Solo En Mis Recuerdos. — capítulo 3
Capítulo 2: Un Percy irreconocible.
Clavo mis ojos en Lonney, queriendo respuestas. Estoy a punto de preguntar si de verdad escuché bien, pero el profesor entra en la clase y los hace callar a todos. Incluso la pelinegra presta atención.
No tengo más opción que apretar los labios y mirar al señor, como quiera que se llame, y atender a la clase.
Pero, por más que lo intente, mis pensamientos están clavados en lo que me acaba de contar Lonney. No solo me he enterado que hay otros semidioses aquí, sino que mi novio está saliendo con otra chica ¡Una hija de Afrodita! Y que además él es un busca pleitos.
De verdad ¿alguien puede explicarme qué está pasando?
Me paso toda la clase escribiendo en modo automático, sin escuchar ni ver realmente. Me duele el pecho y mis sentimientos son un revoltijo ¿Es que Percy no me quiere de verdad y por eso se fue con otra? *Siempre te voy a querer,*esas fueron sus últimas palabras antes de desaparecer ¡Puras mentiras! Si él me quisiera no me fuera roto el corazón.
La campana suena, anunciando el final de la clase. El tiempo se me ha hecho ridículamente corto y creo que se debe a tanto pensar en Percy y Drew.
—No puedo creer que este solo sea el inicio del día escolar —Lonney rueda los ojos y recoge sus cosas. La imito—. Y ahora viene la clase que da esa bruja... Vaya, de verdad no quiero entrar ahí —Lonney me observa, esperando que la apoye, pero no digo nada— ¿Annie? ¿Qué pasa?
Sus ojos azules expresan una preocupación sincera.
—No es nada —fuerzo una sonrisa.
—No, sí es algo —debate, volviéndose a sentar a mi lado— ¿Qué sucede? Puedes contarme... —se muerde el labio—. Si es por eso de que te llamé rubia tonta, debes saber que no pienso que lo seas realmente. Pienso que eres lista... al menos si lo intentas, porque tus notas son horribles y lo olvidas todo, pero...
—No es eso —la tranquilizo—. Está todo bien.
—No me mientas, Annie. Te conozco como si fueras yo misma —no respondo y al cabo de un minuto ella se cansa de mi silencio— ¿Es por lo de Drew y Percy? —bajo la mirada— ¡Es por ellos! —exclama en un susurro. Mira a los lados, pero el aula ya se ha vaciado—. Annabeth ¿te gusta Percy? No me digas que es eso, él no es bueno para ti.
Lonney me conoce demasiado bien, y eso asusta. Pienso en mentirle, asegurarle que no es eso... pero ella lo notaría. Lonney se daría cuenta.
—No opino lo mismo que tú —doy por zanjado el tema y me pongo de pie, dispuesta a irme. Me cuelgo la mochila violeta al hombro y salgo del aula. Lonney me sigue de cerca.
—Annie —pone una mano en mi hombro, obligándome a detenerme—. Cuéntame, soy tu mejor amiga —me giro para mirarla, encontrándome con sus ojos azules llenos de preocupación. Y algo más. Confianza. Ella de verdad cree ser mi mejor amiga, cuándo en realidad es una extraña.
—¿Por qué dices que es malo para mí? —cuestiono. Lonney parpadea y señala con la barbilla detrás de mí.
—Solo míralo. Todo en él grita "chico malo", y no es solamente apariencia. De verdad es un chico malo —ante sus palabras, me volteo.
Al principio no lo distingo, esperando encontrar a mi novio de cabello revuelto y camiseta naranja del Campamento, pero en lugar de él, me encuentro a un chico diferente, pero con su cara.
Mi mandíbula cae al ver a mi Percy transformado en otro: su cabello negro, usualmente despeinado, ahora está casi rapado de los lados, dejando una cresta en la cima de su cabeza, pero aún así mantiene su aire revuelto y rebelde, curvándolo un poco a un lado. Como Lonney mencionó antes, de verdad va vestido de negro. Parece un motorista de una película: chaqueta de cuero, botas de combate y cadenas adornando su pantalón, igualmente negro como todo lo demás. Su mirada, aún azulada, se ha endurecido y no parece el mismo chico tierno que conocí.
Este no es Percy Jackson.
Observo a Lonney, totalmente desconcertada. Pero ella está con los ojos puestos en Percy, por lo que inevitablemente lo miro de nuevo.
Él anda por los pasillos con aire confiado, mirando al frente, sin observar a nadie en específico. La gente le abre paso, y las conversaciones se interrumpen cuando pasa al lado de los grupos de personas: los tiene a todos en la palma de su mano.
Lonney me agarra del brazo y me aparta de la mitad del pasillo, llevándome a casi pegarme contra los casilleros. Percy pasa junto a nosotros y me dirige una mirada corta, y lo que veo en sus irises verde mar me hacen sentir aún peor: desinterés, frialdad y ni una pizca de reconocimiento.
Él no me recuerda.
—¿Ves? —dice Lonney cuándo Percy ya va lo suficientemente lejos para no escucharnos—. Parece un gótico cruzado con un punk.
Sacudo la cabeza.
—Ese... ese no es el Percy que quiero —digo, mirándolo alejarse.
—Pues es el único que yo conozco —se encoge de hombros—. Y está con Drew. Así que te vendría bien superarlo ¿Sí? ¿Es que no puedes enamorarte de alguien más normal... como Jason?
—¿Quién es Jason? —frunzo el ceño, ya no importándome fingir que no estoy tan desorientada. Ver a Percy así, tan cambiado e irreconocible, sabiendo que está con otra... me ha destrozado y me hace anhelar mi verdadera vida con más fuerza.
—Cierto. Jamás sabes nada —sonríe—. Es la estrella del equipo de fútbol americano del colegio. Todos lo conocen y lo aman.
—¿Tú lo amas? —alzo una ceja.
Lonney ríe.
—Eso no importa, vamos a clase a Annie —me rodea los hombros con su brazo, guiándome de nuevo—. Ya tendrás tiempo de recordar a Jason después.