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Ups Me enamore — capítulo 4

Entre libros POV Draco Malfoy Eran las cuatro y treinta y dos minutos, el profesor de historia de la magia seguía hablando sin parar sobre algún suceso extremadamente interesante, por supuesto, no podría decir cual suceso porque le había dejado de escuchar cuando me percate que la clase estaría interrumpiendo mi temprana llegada a la biblioteca. Comencé a golpear con mis dedos insistentemente la madera de la mesa, mientras mis ojos recorrían el enorme reloj que, colocado en medio del salón me indicaba cuanto tiempo de retraso llevada. Un minuto, dos, tres, cinco. Comenzaba a impacientarme, si todos los días estaría sufriendo esta tortura terminaría saliendo de clase antes de la hora establecida. -Podrías tranquilizarte.- me dijo Pansy sujetando mi mano derecha, estábamos a la parte de atrás del aula por lo cual es profesor no era consciente de si estábamos o no prestando atención. -Estoy tranquilo.- susurre sin despegar mi mirada del reloj. -Te conozco más que eso. ¿Ahora qué sucede?- me pregunto algo irritada. -No sucede nada.- declare rápidamente. -¡Oh, claro, lo había olvidado!- comento mi morena, me gire confundido, cuestionando con mi mirada de que hablaba. -Olvide que a esta hora ya estas llegando al nido de tu come libros.- me dijo burlonamente. -Corrección, a esta hora ya estoy en el nido.- le dije con una sonrisa antes de guiñarle un ojo. -Deberías hablarle.- me dijo Pansy, me sorprendió aquella declaración. -¿Estás jugando?- cuestione -No, hablo enserio. ¿Por qué no intentas hablarle? La vas a ver todos los días.- me dijo jugando con su pluma. -No puedo hacer eso.- dije bajando la vista hasta mis papeles. -Si puedes, solo tienes que decidirte.- me dijo con una sonrisa. -Podría morir si hago eso… -Nadie tiene porque saberlo, si no han descubierto que la espías, no descubrirán que hablas con ella.- me dijo mi amiga, me gire a mirarla y no pude evitar dejar salir una sonrisa, había cierto toque Parkinson en esas ideas. Por supuesto, no pensaba hacerle mucho caso a mi mejor amiga, ella no solía utilizar la prudencia muy a menudo. -Quizás lo piense.- comente -Debo admitir que…me gustaría que esa come libros fuese mi cuñada- me dijo mi amiga rodando los ojos. -No podría decir lo mismo de Weasley.- le dije ganándome un codazo de parte Pansy. -¿Ves como eres? No me apoyas.- me dijo mi amiga cruzándose de brazos. -Te apoyo, y lo sabes.- le dije dándole un beso en la frente mientras el profesor terminaba la clase. Me puse de pie en seguida, Pansy me sujeto del brazo justo cuando pensaba salir apresuradamente del salón. -¿Piensas salir corriendo y abandonarme?- me pregunto haciéndose la ofendida. -¡No! ¡Claro que no! Pienso salir corriendo y verte más tarde.- le dije, ella dejo salir una sonrisa mientras caminábamos a la puerta. -No regreses tarde.- me dijo tomando el camino contrario al mío. Cuando dieron las cuatro y cincuenta y cinco minutos comencé a correr, nunca me había quejado de un horario, pero que pudiese interrumpir mis "encuentros" con Hermione era un motivo para enojarme y quejarme. Tropecé, inevitablemente, con algunos alumnos en mi camino e incluso deje caer mis libros en varias ocasiones. Cuando me detuve frente a la puerta de la enorme biblioteca, a eso de las cinco y cinco minutos, sabía que lucía desgreñado, acelerado y probablemente con la ropa mal acomodada. Di un largo suspiro e intente acomodar mi ropa, pase mis dedos por mi cabello para que cállese en su lugar y entre haciendo completo silencio. Cuando me ubique en la mesa de siempre, deje salir una sonrisa al ver las cosas de la castaña sobre la mesa donde, como siempre, solía ubicarse. Me senté en mi silla, abrí dos de mis libros, coloque mi pluma sobre mis pergaminos y me dedique a mirar entre las líneas en espera de que apareciese la castaña. No tardo mucho, venia cargando una enorme pila de libros, una completa exageración si hubiese pedido mi opinión. Dejo caer los libros sobre la mesa y para mi sorpresa se me quedo viendo, de momento me quede gélido, no sabía si realmente me estaba observando a mi o la señora Pince. Ante la duda naciente decidí bajar la vista hacia mi libro y comenzar a pasar, nuevamente, los ojos por las letras sin entender el significado de las palabras que leía. Pasados algunos minutos, volví a levantar la vista, Hermione estaba leyendo uno de sus tantos libros; decidí recorrerla con la mirada mientras leía. Hace dos meses no podía darme ese lujo, y cuando tuve el encuentro con ella en el tren no tuve tiempo suficiente para ser consciente de los cambios producidos en el verano. Ahora, en el silencio de la biblioteca, con los polvorientos libros como testigos, podía darme la oportunidad de recorrer de hito en hito a mi dulce come libros. Su desgreñado cabello castaño parecía, al fin, haber sido tranquilizado; no lucia todo alborotado como años anteriores sino que eran suaves bucles que caían con gracia, aun cuando parecía que la castaña no había decidido ponerles mucha atención ese día. Me fije en su rostro, percatándome de que seguía con la misma manía de arrugar un poco el entrecejo cuando no comprendía algo, justo como en este instante. Pasados unos minutos todavía me encontraba observando a Hermione, mi único deseo en ese instante era pasar lo que restaba de noche contemplándola, al final resultaba ser que era el único contacto que podía tener con ella. El contacto de mis ojos sobre sus mejillas, sobre su cabello, sobre sus labios e incluso sobre sus manos cuando anotaba algo en sus pergaminos, eso era lo más cercano que había estado de tocarla. Cuando fui consciente de que no sabía por cuánto tiempo le había observado decidí bajar la vista y concentrarme un rato en mis tareas. Probablemente, si pasaba más tiempo observándola no tardaría en percatarse de que le observaba y no precisamente para molestarla o burlarme. Pase los siguientes minutos de mi existencia luchando por concentrarme; cuando al fin lo conseguía, sentía una mirada sobre mí, pero al levantar la vista no había nadie mirándome, las únicas personas cercanas era Granger y la señora Pince. La primera se hallaba leyendo tranquilamente, sin darse por enterrada de mí presencia y la segunda, bueno, esa probablemente ni siquiera sabía de la existencia de alguien más además de ella misma. Me levante a buscar un libro minutos luego, cuando recordé que el profesor de Historia de la magia nos había echo un comentario sobre un buen escritor y una buena edición que se hallaba en la biblioteca. Estuve pasando mis dedos y ojos entre los libros por un buen rato, incluso pensé que debía rendirme porque el libro no parecía estar por ningún lado. Estaba a punto de renunciar a mi búsqueda cuando, dando un paso hacia atrás, mi espalda termino chocando con alguien, me gire rápidamente dispuesto a pedir excusas por mi torpeza. -Lo siento.- dijimos la chica y yo al mismo tiempo. Resultaba ser Granger, quien, de espaldas a mí, parecía haber dado un paso hacia atrás a la vez que yo, provocando que terminásemos chocando. Cuando quedamos uno frente al otro no pude evitar bajar mis ojos hasta el libro que ella sujetaba cerca de su pecho, sus dedos cubrían cierta parte del mismo pero podía ver el nombre y el autor por entre sus dedos. Entonces supe donde se encontraba el libro que con tanto ahincó yo había estado buscando. Estaba gélido delante de Granger, no sabía si debía decir algo más o simplemente irme. ¿Cómo iniciar una conversación normal con quien solo has discutido? -Necesito ese libro.- fue lo único que se me ocurrió decir, y tenía muy buenas ideas en la cabeza, pero el lado Malfoy salió a flote. -¿Perdón?- me pregunto sorprendida. -Ese libro que tienes, lo necesito.- le dije sin más. -Lo estoy usando.- sentencio apretando mas el libro a su pecho. -De todas formas lo necesito.- sentencie extendiendo la mano. -Cuando termine de usarlo, podrás tenerlo.- me dijo ella, no parecía tener ninguna intención de dármelo. -Lo necesito ahora, Granger.- exclame -Yo lo estoy usando ahora, Malfoy.- me respondió sin inmutarse. -Podrías compartirlo entonces.- no sé cómo se me ocurrió decir aquello, era la peor idea que podría haberme pasado por la cabeza, no la había meditado, ni analizado, solo salió…así, espontanea. -¿Compartirlo?- me pregunto Hermione sorprendida. -Sí, me sentare contigo a lo que termino mi tarea.- le dije, y sin esperar respuesta le arrebate el libro y me encamine hacia su mesa. Sé que estaba sorprendida, probablemente se quedaría pensando entre los estantes unos minutos y luego vendría enojada a decirme que no podía tomar decisiones por ella y que no pensaba pasar un solo minuto en mi compañía. Entre tanto que mi come libros favorita analizaba lo que acababa de ocurrir, yo tome mis cosas y las mude hasta su mesa. Me senté en la silla continua a la suya y abrí en libro en la primera página para que cuando ella viniese no me hallase sentado allí sin hacer nada; después de todo había dicho que necesitaba el libro para una tarea, lo cual era verdad en cierta medida. Pase mis ojos rápidamente sobre las líneas intentando comprender el macro sin tener que prestar atención al micro; el tiempo paso rápido, para mi sorpresa Hermione aun no había regresado a la mesa. Quizás no quería discutir conmigo, o estaba esperando a que terminase mi tarea para que la dejase sola, me pasaron muchas hipótesis por la cabeza pero todas las deseche cuando la castaña se asomo y camino hasta donde me encontraba. Se sentó junto a mí en silencio, tomo su pluma, y sin decir nada comenzó a escribir mientras leía otro de sus libros. Intente ignorar su cercanía pero me resultaba imposible así que comencé a distraerme aun mas de la lectura, a tal grado que habían pasado veinte minutos y yo me hallaba en la misma página. ¡Todavía no podía creer que Hermione y yo estuviésemos compartiendo una mesa! ¡Era elocuente, no tenía sentido alguno, pero estaba ocurriendo! Estando cerca podía contemplar mejor los bucles de su cabello y la suavidad de su piel; era muy probable que esto es lo más cerca que podría llegar a estar de ella, y lo disfrutaría al máximo. -Necesito buscar algo.- susurro Hermione de repente, levante la vista de la página confundido. -¿Qué?- cuestione -El libro, necesito buscar algo.- me dijo señalando el libro que tenía en mi poder. -Claro…- susurre empujándolo levemente hasta que termino de su lado, movió rápidamente las páginas, dio una rápida lectura y me lo devolvió antes de seguir escribiendo en su pergamino. Me quede viéndola un minuto luego de que me lo hubo devuelto, luego continúe con mi lectura, o por lo menos intente seguir con la misma. Jamás habíamos intercambiado palabras con otro propósito distinto de discutir, por lo cual el tono de su voz se escuchaba diferente, más suave, más dulce, e incluso aun más bonito…decidí que me gustaba hablar con ella aun más que discutir. Estando allí, tan cerca, aunque todavía lejos, me dedique a respirar su arroma…quería grabar su perfume en mi memoria para que cuando no estuviese cerca pudiese recordarla. Era poco probable que olvidase su aroma, pero solo quería estar seguro de no hacerlo. Estaba tan absorto en mis pensamientos que olvide seguir leyendo, me había quedado con los ojos cerrados pensativo. Tras algunos minutos, en los cuales, no sabría decir que ocurrió a mi alrededor, volví a abrirlos y al mirar a Hermione la halle mirándome…ella no fue consciente de mi mirada hasta pasados algunos segundos; se sorprendió y volvió sus ojos a su libro. La note nerviosa luego de eso, golpeaba con la punta del pie el suelo e incluso la vi removerse incomoda en su sitio. -Así que… ¿Astronomía?- cuestione mirando lo que escribía, levanto la mirada y fijo sus ojos color caramelo en los míos. -¿Dices?- pregunto -Lo que lees, es de la clase de Astronomía.- le dije, intente sonar casual, pero incluso yo encontraba esta conversación extraña. ¿Draco Malfoy hablando de astronomía con Hermione Granger? Probablemente si alguien nos viese diría que la guerra final tendría que estar a la vuelta de la esquina. -¡Oh! Si, es lo que nos envió a leer.- me contesto bajando la mirada hasta sus pergaminos. -¿Puedo…mirar?- cuestione señalando el libro. -Si lo necesitas hay otra edición.- me dijo nerviosa. -Solo quiero ojearlo, Granger, tranquila.- le dije tomando el libro para mirar, con muy poco interés, las paginas que ella leía. Ella no contesto, por lo cual le devolví el libro a los pocos segundos de haberlo tomado y volví mis ojos hacia mis apuntes para seguir con mi tarea. ¡Hablarle había sido una muy mala idea! Así que decidí que no lo volvería a intentar, me limite a leer, leer durante largos minutos, luchando con mis deseos de levantar la vista y fijarme en mi compañera. Cada cierto tiempo, Hermione me pedía el libro, pasaba rápidamente los ojos entre las líneas y volvía a devolvérmelo. Nunca me hubiese imaginado que compartir el silencio con ella fuese tan cómodo e incluso mágico; no hablábamos, apenas intercambiábamos un "Gracias" cada vez que nos tendíamos el libro, pero era perfecto. -¡Argh, lo olvide!- le escuche decir a la castaña en un tono más elevado del que debería. -Shhhh.- dijo la señora Pince mirándonos con recelo. -Lo siento.- murmuró Hermione mirando hacia la señora. -¿Qué olvidaste, come libros?- me atreví a cuestionar, la vi rodar los ojos, probablemente por el apodo que utilice al hablarle. -Mi cuaderno de Astronomía, allí están las otras preguntas que debo contestar.- me dijo rebuscando entre sus libros. -Tengo el mío aquí, puedes usarlo.- le dije tendiéndole el libro que minutos atrás había estado bajo mis otros dos libros. -No, no es necesario.- comenzó a decir, mirando deseosa el libro. -Ten, Granger. No te estoy ofreciendo algo ilegal.- le dije colocando el libro delante de ella antes de seguir con mis apuntes. Se me quedo mirando, lo sé porque sentía como me estudiaba con sus ojos. El sonido del reloj me aviso que eran las nueve, seguí leyendo consciente de que la castaña pronto tomaría sus cosas, se despediría de la señora Pince y saldría de la biblioteca. Sorpresa me lleve cuando siguieron pasando los minutos y ella seguía inmersa en su lectura. A causa de esa anomalía levante mis ojos y me quede viéndola, no sabía que ahora hubiese decidido salir una hora más tarde, eso era algo nuevo…y debo admitir que no me molestaba, por mi podría quedarme aquí sentado a su lado hasta que la señora Pince se levantar y dijese que debíamos salir porque cerrarían la biblioteca. -Que mala manía.- le escuche susurrar a Granger, mire por encima de su hombro para averiguar de que hablaba y vi que tenía mi cuaderno abierto en una de las tantas páginas que yo había escrito con diferentes mensajitos, la gran mayoría para Parkinson. Se me instalo un nerviosismo en la boca del estomago cuando recordé cuantas cosas había escrito en los bordes de las paginas. Entre ellas, el nombre de la castaña estaba escrito en la penúltima página con tinta roja y un corazón en el borde, cortesía de mi querida Pansy. Seguí el movimiento de sus manos cuando recordé esto, tenía que quitarle el libro de las manos, aunque…ella no tenia porque mirar la penúltima pagina cuando el trabajo se hallaba en las primeras. Este hecho me consoló durante algunos segundos, no había de que temer. -¿Nunca te han dicho que en los libros no se escribe?- la voz de Granger me saco de mis pensamientos, levante la mirada hasta ver que se refería a mis apuntes. ¡Genial! ¡Ahora recibiría una charla sobre "Porque no escribir los libros"! -Es mi libro, Granger, puedo escribir lo que sea en el.- sentencie rodando los ojos, era solo un cuaderno, no había porque hacer tanto drama. -Para eso tienes los pergaminos, el libro es solo una guía.- me dijo exasperada, volvió a mirar el libro como si estuviese presenciando un crimen. -Como digas…- susurre bajando la mirada hasta mis pergaminos, percatándome que tenía muchos apuntes y poco contenido…ni siquiera tengo claro cuál es el fin de todas las anotaciones que he realizado. -Tengo que salir un momento, Hermione. ¿Harías el favor de estar al pendiente?- levante la vista, la señora Pince se encontraba frente a nosotros, más específicamente, frente a Hermione. -Claro que sí. ¿No tomara mucho tiempo? Es que ya es hora de que me vaya a la torre.- le dijo la castaña lanzando una mirada hacia el reloj que levitaba junto a la puerta de entrada de la biblioteca. -Serán solo unos minutos.- dijo la señora antes de salir rápidamente por la puerta. Hermione comenzó a guardar sus cosas, se puso en pie e rehízo la pila de libros que había traído, probablemente con el fin de volverlos a ubicar en sus respectivos lugares. Cuando fue a ponerse en pie, le sujete la mano derecha para detenerla. Se giro a mirarme con el ceño apretado. -¿Te ayudo?- pregunte soltándola. -¿Desde cuándo Draco Malfoy me ofrece ayuda?- me pregunto desconfiada. -¿No puedo ser caballeroso?- cuestione dejando salir una sonrisa burlona. -No conmigo.- respondió, veía la desconfianza en su semblante. -¡Y ese señores es el motivo por el cual siempre discutimos!- exclame poniéndome en pie, como si hubiese mucha gente escuchándonos, aunque sabía que éramos los únicos raros "estudiando" a estas horas de la noche. -No puedes gritar aquí.- me dijo la castaña mirando a todos lados. -La señora Pince no está, Granger, no tengo por qué hablar en susurros.- le dije tomando la pila de libros. -¿Qué haces? Dame esos libros.- me dijo intentando arrebatármelos. -Te estoy ayudando, dime donde van.- le dije evitando que me los quitara. -No necesito ayuda, puedo sola.- declaro y me arrebato los libros, claro está que permití que me los arrebatase. -¿Puedo decirte algo, come libros?- cuestione caminando junto a ella; me ignoro en un inicio, siguió andando, deteniendo sus pasos en algunos lugares para depositar un libro. Cuando se percato de que seguía tras ella, lanzo un suspiro de resignación. -¿Ahora qué, Malfoy?- cuestiono. -¿Te han dicho que eres la Griffindor mas encantadora?- cuestione sujetando la mano con la cual colocaba uno de los libros en su lugar, ayudándola así a colocarlo. Ella giro el rostro hacia mi sorprendida, como era de esperarse; me dedique a mirarla a los ojos con una sonrisa en los labios. Me perdí en su mirada, podría haber detenido en aquel preciso instante el tiempo, y jamás hubiese proferido alguna protesta. -¿No piensas dejarme en paz? Tu sarcasmo es un asco.- me respondió reanudando su marcha; deje salir una sonrisa cuando fui consciente de que Granger creía que estaba siendo sarcástico, si supiera que realmente me parecía la Griffindor mas encantadora y hermosa. -¡Oh vamos! ¿Jamás te lo habían dicho?- insistí caminando tras ella. -Malfoy, basta con soportarte en la mesa.- contesto sin mirarme. -Granger…- le llame reclinando mi espalda del estante donde ella estaba colocando el último libro, quedando así a la derecha de ella. Giro el rostro para mirarme, sus ojos color miel no tardaron en hacer contacto con los míos. Nos quedamos en silencio algunos segundos, los segundos mas perfectos que hubiésemos compartido, y si ella tuviese la capacidad de comprender mi mirada hubiese leído en ella un claro: Te quiero. Aquel preciso momento era perfecto, en el silencio de los libros, parecía ser que nada ni nadie podría arruinar aquel momento. ¡Era único! Yo estaba allí, reclinado, mirándola como la más hermosa flor que hubiese visto. Y ella me miraba, no sabría explicar cómo me miraba, pero era claro que se había quedado sin palabras. Recorrí sus facciones en silencio, por un momento sentí el repentino deseo de mover mi mano hasta acariciar su cabello, pero sabía que sería un acto de pleno suicidio que despertaría a aquella leona del ensueño. Fueron segundos, quizás minutos, no podría precisarlo, lo que si se, es que en aquel silencio había compuesto millones de versos acerca de cuan hermosa era la joven Griffindor que había robado mi corazón…aun sabiendo jamás los pronunciaría, porque lo nuestro no era más que una ilusión que había traspasado mi corazón y me había trastornado por completo. Volviéndome, a mí, el príncipe Slytherin, un enamorado mas que no hace sino soñar con su amada, esperando que los sueños, por azares del destino, se realidad. -Malfoy…- respondió Granger en voz baja, sin moverse de su lugar. -Si no te han dicho…eres la Griffindor más hermosa.- le dije, había colocado mi corazón en aquellas palabras, pero por supuesto, no había cambiado mi sonrisa burlona, tampoco mi mirada así que, probablemente las apariencias escondieran la profundidad de los sentimientos que en mi interior Vivian. La vi rodar los ojos, probablemente no me creía, o pensaba que estaba burlándome. -Si no te lo han dicho…eres el Slytherin más insoportable e irritante.- me dijo antes de dejarme solo, lance un suspiro, sonreí, definitivamente lo único que sabía hacer efectivamente era hacerla enojar; segundos luego volví a seguirla. -Es la primera vez que no estamos peleando. ¿Y ya comienzas a insultarme?- cuestione cuando llegamos a la mesa que compartíamos, ella se giro tendiéndome mi libro, el cual me apresure a tomar. -No estoy insultándote.- me dijo mirando hacia la entrada, probablemente esperando a que apareciese la señora Pince para irse. Estaba enojada, o nerviosa, no sabría precisarlo, pero algo estaba ocurriendo dentro de ella que estaba ocasionando que se cruzase de brazo y diere punta pies en el suelo.

  • ¿No me estas insultando? ¿Insoportable e irritante?- cuestione organizando mis pergaminos. -No era un insulto, son adjetivos.- me dijo sin prestarme atención. Seguía con la vista fija en la entrada, comenzaba a pensar que realmente le estaba irritando, y pese que no era mi primera intención, disfrutaba al máximo verla enojarse. -Hermosa y agresiva…- susurre para mi mismo sin poder esconder mi sonrisa; Granger no me había escuchado porque si no hubiese dicho algo, internamente agradecí que fuese así. -¡Gracias, Granger, ya puede irse!- exclamo la señora Pince entrando, Hermione no espero mas palabras, salió lo más rápido que pudo de la biblioteca. Decidí no seguirla porque no quería incomodarle u molestarle más de lo que ya lo había hecho. Minutos después de su salida, aun me hallaba de pie observando el camino que ella habia trasado al salir, ni siquiera le dijo "Buenas noches" a la señora Pince, lo que quería decir que estaba muy enojada. Estaba pensando en esto cuando, al mirar la mesa, vi aquel libro que me habia servido de palanca para sentarme con la castaña. Lo tome en mis manos, pasando mis dedos por el lomo y la cubierta; volví a abrirlo, observando el color amarillento de las paginas que dejaba inferir la cantidad de años que habían transcurrido sobre el mismo. Estaba evaluando esto cuando, llegando a las últimas páginas encontré un papel blanco, doblado por la mitad y con un sello rojo sellándolo; el papel lucia nuevo en comparación con las demás paginas por lo cual inferí que no podía pertenecer al mismo. Podría ser de Granger, pero tenía escrito sobre el sello "Para: Mi amor" y en definitiva no era la letra perfecta de la castaña que acaba de irse. Cerré el libro y me deje caer sobre la silla con el papel en mano, evalué la pulcritud del mismo, parecía haber sido colocado estratégicamente en aquella página con el único fin de que alguien lo hallase. Lo gire varias veces, dispuesto a leerlo pero la señora Pince se me acerco y me dijo que pronto daría el toque de queda y los alumnos debían estar en sus camas. Ante aquellas palabras no tarde en colocar el papel en mi libro de Astronomía y, cargando ambos libros, el mío y el de la castaña, salí rumbo a las mazmorras. Recorrí el camino con cierta prisa, no deseaba ser interceptado por un prefecto, o peor aun por algún profesor malhumorado. -¡Mira a la hora que llegas!- me dijo Pansy al verme aparecer en la sala de los Slytherins. -Es tu culpa, nunca mas seguiré un consejo tuyo.- le dije dejándome caer junto a ella en el sillón, me miro confundida. -¿Qué paso?- me pregunto mi amiga pelinegra. -Que le hable, pero todo lo que digo lo coge del lado negativo.- le dije con desanimo. -¿Del lado negativo? ¿Pero que le dijiste rubio?- me pregunto confundida. -Que es hermosa.- dije con una sonrisa. -¿Estás seguro de tener cerebro?- me pregunto Pansy dejando salir una risa. -¿Por qué preguntas eso?- me hice el desentendido. -Te burlas de ella durante cinco años consecutivos, y llegas un día y le dices que es hermosa, incluso yo pensaría que te estás burlando rubio.- me dijo mi amiga rodando los ojos. -Pero hablaba enserio… -Sí, se que hablabas enserio. Pero esa come libros solo ha visto tu lado negativo, debes mostrarle tu otro lado.- me dijo Pansy dedicándome una sonrisa. -Pero no tengo otro lado, Pansy. Solo tengo el lado Malfoy. ¿Cómo cambio eso?- cuestione dando un suspiro. -Es que no tienes que cambiar, rubio. Eres perfecto como eres, tengo que ir a dormir, pero piénsalo.- me dijo mi amiga, me dio un beso en la mejilla y se fue. Me deje caer en el mullido sillón de la sala común, no había nadie además de mi y el extremo silencio que, como siempre, solía pasearse entre las oscuras paredes de la mazmorra. Fue allí, en aquel silencio, en aquella oscuridad, que leí la historia más hermosa, la más extraña y a la vez la más inconclusa. Fue luego de los primeros minutos de silencio, cuando, recordando el extraño papel hallado, decidí romper el sello y perderme en lo profundo de las letras. Eran oraciones, pero parecían versos, era la realidad pero parecía un cuento, y cuando llegabas al final de aquella pulcra hoja, manchada de lagrimas en el borde, te dabas cuenta que era la historia más triste e inconclusa escondida entre las hojas de un tonto libro. "Y si me amas, como decías, te estaré esperando frente a la estación del tren, cinco y cuarto, sino llegas, comprenderé que se acabo lo nuestro y me iré a estudiar lejos. Con amor, tu princesa." Y así concluía aquella carta que jamás fue abierta y que probablemente…jamás fue hallada. "El corazón quiere lo que quiere. No hay una lógica para estas cosas. Tú conoces a alguien y te enamoras, eso es todo." (Woody Allen) ….. ¿Comentarios? ¿Sugerencias? ¿Qué os ha parecido? ¿Qué habrá pasado por la cabeza de Hermione? ¿Qué ocurrirá cuando vuelvan a verse? Próximo Capitulo: (POV Pansy)