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Hasta el mas fuerte, caeria rendido a tus pies. — capítulo 3
A la mañana siguiente…Los primeros rayos amenazaban con salir, y nuestra castaña hacia un enorme esfuerzo para levantarse, normalmente sería mucho más fácil de no ser por la fiesta que se llevó a cabo apenas hace unas horas durante la madrugada, si bien no bebió ni una gota de alcohol, claro está, debido a que se encontraban en el colegio, sentía como si un tren le hubiese pasado por encima. Tomaba sus cosas para poder ingresar al baño, fue la primera en levantarse, así que se tomó su tiempo, lavaba su abundante cabellera, una vez terminado con ella, tomaba una esponja con jabón, y la recorría suavemente por todo su cuerpo, la confusión seguía en ella, pero mucho menos que en la noche, o más bien, madrugada cuando se disponía a dormir. Termino de ducharse y cogió una inmensa toalla blanca, comenzó a secarse, y más tarde la enredaba en su cabellera, se cubrió con una bata y se dirigió al dormitorio, comenzó a vestirse, cuando termino, comenzaba a tratar de aplacar su cabellera, cuando alguien la llamaba. -Herms… es muy temprano aún, incluso para ti- le decía una pelirroja mientras vanamente intentaba abrir del todos los ojos. -Ginny, no quiero que se me haga tarde, y mucho menos en el primer día de escuela, quiero arreglar mis cosas con cuidado, además pretendo bajar a desayunar antes de que comience todo, no quiero estar con el estómago vacío y mucho menos no rendir en el día por lo mismo, deberías levantarte ya, comienza a hacerse tarde y aún no te bañas Weasley- comentaba la castaña mientras iba de un lado a otro recolectando sus cosas para poder bajar lo antes posible y más tarde aplicaba algo de maquillaje en su ojos, un poco de rubor en sus mejillas y algo de gloss en sus labios. -Sigo diciendo que te preocupas demasiado… aún no comienzan las clases y de seguro ya estas alterada- comentaba la pelirroja ya un poco más incorporada mientras daba un gran bostezo y tallaba sus ojos un poco fuerte para despertar de una vez por todas. -despierta ya Weasley!- Hermione le aventaba su almohada a la cara jugando a su amiga. -5 minutos más…mamá!- insistía la pelirroja mientras hacia movimientos para acomodarse nuevamente en su cama y taparse pera descansar un poco más. -nunca cambiará- se decía a si misma la castaña con una ligera sonrisa en la cara mientras salía del dormitorio rumbo al gran comedor. Se encontraba desayunado, mientras leía un poco sobre su clase de Alquimia, era una materia optativa pero no se quedaría con ganas de cursarla, además contaba con el giratiempo, repetir lo que había hecho durante su tercer año sonaba tentador, si bien se había dedicado a repasar durante todo el verano y estudiando incluso mucho más de lo que vería en el programa escolar, quería cerciorarse de que no hubiera ningún error en lo que había aprendido por su cuenta, así cuando preguntaran sería la primera en contestar, era la más lista y no tenía de que preocuparse, los 50 puntos que su profesor de pociones había restado durante la noche, le daban vueltas en la cabeza, y vaya que no era lo único que la tenía pensando de más. Recordaba todo lo que había pasado con él, desde el aroma que desprendía su profesor, pergamino, hierbabuena, quizá un poco a amargura, sonreía de lado mientras lo pensaba, recordaba lo grande que se veía al lado de ella, y esas enormes manos que tenía, las sintió un poco frías, o en este caso fría, ya que ella sólo había podido tomar la que sangraba a causa de su pequeño error, o mejor dicho por su profesor, gran incompetencia. -si fuera un poco menos testarudo- se decía a si misma mientras daba un gran bocado a su fruta. -Quien debería ser menos testarudo?- le preguntaba Ron seguido por Harry Hermione no pudo evitar atragantarse un poco y ponerse roja de la pena, no esperaba que mucha gente bajará a desayunar y menos el primer día, aún menos, sus amigos. -pero qué es lo que hacen aquí?- preguntaba a los chicos cuando recuperó un poco la respiración. -Ehmm, no lo se, quizá queremos desayunar antes de clases- le decía Harry mientras sonreía por la pregunta tan obvia que les hacía su amiga. -me refiero a que es raro que estén despiertos tan temprano- -Ron no dejaba de molestar en la noche diciendo que moría de hambre y que sería de los primeros en "devorar" su desayuno- Voltearon a verlo al mismo tiempo y el pelirrojo tenía repleta la boca de comida mientras al mismo tiempo se encontraba con la mirada de sus amigos. -Mighjj culbbbpa- les decía a ambos tratando de no sacar el gran bocado que había ingerido segundos antes. Los 3 continuaron desayunando, una vez terminado, se dirigieron a su primera clase, esa clase la compartirían con alumnos de Ravenclaw, la paz y tranquilidad se sentía en el aire, con los alumnos de esa casa era difícil sacar puntos, no por nada se les consideraban la casa de los más inteligentes, claro está en Gryffindor había sus excepciones. A Hermoine no le costó ni un poco recuperar los 50 puntos que Snape le había quitado la noche anterior, además de que conseguía algunos más para su casa y llevar la delantera. Tendrían otras 3 clases después de esa, y luego un período de descanso, Hermione tendría dos horas ya que había adelantado algunas clases que sus amigos apenas cursarían luego de eso tendría clase de pociones, lo cual no le agradaba del todo ya que para su mala suerte sería compartida con los Slytherin, -qué sería peor que compartir clase con ellos y que su jefe de casa fuera Snape y que además fuera él quien impartiera la clase?, ya se…que ese hombre me tenga dando vueltas la cabeza desde ayer…- se decía a si misma Durante la comida, sentía que una mirada se le era clavada, comenzó a voltear a todos lados, no se percató de nada extraño así que continuó comiendo, a los lejos se veía como un hombre de cabellera negra, nariz ganchuda, rostro poco expresivo y ojos sumamente obscuros como la noche se la comía con la mirada. Le veía desde hace buen rato, sus ojos, sus expresiones, su sonrisa, podría pasarse así el día entero y no se cansaría hasta que una voz hizo que recobrara la compostura nuevamente. -Si la sigues viendo de esa forma, se dará cuenta tarde o temprano de quien la observa desde hace rato- le decía Albus algo divertido por la situación. Gracias a Merlín Snape siempre fue inexpresivo, además de que controlaba bien sus "emociones" si así pudieran llamársele, le dirigió una mirada fulminante al director y con tono altanero. -Si que perdiste la cabeza esta vez-le decía mientras desviaba poco a poco la mirada y hacia un recorrido visual por todo el comedor para no levantar sospechas. Comenzaba a tomar un poco de su jugo de calabaza cuando el director sonreía y le dedicaba una risa ligera. -ahora a ti que te picó?- alzaba su ceja izquierda mientras sus ojos expresaban que realmente no tenía intenciones de preguntarle eso.Sabia que el director era terco y nada se le escapaba, pero por Dios! Era Severus, era obvio que no debería levantar sospechas, su corazón era más frío de lo que se siente en presencia de un dementor, y más duro que una piedra. Era lógico que nadie en la vida volvería hacerle sentir lo que hizo la difunta Lily Potter, ella solo permanecía en su memoria, como muchos otros recuerdos que conservaba en su memoria, en su mayoría dolorosos, desde el maltrato que sufría por parte de su padre, la muerte de su madre gracias a este mismo y el alcohol, como él en un intento vano de salvarla con su magia poco practicada le daba fin a la miserable vida del su progenitor, el rechazo que sufrió en la escuela y como lidiaba con los merodeadores, sobre todo el arrogante y débil de Potter padre, mas tarde, ver como perdía a Lily, todas las equivocaciones que llevo a cabo y sus errores sobre todo, serian y habían sido siempre su perdición , sobre todo que ahora que quien no debe ser nombrado tomaba fuerza, y el tenia que mostrarle su "lealtad" nuevamente, sabia que implicaba matar más gente de lo que ya llevaba, y ahora seria darle fin a la vida de Albus, el fue el único hombre que lo cuido y vio como un hijo, tenia que hablar con el y saber de una u otra forma cual sería el plan a partir de ahora, había hecho un juramento inquebrantable, y si bien no era el más importante para ganar la Guerra, era parte crucial del plan que formularia junto al director, él prosiguió bebiendo su bebida, pero no pudo evitar atragantarse un poco después de lo que oía. -Si que se ve hermosa no crees Severus, creció bastante y siempre la he considerado una de las alumnas más brillantes.- le decía el director mientras comía un dulce de limón. -Si que te volviste loco!- le recriminaba mientras intentaba recobrar el aliento. -Siempre lo he estado Severus- le decía sonriente -Pero pensar eso de ella?!- estaba que lo mataba con sólo mirarlo -yo jamás dije quien, sólo dije lo necesario y caíste por completo, entonces si la observabas Severus- le decía aún más sonriente el director -Si me permites, yo vine a comer, no a que me interroguen y me inventen historias absurdas con una sabelotodo insufrible!- estaba a punto de ponerse de pie para irse pero lo detuvo sentándolo nuevamente mientras le jalaba el brazo. -Eres terco, cuando vas a aceptar que es momento de que seas feliz y continuar con tu vida?!- le susurraba a lo bajó -Albus, pensar en eso, en estos momentos? Que te ocurre?!, que edad tienes?!, o será que tanto dulce de limón ya te afectó el cerebro?!- susurraba bajo pero con un tono furioso. -Sólo digo que cuando yo me vaya, alguien debe cuidarte, que mejor que esa señorita que además de quererte, o podría llegar a eso, podría ayudarte con todo lo que debes hacer- le decía mientras la señalaba sutilmente. -a mi?, ayudarme ella?!, no gracias, prefiero hacer las cosas sólo para que no me estorben!, además como podría ella llegar a sentir algo por mi, y yo por ella, podría ser su padre incluso, te das cuenta? Si hago tonterías de adolescentes con una niña podría llegar a terminar acusado de pedófilo! Además, estar con una mocosa sumamente odiosa y altanera?!, realmente paso.- se puso de pie mientras escuchaba lo que decía su casi segundo padre. -Eres un terco, testarudo y orgulloso, pero también eres brillante y un gran mago, sólo digo que deberías pensar que todos en el mundo tienen algo o alguien que los ayude a estar mejor, cada quien con su cada cual y tu amigo mío, tienes una gran oportunidad justo al frente tuyo- -estas loco! Cuando pienses como adulto y dejes de decir tonterías, y realmente veas lo importante y alarmante que debería estar en tu cabeza en lugar de esto, búscame, sabes donde encontrarme- le decía mientras se dirigía por la puerta trasera del comedor para poder salir. -Si que eres terco!- -aprendí del mejor, no se te olvide- le decía con su típico tono de pocos amigos, mientras daba un portazo, el resto de los profesores no volteaban a verlos porque sabían que Snape era bastante temperamental y era mejor no meterse con él además de que no habían escuchado nada de por si. Cuando sucedió eso, varios alumnos se miraban unos a otros, si bien era típico que su profesor azotara puertas,, era raro que se retirara sin antes haber terminado de comer, todos continuaron con sus cosas, Hermione no entendía, y mientras hablaban los dos hombres, le pareció ver que el director la señalaba, si que estaba loca! -Pobre de los que tengan clase ahora con él- decía Neville mientras tragaba fuerte y seco. -Si!- varios respondieron al unísono. Termino el tiempo de la comida y algunos Iban a clase, otros como la castaña, a disfrutar de su periodo libre, caminaba por los jardines del colegio, estaba tan metida en sus pensamientos, que no pudo evitar chocar ligeramente con alguien de cabellera negra. -Granger, esto se va a volver una costumbre?!, fíjese!- le gritaba su profesor -Lo siento profesor, créame que no tengo intención alguna de si quiera mirarlo por accidente, venia pensando- lo miraba retante, estaba harta de que siempre la tratara igual, además… no había significado nada ,lo de apenas en la noche? Es detestable este hombre, pensó. -En qué? Como desesperar a sus profesores haciéndose la inteligente?!, o en quien? Seguro en el incompetente de Ronald Weasley- Snape no sólo lo decía porque se le hubiese ocurrido, realmente había notado como el pelirrojo le dedicaba una sonrisa pícara en la cena de ayer además de que todo el tiempo la hizo reír, no sabía si eran celos los que sentía, y si lo eran, jamás lo admitiría, eso era para personas que no tienen otra cosa más que perder el tiempo y el ya era un adulto, no debería estar pensando en esas niñerías. A Hermione no se le hizo nada extraño, era de suponer que Snape le dijera lo de Ronald ya que sabía que desde hace tiempo tenían cierta conexión, además de que en varias ocasiones este había provocado las lágrimas de la castaña, en cierta parte que le dijera eso le daba cierta ilusión, por que de pronto tanto interés en ella o en lo que pensará? Más no le dejaría las cosas tan fáciles, mucho menos por su comportamiento altanero. -disculpe por lo que diré, pero si ese fuera el caso es algo que a usted no le concierne profesor, así que evíteme la molestia, de que le diga que no meta su nariz a donde no le llaman!- se acercó peligrosamente a él, quedando al menos a medio metro de distancia de donde se encontraba su profesor, lo veía directamente a los ojos, parecía toda una leona, aunque por dentro deseaba correr y no mirar atrás, no le daría el gusto nuevamente. -Mocosa insolente!, a mi nadie me dice que hacer!- le decía mientras se alejaba rumbo al Castillo y la miraba de arriba abajo como si se tratase de un bicho raro. Hermione una vez que lo vio lejos no pudo evitar sacar un suspiro y comenzar a llorar, no porque fuera débil o le dolieran las palabras que le había dicho el pelinegro, más bien, toda esa tensión que había liberado en parte, pero otra más se había quedado dentro de ella. Snape caminaba a todo lo que daba hacía el Castillo, durante el recorrido no pudo evitar sentir un leve coraje debido a las palabras de su alumna, nadie le había dedicado semejantes palabras y menos una niña como Granger, pero algo lo había cautivado, si bien ella lo había retado sin fin de veces, esta vez hubo algo diferente, algo que además de molestarle le había gustado. Como esos ojos color miel lo veían desafiante, como esas cejas de fruncían, como esa pequeña nariz se arrugaba, y esa pequeña no formaba esa sonrisa tan característica de ella, además de que reuniera el valor suficiente para encararlo pese a que el era mucho más grande y alto que ella. Ella tuvo que ponerse de puntas y al recordarlo Snape sonrió de medio lado, bueno, si a eso se le podría llamar sonrisa. Entró sin avisar al aula y comenzaba a regañar y cuestionar sobre la clase a pequeños alumnos de primer grado. La castaña se relajaba un poco por lo apenas acontecido, fue al lago y se sentó en una enorme piedra mientras veía a lo lejos lo hermoso del paisaje, comenzó a arrojar pequeñas rocas al lago jugueteando, quería serenarse antes de volver a verlo, era su periodo libre y después tendría clase de pociones además compartiría clase con las serpientes. Termino su descanso y se dirigió al aula donde le impartirán su clase de pociones, llegaron Harry y Ron seguidos de Neville y poco a poco fueron llegando alumnos tanto de Gryffindor como de Slytherin. -Herms, por que tienes tus ojos rojos e hinchados?, acaso lloraste?- le preguntaba su amigo Ojiverde -Para nada Harry, fui al lago y quizá la brisa traía consigo un poco de tierra, eso es todo- -segura?- ahora le preguntaba el pelirrojo. -claro…yo sólo,- fueron interrumpidos ya que los alumnos de primer grado salían prácticamente huyendo del aula, uno que otro con cara de susto y algunos más con lágrimas en los ojos. -Esperan acaso una invitación cordial para entrar a clase, o es que son bastante holgazanes?- les decía Snape con desprecio a varios Gryffindor, y de reojo a uno que otro Slytherin. Todos entraron hechos rayo a tomar sus asientos, Hermione estaba sentada al frete y Harry iba presuroso para sentarse junto a ella, pero Ron llegó muy insistente pidiendo que le diera el lugar su amigo ya que quería estar junto a Hermione. Ella no pudo evitar sentir una volcadura en el pecho y sus mejillas de habían tornado de un tono rosado, miro a Harry como si le pidiera permiso y este accedió a dejar sentarse a Ron junto a ella. Snape no paso desapercibido eso y comenzó con las preguntas que tanto temían…se dirigía a Ronald Weasley. -Weasley…quién inventó la poción Matalobos?- le dirigía una fría mirada, y trataba de intimidarle. Ron trago seco y comenzó a…responder, si así pudiera decirse -ammm, bueno, es aquella que… pues, yo?- bajaba la mirada y se ponía rojo de la pena mientras varios Slytherin comenzaban a reír burlonamente. -cuál es la finalidad del filtro de muertos en vida?-preguntaba aún más molesto el profesor Ron estaba que moría, de la pena, del miedo y la ira ya que los alumnos se reían de él. -Para que poción se usa la Valeriana?- estaba justo frente a Ron mirandolo fijamente mientras ignoraba la mano levantada de la castaña. -Es una pena señor Weasley que al grado que cursa no sepa siquiera cosas tan básicas y tontas, no podría esperar menos de un Gryffindor, 50 puntos menos!, pueden agradecerle a Weasley- -yo he estado levantando la mano desde el inicio, y ni siquiera me toma en cuenta- Snape seguía ignorando a Hermione -la poción Matalobos fue inventada por Damocles Belby, convierte a un hombre lobo en inofensivo durante la Luna llena, la finalidad del filtro de muertos en vida es hacer caer a la persona que la bebe en un profundo sueño y la Valeriana se usa para distintas pociones, para la poción del olvido, pócimas para dormir y sobre todo para el filtro de muertos en vida que acabo de describirle.- decía con tono fuerte y seguro la castaña mientras Snape la fulminaba con la mirada. -a caso le otorgué la palabra Granger?- 30 puntos menos por abrir su inmensa boca cuando no le dan la palabra- -usted preguntó, o no?- al decir esto varios Gryffindor se cubrían los ojos y oídos, no querían ver lo que traería consigo esa simple respuesta mientras que las serpientes decían en unísono la vocal uuuuuuu… -silencio!,a caso usted se llama Weasley?- le decía con tono firme Snape mientras todos se quedaban callados y las serpientes sonreían con malicia. -Creo profesor que tengo derecho a participar y si compañero no lo hizo puedo hacer algo al respecto- -que su compañero sea un tonto e incompetente no le concierne, debería dejar de meter la nariz en donde claramente no le han llamado!!- le decía Snape mientras recargaba sus manos en el pupitre y la miraba fijamente a los ojos, quizá la regañaba, pero era un buen pretexto para mirarla de cerca y ver tenuemente su expresión de miedo. -ahora más que leona parece una gatita indefensa…Granger!- Hermione no le apartó la mirada -cree que su opinión me importa?- le aguantaba la mirada a su profesor -debería importarle- -en lo absoluto, usted no es nada más y nada menos que…!- -Granger ya cállate!- le gritaba Pansy Parkinson desde el otro lado del aula -Y tú me obligaras?- sonrió de lado y bufo -Eres una…maldita Sangre Sucia!- se ponía de pie Pansy queriendo ir a donde Granger. -y tú eres nada más y nada menos que una bocona, insensible, inconsiente y…!!- Nuevamente era interrumpida ya que Snape comenzaba a gritar -Parkinson, sientese,10 puntos menos para Slytherin…en mi aula nadie pelea y me falta al respeto por ello- la serpiente fue directamente a su lugar, en completo silencio, y no hacía mas que fulminar con la mirada a Hermione. -Usted Granger siempre ha sido esa piedra en el zapato que he tenido que soportar durante años, esta castigada, por 2 meses, después de la cena la espero en mi despacho!- Hermione se quedó en completo silencio y no hizo más que asentir. -Abran su libro en la página 25, una palabra más y al siguiente lo mando al bosque prohibido durante la noche!- todos sacaron rápidamente sus cosas y la clase prosiguió del todo "normal", Snape estaba sumamente molesto, vaya que es niña ya lo había sacado de sus casillas, le impondría un castigo, aunque no estaba seguro de tenerla aún más cerca, no quería evitarla a como diera lugar?, por que había hecho algo que implicará tenerla aún más cerca de él durante dos meses completos!?, eres sumamente brillante Snape, se decía a si mismo, recordaba lo que había conversado con Albus en la comida…será acaso eso a lo que se refería en viejo chiflado?, porque nada se le escapaba, y las cosas además no sólo las decía por decir. Estaba sentado en su escritorio cerciorándose que todos estuvieran concentrados en sus cosas, leía un libro y de vez en cuando observaba a la castaña, sabía que no había vuelta atrás, era demasiado orgulloso como para retractarse del castigo que ya había mencionado, además no sería un completo cobarde y mucho menos a causa de una chiquilla odiosa, en fin… -qué es lo peor que podría pasar?- se decía a si mismo mientras le dedicaba una última mirada a aquella alumna que sin querer se abría paso en su vida y en su corazón, aunque el no estuviera seguro y no lo supiera del todo.