← Ups Me enamore · de
Ups Me enamore — capítulo 13
"La vida es tan incierta, que la felicidad debe aprovecharse en el momento en que se presenta." ALEJANDRO DUMAS Torre de Astronomía P.O.V Hermione Granger -¡Ron basta! - exclamé cubriéndome el rostro mientras me dejaba caer en el sillón de la sala común. Era muy temprano, y aún faltaban algunos minutos para que el desayuno estuviese listo. -¡Vamos, Mione! ¡Cuéntame como fue! ¿Mejor que el beso de Krum? - insistió mi amigo dejándose caer a mi lado y haciendome cosquillas. -¡Para! - exclamé riendo. -Si me cuentas me detengo. - me dijo el pelirrojo. -¡Esto, es tu culpa, Harry! - le grite al pelinegro que se hallaba sentado delante de nosotros sonriendo mientras leía el profeta. -¿Vas a hablar? - insistió Ron -¡Voy a hablar, detente ya! - exclamé, el pelirrojo dejo de hacerme cosquillas y se enderezó para prestarme atención. -Fue... ¡No me mires asi! - le empuje del hombro para que dejase de mirarme como si estuviese a la espera de un chisme. -¿Peor que el de Krum? - me pregunto, le golpee el hombro. -No se puede comparar con el de Krum. - le dije sonrojandome ligeramente. -¿Tan mal estuvo? - cuestionó Ron -¡No! ¡Para nada! Es solo que el de Krum fue un asco. -sentencie enrojeciendo. -¡Las babas! - me grito Ron riendo. -¡Ronald! - le regañe empujandole del hombro, él siguió riendo de todos modos. -A Krum no le va a gustar escuchar eso. - le escuche decir a Harry riendo. -Era una niña cuando bese a Krum, además fue algo aspero. En cambio Draco...- comencé a decir, un suspiro se me escapo ante el recuerdo. -Vaya...debió ser perfecto si te dejo suspirando.- me dijo Ron lanzándome una guiñada. -Lo amo Ron.- susurre cubriéndome el rostro. -¿Cómo sabes que realmente estas enamorada?- cuestionó Ronald de la nada, lo mire confundida. -¿Por qué me preguntas eso?- cuestioné -No lo se...yo...creo que nunca me he enamorado realmente.- explicó el pelirrojo. -¡Al fin lo reconoces!- exclamó Harry, le lance una mirada de reprobación ante lo cruel de aquel comentario. -Gracioso.- comentó Ronald -No se explicarlo Ron, pero cuando lo sientas...sabras que es amor.- le dije abrazandolo. -Creo que me gusta Parkinson...- susurró el pelirrojo luego de un largo silencio. -¿Pansy, cara Pug, Parkinson?- cuestionó Harry sacando su cara del profeta. -Si...y su cara no es pug- susurro Ronald -Al fin lo reconoces.- susurre rodando los ojos, era algo de lo que me había percatado desde que fuimos a la enfermería aquel día. -¿Por qué no podéis enamoraos de gente normal? Mione de Malfoy y ahora tu de Parkinson... ¿Que falta? ¿Que Ginny se enamore de Voldemort?- cuestionó Harry negando graciosamente con la cabeza. -¡Eres novio de Lunática Lovegood! No puedes decirnos que nos enamoramos de gente anormal.- le dijo Ronald burlándose. -¡Oye! Luna es más normal que vuestras serpientes. - le dijo Harry haciéndose el ofendido. -¡Oh claro que no! - insistió Ronald. -¡Tema cerrado! - exclame para poner fin a la pequeña contienda; en el fondo sabía que Ronald tenía, por esta vez, bastante razón.
- ¡Chicos, muero de hambre- exclamó Ronald y supimos que ya debíamos comenzar a bajar hacía el Gran salón para el desayuno. Atravese aquellas enormes puertas buscando a Malfoy entre los Slytherins, pero no estaba, era bastante probable que siguiese en las mazmoras. Ronald, ya saben, comenzó a servirse torta de zanahoria tan pronto nos sentamos en la mesa y Harry había ido a saludar a Lunática, realmente me ha costado aceptar que mi mejor amigo esta enamorado de la rubia...ella es...ya saben...Lunática. Me sente junto a Neville y Ginny, casualmente Dean estaba sentado cerca. Sentía su mirada sobre mí en todo momento, y para que negarlo era un poco incomodo, el moreno era un excelente chico pero solía ser bastante insistente, rayando en lo acosador. Intente ignorarlo en un incio, pero luego de un rato me envolvió en una conversación acerca de mi tema preferido: los libros. -Este es de la colección de mi madre. - me comentó Dean mostrándome un libro muy conocido por mí, para que negarlo, se trataba de uno de mis libros favoritos. Lo había leído unas cinco veces, y cada vez que lo releia se sentía como la primera. -He leído ese libro muchas veces. - comente con una sonrisa de autosuficiencia. -¿De verdad? Mi madre tiene la secuela en su biblioteca, deberías venir algún día. - comenzó a decirme Dean. Me tomo por sorpresa que hubiese una continuación del libro, estaba a punto de decir que deseaba ir, cuando una carta en forma de paloma cayo en la mesa delante de mí. No tenía que abrirla para saber quien la habia enviado, muchas veces ese pájaro había pasado delante de mi vista en varios salones. Levante los ojos hacía la mesa Slytherin en busca de aquellos ojos plateados. Pasados algunos segundos, encontre al rubio. Él me estaba mirando y con sus labios pronunció un insonoro "Abrela". No pude evitar la sonrisa que se reflejo en mi rostro cuando baje la vista hacía la carta. -¿Y eso? Se parece a las notas que enviaba Malfoy en la clase de Transformaciones- comentó Dean.
- Sí. ¿No es lindo? - pregunte suspirando, luego caí en cuanta de lo que acababa de decir. -Eh bueno... - comenzó a decir Dean. -Osea el pájaro...es un lindo pájaro. - comenté desviando mi mirada. -Y un lindo hurón también. - comentó Ronald a mi costado. -Sigue comiendo. - le advertí al pelirrojo lanzándole una mirada asesina.
- Sí, es... un buen truco. - comentó Dean, percibí cierta incomodidad en su tono de voz, decidí pasarlo por alto de todos modos. Dejando de lado a ambos Griffindors comence a deshacer el ave para poder leer la carta. De momento, ya no me importaba lo que quisiese decirme Dean acerca de la secuela de mi libro preferido, tenía entre mis manos una carta de mi "chico preferido". Hermione, (Recorde que te gusta que te llamen así; puntos a mi favor) ¿Podemos hablar? Te espero en la Torre de Astronomía Draco Lucius Malfoy Saque mis ojos de la carta rápidamente, paseando mis ojos con avidez por la mesa de las serpientes. No tarde mucho en encontrarme con sus ojos, Draco me lanzó una guiñada, de esas que me ponían aún mas nerviosa y se puso en pie rumbo a la puerta del gran salón. Trague en seco y tome una gran respiración antes de ponerme en pie con el fin de seguir al rubio. En ese instante una mano sobre mi hombro me detuvo, gire el rostro encontrándome con... ¿Victor Krum? -Hola, Hermy.- me saludo con una sonrisa el búlgaro y se inclinó hacía mi depositando un beso muy cerca de mis labios, de momento me sentí algo incomoda. -¿Krum? ¿Qué haces aquí? ¿Cuándo llegaste?- pregunté sorprendida -Muy temprano esta mañana, vinimos para una charla, nos iremos en unos días.- me dijo Víctor con una sonrisa. -Eso...es genial.- comenté viendo como Draco desaparecía tras la puerta del gran salón. ¡Tenía que apresurarme!
- Sí, pensaba que podría sentarme contigo.- me dijo él, señalando la mesa. -Yo tengo que irme, pero, nos veremos más tarde.- me excuse rápidamente. -¿Que tal un paseo en mi escoba?- me dijo Krum sin borrar su sonrisa.
- Preferiría algo que no involucre elevarme del suelo.- sentencie, odiaba las alturas, odiaba el Quiddich, e incluso pensaba que la escoba para volar había sido el peor de los inventos. ¡Los muggles le damos un mejor uso a las escobas! -Oh, como prefieras...quisiera que hablaramos...sobre lo que paso...- comenzo a decir el búlgaro, le interrumpí de inmediato. -¡Krum tranquilo! Eso ya esta olvidado...debo irme.- sentencie intentado escaparme. -No, no esta olvidado.,yo se que...hubo una chispa ese día, pero lo hablaremos luego.- me dijo haciendose a un lado para que yo pasase. -Vale, lo hablaremos luego.- sentencie apresurando mis pasos hacía la torre de Astronomía. La presencia del búlgaro en Hogwarts me tomo desprevenida. ¿Por cuánto tiempo estaría en Hogwarts? ¿Por qué tanto interes en hablar de "aquello" que ocurrió hace años? Al final, no había representado nada para ninguno...eso era algo evidente. Me detuve frente a la puerta que daba a la torre de Astronomía y tome una respiración profunda. Estaba nerviosa, y no parecía haber un motivo para estarlo, coloque mi mano sobre la puerta y la empuje lentamente. A medida que la puerta se hizo un lado, pude contemplar a Draco sentado peligrosamente en el borde de la enorme "ventana" de la torre. Sus ojos estaba fijos en las afueras de Hogwarts, la luz naciente del nuevo día conseguía que aquellos cabellos plateados se vieran aún mas brillantes, aún mas hermosos. Me quede gélida en el pórtico de la puerta, contemplando aquél espectáculo, viendo como la luz del sol bañaba por completo al rubio. Pasaron algunos segundos antes de que Draco girase levemente el rostro y aquellos grises ojos se detuvieran en mí; y un escalofrío me recorriese la columna. Moje mis labios y di un paso dentro de la torre, Draco simplemente me seguía con su penetrante mirada. -¿Entonces...- comencé a hablar -Ven, para que veas algo. - me dijo el rubio extendiendo una mano para que me acercara. Su voz era suave, sus profundos y misteriosos ojos estaban fijos en mí, consiguiendo despertar mis nervios. Di algunos pasos dudosa, casi con temor y luego extendí mi mano y sujete la del rubio. El envolvió mi mano con la suya, consiguiendo acabar con los nervios, sin soltar su mano termine el trayecto que me faltaba para acercarme. Estaba a punto de ubicarme junto a él, que permanecía sentado en el borde de la ventana, cuando él el tiro levemente de mi mano y me obligo a que me apoyase de pecho. Me envolvió con sus brazos, quede recostada de su pecho mientras él estaba reclinado del frío borde de la ventana. Cerre los ojos mientras reclinaba ligeramente mi cabeza de su hombro. Los brazos de Draco alrededor de mí, y el latido constante de su corazón, era todo lo que necesitaba para que ese día tuviese pinta de ser perfecto. Abrí luego mis ojos, contemplando como los colores del sol se veían hermosos desde aquella posición. -Es...perfecto ¿No lo crees? - me preguntó Draco.
- Sí, lo es. - susurre -El amanecer también lo es. - susurro el rubio, ladee el rostro algo confundida. Sus ojos seguían fijos en el horizonte, pero la sonrisa en sus labios me hacía entender que sabía que me había confundido...es mas, lo había hecho con plena intención. . ¡Él y sus frases de doble sentido me volverían loca! -Hablabamos del amanecer en un inicio ¿No? - cuestioné antes de acomodarme mejor entre los brazos de Malfoy. -No, yo hablaba de ti y de mi... abrazados.- me dijo él, y me apreto más a su pecho, deje salir una sonrisa, él era perfecto. Esto parecía un sueño, creo que incluso podría morir feliz en este preciso instante. -Draco...- comencé a decir. -Me gusta el amanecer...- me interrumpió, guarde silencio esperando que prosiguiera. Después de todo, no todos los días Draco Malfoy tiene el corazón en un puño y quiere dejar al descubierto algunos de sus secretos mas profundos. Esos secretos que moría por saber. -Me enseño que por profunda que sea la noche...siempre saldra la luz. Me enseño que siempre se vuelve a iniciar... - me dijo en susurros, volví a mover el rostro para observarle, pero no me miro, sus ojos estaban perdidos en el horizonte a lo lejos. Draco es tan extraño, es un enigma...pese a ser un mortifago, él no es malo...yo se que en el fondo no es malo. -Draco... - susurre mirándolo. -¿Si? - cuestionó, moje mi labios y tome un gran respiro. -Me gustas - me atreví a decir, era algo tonto, me sentia una tonta; una tonta enamorada. Pero necesitaba decirlo, y necesitaba que él me dijese si sentía lo mismo. Y sino, por lo menos me desilusionaria a tiempo. ¡Por Dios! Él, es Draco Malfoy, el sangre pura más hostinado que ha existido! ¿Podría enamorarse de mí, una sangre sucia? Draco guardo silencio durante algunos segundos, los nervios me estaban comiendo por dentro. Pasados los segundos, bajo el rostro para mirarme y movió una de sus manos para acariciar mi mejilla. -¿Cómo? ¿Cómo puede gustarte este desastre? - me pregunto él acariciando mi mejilla con la delicada yema de sus dedos, mientras sus ojos estaban fijos en los míos. -Creeme, me lo he preguntado muchas veces, pero nunca halle una respuesta que me ayudara a comprenderlo. - susurre, él me abrazo con fuerza; ese abrazo me hacía sentir parte del, como si fuesemos uno. -Soy un peligro...- comenzó a decir el rubio. Jamás podría negar que sus palabras eran las verdades mas acertadas, pero...yo le amaba pese a todos los problemas que pudiesen surgir. Pese a su condición de mortifago, pese que él es un seguidor de Voldemort y por ende, mi enemigo. Pese a todo eso, le amo. -Peligro es mi segundo lugar favorito. - le dije sonriendo. -Eres una leona. - susurro él y llevo sus ojos al horizonte. -Draco...- le volví a llamar, él bajo la mirada nuevamente, a la espera de mi pregunta. -¿Yo... te gusto? - cuestione nerviosa, pero decidida, él dejo salir una sonrisa, y volvió su vista hacia el amanecer. -¿Qué crees? - cuestionó él -Tengo mis dudas... -¿Tienes dudas? - cuestionó mirándome por un instante, lo mire con cara de "¿No es obvió? -¡Claro que tengo mis dudas! Eres Draco Malfoy. Odias a todos los sangre sucia- le dije, él no dejó de mirarme en ningún momento. Sentía que sus ojos me escudriñaban. -Hermione Jean Granger, mi chica muggle: me gustas. Me gustas tanto que incluso he decidido ir en contra de todo lo que significa ser un Malfoy. Me gustas tanto que incluso decidí aliarme con el departamento y la orden porque no soportaría ser tu enemigo y tener que hacerte daño. Me gustas tanto y tanto que me he convertido en un traidor de la sangre. - me dijo Draco, pero no me miraba, miraba a lo lejos, sus ojos estaban perdidos. Me moví sorprendida, me aleje del algunos metros quedando de pie delante del rubio. Él dejo que sus manos callesen con suavidad y luego movió sus ojos hacía mí. -¿Qué tu haz hecho que? - cuestioné sorprendida. -Ya lo he dicho, Granger. - susurro él. -No, es que creo que no entendí. - sentencie turbada. -Me he alidado con el departamento y la orden...básicamente no soy un mortifago. Soy un traidor de la sangre...- susurro Draco, arrastro las palabras, incluso percibí un rastro de asco en ellas. -Pero...no lo puedo creer...- susurre llevándome las manos a la boca. Eso quería decir que...él no era mi enemigo. Tenía en mi interior una mezcla de felicidad y preocupación.
- Sí, por eso...por eso estaba buscando ese colmillo ayer, la orden me envió. - me dijo Draco. -Pero ¿Por qué no me dijiste?- cuestione -No me dejaste hablar...creo que estabas mas ocupada en intentar besarme. - me dijo el rubio, una sonrisa burlona atravesó su rostro y dejo de mirarme. ¡Siempre tenía que salir a flote el lado Malfoy! -Haz sido tú el que me ha besado en primer lugar. - le dije ligeramente sonrojada.
- Jamás lo negaría, y si regresaremos el tiempo lo volvería a hacer. - me dijo el rubio sonriendo. -Entonces... ¿No eres aliado de Voldemort? Si él llegase a saber que lo engañas...- comencé a decir -Me mataría, por eso no te conviene estar cerca de mí. - me dijo Draco -Al contrario, te puedo ser de ayuda. - le dije, él me miro y respiro profundamente. aproveche su silencio para volver a recostarme de su pecho, me abrazo sin protestar. -Si por mi culpa corres algún peligro, no me lo perdonaría... -¡Oye hablas con Hermione Granger! No soy una chica frágil, puedo defenderme muy bien. - le dije sonriendo mientras me recostaba de su hombro para mirar su rostro. -¡Lo siento chica lista! - se burlo el rubio cerrando sus ojos y sonriendo. -Gracias por confiar en mi. - le dije moviéndome para quedar de frente a él. Draco sonrió y tomo mis manos entre las suyas, las llevo a la altura de sus labios para depositar un casto beso sobre el dorso de ambas. -Te confiaría mi vida. - me dijo el, depositando en el dorso de mis manos otro beso. -¿Qué somos tu y yo? - cuestioné estudiandolo con mi mirada, escuche de fondo el timbre que anunciaba el inicio de las clases, pero no me moví de mi posición. -Vas muy de prisa castaña... me obligaste a reconocer que me gustas. ¿Y ya quieres formalizar nuestra relación?- me pregunto el rubio burlonamente. ¿Relación? -¿Qué? ¡Yo no te he obligado a nada! - le dije golpeándole levemente el hombro de forma juguetona. -¿Qué quieres tu que seamos? - me pregunto Draco acercándome un poco hacia él. -¡No lo se! ¡Todavía no me creo que yo te gusto!- exclamé sonrojada, realmente me parecía algo completamente increíble.
- ¿Ya te dije que te ves linda cuando te sonrojas? -me cuestiono Draco sonriendo.
- Sí, algunas veces. - susurre rodando los ojos. -Es que te ves linda. - me dijo el rubio. -Gracias...- susurre -¿No piensas decir que soy lindo? ¡Mira que no he olvidado que dijiste que Dean Thomas es lindo! - me dijo Draco acercándome un poco mas hacía él. Se me escapo una risa al pensar que Draco Malfoy estaba celoso. ¡Inclusive se veía lindo en plena escena de celos! -Es que Dean es lindo...- repetí sonriendo, el levanto una ceja y me empujó ligeramente para poder bajarse de la ventana. -¿Qué has dicho? - me pregunto acomodando su capa. -He dicho que Dean es lindo...- repetí -Te arrepentirás de haber dicho eso. - me dijo él y para mi sorpresa comenzo a hacerme cosquillas, me le escape con facilidad pero volvió a arrinconarme. -¿Segura de que Dean es lindo? - me pregunto acorralandome en la esquina cerca de la ventana. -Hermoso en realidad. - seguí bromeando. De repente me atrapo en sus brazos, me sujete de su cuello luego de soltar un pequeño grito. ¿Qué estaba haciendo? -Draco, bájame... no juegues de esa manera.- le amenace sujetándome con firmeza de su cuello. -No. Has herido profundamente mi orgullo Malfoy...- me dijo haciendose el ofendido. -¡Bájame! - exclamé sujetándome más de su cuello, detestaba que mis pies no tocasen el suelo, me hacía sentir insegura. -Solo si reconoces que yo soy hermoso y Dean es horrible.- me dijo él -¡No seas tan vanidoso! - le dije riendo. -¿No piensas reconocerlo? - me pregunto, rode los ojos y respire profundo. -Eres lindo. ¿Conforme? - cuestione volviendo a rodar los ojos, el rubio siguió sin bajarme, parecía pensativo. -No... dime algo mas. - insistió Draco cerrando los ojos, podía ser un idiota cuando se lo proponía. -Eres mucho mas lindo que Dean ¿Contento? - cuestioné -Mmmm...- seguía sujetandome firmemente. -Eres perfecto...- susurre escondiendo mi rostro en su pecho para no ver la sonrisa de suficiencia que se reflejaría en sus labios. ¡Eso era todo lo que deseaba escuchar! -Ya lo sabía. - dijo Draco sonriendo. -¡Oh que narcicista se escucho eso! - exclamé comenzando a reirme. -Granger... -Hermione. - le corregí, él sonrió. -Hermione, vas tarde a clase. - me dijo burlonamente, antes de colocarme en el suelo. -Es culpa tuya. -le dije golpeándole ligeramente el brazo, él dejo salir una risa aún más fuerte, acababa de descubrir que me encantaba escucharlo reir. Y me encantaba reír junto a él. -Anda, si te apresuras no llegarás tan tarde.- se burló, estaba por salir cuando me asalto una interrogante. -Draco... -¿Si...Hermione? - me pregunto con los brazos cruzados. Me gire hacia él y di dos pasos hasta que quedamos mas cerca. -¿Realmente no irás al baile?- cuestioné -No, tengo otros planes. - me dijo él, la seriedad en su rostro había vuelto. -Oh, bueno... -Tu tampoco iras. - sentenció él, levante una ceja. ¿Desde cuándo él decidía por mí? -¿Cómo dices?- cuestioné. -No irás, porque tienes una cita...- me dijo sonriendo. Acaso él me estaba... ¿Invitando a salir? -¿Una cita? - cuestioné levantando una ceja, sin poder evitar sonreír.
- Sí, luego te dire donde...- me dijo lanzándome una guiñada. -No he aceptado ir a ninguna cita. - dije haciéndome la difícil. Por dentro estaba saltando de emoción al solo imaginar una cita con mi rubio. -No volveré a besarte hasta esa cita, así que, creo que te conviene ir. - me dijo burlonamente. -¿Me estas chantajeando? - cuestione dando un paso para estar mas cerca del. -No, no es chantaje. - me dijo, levante una mano trazando el contorno de su rostro. -Me parece que es chantaje...- susurre -Pues no lo es. - me dijo sujetándome de la cintura.
- Así que ¿No piensas besarme hasta la cita?- cuestioné acercándome peligrosamente a su rostro. -Eso he dicho...- susurro el rubio a centimetros de mi rostro, moví mis manos hasta su cabello. -¿Es tu última palabra? - cuestione mojando mis labios. -Palabra de Malfoy...- sentenció, le escuche tragar en seco.
- Cumplela entonces...- susurre a pocos centimetros de sus labios antes de alejarme. -Siempre cumplo mi palabra, Hermione.- me dijo lanzándome una guiñada. -Debo ir a clase. Te vere...luego.- le dije abriendo la puerta. -Cuidate...- me dijo Draco Sali presurosamente hacía mi clase de Transformaciones, corte camino por mis atajo e incluso llegue a correr en cierto momento. Me detuve delante de la puerta luego de algunos minutos y la abrí con lentitud, haciendo el menos ruido posible. Mcgonagall levanto sus ojos hacía mí sorprendida, miro hacía donde se encontraban Harry y Ronald y nego con la cabeza. -Lamento llegar tarde, profesora. - me excuse caminando hacia donde mis amigos. -Cinco puntos menos para Griffindor. Y que no se repita señorita Granger. - susurro Mcgonagall con desgana, ella no se alegraba cuando se veía obligada a restarnos puntos. -¿Dónde estabas, Mione? - me pregunto Ronald cuando me deje caer en la silla contigua a la suya. -Te cuento luego. - susurre. -Anda dime. - insistió. -Estaba con Draco. - susurre -¡Sabía que andabas con él! Harry págame.- dijo Ronald girándose hacía Harry, el moreno dejo caer algo sobre la mano de Ronald mientras negaba con su cabeza. -Silencio por favor. - sentenció Mcgonagall, no volvimos a hablar en lo que restaba de clase. Más tarde ese mismo día me encontraba a las afueras del castillo recolectando unos ingredientes para una poción junto a Ronald y Neville. Estos dos no eran de gran ayuda cuando se trataba de ser cuidadosos pero por lo menos intentaban ayudarme. En esas nos encontrábamos cuando un pequeño bullicio a lo lejos nos llamo la atención. Había mucha gente arremolinandose en una esquina cerca de la puerta de entrada. -¿Qué creen que ocurra? - cuestionó Neville levantando la mirada hacía allá. -No lo se, pero, deberíamos ir a ver. - le escuche decir a Ronald -Yo prefiero quedarme aquí. - sentenció Neville limpiando la planta que necesitaríamos. -Venimos en un momento - le dije al pelinegro, Ronald y yo comenzamos a caminar con rapidez hacía la multitud. Estábamos empujando ligeramente a los demás para hacernos paso, pero a medio camino nos encontramos con Harry, el moreno nos miro preocupado. -¿Qué ocurre Harry? ¿Qué es todo esto?- cuestioné -Katie Bell esta muerta. - me dijo el moreno. -¿Qué? ¿Dónde? ¿Cómo? - cuestionó Ronald a mi lado. -No se bien, intento escuchar. - dijo el moreno mirando hacía adelante. -Yo lo he presenciado todo. ¡Ella lucía extraña, caminaba hacía acá como poseída por un Imperium! Traía en sus manos algo que no logre reconocer, venía discutiendo con una de sus amigas. Derepente lo que traía se rompió, resulto ser un collar, este callo al suelo y derepente ella se elevo por el aire. ¡Yo pensaba que alguien estaba gastandole una broma! ¡Pero comenzo a gritar y a gritar! - explicaba un joven Huplepuff de tercer año cubriéndose el rostro, me hice paso entre la multitud para llegar a él. -¿Dónde fue eso? - cuestioné sujetándole de los hombros. Era un chico delgado, pálido, de ojos verdes muy claros y cabello castaño algo mas oscuro que el mío propio. -De regreso acá, cerca del portón. - me dijo -¿Y el collar? ¿Dónde esta? - cuestioné -Sigue en el suelo, no me atreví a tocarlo - susurro él, di media vuelta y le hice señas a mis amigos para que me siguiesen. -¿Y katie?- cuestioné -Sigue allí también... -¿Nadie a avisado a Dumbledore?- cuestione. -¡No lo se!- exclamo el cubriendose las orejas. -Ronald, ve a por Dumbledore.- le dije al pelirrojo, Ron se limitó a asentir y salir corriendo hacía dentro del castillo. -Vamos, Harry. - le dije a mi amigo, nos apresuramos a correr hacía Katie, la hayamos en el suelo, tenia los ojos cerrados y una expresión vacia en el rostro. -¿Qué es esto? - cuestionó Harry señalando un collar con diamantes azulados que yacía junto a Katie. Lucía viejo, algo así como una reliquia, me arrodille para observar mas de cerca y Harry me imito. Harry estaba por llevar sus manos al collar cuando una voz nos detuvo. -¡No lo toques! - reconocí aquella voz sin necesidad de girarme, era Draco, estaba de pie justo detrás de nosotros. -¿Por qué no? - cuestionó Harry. -Es el collar de Ópalo. Esta maldito, el que lo toca muere. - nos dijo el rubio acomodando su capa. Harry miro a Katie inerte y luego a Draco. -¿Cómo sabes eso? ¿Has sido tú el que le ha hecho esto a Katie? - cuestionó Harry poniendose en pie. -No, no he sido yo. - comenzó a decir Draco dando un paso hacía atrás. -¡Has sido tu! ¡Te vi por el callejón Diagon! ¡Seguramente lo compraste por ahí! - le acuso Harry, yo permanecí inmóvil junto al Katie. -¡Escucha Potter, no he sido yo! - le dijo Draco retrocediendo. -¡No mientas eres un vil mortifago! - exclamó Harry, previ que iba a sacar su varita y reaccione justo a tiempo, interponiendome entre Draco y él. -¡Harry detente! ¡Si él dice que no fue es porque no fue!- intervine. -¿Lo defiendes? ¡Abre los ojos Hermione!- me grito Harry. -¡Abre tu los ojos! ¡Estas cegado por la desesperación! - le grite
- Jóvenes, alejense del cuerpo. - la voz de Snape nos tomo por sorpresa. -Es el collar de Ópalo, lo toco y por eso esta asi. - le dije a Dumbledore cuando le vi a parecer junto a Ronald. -Gracias por la información Hermione, Snape y Mcgonagall inspeccionran el collar. Enviare a comprobar quien lo ha comprado... y que hacía Katie con el. - me dijo Dumbledore observando la escena, u n a muchacha estaba junto a él con los ojos llorosos. -¿Y Katie? - cuestionó Harry -Esta muerta, joven Potter. Avisaremos a sus padres, no hay nada que hacer. - dijo Mcgonagall elevando el collar con su varita y dejándolo caer en una caja. Dumbledore elevo a Katie por el aire y comenzaron a caminar hacía el castillo. Les seguimos con la mirada, yo estaba por seguirles cuando recorde que dejar a Harry con Draco no era una buena idea.
- Pagarás por esto, Malfoy, descubriremos que fuiste tú y lo pagarás. - le advirtió Harry.
- Sé que no me crees Potter, y no te culpo, pero lo repetiré una última vez. No he sido yo, sé del collar, porque me habían hablado del. Tan pronto escuche lo que conto el joven en la entrada lo asosie. - le dijo Draco, guarde silencio, aún de pie tras Harry. -¿Estas seguro de que no has sido tu? - cuestionó Harry dudoso -Si hubiese sido yo, hubiese permitido que ustedes tambien lo tocaran para que terminasen igual que Katie. - nos dijo Draco, aquellas palabras parecieron convencer a Harry, porque no las refutó. -Tienes razón, lo siento, nos salvaste la vida. - le dijo Harry. -¿Qué ocurrió aquí? El ambiente esta tenso. - cuestionó Ronald confundido. -Nada, no ocurrió nada. - sentenció Harry girándose a mirar a Ronald. -¡Draco, que bueno que estas aquí!- la voz de Parkinson nos tomo por sorpresa, la morena llego a donde nos encontrabamos corriendo, tenía la respiración agitada. -¿Qué pasa?- cuestionó Draco -Es tu padre, esta en las mazmoras preguntando por ti. - le dijo la morena sujetándole del brazo para que le siguiera. Los vimos irse sin decir nada, Draco me miro mientras se alejaba, pero luego simplemente apresuro el paso junto a Parkinson. -No puedo creer que Katie este muerta...- susurro Ronald. -Tampoco lo creo. ¿Qué hacía ella con ese collar?- cuestionó Harry. -Dumbledore lo averiguara, debemos esperar. - sentencie -Chicos no se porque, pero, algo me dice que Voldemort tiene mucho que ver con esto. - susurró Harry acomodando sus espejuelos. -Esto es muy malo... - susurro Ronald -Hermione...- Harry me sujeto la mano para que le mirase.
- ¿Si?- cuestioné -Siento mucho lo que dije, estaba...lo siento, todo esto me sobrepasa. - se disculpo el moreno. -Harry, se que desconfias de Draco, pero...creeme que no le defiendo únicamente porque me gusta. Tengo mis motivos, confía en mí. - le dije colocando una mano sobre la suya. -Vale, lo lamento, no volverá a ocurrir. - me dijo antes de abrarme. "Sé que no he sido un ejemplo pero me enamoré." ¿Qué les ha parecido? ¿Lucius en Hogwarts? ¿Futura cita? ¿Y la llegada de Krum? PD: Si les gusto el capítulo sigan la historia y dejen un comentario... BESOS Próximo Capítulo: P.O.V Ronald Weasley