Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Sober. · de

Sober. — capítulo 37

Me desperté de un salto tras una pesadilla, donde miles de demonios me perseguían para aniquilarme, y la risa de Azrek resonaba en aquel campo árido, con rocas puntiagudas y un cielo oscuro, la niebla no me dejaba ver por dónde iba, una de las bestias similar a un lobo, me alcanzo arrojándome al suelo, y con sus zarpas me desgarro el cuello. Toque mi garganta aturdida, estaba sudando y me escocía las marcas, no aguante el dolor, me levante dirigiéndome fugazmente al baño. Busque unas píldoras para relajar la tensión de los músculos. Me observe en el espejo, tenia rasguños en las mejillas, me lave la sangre y el sudor de mi cara. Baje la mirada a mis manos, mis uñas estaban manchadas de sangre. Comprendí que parte del sueño podría volverse real.

A la mañana, me desperté oliendo un aroma dulce y rico que venía de la cocina, sabía que Fank era horrible en la gastronomía, lo habia intentado dos veces sin evitar que la comida se quemara por completo. Sentí frio, me coloque un saco de lana beige, me encamine al lugar, donde el olor a tortitas y café llenaba el ambiente. Escuche la voz de Fank y la risa suave de una chica. Me detuve en el arco que separaba la sala con la cocina. Estaba Iara preparando el desayuno, una persona más estaba con ellos, era un muchacho de veinticinco años, cabello corto y lacio de color negro azabache, su piel era un poco bronceada y tenía unas pobladas cejas negras parecía ser descendiente de árabes o de egipcios. Este se fijo en mí, sonriéndome como saludo, los demás seguían con su charla de trivialidades juveniles y libros de ficción.

-Laia Stuart, la nueva integrante del club.-menciono con un tono burlón y serio.

Tome asiento delante de él, me acomode en la silla manteniendo la mirada en el reloj, era las ocho y media.

-Soy Jonathan Cooper, líder supremo de los Hulder.-se presento, gire mi cabeza a él.- Hablaste conmigo ayer. Ahora, tengo el gusto de verte personalmente.

-Te crees listo, ¿no?-le espete de mal humor.

-Los Hulder somos inmortales, luego de ser elegidos por el ángel y la afirmación de Dios. Lleva tiempo aprender, pero no es imposible.-me contesto sereno, me fije en sus clavículas de su remera en corte V, estas tenían un color rojo fuego en forma de dos líneas paralelas.- Creo que Iara te menciono sobre las diferentes marcas. Muchos pueden coincidir, muy pocos son idénticas y otros son invisibles.- continuo hablando ignorando mi desconcierto.- Si dos Hulder consiguen encajar sus marcas son hermanos de linaje. Si otras marcas son iguales, ellos pueden luchar y ser invencibles juntos. Si las marcas son invisibles, es un hibrido, es decir, un Hulder y un semi demonio, por lo que pueden ser peligrosos.

Me quede callada ante todo eso, era una información muy útil. Jonathan saco un mapa de pergamino raído y deteriorado, doblado en cuatro. En cuanto, lo dejo sobre la mesa, este se abrió mágicamente en toda la longitud del mueble. Se dibujaron los continentes, las islas, los océanos.

-Es el mapa del Ángel de la Guarda, solamente existe uno en todo el mundo. Este es el original, solamente el líder supremo puedo conservarlo hasta el siguiente nuevo líder.-me siguió relatando parte de la historia.

-¿Qué es el mapa?-le dije confundida.

Jonathan se inclino hacia adelante sobre el pergamino, deslizo su dedo índice en Estados Unidos, abriendo los estados del país, volvió a repetir la acción, quedando a la vista el estado de New York.

-Los ángeles crearon el mapa para buscar a los Hulder, encontrar los portales. Los puntos rojos son los portales activos.-me contesto observe que había diez.- Nosotros nos encargamos de los portales y las criaturas que rompen la paz en la Tierra. Usamos magia blanca para sellarlos, pero están las posibilidades que se extinga el poder en ellos. -siguió explicándome.- Los puntos plateados somos nosotros.- prosiguió, eran casi quince.

Iara carcajeo ante un comentario de Fank, el líder no se inmuto por ellos. Volví mi mirada gris a él, me encontré en las indicaciones del mapa.

-¿Por qué eres el líder supremo?-le pregunte tras unos segundos.

-Poseo cinco poderes secundarios. Mi segundo tiene cuatro y mi tercero tiene tres. El poder superior son cinco.-me contesto serenamente.- Los Hulder novatos tienen uno o dos, eso depende de la herencia y el coeficiente intelectual que tengan. Normalmente, poseen uno.

-Iara me dijo que el poder florece al primer año de ser elegido.-le comente.

-Exacto. Todo cuenta que tan estable sean con la iniciación, no todos pueden lograrlo.-me afirmo, guardo el mapa en su bolsillo de su chaleco, me sonrió.

-Mi madre está sufriendo una maldición. Necesito salvarla. Yo he perdido a mi padre. Y, el resto de mi familia me ignora.-le dije recordando la situación que tenía pendiente.

-Cassandra Lyra Schmider.-pronuncio el nombre de ella, fruncí el ceño extrañada.

-¿La conoces?-le pregunte arqueando una ceja, Jonathan se arrellano en la silla cruzándose de brazos.

-Se convirtió en una Hulder, luego nos traiciono.-me contesto disgustado.- Fuimos a la secundaria juntos.

-¿Cuántos años tienes?-me atreví a preguntar.

-Muchos. Tenemos una ventaja de permanecer en la edad que nos iniciamos.-me contesto.

Mire a Iara notando su figura pequeña y un poco desarrollada. Parecía tener diecinueve según mi creencia, pero también ella mintió sobre su edad. Jonathan carraspeo llamando mi atención, sus ojos marrones se volvieron pardos bajo la iluminación de la cocina.

-¿Qué haremos? ¿Podemos salvarla? Dime que si.-le inquirí preocupada y asustada.

-Ella es una hibrida, Laia. Una vez, que te enfrentas a ellos se desata una guerra entre los Hulder y los híbridos. No es recomendable intervenir en su naturaleza, ¿entiendes?-me contesto tranquilo y compasivo.- No hay forma de recuperar su vida.

-Espera..-dije pensativa.- ¿Entonces, soy una hibrida?

-No, pequeña Lali.-me tranquilizo sonriéndome encantadoramente.- Encontraremos a otro Hulder en algún momento, uno que tenga las mismas marcas que las tuyas y serán hermanos.

-Cassandra...-le dije extrañada de la verdad que estaba saliendo a la superficie.

Iara había traído el desayuno con ayuda del chico, seguidamente se unieron a la mesa con nosotros. Nuestra charla se interrumpió. Jonathan comía con gusto, felicitando a la chica por sus habilidades en la cocina. Comí la mitad de una tortita de vainilla y relleno de mantequilla de maní, bebí dos tragos de café.

Cassandra es una hibrida, al mismo tiempo que una Hulder. ¿Traicionarlos? ¿De qué forma? ¿En qué estaba metiéndome?

Estamos llegando al final. Sigan conectados, mis queridos querubines!