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Sober. — capítulo 13
-¿Qué te paso?-me pregunto Kitty cuando baje par air juntas al colegio.
-Me pelee con un ladrón, y no salí bien.-le mentí con una risa nerviosa.
Ella me miro sorprendida, nunca fui una chica violenta, a pesar de todo lo que pase, aprendí que a los golpes no se aprende. Lo tome de la mano poniéndonos a caminar hacia la parada del autobús. Aun me dolían las heridas de anoche. No entendía que habia pasado. Tenía que contarle a Mikael. Continuamos caminando, Kitty se puso a hablar de la banda de Ethan que anoche habia tenido su primera presentación para abrir el show a otra banda regional de Chicago.
En el viaje, Kitty se durmió, aproveche para levantarme la manga de la camiseta, observando la herida morada y azul, me dolía mucho al estar usando ropa larga.
Las heridas y cicatrices son marcas de defensa y de valor personal. En esa aterradora visita obligo a cambiar mi protección, porque desde hoy nada iba ser igual. Nada.
Desperté a Kitty nos quedaban dos calles, rezongo un poco porque durmió solamente cuatro horas. Fume un cigarrillo de marihuana, Kitty se puso a escribir con su novio, iba tan concentrada que se choco con un joven que también se dirigía al colegio, era nuestro compañero de estudio de Filosofía.
-Lo siento, Chester.-se disculpo Kitty ruborizada. Él le guiño simpáticamente.
Seguimos caminando juntos, nos pusimos a bromear sobre las porristas y la mascota del equipo de basquetball, que era una ardilla con una corbata multicolor. En el deporte era muy buena, estuve entrenando boxeo desde que tenía catorce, luego continúe con natación y ahora en el colegio jugaba voleibol.
Entramos, Chester se reunió con sus amigos y compañeros de ajedrez. Con Kitty fuimos a buscar a nuestros amigos, que estaban sentados sobre el suelo en la entrada de la cafetería. Ethan y Edward se pararon para saludarnos, mi mejor amigo me alzo del piso girando, me reí y le golpeó la cabeza. Me soltó, rozo su mano con mi hombro, me queje con una mueca.
-¡Estás espantosa!-me observo Ethan, sonreí de lado.
-¡Que buen ojo, amigo!-le dije bufando.- No comí nada, acompáñame a buscar un café y un bocadillo.
-Pero, los chicos...-dijo mirando a Kitty y a Edward que estaban abrazados.
-Saben cuidarse muy bien.-le mencione enrede mi brazo con el suyo.
Nos dirigimos a una de las maquinas expendedoras del pasillo tres, había chicos alrededor de un anuncio bastante grande, se trataba de la fiesta de fin de año. Lo había olvidado por completo. Era mi último año, y no estaba disfrutándolo. Eso me dio pena, Ethan se detuvo para charlar con una chica rubia y con gruesos labios delineados de rojo. Rodee los ojos, seguí mi camino hasta las maquinas, pague mi desayuno, y busque un lugar donde tomarlo. Encontré un banco en el patio central, bebí el café con leche, y me comí rápidamente el alfajor de chocolate. Aun tenía más hambre, en las mañanas como mucho más que en la tarde. Supongo porque no duermo lo suficientemente bien.
-¿Te molesta si te hago compañia?-escuche la voz de Mike a mi derecha.
-Claro.-le dije sonriendo.-¿Quieres un poco?
-Estoy bien.-me dijo pasando mi invitación, me encogí de hombros.- Hoy es el cumpleaños de Dougde, ¿Recuerdas?
-En verdad, no. Lo siento, estoy ocupada últimamente.-me justifique.
Mike me miro con aquellos ojos como zafiros, fue acercándose a mí, con la intención de besarme. Y, lo hizo, me beso con suavidad y placer, no me gusto. La primera vez que bese fue con un chico que ambos teníamos doce años, luego en fiestas y mi primer novio, Thomas, que se mudo a California en segundo año de preparatoria.
-Estás mal. Pensé, que podía ayudarte a salir de todo esto.-me inquirió Mike decepcionado.
-Oye, la única persona que puede ayudarme, soy yo.-le replique ceñuda.
-Lo lamento eso.- se disculpo poniéndose de pie, retrocedió un poco.- Podríamos conocernos, al menos, pero, estás atrapada. En serio, que creí que podías confiar en mí.
-Olvídalo, Mike.- le saque importancia a lo sucedido.
Pego media vuelta, saliendo del patio. Pensé como seria los besos de Mikael, me ruborice. Tire los residuos de mi desayuno en el cesto de basura, entre al interior de la escuela. Ethan estaba tomando una soda, mientras la guapa chica masticaba un chicle exageradamente. Bufe ante esa imagen, a la vez, deseaba que Ethan no saliera con ella, no era su tipo. Conozco muy bien a mi amigo. Me encamine a mi casillero para recoger los libros de las siguientes asignaturas; Filosofía, Historia, Lengua, y Biología.
Al acabar la jornada escolar, busque a Mikael, ya que no lo vi en el colegio. Imagine que estaría en el trabajo, pero me equivoque, pregunte por él y me dijeron que habia sido despedido hace unas horas. Eso me molesto. Salí enfadada de Starbucks, no sabía por dónde buscar, él no tenía mi número ni yo el suyo, tampoco tenia redes sociales. Me puse nerviosa, preocupada y desesperada. tenía miedo de volver a que ocurriera de nuevo. Me senté en el primer escalón de la entrada de mi edificio, no soporte llorar, y sentí que las marcas se profundizaban, que se hundían en mi piel con fuerza. grite con clamor, haciendo que todos los peatones se volvieran a mí, me abrace a mí misma, llorando y vociferando, las huellas de mis hombros se abrían buscando más espacio en mi extremidades. Un policía se acerco a mí, me hablo, pero no podía escucharlo sobre mis gritos de sufrimiento. me sentí sin fuerzas, me desmaye en los brazos del guardia.