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El secreto del dragón — capítulo 2

Todos están esperando escuchar mi decisión. Esta noche vendría el Señor Tenebroso en persona a casa y se llevaría a cabo la ceremonia. Todo estaba organizado meticulosamente, como si ya esperaran que mi respuesta sería positiva o como si no tuviera en realidad otra salida. A veces se me eriza la piel pensando en esta última posibilidad por eso intento no hacerlo. Mi tía Bellatrix ha estado esta tarde en casa y me ha agobiado con concejos, en especial de cómo tenía que comportarme ante él. El honor de la familia está en juego, Draco. Me dijo… como si no lo supiera. Parece ser que ella es la única de la familia que está feliz con esto. Yo intento aparentar que también lo estoy sin embargo la nostalgia me invade por momentos. Mi decisión me alejaría de Hermione pero le mostraría que al menos no soy el insignificante insecto que ella cree que soy.

Mi madre acaba de salir de la habitación para que pudiera cambiarme. Realmente lo celebro, necesitaba quedarme solo sin tener que oír sus repentinos sollozos ni sus súplicas en vano. Ya he tomado una decisión y no hay vuelta atrás. Lo siento mucho por ella y por mi padre, al que no he podido ver desde que está en Azkaban. Espero que esté bien y que pronto el Señor Tenebroso pueda liberarlo junto a los otros que cayeron con él.

Hoy no vendrán todos los mortífagos a la ceremonia, como es la tradición, para acompañarme en mi camino en donde al final podré unirme a ellos (o así me lo explicó mi tía). La verdad que son palabras demasiado empalagosas para ajustarse a la verdad. ¿Qué  tendría que hacer? ¿Recorrer un camino de obstáculos? Era absurdo. El Señor Tenebroso quiere que su decisión sea un secreto y casi nadie lo sabe. Sospecho que tiene una importante misión que darme… algo que me llena de curiosidad.

De pronto oí un ruido en la puerta.

_ ¿Sí?

_ ¿Ya estás listo, Draco? Se hace tarde._ Era mi madre y su voz sonaba bastante nerviosa.

_ Ya casi, enseguida bajo_ le dije.

_ Bueno, no demores mucho. En cualquier momento llegara "él"_ dijo mi madre y sentí como sus pasos se alejaban.  

Las manos comenzaron a temblarme un poco al tratar de prenderme los botones de la túnica de gala. Era una túnica negra de terciopelo y con cuello alto encima, pero acorde a la ocasión si bien no tanto al clima. Sentía que me ahogaba dentro de ella pero no tenía otra opción. Al principio pensé en mi traje negro pero al poner en palabras mi idea tía Bellatrix me dijo que era una opción demasiado muggle. El Señor Tenebroso me vería con mejores ojos si aparecía con una túnica de gala. Así que eso decidí hacer y ya me estaba arrepintiendo.

_ ¡Apúrate, Draco! ¿Qué estás haciendo? ¡Ya casi llega el Señor Tenebroso!_ Unos furiosos golpes en la puerta y la voz de mi tía me hicieron dar un respingo.

_ Ya lo sé, ya voy… _ le dije con fastidio. ¿Por qué no me dejaban en paz?

Cuando dejé de oír sus tacones sobre el piso de mármol que se alejaban, casi corrí hasta el ropero. Retiré las túnicas a un costado y observé el fondo. Allí tenía escondida una caja con papeles del colegio, tareas y apuntes viejos, y debajo de todo aquello saqué la única foto que tenía de ella. Hermione se veía hermosa a pesar de su revuelta cabellera, vestía el uniforme del colegio y sonreía. Me había costado mucho conseguir esa foto… recuerdo cuando el año anterior me colé en el despacho de la profesora McGonagall y se la robé de su expediente. Nunca me había sentido tan nervioso como esa vez… hasta ahora. La necesitaba hoy más que nunca. Necesitaba tenerla cerca en este día tan importante. Así que la coloqué en el bolsillo interior de mi túnica y cerré la puerta del ropero. Luego me dispuse a bajar para enfrentar la realidad que me esperaba. 

En el vestíbulo me encontré con mi madre. Estaba sola esperándome al pie de la escalera. Me vio venir y sus ojos se llenaron de lágrimas.

_ Por favor, madre, ahora no_ le dije incómodo. Ella se secó las lágrimas y forzó una sonrisa. Luego intentó arreglarme el cuello de la túnica.  

_ Tienes que hacer todo lo que él te diga y siempre trátalo con el máximo respeto_ me dijo.

_ ¡Lo sé, madre! ¿Ya está aquí?

_ Sí. Está en el salón con tu tía… ella me indicará cuando tengamos que entrar.

Casi en ese instante se abrió la puerta del salón de golpe apareciendo en el umbral mi tía Lestrage. Tenía una sonrisa en su rostro, vestía un ajustado vestido oscuro y capa.

_ ¿No tenías otra cosa que ponerte, Bella?_ le susurró mi madre al pasar a su lado, pensando seguro que yo no la escuchaba. 

A mi madre le escandalizaba la forma en que se dirigía mi tía al Señor Tenebroso y más cómo se vestía para recibirlo. No comprendo por qué ella cree que no me doy cuenta de lo que pasa entre ellos. No soy un completo imbécil. De todos modos no son mis asuntos.

_ Yo me visto como quiero, Cissy_ le respondió pero no sé qué cara puso ya que les daba la espalda en ese momento.

Pronto mi atención se dirigió hacia el hombre que estaba parado frente a la chimenea apagada y me desentendí de la discusión que estallaba a  mis espaldas. El Señor Tenebroso se dio vuelta al oírme y una mueca desagradable apareció en su rostro. Aquella mueca hizo que los vellos de mis brazos se erizaran y me detuve en seco al advertir la presencia de su serpiente.

_ Aquí estás, Draco_ me dijo mientras me indicaba con un gesto que me acercara a él.

_ Lamento haberlo hecho esperar, mi señor_ dije educadamente y sin mirarlo a los ojos. Tal cual me habían aleccionado.

_ No te preocupes_ me dijo mientras me observaba_. ¿Ya has tomado una decisión?_ me preguntó de repente aunque advertí que ya sabía la respuesta.

_ Sí, he decidido unirme a usted. Si así lo desea_ le dije.

_ Entonces eres bienvenido_ me respondió él mientras sonreía.

¿Eso es todo? Pensé. ¿Esa es la gran ceremonia? Me desilusioné un poco… para ser honesto.

_ Siempre hacemos una ceremonia para dar la bienvenida a un integrante más pero… pensé en mantenerlo en secreto. Hay algo muy importante que quiero encomendarte y nadie debe saberlo_ explicó como si hubiera adivinado mis pensamientos.

Aquellas palabras me confirmaron que después de todo no me equivocaba, mi pulso se aceleró y me sentí alagado. No supe qué decir así que sólo asentí con la cabeza.

_ Ahora ven aquí_ me ordenó.

Me acerqué a él y noté de reojo que mi madre se ponía inquieta.

_ Extiende tu mano izquierda_ me dijo.

Al principio no comprendí las razones hasta que él retiró la manga de la túnica y mi brazo quedó desnudo, cuando apoyó su varita lo supe. Iba a colocarme la marca tenebrosa. Casi de inmediato sentí el dolor más grande que alguien pudiera soportar, y no exagero. Apreté los dientes y traté que las lágrimas que amenazaban por salir se quedaran en su escondite. ¡Por Merlín, nunca me imaginé que fuera tan doloroso! Pensé en Hermione para evadir el dolor… y en todo lo que significaba para mí, así como en el sacrificio que hacía por ella.

Pronto la sangre comenzó a brotar y mi tía Bellatrix colocó una toalla debajo para que no manchara la alfombra que cubría el suelo. ¡No podía creerlo! ¿Qué hacía yo metido en todo este lío? Y mi madre… nada. Sólo escuchaba sus sollozos a mi espalda. Casi me odié a mí mismo por haberme permitido caer en aquello.

_ Listo_ susurró el hombre y retiró su varita luego de una eternidad.

Casi con temor miré mi antebrazo, la sangre había desaparecido y la piel se veía rojiza e hinchada. Al principio me sorprendí de no ver nada pero luego comenzó a aparecer la marca. Parecía un vulgar tatuaje. De pronto me quemó.

_ ¡Ahhh!_ solté sin poder evitarlo mientras lo miraba a los ojos desconcertado.

El Señor Tenebroso tenía puesta su varita en la marca de mi tía. La expresión de su rostro era extraña… y advertí un brillo rojo en sus ojos claros.

_ Sí, funciona…_ dijo él. Pero pensé… ¿era necesario?

Y eso no era todo… cuando pensé que las cosas ya no podían empeorar el Señor Tenebroso me comunicó sus planes.

_ Ahora tenemos que hablar de hombre a hombre, Draco. Hay una importante misión que quiero que lleves a cabo el siguiente año escolar en Hogwarts_ comenzó su discurso.  

_ Sí, mi señor, será un honor_ dije de inmediato causando que él se sonriera. Pero parecía una sonrisa burlesca.

_ Bueno, entonces ya está acordado… tienes que matar al viejo_ me dijo y lo miré asustado… desconcertado… ¡¿Qué tenía que hacer qué?! ¿A quién? Observé de reojo como mi tía sonreía y mi madre se llevaba la mano a la boca para esconder una expresión de horror.

_ ¿Qué…qué…?_ sólo atiné a balbucear.

_ Tienes que matar a Dumbledore_ dijo el hombre como si simplemente me estuviera pidiendo que le alcanzara una taza de té.

Me quedé con la boca abierta, creo que el horror que sentía se notó demasiado. ¡No podía creer lo que me estaba pidiendo! No sé cuánto tiempo pasó hasta que pude articular una frase.

_ Pero…  pero… eso es imposible_ balbuceé.

_ Por supuesto que no… nunca se imaginará algo así. Eso lo hará vulnerable. ¿Quieres ganarte tu puesto en mi círculo más cercano muchacho o no?_ me dijo casi enojado, aunque parecía disfrutar de todo aquello.

No supe qué decirle… pero… ¡no podía! ¡No podía matarlo! ¡No soy un asesino! ¡Yo no soy un maldito asesino! Aquellas palabras retumbaban en mi mente.

_ No_ dije sin poder evitarlo. Creí, pobre iluso, que así acabaría aquella discusión.

_ ¡Draco…!_ me retó mi tía pero el Señor Tenebroso la calló con un gesto de la mano.

_ ¿Cómo has dicho, Draco?_ se enfureció el hombre y por primera vez supe que era en serio. No había vuelta atrás.

_ Yo… no puedo_ dije temblando.

_ Lo harás, te guste o no. Y si no lo haces, ¿sabes qué? ¡Mataré a toda tu familia!_ me gritó en el rostro.

Mi madre estalló en llantos y la miré fugazmente… sabía de lo que era capaz… sabía que iba a hacerlo pero algo dentro de mí me decía que no podía permitirlo… No podía permitir que lo hiciera. Que manipulara mis acciones.

_ Lo siento… pero yo… no puedo_ le dije con toda la firmeza que pude ser capaz de expresar.

_ ¿Ah, no?_ dijo él y me dio la espalda.

Se dirigió hacia donde estaba mi madre y la apuntó con la varita. Ella cayó al suelo dando alaridos de dolor que paralizaron mi alma.

_ ¡No! ¡No!_ grité  mientras corría hacia ella. Pero nada podía hacer… mi pobre madre se retorcía en mis brazos. Comencé a llorar… no pude evitarlo. El terror se apoderó de mí.

_ ¡Basta!... ¡Basta… por favor!_ le supliqué con todas mis fuerzas_. ¡Está bien, lo haré! ¡Lo haré! Basta… lo haré… lo haré…

Ya la voz no me salía… nunca me había sentido tan impotente. Ni siquiera cuando ella (Hermione) me dijo que no me quería. El maldito ser retiró su varita y mi madre se desmayó en mis brazos. Pero al menos aún respiraba…

_ Me alegro que cambiaras de opinión, Draco_ me dijo como si nada hubiese ocurrido_. Tienes un año para llevarlo a cabo como gustes… sino… bueno, ya sabes.

El hombre comenzó a reírse mientras se sentaba en uno de los sillones de mis antepasados y mi tía Bellatrix se acercaba a mí para ayudarme con mi madre. Pero no lo permití, la empujé a un lado mientras la alzaba en mis brazos y luego salí del salón. No pesaba mucho… había adelgazado desde que mi padre fue a la cárcel y parecía una niña en mis brazos. Si mi sacrificio iba a ser grande al menos lo haría por ella.

No volví al salón sino que me quedé en la habitación de mis padres en donde había colocado en la cama a mi madre, hasta que ella despertó y me tomó de la mano.  

_ No tienes que hacerlo, hijo_ me dijo sollozando.

_ No puedo permitir que les pase algo, madre… Lo siento pero… no puedo permitirlo_ le dije aunque ella ya se lo esperaba.

Comenzó a llorar sin control e intenté calmarla pero… no había consuelo para ninguno de nosotros ese día. Mi destino había sido marcado y ya no había vuelta atrás. ¡Qué estúpido iluso que fui! ¡Cómo me arrepentía ahora de mi conducta! ¿Cómo pude ser tan idiota?

Cuando ella se durmió apareció mi tía. Aparentemente el Señor Tenebroso ya se había ido.

_ Te felicito, Draco_ me dijo y por primera vez pensé en serio si esa mujer no estaba loca. ¡¿Qué demonios le pasaba?! Me felicitaba ¿por qué? ¿Por convertirme en un asesino…?

Ni le contesté, me levanté furioso y me fui a encerrar en mi habitación. No sé por qué pero comencé a patear todo lo que había en el suelo. Estaba furioso… estaba furioso conmigo mismo. En un momento cayó la foto de Hermione al suelo y me apresuré a recogerla como si las paredes tuvieran ojos. Si alguien descubría mi secreto las consecuencias serían peores que las que tenía que soportar actualmente. El Señor Tenebroso me mataría él mismo. Sin embargo tuve una idea… si me tragaba el orgullo y me atrevía a contarle a ella lo que pasaba… ¿me ayudaría?