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Niña mimada — capítulo 26
—¡Por los calzones bombachos de Merlín! —¿En serio dijiste eso? Albus deja escapar un grito de enojo y empieza a darse cabezazos contra la mesa de la Sala de Slytherin. Scorpius rueda los ojos y sigue escribiendo en su pergamino, o al menos lo poco que recuerda de la clase de Pociones. Al parecer, Albus no recuerda nada de nada. —Fíjate en tu libro —recomienda, mordiendo la pluma. —¡Pero está arriba en la habitación! —se queja—. No quiero subir. —¿Tienes miedo que un monstruo te coma? —Scorpius se burla. Su amigo masculla algo que no logra entender y él simplemente rueda los ojos—. Por favor, no es que el entrenamiento ye haya matado. Albus le saca la lengua y literalmente se tira en el sillón más cercano. Las dos chica de quinto año que están al lado lo miran mal y se van de ahí. Albus saca las gominolas que su hermano le compró en Hogsmeade y comienza a comerlas lentamente, con los ojos cerrados. —Mañana hay que entregarlo —le recuerda Scorpius. —Odio la tarea. —¿Y quién no? Pero más vas a odiar que te castiguen por no hacer los deberes. Así que lleva tu trasero a tu habitación, busca tu libro y vuelve aquí para hacer tu tarea. —Uff, estás pasando mucho tiempo con Rose —se queja Albus, levantándose del sillón. Scorpius rueda los ojos y mira un momento el fuego de la chimenea, pensando que más debería poner en el pergamino. Tal vez algo importante se le olvido escribir. Definitivamente, Pociones no es su clase favorita, prefiere Historia de la Magia, aunque sólo es porque puede dormir sin que nadie lo moleste. —¡Scorp! —grita Nico Nott, acercándose a él. —Hey. —Oye, primo, ¿es verdad lo que dicen? —pregunta curioso, sentándose frente de él. Su gemelo Mark de acerca también y tiene una sonrisa divertida en su rostro. —Por supuesto que no, Nico —dice él—. No creo que Scorpius sea capaz de hacerlo. Su padre se enojaría mucho. —¿Hacer qué? —pregunta él niño rubio confuso, ladeando la cabeza. No entiende nada de lo que sus primos le están hablando. Los gemelos se miran. —Ya sabes, lo que todo el mundo está comentando —dice Nico. —Uh, ¿qué? —Serás tonto, Malfoy —ríe Mark—. Dile a Nico que obviamente tú no estás saliendo con Rose Weasley. Scorpius se pone rojo y lo malo de ser pálido es que se le nota mucho. Se atraganta con su saliva y empieza a toser, haciendo que Nico se le acerque más y le de golpes en la espalda para intentar calmarlo. Los gemelos Nott arquean una ceja. —¿Y bien? —¡No! ¡Yo no estoy saliendo con Rose! —prácticamente grita y varios se giran hacia él—. Es sólo mi amiga. —Mejor, porque tío Draco puede aceptar que eres su amigo, pero nunca aceptará que seas su novio. Vamos, Nico. Cuando Albus llega, Scorpius todavía está rojo y se niega a mirarle. Sigue sin entender porque las personas piensan que sale con la niña mimada.