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Sober. — capítulo 40

Jonathan se acomodaba en la silla giratoria de u estudio como contador público, estaba esperando que le dijera de idea para salvar a Cassandra. Tenía una solución, que deseaba que no fuera errónea. El cabello despeinado del líder, su tolerancia y su seriedad que poseía, me provocaba inseguridad y miedo. Él era quien debía aceptar mi plan.

-La sangre de los Hulder es pura. Es la que nos mantiene vivos y aumentar nuestros años de vida.-inicie diciendo intentando controlar mis nervios. - El agua bendita cura a los pecadores y a los que no cree, a los que sufren.

-Sí, exacto.- me correspondió sin moverme.

-Nuestra energía brinda paz a todos, y nos hace fuertes. Muy fuertes. Poseemos poderes que los ángeles eligieron para cada uno para que conserváramos para nuestras misiones, sabiendo que nuestro destino es peligroso. Somos guerreros .-continúe narrando los conocimientos que había aprendido.- La magia blanca es alquimia. Cassandra se puede purificar si creamos una fórmula para que beba. Nunca lo he hecho, y no estoy seguro que pueda funcionar en ella.

-Eso es lo más loco que he escuchado en mi vida.- dijo con una risa de burla.- ¿Acaso eres una bruja, Lali?

-No, obvio que es algo complicado.-le afirme entre lace los dedos.- Los egipcios, las tribus y los hindúes emplean esa ciencia para curar.

-Somos protecores celestiales.- me  aclaro con una voz irritada, no le gusto nada de mi idea.- Estás muy equivocada en eso.

-Tienes una aura amarilla.- murmure.- Lo has hecho antes, ¿verdad?

Jonathan se quedo callado, se arrimo en la silla apoyando sus brazos a los lados, lo observe un momento, su mirada apenada, recordando algun momento que creo una poción curativa.

-Lo siento, Jonathan.-me disculpe, trate de no llorar.- Quiero recuperar a mi mamá. Por favor, ayúdame.

El líder supremo se acomodo acercándose, quedando a un metro y medio de distancia viéndome con sus ojos marrones. Percibí miedo e intentaba ocultarla.

-¿Estás segura de hacerlo?-me pregunto mirándome fijamente, me puse más cerca del  escritorio.- Laia.

-Lo haré.-acepte.

-No sabes lo que haces.- me dijo afligido, me tomo de las manos.- Nadie se mete con los híbridos, ni mucho menos quieren romper su enlace demoniaco, y otra cosa que debes saber, que tienes a otro Hulder que se conecta contigo, está en Marruecos.

Sentí el calor en mis mejillas, imagine al ese Hulder lamentándose conmigo, enamorándose sin corresponder y a ciegas, de sufrir golpes, de toda la empatía, al igual que yo, en ocasiones sentía ira, decepción y culpa. Ahora sabía que eso no me correspondía a mis momentos.

-¿Cómo se llama?-le pregunte para luego buscarlo por Facebook, o si tenía internet.

-Abdil Hadi Hazt.-me respondio.

Estaba olvidandome del asunto, Jonathan me solto arrellanandose en la silla, tambien me acomode en la mia.

-¿Cómo lo haremos?-le inquirí con seriedad.

-Te llamaré cuando consiga los elementos para la purificación.- me dijo con una voz profunda.

-De acuerdo.-acepte, levantándome del asiento.- Gracias, Jonathan.

En el teatro Apollo en la calle 125 th St. La multitud de jóvenes de diferentes edades y estilos de vestir, sus rostros de ansiedad. Algunos sacando fotografías, los focos luminosos de las cámaras cegaban mi vista. Me choque con alguien, me voltee para disculparme y vi sus ojos verdes como estrellas que brillan en la oscuridad.

-¡Micky!-exclame alegre, salté sobre él, abrazándolo con fuerza.

Él se rio, sentí su perfume fresco y suave. Me separe de su cuerpo lentamente, le sonreí con dulzura, mi corazón latía con fuerza cada vez que lo veía y lo tenía cerca. Me tomó de la mano con delicadeza, guiándome hacia el grupo que estaban más adelante.

-¡Hola, guapos!-le salude a los chicos.

Kitty, Solange, Edward y Facundo estaban sentados con una bandera de apoyo para la banda, sonreí sentándome al lado de Edward. Mikael se quedo a mi lado, sentando con serenidad como si nada le inquietara. Platicamos un poco hasta que tuvo que reunirse con la banda que en unos momentos saldrían al escenario. Mi celular sonó dentro de mi chaleco, tome la llamada. Eran Fank anunciándome que se había roto la Nintendo. ¡Genial!

A los veinte minutos la banda de Ethan se encontraban tocando sus mejores canciones, muchos abucheaban y la otra parte gritaba alentadoramente. Los chicos habían mejorado mucho en sus técnicas, aunque tuvieron problemas con algunos de los integrantes y Mikael se convirtió en su representante, le quedaba muy bien el papel de agente musical. Estaba contenta de verlos divertirse, mostrar su talento y lucirse ante el público.

-¿Quieres que te acompañe a tu casa?-me pregunto Mikael, me sonroje y asentí.

Tres capitulos más.!!

Seguimos esperando la segunda temporada? O, no?