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Sober. — capítulo 31
-¡¿Qué diablos, Laia?!- me espeto Kitty exaltada, afloje el semblante.- Estás traicionando tus principios. ¿Cómo no fuiste más sensata? ¡Cielos!
- Me arrepiento. Maldita la hora que no exista una máquina del tiempo para resolverlo.-me lamente cubriendo mi rostro con mis manos.- ¿Qué voy a hacer con Mikael? Lo amo.
-Primero, déjale las cosas claras a Fank.-inicio mi amiga con su gorro de felpa rosa que le quedaba ridículo.- Y, Mikael, pues, ahí estamos trabadas. Sabemos que no habla mucho. Podemos intentar que te escuche, dile lo que piensas, lo que sientas y lo que te gusta de él, dejaras los asuntos en sus lugares.
-Ajá..-le dije insegura.- siento que todo esto no saldrá bien.
Kitty me abrazo pegando mi cabeza contra su pecho, estábamos en la biblioteca, sentadas al fondo, donde era nuestro lugar preferido para platicar de temas complejos y problemas.
-Todo irá bien, Lai.-me tranquilizo, separándose. Me tomo del rostro observándome con optimismo.- Confía en mí. Mikael se fija en ti.
-No quiero ser cruel. Pero, tus visiones no siempre son buenas.-le señale arqueando una ceja.
-Oh, bien.-suspiro, nos reincorporamos.- Piénsalo. Has un plan para este amorío.
-¿Amorío?-dije confundida.- No tengo ningún amor correspondido.
-Todos lo tenemos en algún momento.-me objeto con una sonrisa, tomo mi hombro.- El tiempo es relativo, asique ten fe.
El último timbre sonó dando fin a las últimas clases del año, solamente quedaba el baile de fin de curso. Busque a Mikael en su clase de Biología, lo espere afuera, ya que estaba hablando con el profesor. Al rato, salió con su mochila en un solo hombro, al verme me sonrió gratamente.
-¿Qué harás luego?-le pregunte directamente esperanzada.
-No nada importante.-me contesto serenamente.- ¿Por qué?
-Entonces, ¿Podemos juntarnos en un café a hablar?-le solté con una voz tímida.
-¿Qué ocurrió?-me pregunto preocupado.
-Es algo personal, entre nosotros.-le tranquilice.
-Ah, bueno.-me correspondió.- Esta bien. Espérame afuera que voy por mis cosas.
-Sí, claro.-le confirme.
El restaurante de estilo de los años ochenta, me dio seguridad para empezar la conversación con Mikael, pedimos nuestro menú a una camarera de uniforme amarillo pastel, que nos sirvió como bienvenida café. Acomode mi cabello a un lado, dejé el móvil sobre la mesa por si me llagaba un mensaje de mi compañera de trabajo.
-Micky, no quiero que te sientas incomodo, por lo que, si tienes que detenerme, hazlo, ¿sí?-empecé diciéndole con nerviosismo.
-De acuerdo.-me acepto.- Es raro verte de esa forma. Nerviosa.
-Sí, es curioso, ¿no?.-le correspondí con una sonrisa tímida.- Siendo una Hulder no tendría que temer.
Mikael sonrió, haciendo que mis vellos de mis brazos se erizaran, deje que cayeran a los lados, sosteniéndome del sillón rojo.
-Esto...-balbucee con miedo.- Quiero que sepas que te quiero mucho...Bueno, en verdad, siempre tuve un gran interés por ti, desde que te vi por primera vez...
-Sí, en el barrio chino, la estúpida fiesta de Tom.-concreto mi observación.
-En ese lugar. Empecé a sentir atracción por ti durante bastante tiempo. Sabía que te habías abierto a mí, al contarme tu situación y eso me dio la seguridad que éramos íntimos.-hice una pausa, baje la mirada un momento al celular, volví a mirarlo.- Supe que estábamos destinados a estar juntos, no por coincidencia nos chocamos en el callejón ni el bar.
-¿Crees en el destino?-me dijo incrédulo.- Laia ¿Cómo puedes comerte ese verso?
-Como sea.-le dije bufando.- Las cosas pasan por un motivo, tenemos caminos diferentes por cual caminar y hacer nuestra historia. El nuestro es ir juntos, afrontar las pesadillas y cumplir los sueños. Supe que teníamos que estar unidos de alguna manera, quería que fueras mi amigo.
-Así fue.-confirmo, asentí.
-En el transcurrir de las semanas, mis sentimientos dieron un giro y mis planes igual. Descubrí que tengo poderes, que fui elegida para liberarte. Esa era mi misión, y lo hice te libre del mal.- proseguí, me detuve para beber un poco de mi café.- Cuando entre al portal, me sentí vacía quería estar a tu lado, pero sabía que tenía que salvarte primero, eso era lo más importante. Pase horas luchando por ti, y lo seguiré haciendo. Mikael eres un chico reservado, inteligente, responsable, honesto, y algo terco. Pero, sé muy bien que eres el chico con el cual quiero estar.
-Laia eres mi mejor amiga, como mi hermana, también te quiero y eres importante para mí. Lo siento mucho, de veras.-me dijo al terminar de soltar todo lo que deseaba que supiera.
-Ahora, tengo al más para decirte, es sobre mi mamá.-le dije cambiando de tema, no quería lamentarme por no corresponderle.-Ella esta maldita.