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El secreto del dragón — capítulo 4

No podía dormir pensando en qué hacer, cómo comunicarme con ella. Ya no podía llamarla por teléfono y no iba a esperar dos semanas para hablarle. ¡Me iba a volver loco! Intuyo que ella puede ayudarme, es la única esperanza que tengo. La única que me queda. Ya poco me importa lo que piense de mi… mis preocupaciones de tan sólo un mes atrás ahora me parecen absurdas. Ya no me quita el sueño agradarle sino salir de este completo lío en el que me metí. Hay cosas mucho más urgentes e importantes para mí. Aunque, debo admitirlo, siempre pienso en ella… la amo y eso, lo sé muy bien, no va a cambiar. Pero nadie debe saberlo o… quizás corra peligro ella también al igual que mi familia, sino hago lo que debo hacer.

Mi madre llegó tarde, ya había pasado una hora desde el horario normal de la cena y cuando le pregunté dónde estuvo me contestó con evasivas. No sé qué estará planeando pero puedo ver en sus ojos que ella, al igual que yo, tiene sus propios planes y asuntos que resolver. Por lo que pude escuchar ha ido a ver a alguien para pedirle ayuda. No me puedo imaginar quién puede ser pero me causa escalofríos pensar que la misión pueda descubrirse gracias a que uno de nosotros habló de más. Entonces el Señor Tenebroso con seguridad nos mataría a los dos. De todos modos sé que Hermione me ayudará… y no hablará.

Tengo una foto suya en uno de mis libros de quiddich que siempre leo al dormir, me gusta observarla y a veces aparece en mis sueños, eso me da ánimos para seguir adelante. Suena tonto, lo sé, pero no puedo evitarlo. Últimamente me he sentido muy solo. Mis amigos de Slytherin no me han escrito y eso ya es extraño…

_ Draco, ¿estás durmiendo?_ Un golpe en la puerta me distrajo. Era mi madre.

No esperó que le contestara sino que entró de golpe.

_ Aún no…_ susurré mientras cerraba rápidamente el libro con la foto de Hermione en su interior. Luego lo coloqué en la mesita de luz.

Mi madre se acercó a mí y se sentó en la cama, lucía extrañamente más tranquila.

_ ¿Estás bien?_ me dijo mirándome fijo.

_ Sí…

Ella suspiró.

_ Sabes, hijo, no tienes que…

_ Por favor, ahora no madre_ dije con fastidio. Tenía que hacer lo que tenía que hacer y punto. No había otra salida, al menos no ahora. Habíamos tenido como esa miles de conversaciones.

_ Bien…_ susurró desanimada. Luego para mi horror estiró la mano y tomó el libro de la mesita de luz y leyó el título_: "Quiddich a través de los tiempos". Serás muy bueno este año…

Intentó abrirlo y entré en pánico así que de un manotazo un poco brusco se lo quité de las manos. Ella me miró sorprendida.

_ Todavía no lo termino_ le dije.

_ No iba a llevármelo_ dijo ella perpleja.

Y luego de un prolongado e incómodo silencio se levantó. Me miró y estuvo a punto de decir algo… pero al final no habló.

_ Hasta mañana, cariño_ me dijo y me besó en la frente, luego salió de la habitación.

_ Hasta mañana, madre.

Sólo cuando se hubo ido pude respirar tranquilo… ¡Por Merlín estuvo a punto de descubrir la fotografía! Dejé el libro en la mesita y cuando iba a apagar la luz lo golpeé sin querer y cayó al piso. No tenía ganas de alzarlo así que lo dejé allí y poco después me dormí profundamente.

Al día siguiente me levanté un poco tarde, bueno bastante tarde. No había pasado una buena noche y como a las tres de la madrugada me desperté… creí escuchar algo pero seguro fue mi imaginación. Había estado soñando que caminaba por un cementerio hasta donde estaba el Señor Tenebroso esperándome, más aterrador que nunca, y me obligaba a cavar una tumba para mis padres. ¡Fue horrible! ¡Cómo odio a ese maldito hombre!

Bajé a desayunar y en el comedor me encontré con mi madre. Ella tomaba un café y me saludó con un frio "buen día", me sorprendió. Seguramente estaba enojada por mi trato de anoche. No pensé más en eso y me serví un buen pedazo de tarta de manzana, tenía hambre y estaba bastante rica. Fue un silencioso desayuno. Mi madre parecía enojada.

Luego me apresuré a subir a mi habitación para arreglar algunas cosas y, en especial, pulir mi escoba de carrera. Prometiendo claro que pronto me pondría con los deberes… pero el verano no hacía mucho que había comenzado y todavía faltaba mucho tiempo. No tenía ganas de lidiar con lo del colegio todavía. Y en eso estaba cuando noté algo que me pareció extraño. El libro de quiddich que había estado leyendo la noche anterior estaba sobre la mesita de luz. Yo no lo había dejado allí, recordaba perfectamente que se me había caído al suelo. Feli, nuestra elfina, no había limpiado todavía la habitación ya que la cama estaba desecha y la ropa sucia todavía estaba en el piso. Algo no andaba bien…

Por un momento no supe qué pensar y tuve miedo. Tomé el libro en mis manos y lo abrí… no había nada. Desesperado pasé página por página pero la foto de Hermione había desaparecido. ¡No podía ser! Pensé al borde del puro pánico. Me lancé al suelo y comencé a buscarla por si se había caído debajo de la cama.

_ No… no… ¡por Merlín!_ susurré aterrado.

No la encontraba por ningún lado… estuve toda la mañana buscándola. Di vuelta todos los cajones de la habitación pero no aparecía. Casi volví loca a Feli tratando de averiguar si ella había tomado el libro pero la elfina simplemente negaba haberlo hecho. Aún no hacía la limpieza de mi habitación. No comprendía qué había pasado hasta que se me ocurrió una idea… ¿habría sido mi madre? Al quitarle el libro tan bruscamente de las manos, ¿habría sospechado la verdad? Y sí así era, amparada por la oscuridad ¿no habría entrado a mi cuarto para ver qué escondía en el libro?

Después de eso me pasé la mañana bajo el terror puro. ¡Nadie podía enterarse de mi secreto! ¡Nadie! Y no podía preguntarle a mi madre nada. Ella en el desayuno se había comportado extraño pero… ¿habría visto la foto o era por otro motivo? Motivos no le faltaban. ¡Me estoy volviendo loco! Pensé. Sin embargo al pasar el día ella no me dijo nada y pareció comportarse como de costumbre. A veces me pareció que me vigilaba pero… creo que sólo eran cosas mías.

Luego de un par de días aún no encontraba la foto, cada vez estaba más seguro que había sido cosa de mi madre… el día anterior me habló todo el tiempo de la familia Parkinson y de lo agradable y bonita que era Pansy. Tuve que poner mi mejor cara y asentir cuando ella lo esperaba. No era que Pansy me desagradara pero no me gustaba de esa forma. Hermione era única para mí. Sin embargo debía poner mi mejor cara de hipócrita para que ella se quedara tranquila en el caso de que hubiera sido quien sustrajo la foto del libro. No sirvió de nada… al contrario…

_ La semana que viene es el cumpleaños de tu amigo…

_ Sí, Crabbe._ dije distraídamente. Estaba ayudándole a descolgar unas cortinas.

_ La señora Crabbe seguro que le hace una fiesta como todos los años. ¿Piensas ir?

_ Sí, supongo que no puedo faltar._ Estaba desanimado, ya ver a mis amigos no me entusiasmaba como otros años. Y creo que ella lo notó.

_ Te hará bien salir unas horas, hijo_ me dijo.

_ Estoy ansioso de ver a todos_ le dije forzando una sonrisa, no quería que se echara a llorar otra vez.

_ Bueno, entonces no te molestará ir con Pansy_ dijo mi madre.

Pegué un respingo y casi tiro las cortinas al suelo. ¡¿Ir con ella?!

_ ¿Qué?_ balbuceé perplejo.

_ Sí, verás… su madre y yo nos íbamos a reunir ese día y le dije que tu irías a la fiesta de Crabbe con Pansy. Ella estaba muy entusiasmada al igual que su madre. Esta mañana recibí su lechuza_ explicó mi madre.

¡No podía creerlo! ¡Mi madre obligándome a salir con la tonta de Pansy! ¡Que aburrimiento!

_ ¿Qué yo ría a la fiesta con Pansy? Pero madre…

_ En realidad le dije que tú querías ir a la fiesta con Pansy. Pensé que era así. Se llevan muy bien en Hogwarts_ dijo mi madre.

Estaba furioso… ¡Yo no quería ir con Pansy! ¡Qué horror!

_ Pero madre… no debiste decirle eso…

_ Ya está decidido de todos modos_ me interrumpió ella, su voz era cortante. Había decidido que iría con Pansy y así debía ser. ¡Como detesto mi vida!

No le respondí nada pero creo que mi actitud habló por mí. Estaba muy enojado… no iría con ella a la fiesta ni loco. Ya se me ocurriría alguna cosa para zafar del compromiso. ¡Como odiaba que mi madre hiciera esas cosas!

Pasaron los días de manera muy monótona. Tía Bellatrix no dejaba de venir a casa y siempre que se iba dejaba a mi madre de pésimo humor. No sé de qué hablarían ya que en todas las ocasiones le pusieron un encantamiento silenciador a la puerta. De todos modos nada cambiaba para mí. No me decidía a enviarle una carta a Hermione por temor a que cayera en otras manos. Confiaba en mi búho y nunca me había fallado, pero ¿y si Potter o Weasley la veían, o algún otro de los cabeza de zanahoria? Casi me resigné a esperar esas dos semanas que me había informado su madre. Sin embargo el asunto de la foto me estaba volviendo loco. Casi temía quedarme a solas con mi madre por miedo a sus preguntas. No quería que estallara otra catástrofe… aunque me siento tan mal que la verdad no creo que las cosas puedan empeorar.

Unos días antes de la supuesta "fiesta" llegó la carta de Crabbe con una invitación confirmando así de su existencia. Me invitaba también a quedarme unos días en su casa que está cerca de la playa. No sabía qué decirle, no tenía muchas ganas de ir a ningún lado pero quedarme encerrado en la casa de la ciudad tampoco me atraía mucho. También llegó una carta de Goyle para que nos juntáramos antes de la fiesta así le comprábamos un regalo en el Callejón Diagon. La tercera lechuza que entró por la ventana de la habitación era desconocida y por un minuto tuve la absurda esperanza de que fuera enviada por Hermione sin embargo al abrir la carta vi que era la letra de Pansy. En ese momento recordé la cita arreglada por mi madre. ¡Qué desilusión!

En la carta Pansy me decía que pasaría por mi casa con su madre y que nos iríamos mediante polvos flu, entre otras cosas. Parecía como si ya hubiera planeado todo, hasta de qué íbamos a hablar. Tener que aguantarla toda una noche no me agradaba nada pero no se me había ocurrido ninguna excusa para evitarla. Ahora tendría que esperar y rogar que sea lo más leve posible.