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Sober. — capítulo 12
Pasaron dos días, habia conseguido un puesto como camarera en un restaurante italiano a tres calles de Central Park. Era mi primer día y estaba nerviosa, los pedidos salía rápido y tenía que mantener el equilibrio con la charola y el menú del cliente. Rompí dos platos y cinco vasos, Sally era mi encargada tenía una gran paciencia conmigo, y con mi otra compañera, Rose. Ambas éramos nuevas. La paga era buena, los clientes eran buenos y algún que otro que andaba apurado. Salí a las once de la noche, tras cerrar la última mesa, la lluvia seguiría hasta el viernes con suerte, abrí mi paraguas y me encamine a la avenida para tomar el autobús. Revise los mensajes del móvil, tenía dos llamadas perdidas de Solange, supuse que quería que asistiera a una fiesta. Pero, ya no tenía tiempo para salir, estaba estresada con los exámenes y el nuevo trabajo. Tenía mis inquietudes y mis problemas familiares, que no me dejaban la mente tranquila. Siempre he tenido situaciones problemáticas con mi familia, entre peleas y abandonos, habia crecido para vivir esas dificultades. Sin embargo, aprendí a mantener el carácter reservado y astuto, sobre todo a no perder la tolerancia, pero, no siempre uno podría sostener la serenidad y tener un día de mala suerte. Llegue a la parada, donde habia un chico con una campera de tela y una gorra roja. Lo mire curiosa, montándome una historia como solíamos hacer con Kitty cuando alguien nos parecía interesante. Estuve unos minutos navegando en mi divertida mente, me golpearon en el brazo, me voltee para ver a Ethan con los chicos de la banda.
-¿Vienes, Lai? Vamos a un pub a dos calles.-me invito mi mejor amigo.
- Lo siento, recién salí del restaurante.-le conteste.
-Entiendo.-me correspondió sonriéndome, él estaba usando un rompe viento, también sonreí.
Sin nada más que llegar al departamento, entre a mi dormitorio, me desvestí y me metí en la cama, rápidamente me quede dormida.
Eran las tres de la mañana, me habia levantado para ir al baño. Cuando volví a la habitación, sentí una oleada de frio, no habia ninguna ventana abierta, ningún ruido de la calle, ni siquiera la monstruosa batería de Malcolm ( si tocaba de madrugada). Toque el interruptor de la luz, no encendía. Mi celular estaba del otro lado. Tuve miedo, camine al centro, mis piernas se flagearon cayéndome al suelo, trate de incorporarme, algo me jalaba hacia abajo. El temor aumento, mis latidos eran veloces, me temblaban las manos. Una figura oscura se acerco a mí, tocándome con unas garras afiladas, rasguñándome con fuerza el brazo, grite de dolor y comencé a llorar.
La calma desaparece cuando crece el miedo dentro de la oscuridad, no piensas con lógica para salvarte. haces las cosas por instinto.
Era un ser con un aura de maldad, sabía que no era humano, él era sobrenatural. Siguió hiriéndome, luche con él con lo que podía, obligue a mi cuerpo a levantarse y huir del departamento. Me ardía las heridas, sangraba demasiado. El pánico me venció en el peor momento, desvaneciéndome.