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Maldito hurón — capítulo 38
Jugar con muñecas nunca fue lo suyo, por eso Rose se pregunta por qué está jugando con las muñecas de Dominique con ella, sobre todo por qué ella tiene muñecas, tiene quince, a esa edad ya no debe de tener muñecas, ¿verdad? —Normalmente no le puedes decir a nadie —dice—, mucho menos a James y Fred. Se burlaran de mí hasta que me muera, sabes como son. —¿Por qué estamos jugando con muñecas? ¿No podemos jugar con el snap explosivo? ¿O al ajedrez? Rose detesta las muñecas, sobre todo esas Barbies, hasta el día de hoy piensa que esas muñecas sólo sirven para hacer sentir mal a las niñas que no son tan "perfectas" como las Barbies. Pero cada quien con su gusto. Pero a ella no le gusta para tener una en la mano, la cual es el típico cliché: rubia, ojos azules, delgada, dientes blancos y totalmente pintada. A Rose le recuerda un poco a Victoire. —No, tú siempre ganas en el ajedrez. —No siempre, Hugo es el que siempre gana. —Si, bueno, tú puedes vencerme con facilidad. Pero estamos acá para hablar de algo importante. —¿Por qué siento que esto no me va a gustar? Dominique rueda los ojos. Con un cepillo de plástico en miniatura, peina el cabello -¡rubio, como no!- de su Barbie. Rose empieza a detestar la sonrisa perfecta de la muñeca, ¿por qué no trajo su peluche de acromantula? ¡Es más lindo que esas muñecas! —Necesito que me ayudes a elegir lo que quiero —Rose está confundida, por eso Dominique seca varios folletos y los deja en el piso—. Hable con el profesor Glitter, pero aún no estoy convencida. Quiero ser medimaga, pero también quiero trabajar en el Ministerio, o profesora. No sé que elegir, tienes que ayudarme. —¿Por qué no le pides ayuda a tu hermana? —pregunta la niña, tomando el folleto azul para leer sobre el trabajo de reportera mágica. Dominique niega con la cabeza. —Su mente está en otro lado. Teddy le propuso que vaya a vivir con él en su departamento y ella sólo piensa en eso. Quisiera ver cómo convence a papá. —¿Y Lucy? —Ella va a ser medimaga, es su sueño desde niña. Rose asiente y se apoya en el la pared del salón vacío. Lo primero que le sugiere es guardar las muñecas para concentrar en esto. Dominique asiente y con un movimiento de varitas, todas las Barbies vuelan a su mochila. —Esto es tan importante, definirá mi futuro —dice ella, suspirando. Rose le sonríe y toma un pergamino y una pluma de su mochila para poner los posibles trabajos para su prima, luego agrega los Pro y Contra de cada uno. Dominique la abraza y se pone a revisar lo escrito. Rose piensa un momento sobre una carrera que seguir, aunque no le da tanta importancia, todavía falta cuatro años para elegir un trabajo. Mientras, se divertiría con Albus y el maldito hurón.