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Ups Me enamore — capítulo 18

Capítulo:¿Cómo se llama esto?

P.O.V Draco Malfoy

¿Valdrá la pena? Aquella pregunta azotaba mi cabeza cada cierto tiempo mientras pasaba mis ojos por cada uno de los integrantes de la orden de fénix. No confiaba completamente en ellos, y ellos no confiaban completamente en mi, lo sé, he usado mi legiminancia con algunos de ellos. Me lanzaron un batallón de preguntas, una detrás de la otra, y realmente ni siquiera estoy seguro de si las he contestado correctamente. Dumbledore estaba allí entre ellos, fue uno de los que no comento ni pregunto nada.

  • Sigue así, Malfoy. Estás siendo de utilidad.- me dijo Sirius golpeándome el hombro cuando termino la reunión, comenzaba a confiar en mí, y no sé si eso sea bueno o muy malo.

  • ¿Podemos hablar, joven Malfoy?- cuestionó Dumbledore acercándose a mí luego de que la mayoría de los magos se hubieron ido. Realmente, yo deseaba irme a Hogwarts inmediatamente para poder ver a Hermione...desde el viernes en la noche no le he yhzzdxvisto; apenas pude enviarle una carta avisándole que estos días tendría reunión con la orden. Ella comprendió por supuesto, mi come libros simplemente no puede negarse a sí misma, ella es bondadosa y comprensiva por naturaleza.

  • Claro.- susurre luego de pensarlo por largo tiempo.

  • Vamos a Hogwarts entonces.- sentenció Dumbledore y con un movimiento de su mano sujeto mi brazo antes de desaparecernos. Aparecimos en su oficina, instintivamente incline mis manos en mis rodillas por el vértigo que me causó la repentina desaparición.

-Te he observado, Draco.- comenzó a decir Dumbledore sentándose en su imponente silla. Guarde silencio a la expectativa, el director podría decir cualquier cosa, tanto negativa o positiva. Así que, cabe solo esperar que no fuese algo malo aquello que había observado. Le miré fijamente intentando penetrar en su mente, no solía utilizar mucho mis dotes aprendidos junto a Voldemort, así que no los controlaba muy bien.

-Intentas entrar a mi mente, Malfoy. Y no sé si lo haces por bien...o por mal. Pero también sé, que tú estás informado acerca de quién colocó el imperium en Katie.- dijo Dumbledore mirándome con serenidad, tranquilo.

  • No sé nada de eso.- sentencie evasivamente.

  • Estás mintiendo...y lo sabes.- susurró Dumbledore.

  • ¿Que ocurrirá con la persona que hechizo a Bell?- cuestione nervioso.

  • ¿Es importante eso?- me interrogó.

  • Sí, lo es.- respondí.

  • Lo enviaremos a prisión.- sentenció Dumbledore.

  • Bien.- sentencie dando un paso hacia la puerta.

  • Fue Theodore Nott ¿Cierto?- cuestionó Dumbledore, olvidaba que el también podía leer mi mente y que era tan bueno en eso como yo u otros mortifagos podríamos llegar a serlo.

  • Si lo sabe ¿Por qué me pregunta?- cuestione dándole la espalda.

  • Quería comprobar que tu fidelidad sigue perteneciendo a los mortifagos.- respondió Dumbledore.

  • No soy fiel a los mortifagos...- respondí apretando el gesto, extendí una mano hacía el pomo de la puerta.

  • ¿No es Theodore un mortifago?- insistió Dumbledore.

  • Si, pero no soy fiel a los mortifagos. Soy leal a Theodore.- sentencie e iba a abrir la puerta cuando sentí movimiento a mi espalda. Me giré esperando un hechizo para apresarme, probablemente mis palabras eran suficiente para decirle a la orden que sería enviado a Azkaban por tracción.

  • Ahora sé que eres de fiar, porque serás igual de leal a Hermione.- dijo el profesor de pie.

  • ¿Qué tiene que ver Granger en esto?- cuestione evasivamente y con mala cara.

  • Tiene mucho que ver, si nos traicionas a nosotros, la estás traicionando a ella. Y no eres capaz de eso ¿O si?- cuestionó el director.

  • Tengo que ir a cenar.- sentencie abriendo la puerta de golpe. No respondería esa pregunta, y él no tenía derecho a entrar a mi mente, no sé por cuanto tiempo lo ha estado haciendo, pero ha sido lo suficiente como para saber cosas que nadie debería saber. ¡Y ni siquiera me había percatado! Suelo reconocer cuando alguien quiere entrar a mi cabeza, es bastante vergonzoso no haberme percatado.

Los pasillos estaban vacíos, como un clásico Lunes depresivo, de esos lunes que te llamaban a quedarte tirado en la cama y pasarte por encima al horario. Me encontraba algo cansado, además el frío de principios de Noviembre ya comenzaba a sentirse por los alrededores. Iba camino al gran salón, acomode mi polo negra de manga larga, e incluso sacudí las pelusas invisibles que se le habían adherido. Camino allá me encontré con Parkinson, mi morena venía saliendo del salón de Transformaciones.

  • Al fin apareces, pensé que también tendría que cenar sola.- me comentó con cierto tónico sarcástico mientras comenzaba a andar junto a mi.

  • Exageras un poco.- comente encogiéndome de hombros.

  • Eres mi mejor amigo, y pensaba que te vería al llegar...en cambio me recibió la tonta de Astoria.- comentó Pansy rodando los ojos y con un ligero puchero.

  • Lo siento, estaba resolviendo algunos asuntos.- comente dándole un beso en la mejilla con el fin de tranquilizarla, Pansy me abrazo, recibí el abrazo, aunque me sorprendió la efusividad del mismo.

  • ¿Asuntos? ¿Discutir con Slughorn?- me interrogó la morena elevando una ceja. ¡Al parecer los chismes vuelan! No pensé que alguien fuese a enterarse de mi pequeña discusión con el profesor de pociones.

  • Slughorn está metiendo sus narices donde no le importa.- sentencie algo hastiado, ese profesor me tenía bastante cansado. ¡Solo deseaba no tener que verle nunca más!

  • Por cierto, cierta castaña pregunto por ti hace un rato.- me comentó Pansy.

  • ¿Hermione? ¿Cuando la viste?- interrogue con cierta intensidad, deseaba verla, hablar con ella, pasar tiempo disfrutando de su olor a polvorientos libros y confirmarme una vez más que el olor a miel de su cabello me fascinaba.

  • Hace un rato, preguntó por ti, luego mencionó que tenía deberes.- me comentó Pansy encogiéndose de hombros cuando estábamos casi en la puerta del gran salón.

  • La biblioteca.- susurre pensativo, si tenía deberes, estaríametida en la biblioteca como una fiel ratita de biblioteca. Una sonrisa asomó en mis labios mientras Pansy abría la puerta del gran salón.

  • Pansy, iré a pedirle a los elfos que me preparen algo para llevar. Tendrás que comer sola.- le dije antes de escapar de su mirada acusadora.

Jamás había entrado al cuarto de los elfos, primeramente porque no es lugar para un sangre pura. Pero tenía hambre y no deseaba entrar al gran salón a enfrentar los tontos comentarios sobre mi discusión con Slughorn. Está solo conseguirían atrasarme, así que recurrir a que los elfos me den algo de comida para llevar parecía una idea demasiado tentadora para ser rechazada.

  • ...si lo quiero para llevar.- le dije al elfo de fea nariz puntiaguda y extensos ojos que me miraba con cierto respeto.

  • Señorito Malfoy, tiene algún otro deseo.- preguntó un elfo de extraña vestimenta roja, tenía la nariz un poco más chata que los demás y unos enormes ojos verdes. Se encontraba limpiando una mesa con un viejo y feo trapo. Pasee mis ojos por sus acciones y no pude evitar pensar en el P.E.D.D.O de Hermione.

Durante años yo había encabezado la lista de personas en opocision a dicha plataforma, por supuesto, apoyado en los fundamentos de mi familia de que los elfos eran simples esclavos sin derecho. Ahora siendo novio de la fundadora de dicha organización no sé si debería intentar, hasta cierto limite, comprender su proyecto. ¡Eso sería en otro momento! Cuando estuviese mentalmente preparado para no repudiar a los elfos.

  • Nada.- susurre sujetando la funda de comida que aquel elfo cocinero me brindó. Mientras caminaba a la biblioteca iba comiendo mi cena, por supuesto, me detuve fuera de la misma a terminar de comer. ¡Entrar con comida sería un intento de suicidio y mi novia sería la primera en intentar matarme!

Al entrar a la biblioteca recorrí en silencio los pasillos, me dirigí al rincón aquel que solíamos compartir ella y yo. Para sorpresa mía, no estaba allí. Arrugue el gesto mientras recorria con cierta insistencia aquella mesa. ¿No estaba haciendo sus deberes en la biblioteca?

  • ¿Busca a la señorita Granger?- me preguntó Pince

  • No.- respondí automáticamente, lo más seco que pude; estaba por retirarme cuando escuche aquellos débiles silbidos que tarareaban una canción desconocida. Era una voz dulce, inocente...una voz perfecta.

Me asomé rápidamente al lugar de donde procedía el sonido, algunas estanterías hacia atrás, bastante escondidas y casi llegando a la zona prohibida. Una sonrisa asomó en mis labios al ver a Hermione allí, de pie delante de los libros. ¡Como siempre! Mi amada come libros. Hermione sostenía dos tomos enormes en sus manos e estaba intentando agarrar el otro mientras silbaba inconscientemente.

  • Si gustas algo de ayuda.- susurre pegando mi pecho a su espalda y extendiendo mi mano por encima de la suya para ayudarle a sujetar él libro. De manera automática mi castaña se movió y me pego un puño en la nariz, luego me observó espantada.

¿Qué si me dolió? Me hizo recordar años atrás, cuando luego de indignarse, gritarme, decirme que no me tenía miedo, estampo un puño en mi rostro y me envió al suelo. ¡Vaya que tenía un puño sólido! Por un instante me hizo desear no haber interrumpido su momento Hermione-libros.

  • Draco, lo siento, lo siento, me espantaste.- me dijo Hermione mirándome asustada. Yo me había llevado una mano al rostro olvidando agarrar el libro que intentaba alcanzar.

  • ¿Te lastime?- insistió sujetando la mano con la cual cubría mi rostro, moví mi mano e intente sonreír. ¡Creo que me ha fracturado el huesito de la nariz!

  • Estoy bien...- susurre descubriéndome el rostro para que ella comprobase que seguía presergando todos mis miembros. Estaba nerviosa, en otra circunstancia jamás me hubiese golpeado; o eso creo...no me había esperado esa reacción.

  • Lo siento, lo siento.- volvió a repetir ella agarrando más firmemente los dos libros que sujetaba cerca su pecho y acercándose a mirar mi rostro más de cerca; retrocedí nervioso y ella arrugo el gesto confundida. La quería cerca, pero con Slughorn al acecho y Dumbledore con extraños comentarios prefería reducir la posibilidades de que nos hallen en una posición comprometedora.

  • Me dijo Pansy que me buscabas.- le dije sonriendo, parecía algo confundida, pero se limitó a sonreír y extender una de sus mano para sujetar mi brazo. Su mano se posó sobre la tela negra de mi polo de manga larga; una pequeña sonrisa se escapó de mis labios.

  • Me dijeron que tuviste un problema con Slughorn. Además , no te vi en el desayuno.- me explicó ella, su mano bajo hasta sujetar una de mis manos y sus ojos color caramelo seguían el movimiento de sus dedos; los cuales se entrelazaban con los míos.

-No he tenido unos días muy buenos.- susurre mirando nuestras manos entrelazadas, trace un camino hasta el rostro de Hermione y ella no tardó en sonrojarse ligeramente.

-Ya extrañaba hablar contigo.- me dijo acercándose unos centímetros , barrí nuestro alrededor rápidamente comprobando que estuviésemos completamente solos. Me acerqué otro poco mientras llevaba una de mis manos hasta su mejilla, ella cerró los ojos ante el contacto de mi mano.

  • También te extrañe...- susurre antes de mover mi mano a su cuello y con la otra acomodar un trozo de cabello tras su oreja. Ella seguía mis acciones con sus ágiles ojos, me miraba intensamente. Extrañamente...hoy se veía más hermosa que otros días...

Quizás otro diría que era simplemente la fachada común y corriente de Hermione Jean Granger, pero para mí no lo era. Vestía aquellos común es jeans acompañados de una de sus extrañas camisas de líneas y su cabello estaba alborotado. ¡Muy alborotado en realidad! Aún así...se veía hermosa. Aquellas dos gotas de caramelo me miraban de una forma que me hacía desear abrazarla y besarla por el resto de mi vida.

  • ¿Qué ocurrió con Slughorn?- me pregunto en una voz apenas perceptible, mientras una de sus manos jugaba de manera distraída con el borde inferior de mi polo negra, de manera inconsciente sus dedos rozaron en cierto momento la parte baja de mi estómago pero ella no se dio por enterrada...su simpleza e inocencia la hacía aún más hermosa.

  • Se molesto porque no quise ayudarle...con un asunto.- susurre evadiendo su mirada, mientras menos informada estuviese sobre ese asunto más segura estaría. Mi castaña elevó una ceja y tiro levemente de mi camisa acercándome más a ella.

  • ¿Un asunto?- insistió, suspiré y sonreí. Olvidaba que estaba hablando con Hermione "necesito saberlo todo" Granger.

  • Si, una encomienda de ya sabes quién.- comente restándole importancia.

  • ¿Qué encomienda?- volvió a insistir, tendría que darle cierto mérito por su terquedad y obstinación.

  • Te diré luego, cuando sea un lugar seguro.- le dije dándole un beso en la frente, ella rodo los ojos en un principio, pero suspiro resignada. Cuando sus ojos volvieron a detenerse en mi, con aquel brillo característico,por primera vez desde que la conozco, me pregunté cómo se sentiría escuchar los pensamientos de la castaña. ¡Por supuesto que no invadiría su privacidad de dicha manera!

  • ¿Qué piensas?- me interrogó Hermione llevando una mano a mi mejilla, negué con la cabeza sin poder evitar sonreír...era mucha la tentación que me venía cuando pensaba en utilizar mis dotes con la castaña.

  • Es una cosa insignificante.- susurre sonriendo.

  • No creo que lo sea, pero si no confías en mí...- comenzó a decir Hermione, rodé los ojos sin evitar reírme. ¿De dónde sacaba ese tipo de ideas?

  • Confió en ti, castaña. Realmente es algo insignificante, una idea que me vino.- le explique encogiéndome de hombros.

  • Llevó unas horas bastante horribles, he estado muy preocupada por ti rubio desteñido... y no quieres contarme nada.- me dijo dejando todo el contacto que había tenido conmigo y sujetando con ambas manos los lobros. Jamás la había visto en aquella actitud. ¿Hablaba enserio?

  • Escucha, no es que no quiera contarte nada es que...- comencé a decir.

-Nadie viene a la biblioteca a esta hora Draco, puedes hablar sin preocupaciones.- me dijo con cierta terquedad mientras sus ojos me estudiaban, y sus manos abrazaban los dos libros a su pecho.

  • Te quiero.- le dije robándole un corto beso, la tome por sorpresa, tanto que incluso dio un pequeño salto hacia atrás y sus manos inconscientemente apretaron más los libros que sostenía. Sonreí ante su manera de reaccionar, se veía muy linda con aquel rostro de sorpresa. Me acerqué lentamente y ella mono sus labios mientras seguía mis acciones, una sonrisa afloró en mis labios.

  • ¿Y mi súper beso luego de tanto tiempo ?- me pregunto ella ligeramente sonrojada, pero sin dejar de sonreír, me incline hacia ella sin esconder la sonrisa coqueta que afloró en mi rostro.

  • ¿Por que no me besas tú?- cuestione juguetonamente y ella se puso aún más roja, estaba sonrojada al extremo y mordió nerviosamente su labios inferior. Probablemente completamente ajena a lo linda que se veía al llevar acabo aquella acción.

  • No juegues así...- me dijo escondiendo la mirada.

  • ¿Nunca vas a besarme por iniciativa propia? Así de la nada.- le pregunte llevando una mano a su mejilla.

  • Ya te he besado.- me dijo ella sonrojada, seguía escondiendo ligeramente su mirada.

  • Solo respondes a mis besos...pero está bien...me gusta besarte.- le dije bajando mis manos a su cintura para atraerla hacía mi, ella dio un salto nuevamente, entre nerviosa y sorprendida y volvió a aferrarse a los libros. Deseaba tomar aquellos dos tomos y arrojarlos al suelo para que aquellas delicadas manos estuviesen libres.

  • Me gusta que me beses.- me dijo mientras yo me acercaba a ella y terminaba con el espacio que nos separaba. Hermione respondió lo beso con intensidad, pero con dulzura, aún así sus manos en ningún momento soltaron sus libros, cuando me aleje la vi agarrada fieramente a aquellos dos tomos con los ojos cerrados.

  • Slughorn intentará colocarle otra trampa a Dumbledore para asesinarle.- comente pasando una mano por mi cabello; ella arrugo gesto preocupada.

  • ¿Por eso discutieron?- me pregunto en voz baja.

  • El quería que le ayudara con eso. Dije que no y...ya sabes...comenzó a decir que tengo algo contigo, que soy un traidor, que me estará vigilando. Me enoje y le advertí que le delataría con todos si seguía persiguiéndome...iríamos ambos a Azkaban por traicion.- le comenté a Hermione encogiéndome de hombros.

  • Pero tu no eres un traidor.- susurró Hermione mirándome evaluativamente, parecía querer descifrarme por completo.

  • En realidad lo soy.- susurre girándome, pasarme al bando de la orden, de Potter y de todos ellos era traicionar a mi familia, traicionar mis convicciones, traicionarme hasta cierto punto, a mí mismo.

  • Solo estás tomando las mejores decisiones.- me dijo Hermione, sentí una mano en mi hombro y me giré a mirarla. Ella me dedico una sonrisa y un beso en la mejilla.

  • Debo irme...tengo que enviar unas cartas.- le dije a Hermione lanzando una mirada al reloj lejano. Ella suspiró y asintió lentamente.

  • ¿Cuándo volveremos a vernos?- me preguntó con cierta trizteza, realmente odiaba que todo fuese así, como en secreto...ella es lo que más que amo, desearía decírselo a todos, pero no la arriesgaría de tal forma.

  • Te escribiré, sera mejor tener más cuidado, Slughorn ya se está imaginando que nos estamos encontrando en la sala multipropósitos.- le dije acariciándole la mejilla, ella volvió a asentir.

  • No dejes de comunicarte de todos formas.- me advirtió.

  • Te escribiré todos los días, y me verás en clase, bonita.- le dije dándole un corto beso en los labios.

  • Ten cuidado.- me pidió, me limité a asentir y volví a darle un beso antes de salir de entre aquellas estanterías rumbo a la sala común Slytherin.

Los días comenzaron a pasar con cierta parsimonia, uno tras el otro, le escribía cartas a Hermione cada noche. Ella siempre respondía con emoción y enviándome besos...yo solía solía imaginarla sonrojada frente a su ventana cuando recibía mis cartas, algunas un tanto más coquetas que otras. Los días se convirtieron en semanas, Hermione cada día tardaba más en responder, y cuando tenía tiempo me decía que estaban investigando a un tal príncipe mestizo y parecían estar por descubrir de quién se trataba.

Continúe con mis reuniones con la orden, y alguna que otra discusión con Slughorn. El profesor ya no solía verme por los pasillos del séptimo piso así que no tenía como acusarme, de vez en cuando me pillaba lanzando miradas hacia la mesa Griffindor una sonrisa diabólica se reflejaba en su rostro. Llego mediados de diciembre, y solo había visto a Hermione en los salones u en el gran salón. De vez en cuando me escabullía a la biblioteca a robarle un beso; lo único que no había previsto fue lo que ocurrió aquel. ¡Estaba preparado para todo tipo de ataques, e incluso ataques de cualquier persona, menos de ella! El día antes de irnos a las vacaciones de navidad, sería un día que jamás olvidaría.

Era medio día cuando me encontré a Ronald camino al campo de Quiddich, le pregunte por la castaña y él se limitó a contestar "Haciendo deberes". No hacía falta más respuesta para saber que si deseaba verla debía ir a la biblioteca. En la misma habían algunas personas, pero solo eran algunos Huplepuff o Ravenclaw, nada peligroso ni fuera de lo normal. Me detuve delante de la mesa de Hermione, pero no había rastro de ella, sus cosas reposaban sobre la mesa simétricamente colocadas. Gire sobre mis pies buscando una cabellera castaña hasta que mis ojos fueron a dar con los de la señora Pince.

  • ¿Busca a la señorita, Granger?- me preguntó Pince con los espejuelos en el puente de la nariz. Suspiré, no perdía nada diciendo que si, al final, era solo Pince.

  • Si. ¿Dónde está?- cuestione

-Último pasillo a la derecha.- me dijo señalando el camino antes de volver a adentrarse en su lectura. Atravesé el lugar con rapidez, moría por estar a solas con ella, llevábamos algún tiempo sin vernos. Y luego de hoy no volvería a verla hasta enero.

Doble en el pasillo y me paralicé al ver como a medio pasillo Hermione sujetaba repentinamente a Neville Longbotton y le besaba intensamente. Sentí un peso enorme sobre mis hombros, y un calor en mi estómago. Sentía que mi cuerpo comenzaba a hervir, pero al mismo tiempo sentía como mi corazón se detenía por completo. Aquel beso intenso, fogoso, duro algunos segundos, luego ella se separó algo agitada. Me moví, haciendo más ruido del necesario y ella se giró a mirarme. Por un instante su rostro no reflejó nada, pero luego, como si volviese en si, miro a Neville, quien aún le sujetaba de la cintura y le empujó.

Sus ojos se abrieron enormemente, se miró a si misma, como si ella tampoco comprendiese lo que acababa de ocurrir. No me había ido porque estaba paralizado, pero cuando la vi dar un paso hacia mí, con la intención de decir algo, retrocedí de manera inconsciente. De entre todas las cosas que podías hacerle a un Malfoy para herirle, aquella era la más baja. Y principalmente, porque yo a ella la amaba.

  • Draco...te juro que no se lo que hice...- me dijo Hermione mirándome.

-Me besaste.- dijo Neville dos pasos por detrás, entre sorprendido, asustado e incrédulo. Ella lo miró enojada. Yo le miré con odio, deseando golpearle hasta que todo el enojo que sentía se disipará, pero solo volví a mirar a Hermione y salí corriendo de la biblioteca.

  • ¡Draco! ¡Espera!- gritó Hermione a mis espldas, pero jamás logró alcanzarme...

Continuará...

"Yo tampoco sé cómo vivir, estoy improvisando"

¿Qué e les pareció? ¿Hipótesis? ¿Por qué creen que Hermione beso a Neville? ¿Como arreglaran esto? ¿Esperarán volver de las vacaciones navideñas?