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Historia 190400 — capítulo 37

La familia Potter, habían decidido pasar las vacaciones en satorini, grecia. Harry estaba muy entusiasmado, era la primera vez que salía de Inglaterra.

Pasaron unos días hermosos paseando en familia por la playa. Los gemelos, estaban encantados con tener a Harry con ellos, lo perseguían y lo buscaban todo el tiempo.

—¡hady! —lo llamaban para jugar con una pelota o para que los entretuviera con un burbujeo que Lily había Comprado para ellos y no consentían en ir a dormir si Harry no les contaba. Claro que Harry no conocía muchas historias, ya que cuando tenía edad de que se los contaran, vivía con sus tíos que jamás se habían preocupado por leerle. De modo que tomaba algunas anécdotas de hogwarts, como cuando ayudaron a sacar a Norberto del colegio, y las narraba como si se tratara de un cuento. Los niños no entendían la gran cosa, ya que eran aun muy pequeños, pero escuchaban su voz de forma muy atenta. Cuando Harry le pregunto a su mamá sobre la comprensión de sus hermanos, esta le explico que aunque no entendieran mucho ahora, sus relatos eran un gran estimulo para el desarrollo de los pequeños. Los hermanos se habían vuelto muy unidos, a pesar de la diferencia de edad de los dos mayores con los gemelos se divertían mucho juntos.

James y Lily disfrutaron de esos días incluso más que sus cuatro hijos, se sentía estupendamente bien aquella tranquilidad, las risas…los paseos. Allí todo estaba bien.

Decidieron regresar nos días antes del cumpleaños de Harry y cuando aquel día llegó, aunque los weasley aun seguían en Egipto, su día especial no había pasado desapercibido, desde que se había reencontrado con su familia sus cumpleaños dejaron de ser un día como cualquier otro.

Cuando despertó esa mañana y bajo a desayunar, Hermione estaba allí con una enorme sonrisa, después de abrazarlo y desearle feliz cumpleaños, le dio su obsequio.

Pesaba mucho. Conociendo a Hermione, estaba convencido de

que sería un gran libro lleno de difíciles embrujos, pero no. El corazón le dio un

vuelco cuando quitó el papel y vio un estuche de cuero negro con unas

palabras estampadas en plata: EQUIPO DE MANTENIMIENTO DE ESCOBAS

VOLADORAS.

—¡guau, Hermione! —murmuró Harry, abriendo el estuche para echar un

Vistazo. Contenía un tarro grande de abrillantador de palo de escoba marca

Fleetwood, unas tijeras especiales de plata para recortar las ramitas, una

pequeña brújula de latón para los viajes largos en escoba y un Manual de

mantenimiento de la escoba voladora—Me encanta…¡Muchas gracias! — dijo abrazándola.

—Me alegra que te guste.

Sus padres le regalaron un discman y un watchman.

Joey, Amanda y Christopher le habían obsequiado cds.

—están hechizados para que puedas usarlo en hogwarts.

—¡Genial! ¡gracias mamá!

—Por nada cielo….Feliz cumpleaños. —dijo besándole las mejillas

—¡Gracias papá!

—No es nada socio. Espero disfrutes tu cumpleaños. —deseó abrazándolo.

Tres lechuzas entraron por la ventana de la cocina.

Una era errol , la otra de la escuela.

La lechuza de Ron pareció aliviada cuando Harry le quitó el paquete y le dio de beber y comer.

¡Feliz cumpleaños!

Egipto es estupendo. Bill nos ha llevado a ver todas las tumbas, y

no te creerías las maldiciones que los antiguos brujos egipcios ponían

en ellas. Mi madre no dejó que Ginny entrara en la última. Estaba llena

de esqueletos mutantes de muggles que habían profanado la tumba y

tenían varias cabezas y cosas así.

Cuando mi padre ganó el premio deEl Profeta no me lo podía

creer. ¡Setecientos galeones! La mayor parte se nos ha ido en estas

vacaciones, pero me van a comprar otra varita mágica para el próximo

curso.

Harry recordaba muy bien cómo se le había roto a Ron su vieja varita

mágica. Fue cuando el coche en que los dos habían ido volando a Hogwarts

chocó contra un árbol del parque del colegio.

Regresaremos más o menos una semana antes de que comience el

curso. Iremos a Londres a comprar la varita mágica y los nuevos libros.

¿Podríamos vernos allí?!

Intenta venir a Londres.

Ron

Posdata: Percy ha ganado el Premio Anual. Recibió la notificación la

semana pasada.

Harry volvió a mirar la foto. Percy, que estaba en el séptimo y último curso

de Hogwarts, parecía especialmente orgulloso. Se había colocado la medalla

del Premio Anual en el Fez que llevaba graciosamente sobre su pelo repeinado

en ellas.

Las gafas de montura de asta reflejaban el sol egipcio.

Luego Harry cogió el regalo y lo desenvolvió. Parecía una diminuta peonza

de cristal. Debajo había otra nota de Ron:

Harry:

Esto es unchivatoscopio de bolsillo. Si hay alguien cerca que no

sea de fiar, en teoría tiene que dar vueltas y encenderse. Bill dice que

no es más que una engañifa para turistas magos, y que no funciona,

porque la noche pasada estuvo toda la cena sin parar. Claro que él no

sabía que Fred y George le habían echado escarabajos en la sopa.

Hasta pronto,

Ron

Harry puso el chivatoscopio de bolsillo sobre la mesa, donde

permaneció inmóvil, en equilibrio sobre la punta, reflejando las manecillas

luminosas del reloj.

—todos ustedes son de fiar…—anuncio Harry en tono de Broma.

—qué alivio—murmuro james siguiéndole el juego—Es genial, llevalo a hogwarts, seguro allí podrás probarlo.

Harry asintió.

Lily señaló la isla de la cocina.

—temprano llegó el regalo que Hagrid te envió…te sugiero que lo abras con cuidado, emite un ruido extraño—murmuró divertida.

Harry, desprendió la capa superior de papel y vislumbró una cosa verde y como de piel, pero antes de que pudiera desenvolverlo del todo, el paquete tembló y lo que estaba dentro emitió un ruido fuerte, como de fauces que se cierran.

Harry se estremeció. Sabía que Hagrid no le enviaría nunca nada peligroso

a propósito, pero es que las ideas de Hagrid sobre lo que podía resultar

peligroso no eran muy normales: Hagrid tenía amistad con arañas gigantes;

había comprado en las tabernas feroces perros de tres cabezas; y había

escondido en su cabaña huevos de dragón (lo cual estaba prohibido).

Harry tocó el paquete con el dedo, con temor. Volvió a hacer el mismo

ruido de cerrar de fauces. Abrió un cajón y tomó un palo de amasar. Lo sujetó firmemente con una mano y la levantó por encima de su cabeza, preparado para atizar un golpe. Entonces cogió con la otra mano lo que quedaba del envoltorio y tiró de él. Cayó un libro. Harry sólo tuvo tiempo de ver su elegante cubierta verde,con el título estampado en letras doradas, El monstruoso libro de los**monstruos, antes de que el libro se levantara sobre el lomo y escapara por la isla como si fuera un extraño cangrejo.

—¿Pero qué demonios…?—dejo escapar Harry dando un respingo.

Cayó produciendo un golpe seco y recorrió con rapidez la habitación, arrastrando las hojas. Harry lo persiguió procurando no hacer ruido.

Se había escondido en el oscuro espacio que había detrás del refrigerador.

Harry

se puso a cuatro patas y se acercó a él.

—¡Ay!

El libro se cerró atrapándole la mano y huyó batiendo las hojas,

Apoyándose aún en las cubiertas. Harry gateó, se echó hacia delante y logró

Aplastarlo.

James y Lily morían de risa, Jo y Hermione se habían asustado y estaban paradas sobre una silla. Los gemelos, observaban con interés mientras Harry sujetaba el libro fuertemente entre sus brazos, se iba a toda prisa hacia los cajones del armario y sacaba una cuerda para atarlo. El libro monstruoso tembló de ira, pero ya no podía abrirse ni cerrarse, así que Harry lo dejó sobre la mesa y cogió la carta  de Hagrid.

Querido Harry:

¡Feliz cumpleaños!

He pensado que esto te podría resultar útil para el próximo curso.

De momento no te digo nada más. Te lo diré cuando nos veamos.

Espero que los muggles te estén tratando bien.

Con mis mejores deseos,

Hagrid

A Harry le dio mala espina que Hagrid pensara que podía serle útil un libro

que mordía, pero dejó la tarjeta de Hagrid junto a las de Ron y Hermione,

sonriendo con más ganas que nunca. Ya sólo le quedaba la carta de Hogwarts.

Con todo aquel lio, Jo lo había olvidado por completo…

—Que tenemos aquí— dijo separando uno de los tres sobres—Veamos…Srta. Josephine Potter…debe haber un error…aquí no vive nadie con ese nombre murmuró Harry sonriendo.

—Dámela—pidió con entusiasmo Joey.

—solo si me prometes que no golpearas a nadie en hogwarts…conozco tu temperamento.

—si no me la das te golpeare a ti…

—mmm…¿Qué son esos modales? —puso la carta en alto—no te la daré hasta que no lo pidas de forma amable.

Harry y joey corrían alrededor de la mesa…

—ya esta bien…lo haré—se aclaro teatralmente la garganta—querido Harry, ya que eres tan bueno ¿tendrías la amabilidad de darme mi carta?

—te falto decir que soy el mejor hermano mayor del mundo….

—Lo siento..Creí que ya lo sabías….eres el mejor hermano del mundo, me darías mi carta por favor…

—¡felicidades hermana! —le besó la mejilla y le dio el sobre.

COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA

Director: Albus Dumbledore

(Orden de Merlín, Primera Clase,

Gran Hechicero, Jefe de Magos,

JefeSupremo, Confederación

Internacional de Magos).

Querida señorita Potter:

Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en

el Colegio Hogwarts de Magia. Por favor, observe la lista del equipo y

los libros necesarios.

Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza

antes del 1 de agosto.

Muy cordialmente,

Minerva McGonagall Directora adjunta

Todos felicitaron a Joey que les había leído su carta muy emocionada.

Harry le dio a Hermione su carta y el leyó la suya.

Estimado señor Potter:

Le rogamos que no olvide que el próximo curso dará comienzo el

1 de septiembre. El expreso de Hogwarts partirá a las once en punto

de la mañana de la estación de King's Cross, anden nueve y tres

cuartos.

A los alumnos de tercer curso se les permite visitar determinados

fines de semana el pueblo de Hogsmeade. Le rogamos que entregue a

sus padres o tutores el documento de autorización adjunto para que lo

firmen.

También se adjunta la lista de libros del próximo curso.

Atentamente,

Profesora M. McGonagall

Subdirectora

Harry extrajo la autorización para visitar el pueblo de Hogsmeade, y la

examinó, ya sin sonreír. Sería estupendo visitar Hogsmeade los fines de

semana; sabía que era un pueblo enteramente dedicado a la magia y nunca

había puesto en él los pies.

—¡Hay visitas al pueblo este año!...me enviaron la autorización para que la firmen—comentó Harry.

—estupendo, después la vemos….ahora a desayunar.