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Sober. — capítulo 32

Mis emociones se volvían una bomba que me atormentaba. Nunca me sentí tan avergonzada y confundida.

Cuando regrese a mi casa, Fank me había dejado una nota que estaría repartiendo las solicitudes donde necesitaran personas, ya sea, en las agencias laborales o tiendas con anuncios. Tenía el momento para pensar en mi argumento para aclarar mis sentimientos, no podía estar tranquila sin dejar los asuntos en sus lugares Fui a la cocina por un tentempié, abrí el paquete de patatas fritas, pensando en la charla con Mikael. Un amor no correspondido que me daba un vuelco en el pecho, nunca comprendí esto de enamorarse de personas. Estaba pasándome, lo normal, y mi mente giraba en torno a un sentimiento indescifrable, que no podía identificar, algo parecido a la desilusión y al rencor. Llene mi boca de muchas patatas, quería ahogarme en un llanto de frustración y dolor. Escuche el ruido de las llaves, no podía estar más nerviosa que en ese momento, en cuanto Fank cerró la puerta. Tire la bolsa sobre la mesada, me encamine a su encuentro.

-Tenemos que hablar.-le dije con seriedad.

-Sí, estoy bien. Pase por muchos negocios, e hice las compras.-me menciono frunciendo el semblante.

-Lo digo muy en serio, Fank.-le dije cruzándome de brazos.

-Vale.- me correspondió, continuo hacia la cocina para dejar las bolsas del mercado.

Regreso al salón, tomamos asiento en las butacas cercanas a la entrada. Peine mi cabello enredado con las manos, mientras Fank aguardaba pacientemente.

-Lo que paso entre nosotros, no tuve que suceder.-inicie con una voz rígida y ronca.

-Las cosas suceden porque están escritas. No puedes borrarlas. Son tintas atadas a una historia.-me inquirió seguro de nuestra conexión carnal.

-Olvida las teorías del universo.-le espete fastidiada.- No te conozco lo suficiente para estar acostándome contigo. No estamos haciendo las cosas bien. Se supone que te centrarías en buscar otro lugar donde vivir. Nunca hablamos de intimar. Fue un maldito error.

-Nadie planea tener sexo, es espontaneo, Laia.-me corrigió.-Eres hermosa, valiente y bastante madura. Cualquier hombre te desearía, pero no puedes evitarlo. Es natural como comer y dormir.

-Haz que nunca sucedió. No estoy enamorada de ti.-le dije con una mueca de pena y de dolor.- Somos conocidos ni siquiera amigos. No llevas ni una semana a mi lado. Y, hemos hecho algo...que traiciona mi amor por Mikael.

Fank se quedo callado desviando la mirada hacia un cuadro abstracto, el atardecer iba iluminando en tonalidades anaranjadas el interior de la sala de estar chocando contra las paredes.

-Bien.-murmuro afligido.- Entiendo. Pero, aun te llevare al baile y estaría satisfecho que aceptes mis disculpas. El alcohol es un peligro en mí.

Note el sentido de humor que aplicaba para aflojar la soga tensa del ambiente, agache la cabeza observándome mis manos.

Todo lo que veo se destruye. Todo lo que espero se escapa.