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Ups Me enamore — capítulo 16

Nuestro Primer Baile P. O. V Hermione Granger Preocupada era una palabra poco acertada al describir mi estado anímico, en estos últimos días todo parecía ir de mal en peor. Primero la muerte de Katie Bell, luego nuestra extensa lista de sospechosos, luego el extraño comportamiento de Dumbledore y ahora el único hombre que podría decirnos quien compro el collar de Ópalo estaba muerto. ¿Y quién lo habría asesinado? ¿Slughorn? ¿Nott? ¿Algún mortifago?¿Snape? ¡No lo sé! Todo este asunto me estaba sobrepasando... ¡Y no es muy sencillo sobrepasarme!

  • Este sera un gran día. - me comentó Ginny cuando me senté en la mesa Griffindor aquel 31 de diciembre a tomar el desayuno.
  • Sí, lo sera. - susurre llevando mis ojos a la mesa Slytherin. Habían muchas preocupaciones en mi mente, y muchos pensamientos distorsionados, pero aquel rubio de mirada plateada le daba cierto brillo a mis días. ¡Y hoy era el gran día! Mis ojos viajaron con rapidez barriendo la mesa Slytherin en un instante, era muy diestra en perdermeen aquella mesa sin que nadie se percatara. Halle a Draco sentado junto Parkinson, al parecer la morena se iría mas tarde. Esta le estaba comentando algo mientras Malfoy simplemente le escuchaba y miraba su plato. Estuve estudiándolo algunos minutos hasta que pareció percibir que le observaban, sus ojos dieron de lleno con los míos rápidamente. Una sonrisa asomo en mis labios cuando esto ocurrió, él me lanzo una guiñada y siguió conversando con Pansy.
  • Las babas. - la voz de Ronald me regreso a mi mesa, el pelirrojo estaba a mi costado derecho y cuando le mire levanto las cejas repetidas veces. ¡Eso de hacer de idiota parece que se le daba muy bien a mi mejor amigo! ¡Al parecer estaba en su naturaleza!
  • Te golpearé un día de estos ¿Lo sabes? - cuestioné sirviéndome el desayuno. ¡Era lo malo de tener dos mejores amigos varones! ¡Eran desesperantes! -Valdrá la pena. - comentó el pelirrojo sirviéndose zumo de zanahoria.
  • ¿Y Harry? - interrogue al percatarme de la ausencia del pelinegro. Harry me preocupa, siempre anda tan estresado y nervioso que incluso siento la necesidad de protegerle.
  • Dijo que tenía que reunirse con alguien. - me contesto Ronald, intercalando sus palabras con cucharadas de comida. ¡Aquel comentario me tranquilizaba, aunque su forma de comer me estresaba!
  • ¿Lovegood? - interrogue elevando una ceja. -Probablemente. - susurro Ron, para mi sorpresa, por primera vez el rostro de Ginebra no reflejo tristeza sino que seguía nuestra conversación mientras tomaba de su zumo. La pelirroja solía perderse cuando hablabamos entre nosotros, ella siempre comentaba que le era bastante complicado entendernos.
  • ¿Y con quién iras al baile? - le pregunte a Ginny comenzando a comer mi desayuno. -Es...una sorpresa. - me dijo ligeramente sonrojada mientras movía su avena.
  • ¿Sorpresa? ¡No puedes llegar al baile con cualquiera! - exclamó Ronald apretando el entrecejo, rode los ojos. ¡Jamás cambiaría! Ese instinto protector lo perseguiría durante toda su vida.
  • ¡No seas anticuado! - comentó la pelirroja sirviéndose más zumo.
  • Como tu hermano mayor, te ordeno que me digas con quien iras. - le advirtió Ronald. ¡Sería un milagro si conseguía sacarle alguna palabra!
  • Como mi hermano tienes derecho a saber que ire acompañada, pero no tengo la obligación de decirte con quién. ¡Los veo en la noche! - se despidió Ginny con una sonrisa.
  • Si la veo con Maclaggen, le romperé el cuello a ese Griffindor y a Ginny la encerrare en su cuarto para siempre. - sentenció Ronald con seriedad.
  • Ojalá sea Maclaggen. - comenté viendo como Ginny echaba una mirada hacía la mesa Slytherin. Era bastante preferible que fuese aquel chico, que era un mal conocido y no un chico Slytherin, que podría ser peor que el mismo Mclaggen. No quiero hecharle leña a las serpientes, estoy enamorada de uno de ellos, pero de todas formas, la gran mayoría no son de fiar.
  • Es el único con quien la he visto hablando estos últimos días. - susurro Ronald encogiendose de hombros y sirviéndose mas comida.
  • ¿Y tu con quién iras? - cuestioné
  • Creo que tendre que ir con Hannah Abbot...- susurro encogiendose de hombros y suspirando.
  • ¿Querías ir con la morena cierto?- interrogue.
  • Si, iba a invitarla ese día que me dijo que se iría con sus padres. - me dijo Ron bajando sus ojos hasta su plato de comida.
  • Pero tuvieron su baile...- le dije guiñandole un ojo, el pelirrojo enrojeció por completo. ¡Era mi turno de molestarle un poquito! Entre él y Harry solían hacerme enrojecer hasta tener que esconder mi rostro en uno de los cojines de la sala común. ¡Y estos últimos días me habían enrrojecido en mas de una ocasión!
  • Algo así. - susurro él, pasando una mano por su cabello. Sus orejas comenzaban a estar del mismo tono de su cabello.
  • Ire a la biblioteca un rato...quiero ver si consigo algo de información sobre el collar de Ópalo. - le comenté al pelirrojo poniéndome de pie. Sentía bastante curiosidad por ese collar y su maldición, deseaba saber si habían más artefactos como ese. -No olvides que debes arreglarte para esta noche...- me dijo Ron lanzándome una guiñada. ¡Estaba por empezar! -No lo olvidaré...Ginny me ayudará a arreglarme...ire a verle en la tarde. - le dije con una sonrisa, ya deseaba que el reloj marcase las siete de la noche. A medida que caminaba hacía la salida mi mirada volvió a viajar a la mesa Slytherin, para mi sorpresa no había rastro de Draco y tampoco de Parkinson. Salí rumbo a la biblioteca, y no tarde en llegar a la misma; los pasillos estaban bastante vacíos, incluso silenciosos. Parecía ser que todos los estudiantes permanecían en sus respectivas salas o en las afueras del castillo. Tras saludar a la señora Pince, y convencerla para que me permitiese entrar a la zona prohibida comencé a andar por entre las estanterias. Pase mis dedos por los polvorientos libros, leyendo los indices e incluso me detuve a ojear algunos. Pasado un rato, aunque no halle nada con respecto al collar de Ópalo encontré un libro grande, sucio, en el cual, a medida que lo revisaba halle un pulcro pergamino. Lo abrí curiosa, dejando el libro en su lugar... parecía ser una carta. Por el aspecto medio amarillento del papel debía llevar algún tiempo en aquel viejo libro. Princesa, Nuevamente me veo obligado a alejarme de ti, llevo días intentado cruzar palabras contigo pero siempre andas con ese tonto amigo tuyo. ¡Solo espero que esos rumores de que te vas sean una mentira! Mi corazón se hace pequeño al imaginar una vida sin ti. Solo deseo que me respondas una pregunta. ¿Aún me amas? Estaré esperando. Con amor...tu príncipe. ¡Vaya! Una carta de amor que nunca fue leída, al parecer aquella historia no tuvo un final feliz. Doble la carta y la volví a colocar en el libro, las cosas que podían hallarse en las estanterías de la sección prohibida. Seguí caminando por eso de ver si tenía algo de suerte con el collar. Luego de un rato, conseguí un libro de artefactos mágicos peligrosos, lo tome y me fui a una mesa a ojearlo. Me senté durante un rato considerable a leer aquel libro. ¡Cuando levante la cabeza del libro me asuste al contemplar la hora! ¡Tenía que almorzar para luego reunirme con Ginny! A las 4:00 de la tarde llegue a la torre Griffindor para reunirme con Ginny, la pelirroja estaba sentada junto a Lavender Brown, esta estaba con cara de pocos amigos. Desde que termino con Ronald la chica de cabello riso no ha vuelto a ser la misma, se enoja con facilidad y es más lo que grita que lo que plática. Brown jamás fue santa de mi devoción, realmente no me agradaba, pero debo admitir que siento algo de pena por ella. La última vez que la vi sola, estaba llorando cerca de la torre, claro que, al verme, intento disimular sus lágrimas y me grito para que me largara.
  • ¡Al fin llegas! - exclamó Ginny acercándose a mi cuando aparecí en la sala. Brown me lanzo una mala mirada y se alejo hacia Padma. ¡Me odia tanto o más que a Ronald y no se el motivo!
  • Sí, me distraje un poco. - declare sonriendo mientras me acomodaba el cabello tras la oreja.
  • ¡Anda, vamos a tu cuarto! - exclamó la pelirroja señalando las escaleras con una sonrisa.
  • Ginny. ¿No me dirás quién es tu acompañante?- insistí cuando entramos a su habitación, la pelirroja dejo salir una risa nerviosa y se dejo caer en mi cama.
  • No se si te gustara escucharlo. - respondió la pelirroja tendida sobre mi cama, me pareció que tenía una sonrisa en los labios pero la posición me imposibilitada asegurarlo.
  • Eso me asusta un poco...- susurre tomando mi toalla para darme un baño.
  • Lo verás en la noche, asa no intentaras disuadirme. - me comento la pelirroja riendo. En realidad, no lo vería pero Ronald me diría de quien se trataba. Solo espero que Ginny haya elegido a alguien utilizando bien sus neuronas. -Me dare un baño rápido. - exclamé entrando al baño mientras Ginny se sentada en mi cama y comenzaba una búsqueda en mi baúl. Pase mucho tiempo con la pelirroja, ella me ayudo con mi cabello e incluso se ofreció a lidiar con mi maquillaje, aún cuando al final se dio por vencida cuando entendió que solo quería algo muy sencillo. Pasamos mucho rato intentando elegir mi tipo de peinado, Ginny se enojo cuando dije que deseaba solo acomodar mis risos. Luego de un rato de protesta me dejo con el cabello como lo tenía y me coloco un pinche para sentir que había hecho algo. Al mirarme en el espejo me encontré completamente satisfecha con aquel peinado. Ginny se fue a prepararse luego de un rato, ya estaba peinada por lo cual solo iba a darse un baño y a maquillarse...prácticamente le obligue a irse porque quería elegir mi vestido. Me detuve a observar aquel traje rojo que mi madre me había regalado hace algun tiempo atras, no quería lucir demasiado elegante, pero quería verme bien. Estuve luchado internamente para colocarmelo, no era largo, pero tampoco era corto en extremo, diría que era la medida ideal para mí. ¿Le gustaria a Draco? Eso me preocupaba. ¿Al rubio le agradaría el rojo o preferiría el lila? ¿Como iría él vestido? ¿Estare demasido formal? Miles de dudas asaltaron mi mente mientras me observaba en el espejo. ¡Quería que todo saliese perfecto y me aterraba que al verme Draco se desilusionara de mí! Me encontraba a punto de tener una crisis nerviosa en mi cuarto cuando vi que el reloj marcaba las 6:45 minutos.
  • Vamos Hermione...solo es una cita. - me dije a mi misma mirandome en el espejo. Necesitaba infundirme valor, o terminaría lanzándome a la cama o cambiando mi vestimenta. -Es solo una cita. - volví a repetir caminando hacía la puerta, baje a la sala comun apresuradamente y me encontre con Ronald sentado frente a la chimenea.
  • ¿Ron? ¿Que hacés aqui? - cuestioné confundida. La fiesta debia de haber dado inició hace unos veinte minutos, yo pensaba que él estaría allí desde temprano. -Estoy preocupado por Pansy, no pude despedirme de ella. - me dijo entristecido, su estado de animo contrastaba con su bonito traje negro y el lazo que traia en el cuello. ¡Su eterno estado alegre conseguía que me preocupase al verle decaído y preocupado!
  • Anímate, ella volvera pronto. - le dije dándole un pequeño golpe en el brazo para que se animara.
  • Le escribí...- me dijo el pelirrojo pasando nerviosamente una mano por su cabello.
  • ¿Qué le escribiste? - cuestioné intrigada.
  • Que si quería ser mi novia...que ella me gusta mucho.- me dijo sonrojado. ¡Intenso y alocado! ¡Tenía que ser un Weasley! -Esas cosas no se preguntan por carta. - le dije riendo, el pelirrojo podría ser bastante iluso cuando se trataba de cosas importante como pedirle a alguien que sea tu pareja. -Ya esta hecho. - sentencio cubriéndose el rostro. Sonreí al verle de aquella manera, solo podía significar una cosa: realmente la quería...y la quería enserio. -Pronto responderá. - le dije abrazándole.
  • Te estoy robando tiempo, anda, ve con tu hurón...se va desmayar cuando vea lo bonita que estas. - me dijo el pelirrojo lanzándome una guiñada.
  • Estoy nerviosa. - susurre sintiendo un batallón de bludgers en el estomago. Realmente, era un alivio que Ron todavía estuviese aquí, necesitaba decirle a alguien lo nerviosa que me encontraba.
  • Tu tranquila...yo nervioso.- me dijo mi amigo dándole un beso en la frente.
  • No te quedes aquí, ve a la fiesta...Abbot te estará esperando. - le dije dándole un beso en la mejilla antes de caminar hacía la salida. Camine con lentitud hacía la sala multipropósito, deseaba llegar, deseaba ver a Malfoy, pero al mismo tiempo moría de miedo y de nervios. ¡Jamás había experimentado algo así! Nunca me había importado como lucia, y no me importaba, solo me preocupaba que fuese demasiado "muggle" para Draco. Negué repetidas veces intentando disipar aquellos pensamientos y comencé a caminar por la entrada de la sala mientras pensaba en que deseaba ver a Draco. Extendí mi mano al pomo de la puerta cuando hubo aparecido y sentí que el estomago me daba vueltas y que todo el cuerpo me temblaba. ¡Soy una Griffidnor! ¡Soy valiente! Con esos pensamientos, y dándome valor internamente abrí la puerta y entre. ¡Aquello delante de mis ojos era hermoso! No había palabras para describir aquel lugar... Delante de mi se extendía un ancho camino, no lograba ver donde terminaba. A ambos lados del pasillo se alzaban arboles con flores rosadas, de los cuales, algunas flores, habían caído por el camino dándole un ambiente aún mas romántico. ¡Podria incluso besar inmediatamente al rubio di le veía!Y allí a lo lejos, había una mesa redonda con mantel blanco. Camine lentamente buscando con mi mirada a Draco, no habia rastro alguno de mi rubio. Al llegar a la mesa vi que sobre ella reposaba un hermoso ramo de tulipanes rojos. Los sujete delicadamente y los acerque a mi rostro para percibir el sutil aroma.
  • ¿Sabes el significado de esas flores? - cuestionó una voz a mis espaldas, sentí una opresión en el pecho y me quede inmóvil. ¡Tenía deseos de girarme de inmediato, pero mis pies no me lo permitieron! Deseaba pensar que era normal este sentimiento de nerviosismo que jugaba con mi mente.
  • No, imagino que vas a iluminarme. - susurre sin evitar sonreir. Si sabía el significado, pero quería escucharlo de sus propios labios.
  • Significan amor verdadero.- me dijo Draco, imagine que estaba sonriendo. Mi corazon dio un salto ante sus palabras, aun sabiéndo el significado, escucharle decirlo conseguia emocionarme.
  • Eso es profundo. - susurre respirando el aroma del rubio, entonces fui consciente de que por muy delicioso que fuese el aroma de aquellas flores seguía prefiriendo el aroma a menta que desprendía Draco. ¡Uno de mis aromas preferidos!
  • Son hermosos ¿No lo crees? - me pregunto.
  • Lo son.- susurre, sentía un cosquilleo en la boca del estomago, un deseo de verle inmediatamente. ¡Ni siquiera se porque aún no me he girado a mirarle!
  • Eran lo mas hermoso en este lugar hasta que atravesaste esa puerta, no se si te lo han dicho pero...te ves hermosa en ese vestido. - me dijo Draco, al fin mis piernas respondieron al mandato de mi cerebro y pude girarme sin soltar los tulipanes. La imagen con la que me encontre ocasiono que un suspiro se escapase de mi pecho, jamás...jamás olvidaría esta noche. Era normal ver a Draco Malfoy con su pulcro y perfecto uniforme Slytherin. Era mas que normal verle vestir de negro todos los dias. Pero aquel traje color crema y aquella camisa blanca deberia habérsele prohibido, era un crimen tanta perfección en una sola persona. Sus ojos grises brillaban mas esa noche, y sus perfectos cabellos rubios estaban perfectamente colocados. ¿Y él decía que yo era lo mas hermoso en esta habitación? ¡Solo bastaba mirarle para saber que los tulipanes jamás fueron lo mas perfecto!
  • Esto es hermoso. - susurre señalando todo.
  • Puntos a mi favor ¿No crees? - me pregunto lanzándomeuna guiñada, me sonroje y no pude evitar sonreir. Me encantaba como él se aprovechaba de cada circunstancia y la transformaba en algo especial.
  • Sí, algunos puntos a tu favor. - comenté.
  • No te parece que además del paisaje alguien mas se ve muy bien. - me dijo levantando una ceja y señalandose a si mismo con un gesto de cabeza. ¡No podía dejar la vanidad y el narcisismo lejos por un día! -No pienso alimentar tu egocentrismo. - senrencie rodando los ojos. ¡Él sabía que lucia bien, no hacia falta que yo alimentara su ego! -Tus ojos te delatan. - me dijo con una sonrisa autosuficiente.
  • Luego me enseñas a controlarlos. - le dije acomodando un riso tras mi oreja. ¡Ya comenzaba a aprender a jugar el juego de Malfoy!
  • Tome asiento, mi lady. - me dijo el moviendose hasta mover la silla. ¡Y él siempre conseguia sorprenderme!
  • Tanta caballerosidad de tu parte, me asusta. - comenté colocando los tulipanes en la mesa. -Preparate para asustarte mucho entonces.- me dijo el rubio y le vi colocarse un sombrero, arrugue el gesto ¿Un sombrero rojo? ¡Descombinaba por completo con su vestido? ¿A que jugaba?
  • Madmoiselle ¿Lista para la cena? - me pregunto elevando una ceja. ¿Acaso hacía de moso? ¿Podía ser mas lindo?
  • ¿Qué haces? - cuestioné sonriendo, Draco se saco el sombrero de inmediato. -Resulta que pensaba traer un elfo para que nos sirviera, pero recordé que eres la fundadora del EPDP. Así que, tendré que ser tu elfo y tu cita al mismo tiempo. - me dijo el rubio lanzándome una guiñada. -P. E. D. D. O... y no es necesario que... -Shh... estoy en personaje.- me silencio colocándose nuevamente el sobrero.
  • ¿Entonces eres? - cuestioné siguiéndole el juego. Debo admitir que no me desagradaba en lo absoluto esa idea de que por hoy fuese mi elfo. Podría decirle que mi primer deseo era que me besara...llevo días esperando que me bese.
  • Su elfo por esta noche...- me dijo sonriendo.
  • Creo que estoy lista para cenar. - dije sonriendo, el rubio me lanzo una guiñada y desapareció entre los árboles, regreso empujando un carito gris y coloco algunas cosas sobre la mesa. Eso de ser elfo lo había tomado muy enserio. -Todo luce delioso. - susurre observando lo que colocaba.
  • Se lo he pedido a... bueno, a algunos elfos. - sentenció mientras seguía colocando los platos.
  • ¿Y qué tal un beso antes de comer? - cuestione deteniéndole del brazo cuando se aventuraba a colocar una copa delante de mí, él se giro a mirarme con una sonrisa.
  • Mi lady. ¿Le esta pidiendo un beso a su elfo? - me pregunto burlonamente.
  • Te estoy pidiendo un beso a tí. - susurre sin soltar su mano.
  • Todo a su tiempo, mi lady. Su cita se ofendera si besa a su elfo. - me dijo lanzándome una guiñada mientras terminaba de colocar lo que le faltaba y tomaba asiento.
  • Olvidaste el...- comenté señalando el sombrero, se lo quito de inmediato y lo arrojo sobre aquel carrito mientras reía.
  • Espero te guste la comida. - me dijo Draco con una sonrisa.
  • Si sabe como luce, ha de saber esquisita.- comenté. Comimos entre platicas, de vez en cuando Draco se hacía el gracioso y se colocaba el sombrero para servir la copa; hasta que olvidada su broma se envolvió en mi conversación.
  • ¡Debo admitir que casi infartamos aquel día! - admití riendo.
  • Vivi algo parecido con Pansy y Nott.- me comentó Draco dándole un sorbo a su copa.
  • Cuéntame - le dije mirándole fijamente, deseaba saber todo lo que tuviese que ver con el rubio, desde lo cotidiano hasta lo mas complejo. -Normalmente, solo teníamos permitido estar sentados en la sala cuando nuestros padres estaban renunidos. Un día, Nott tuvo la brillante idea de encender el carro volador de los Parkinson, dijo que sabía conducirlo y que volveríamos antes de que alguien notara que no estábamos. Terminamos chocando contra la ventana del despacho de los padres de Pansy. Recuerdo que mi padre estuvo apunto de sacarme la oreja. - me comentó el rubio.
  • ¿Eran muy amigos los tres? - interrogue curiosa.
  • No exactamente, Nott venía a vernos de vez en cuando...luego se alejo de nosotros. - me comentó Draco encogiendose de hombros.
  • Él te defiende...- susurre pensativa.
  • Tiene sus motivos. ¿Lista para la siguiente parte de la noche? - me pregunto el rubio poniéndose de pie.
  • ¿Hay algo mas? - cuestioné haciéndome la sorprendida mientras sujetaba aquella mano que Draco me extendió.
  • Tengo que conseguir más puntos que Krum. - me dijo Malfoy guiñandome un ojo mientras me sujetaba de la cintura, un escalofrío me recorrió iniciando desde el lugar donde su mano reposaba. Moví una de mis manos a su cuello y la otra la uni con la mano del rubio. El me miraba con una sonrisa, debo admitir que moría por terminar la distancia que nos separaba. Una música suave comenzó a sonar, no podría precisar de donde provenía, y no tendría tiempo para determinarlo, porque el rubio comenzo a moverse al ritmo de aquella suave tonada. Seguí el ritmo del rubio mientras mis ojos recorrían su expresión, él tenia los ojos cerrados y parecía pensativo. Nos movimos de un lado a otro en aquel camino, las flores rosadas sobre el suelo eran nuestro escenario y los espesos árboles nuestros testigos. Draco no tardo en acercarme un poco mas a él, afirmando el agarre que tenía en mi mano. Pasado un rato la melodía se volvió mas lenta, mas suave...Draco abrió sus ojos y estos dieron de lleno con los míos.
  • Nuestro primer baile.- susurre.
  • Me gusta bailar contigo...- me dijo Draco atrayendome hacía él.
  • A mí me gusta todo contigo.- comenté mordiendo mi labio inferior, Draco sonrió. ¡Aquellas palabras él jamás las olvidaría! ¡Serían una fuente de arrogancia eterna!
  • A mi me gustas tú, desde tus cabellos castaños, tus labios, tus ojos. Y hoy con ese vestido te ves mas hermosa que nunca. - me dijo deteniéndose completamente y moviendo una de sus mano hasta mí mejilla.
  • Aunque me pese admitirlo en voz alta, ese traje te favorece mucho. - comenté ignornando aquellla sonrisa orgullosa que atravesó su rostro.
  • Hermione...al fin lo admites. - se burlo él, rode los ojos.
  • Conseguirás que me arrepienta. - comente, Draco no borro aquella sonrisa de sus labios hasta que me hube acercado a él lo suficiente como para que sus ojos se detuviesen en mis labios.
  • Entonces...- susurre pasando una de mis manos por su cuello, Draco movió una de sus manos a mi mejilla y con la otra acomodo uno de mis cabellos.
  • Entonces...- me imitó él con una sonrisa burlona.
  • ¿Tengo que pedírtelo de nuevo? - cuestioné elevando una ceja.
  • No, no tienes. - susurro Draco atrapando mis labios con lentitud. ¡Vaya que extrañaba sentir sus suaves labios sobre los míos! Nos separamos, a causa del aire, algunos segundos luego. Tras una larga respiración volví a atrapar con urgencia los labios del rubio. Una sonrisa asomo en los labios de Draco cuando nos alejamos algunos centimetros.
  • Castaña, come libros. Tengo una pregunta. - me dijo el rubio, estaba por abrir mis ojos cuando sentí un beso sobre mis labios; uno corto y rápido.
  • Pregunta. - susurre volviéndo a atrapar sus labios, lleve una de mis manos a su cabello y otra a su cuello acercándole mas a mí.
  • ¿Quieres...- comenzó a decir Draco depositando otro beso corto sobre mis labios.
  • Quiero...- susurre entre besos. -No he preguntado. - comentó separando apenas sus labios de los míos.
  • ¿Qué quiero? - pregunte sin evitar sonreir, me separe un segundo antes de volver a besarle.
  • ¿Quieres se mi novia? - me pregunto Draco, estaba a punto de besarle cuando le escuche. Me paralice por completo...un sentimiento de nerviosismo se instalo en todo mi pecho y sentí una emoción embarcarme el pecho.
  • ¿Tú quieres ser mi novio? - cuestioné sonriendo, Draco paseo su pulgar por mi mejilla.
  • Yo pregunte primero. - me dijo lanzándome una guiñada. -Si, si quiero...- susurre atrapando sus labios, Draco respondió intensamente mi beso y luego me atrapo en brazos consiguiendo que soltase un grito.
  • ¿Qué haces? - exclamé sujetandome de su cuello.
  • Te quiero. - me dijo él sin soltarme. Nuestros ojos se encontraron y un suspiro acompaño la sonrisa que se reflejo dn mi rostro al escucharle. -Tambien te quiero. - susurre mientras él se acercaba a mi. Nos unimos en un beso unico, perfecto, uno que reflajaba todos los sentimientos que nos unían. Pocos segundos luego Draco me dejo poner mis pies nuevamente en el suelo, abri mis ojos y nuestras miradas se encontraron.
  • Ven...sigueme. - me dijo Draco tirando de mi mano hacía la puerta de la sala.
  • ¿A dónde vamos? - cuestioné caminando tras él, los pasillos estaban desiertos inclusive no había astro de un solo fantasma.
  • ¿Siempre preguntas? - cuestiono Draco mientras corriamos por los pasillos.
  • Normalmente me dicen a donde me llevan. - comenté con la respiración algo acelerada.
  • Escóndete. - me dijo Malfoy empujandome ligeramente tras una estatua, paso una pareja y luego de verles pasar seguimos corriendo hacía ¿Las afueras del castillo?
  • Hoy hay más estrellas que nunca. - comentó Draco mientras llegábamos al campo de Quiddich. La luna llena reposaba alla a lo lejos acompañada de centellares de estrellas.
  • Se ve hermoso. - comenté mientras bajabamos las escaleras que nos permitirían llegar al campo.
  • Hermosa noche para... volar. - comentó Draco, solto mi mano y comenzó a sacarse aquel saco crema, lo dejo sobre una de las gradas mas cercanas al campo y se acomodo la blanca corbata. -Hermosa noche para permanecer en el suelo. - comenté leyendo sus intenciones, Draco saco su varita y con un movimiento de la misma apareció su escoba.
  • ¿Rechazaras un viaje con tu novio? - me pregunto extendiendo una mano hacía mi. -En realidad detesto las alturas. - le dije mirando temerosa aquella escoba que sujetaba en su mano. -Prometo volar suave, y te prometo que no te ocurrirá nada. - me dijo Draco sonriendo, me convenció su sonrisa, me convenció su mirada profunda.
  • Me has convencido. - susurre, él sonrio victorioso, le sujete de la corbata volviendo a llamar su atención cuando estaba por darme la espalda.
  • ¿Qué ocurre? - me pregunto sonriendo.
  • Nada, déjame adelante. - le dije depositando un beso sobre sus labios. El subió a la escoba tras de mi y elevo el vuelo. Sentí cierto vértigo cuando comenzamos a subir pero sentir el abrazo del rubio me tranquilizaba. -Noches como estas me recuerdan a mi madre, cuando tenía cinco se quedaba a dormir conmigo porque pensaba que los lobos salian en noches de luna llena. - me comento Draco mientras sobrevolaba el bosque prohibido.
  • Y...te asustabas...- comenté girando levemente el rostro para mirar a Draco, él seguia con la vista en la luna.
  • Me preocupaba. - comentó él sonriendo, rode los ojos y volvi mi vista para observar las estrellas.
  • Esta cita a sido perfecta. - me atreví a comentar luego de un largo silencio.
  • Y todavía tengo una última sorpresa.- me susurro el rubio comenzando a descender. Al bajar de la escoba Draco se apresuro a buscar su saco, le observe en silencio. Sus movimientos eran rápidos y precisos, un rato mas tarde se acerco hacía mí y sujeto mi mano.
  • No sabía tu talla de ropa o de zapatos así que...te compre esto. - me dijo Draco abriendo una caja que contenía una pulsera.
  • ¡Draco! Eso debe costar mas caro que toda la ropa que traigo encima.- comenté algo nerviosa, él no tenía porque comprarme nada.
  • Es un regalo, no puedes rechazarlo.- sentenció sujetando la pulsera entre sus manos con la intención de colocármela.
  • No tenías que hacerlo. - susurre sonrojada.
  • No ha sido nada. - comentó colocándomela.
  • Gracias. - susurre sujetando sus manos, el sonrió. -Anda, ya es tarde. - comentó Draco viendo la hora. -Si, debería irme a la torre. - susurre acomodándome el cabello tras la oreja nerviosamente.
  • Si. Te veré mañana. - me dijo el rubio depositando un beso en el dorso de mi mano derecha.
  • Buenas noches.- susurre depositando un beso en su mejilla.
  • Dulces sueños, castaña.- susurro Draco dándome un corto beso en los labios. Emprendí mi camino hacia la torre Griffindor con una sonrisa. ¿Acaso algo podría arruinar la noche?
  • ¡Es un mortifago demente, Ginny! ¡No puede gustarte!- aquel grito, proveniente de los labios de Ronald, fue lo primero que escuche al atravesar la puerta de la señora gorda y llegar a la sala común Griffindor. "Te quiero no por quien eres, sino por quien soy cuando estoy contigo."Gabriel García Márquez Les ha gustado? Comentarios? PD. Si te gusto el capitulo sigue la historia y deja un comentario...Besos