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Maldito hurón — capítulo 39
La lluvia ha invadido Hogwarts por una larga semana, haciendo así que ningún alumno pueda ir a Hogsmeade, algo que James Potter y Fred Weasley les disgusta. Y no son los únicos, pues por eso, Albus, Scorpius y Rose tienen que aguantar sus bromas y sus burlas. Además, James no olvida fácilmente las situaciones incómodas en las que pilló a Scorpius y a Rose. Los cinco están en la biblioteca, para la sorpresa de los niños, quienes creían que James y Fred no conocían ese lugar. Albus bosteza y pone su cabeza sobre sus brazos, Rose y Scorpius tienen cada uno un libro en la mano para terminar su tarea y James y Fred escriben en un pergamino las bromas que harán, interrupiendose a sí mismos para molestar a los niños. —¿Cómo puede ser que le presten más atención a las bromas que a la tarea? —les pregunta Rose. —¿Cómo puede ser que le prestes más atención a la tarea que a las bromas? —replican ellos. Albus suelta una risita soñoliento. —¿Cómo es qué pasaron de año? —Nos hacemos la misma pregunta. Scorpius sonríe y pasa la pagina de su libro. James lo mira atentamente, preguntándose si un niño de once años puede enamorarse. No, claro que no. Y Rose tampoco lo aceptaría, ¿cierto? Mira a su prima, quien muerde la pluma, leyendo un párrafo. Le susurra sus pensamientos a Fred, él lo mira un momento y escribe algo en el pergamino."Si el pequeño Malfoy se encuentra de nuevo es una situación comprometedora con nuestra primita, le daremos una lección marca Weasley" James asiente sonriendo. Rose, ajena al plan de sus primos, termina de escribir lo último en el pergamino. Ya termino lo pedido por el profesor de Transformaciones, Patrick Miller. Se estira y luego guarda sus cosas en su mochila. —Albus —lo llama, moviendolo ligeramente—. Al, despierta. Vamos. Su primo gruñe y sigue durmiendo. Rose suspira, tampoco puede despertarlo gritando porque está en la biblioteca. —Déjame intentarlo —dice Scorpius. Se estira y oprime la nariz de su amigo, treinta segundos después, Albus se despierta jadeando. —¿Qué? ¿Qué? Rose y Scorpius ríen, pero él se calla al recordar algo. Busca entre sus bolsillo y cuando lo encuentra, sonríe. Llama la atención de su amiga y levanta su mano, con la que sostiene un collar con un dije de mariposas violeta. —Lo encontré por el Bosque Prohibido, ¿lo quieres? Rose asiente enérgicamente, mientras toma el collar. Se lo pone alrededor del cuello y sonríe, luego abraza a Scorpius con fuerza. James toma su pluma y escribe en el pergamino. "Parece que vamos a tener que hablar seriamente con el maldito hurón"