su espalda, correspondiendo el abrazo. Todo es perfecto....... Hasta que James y Fred aparecen. —¡¿Por qué diablos estás, Rose, en el regazo de Scorpius?! Y ahí recién se da cuenta en que posición están. Rose de inmediato se levanta. Ahora va a tener que soportar el regañó de sus primos por estar así con el maldito hurón.