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Sober. — capítulo 11
La lluvia se había detenido, nosotros estábamos mojados por completo, le insistí en que fuera a mi casa para cambiarse, a regañadientes acepto, a pesar que me comentara que no podía contraer enfermedades, eso era bueno y malo, a la vez. Le prepare el baño para que se diera una ducha caliente, le busque ropa de mi papá que aún conservaba como recuerdo. Mikael con su mirada amargada y reprendido, otra vez, por rechazar la ropa de otro. Se metió al baño, me quede viendo la puerta perdidamente, pensando que verdaderamente quería protegerlo, siempre le he hecho con las personas que quiero y amo. Mikael era un demonio, casi. Porque algo raro tenía su cuerpo y esas heridas significaban que alguien le estaba torturando. Salí de mis pensamientos y observaciones, regresando a mi dormitorio, me saque la ropa mojada quedando con la ropa interior deportiva, era cómoda para usar cotidianamente. Busque una toalla para secarme, algo en mi brazo me dolía al pasar la tela sobre mi hombro, me acerque al espejo viendo la marca de un moretón en forma de una estrella de cinco puntas, en el otro también tenía otra. Era extraño, escuche pasos que se acercaban, Mikael habia terminado de bañarse, o eso disimulaba que había hecho. Aun estaba semi desnuda, entro al dormitorio, vestido con unos pantalones negros de vestir, una camisa a cuadros roja y unos zapatos. Demasiado formal, pero se veía muy bien en él.
-Debo irme, arregle con mi hermano para vernos para desayunar.-me menciono ignorando mi figura esbelta y mis pechos pequeños, mi cintura de avispa y mis caderas anchas. No me examino como hacen los demás chicos, ni me halago por mi cuerpo.
La penumbra de la habitación nos hacia ajenos, su voz sonaba melodiosa. Quise preguntarle por las heridas, no lo hice, era demasiado, todo tenía su tiempo. Mikael desapareció en una nube gris donde salieron llamas que luego se desvanecieron. Empezó a llover nuevamente, tenía que seguir hacia adelante, porque de eso se trata la vida de continuar a pesar de los miedos y el tiempo del pasado. Por un momento pensé en Cassandra, si hubiera estado bien encontrarme con ella para recordarla, saque ese pensamiento, porque eso me haría sufrir otra vez. Tome mi pijama para irme a bañar, y luego, dormir, pensando en Mikael.
Hola! Lamento que este capitulo sea tan corto. Y, ya que estoy, me tomo el gusto de agradecerles infinitamente sus comentarios y sus visitas.