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Niña mimada — capítulo 11
Scorpius está en la antigua habitación de Charlie Weasley, guardando todas sus cosas en su mochila. Los tres días que ha pasado con los Weasley fueron increíble, pero es hora de volver a Malfoy Manor. Su padre vendrá a buscarlo en cualquier momento. Albus está sentado en la cama, hablándole sobre la Copa Mundial de Quidditch, mientras Rose ayuda a Scorpius. —Iré a buscar algo para comer —anuncia Albus, incorporándose. Sale de la habitación y cierra la puerta con cuidado detrás de él, sin notar como el ambiente se pone tenso. Rose y Scorpius no han hablado mucho desde Funkyn y normalmente la mayoría de veces que están solos se ponen incómodos. —Esto no puede seguir así —suspira Rose—. Yo entiendo que te sientas molesto porque no te lo dije, pero te estoy haciendo un favor. No creo que sea bueno que lo sepas. —No te preocupes, Rosie —me sonríe levemente—. Está todo bien. Ella le sonríe y se acerca a él para abrazarlo. Scorpius está acostumbrado a las muestras de afecto de su amiga, pues las recibe seguida; a Rose le gusta demostrar cuanto quiere a alguien con simples gestos como abrazos o besos en la mejilla. Pero incluso así, no puedo evitar ponerse tenso al principio, su familia no es de demostrar mucho contacto físico. Cuando se separan, Rose le sonríe mientra juega con el collar de mariposa que Scorpius le regaló en curso anterior. Éso y el libro de poesías, son los mejores regalos que recibió de parte de él. —¿Cómo sigue tu brazos? —le pregunta Scorpius suavemente. Anoche, mientras estaban haciendo una hoguera con el señor Harry, Rose había tropezado y cayó al piso, fracturandose el brazo. Ella sonríe un poco. —Bien. Es una suerte que Victoire y Lucy sepan algo sobre esto. Serán grandiosas medimagas. —Ya lo creo —murmura, cerrando la mochila con la cremallera. Albus entra en la habitación con una bandeja con tres platos con una torta de chocolate cada una. —¡Miren lo que conseguí! Scorpius sonríe y se sienta en la cama, al lado de la niña mimada.