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Sober. — capítulo 29

Ethan estaba con la banda en la sala de ensayo, los chicos estaban comiendo comida china y pizza, porrones de cerveza y latas de soda. Me encontraba sentada junto a Michael, un chico delgado y muy alto, que no hablaba mucho, mientras que los otros discutían los cambios de los acordes, y el día de la fiesta para presentarse en la escuela. El suelo negro de granito estaba frio, las voces fueron calmándose, y la puerta se abrió, allí estaba Mikael. Me sonroje porque se parecía más a un chico de veintidós años, debido a su maldición perdió años de educación. Me vio y me sonrió, le devolví el gesto.

-Hermano, llegaste a tiempo.-le dijo Ethan tendiéndole una botella de cerveza.

-¿Qué paso?-pregunto él, uniéndose al círculo. Estaba enfrente de mí.

-La directora nos prohibió dos canciones, y no sabemos que agregar. Además, Giorgio esta como idiota con Meredith y no le sale ni un maldito riff.-le explico decepcionado. Mikael mantuvo la calma del líder de la banda.- Falta dos semanas.

-Lo lograran, E.- le aseguro dándole una palma amistosa en la espalda.- Pásame la lista.

Tras unos minutos de arreglar las nuevas canciones, y animar al guitarrista a hacer el riff y seguir los acordes, en las cuales el resto estaban inquietos. Mikael y Ethan me acompañaron a mi casa, me hubiera gustado hablar a solas con él. Pero, ¿qué podía arreglar? Era mejor así, que no tenerlo conmigo.

Nos conformamos con poco, ansiamos más.

Subí al departamento, Fank estaba usando la consola, alrededor de él habia snack y botella de cervezas, se volteo a verme.

-La reina llego.-me dijo guiñándome.

-Estas hecho un asco.-le mencione disgustada del desorden.- Limpia todo esto.

-Vamos, relájate. ¿Ver a Mikael te hizo mal?-me inquirió levantándose del sillón y caminando hacia mí, tropezándome.

-¿Estás ebrio?-le dije cansada.- Lo que me faltaba para completar el estúpido día.

-No seas mala. Mikael es un buen chico.-continuo acercándose demasiado a mi rostro, le di un empujón.

-Limpia.-le ordene con los dientes apretados.- Y, báñate, ¿Quieres?

Fank no se movió, se aproximo más rápidamente, plantándome un beso en los labios, me dio asco. Pero, me gusto. Se alejo unos pasos, y me sonrió. Me quede quieta viéndolo en ese estado de ebriedad, lo bien que le quedaba la sudadera de mi padre y sus ojos ámbar que estaban opacos.

-¿Quieres otro?-me dijo divertido.- Tengo mucho...

Le di un cachetazo, lo aparte del medio. Me tomo de la cintura alzándome, intente golpearlo inútilmente, me tiro sobre el sillón y salto sobre mí, quedándonos a unos centímetros de distancia. Fank corto mi aliento con un beso dulce y con sabor a alcohol, lo repitió y me deje llevar por ellos. Paso sus manos debajo de mi remera, acariciando mi vientre mientras nos besábamos, disfrutaba el momento sin pensar lo que realmente estaba pasando entre nosotros.

Es el instante, que deje de cuestionarme tantas cosas de mi vida y de mis acciones.

Fank subió hasta rozar sus dedos con mi sostén, di un suspiro entre besos, y él noto que estaba reaccionando su miembro, también lo sentí, ante el clímax sexual que estábamos creando.

-¿Quieres que me detenga?-me pregunto, lo miré.

-No, sigue.-le dije deseándolo, más que Mikael.

Necesitaba eso. Jodidamente lo quería tener sobre mí.

Besó mi cuello, mordiéndome, acariciando mis senos y recargando su pelvis contra mi vagina, mis manos apretaban sus brazos.