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Historia 191773 — capítulo 13

Comienzos de guerra

  • ¡Déjame en paz Potter!

  • ¡Pues no te preocupes mocosa berrinchuda! ¡Me voy!

¿Cómo podía ser tan jodidamente hermosa y a la vez tan detestablemente irritante?

Un sorbo de cerveza, dos sorbos y la sensación de vacío no acaba. He recorrido el largo callejón en busca de algo o alguien que me distraiga pero ni los delgados labios de Megan Anderson, lograron hacer que olvide el color de su hombros desnudos, simplemente no puedo. Detesto lo vulnerable que me hace sentir su olor. Daría todo por no sentir lo que siento cuando la veo o por lo menos que Lily sienta lo mismo, pero es que me desconcierta la forma en la que me mira y la que me habla.

Sus ojos, su piel, dicen acércate, bésame, quiéreme. Arrrg pero sus labios emiten frases despectivas.

Han pasado varias horas después de la pelea que tuve con ella. Horas viendo como una pequeña araña pelea con su comida. Con una simple botella de cerveza de mantequilla en mi mesa, culta bajo las escaleras. Y una voz de mujer que pide hacer silencio.

  • Sshiii ¡Alice! no vuelvas a decir eso nunca- pronunciaba Lily sentándose en una mesa cercana a la mía- me lo prometiste…

  • Lily yo no te prometí nada, simplemente dije que tu secreto estaba seguro, además que ni se mucho.

  • Pero sabes lo suficiente- susurraba mientras giraba su cabeza hacia todos lados sin alcanzar a verme.

  • Será suficiente para ti... porque yo sigo con la misma duda desde hace 6 años y créeme que ya no aguanto más.

  • ¿A qué te refieres?

  • Lily ¿Por qué me mentiste ¿O es que ahora estás mintiendo?- la voz de Alice denotaba cierta amargura- pensé que era tu amiga, robe ingredientes…

  • Yo…

  • … me pasé toda la noche haciéndote esa pócima, falte a clases y por si fuera poco McGonagall me castigó el resto del año por haberte ayudado a escapar. Y eso ¿Para qué sirvió? 

  • Alice, lo siento, mira yo…

  • ¡Para nada!- Alice no dejaba terminar las frases a Lily, al parecer había guardado esta conversación por mucho tiempo- al siguiente año volviste diciendo que te llamabas Lily Evans y no El…

¡¿Qué?! ¿Cómo que diciendo que se llama Lily Evans?

  • ¡¡¡Sshiii!!!- exclamó tan fuerte Lily mientras colocaba su mano sobre la boca de Alice- dijiste que el secreto estaba seguro en ti. ¡Por favor no hagas que ya no confié! Jamás puedes volver a repetir ese nombre, olvídalo.

  • Claro que puedes confiar- decía Alice mientras se soltaba del agarre de Lily- simplemente que sería bueno saber porque he mentido durante 6 años por ti.

  • Alice, discúlpame pero no lo puedo contar, así lo quisiera no puedo.

  • Tu tendrás tus motivos… pero Lily… es bueno confiar en alguien, no te guardes eso que te hace daño, ya has cargado con ese peso sola durante años, haz que alguien te ayude- Lily giró el rostro apartando la mirada de Alice, pero ella puso su mano sobre el cabello rojizo y con una suave caricia continuo- no sé porque pasaste encerrada en la enfermería todo el mes, ni porque rogaste escapar… pero estoy segura que es algo muy duro… no te pido que me lo cuentes a mí, pero deberías confiar en alguien.

  • Lo pensaré, gracias- Lily sonó cortante y dolida.

  • Bueno me voy- se acercó hasta su mejilla para despedirse- cuídate mucho…

¿Qué misterio ocultas pelirroja?

Primero mi madre con la historia de la niña que encontramos en el castillo hace 6 años y ahora esta plática entre Alice y Lily.

Me quede viéndola ahí sentada, moviendo sus dedos y apretando la mandíbula, parecía que iba a llorar, pero lo único que hizo fue agarrar con fuerza su cabeza y tumbarse para atrás en la silla mordiéndose los labios. Durante los años que la conocía nunca se había dejado ver débil o como si algo la perturbaba, Lily era fría y tierna a la vez, como antídoto que cura y veneno que mata.

...

La oscuridad del bar me cegó los ojos luego haber estado ante el sol que se ocultaba en el callejón. Pero vi que Lily seguía sentada en el mismo lugar que antes y que dibujaba en una hoja de papel.

Me sentía nervioso ¿Y si nuevamente me bateaba como siempre? Pero su olor decía que me acercara, no importa cuál sea la reacción.

Su cabello caía como cascada por su espalda, dejando vista libre a su cuello y la hoja de papel.

El perfil de una mujer perfectamente marcado en la hoja de papel llamó mi atención. ¿Lily sabía dibujar?

  • ¿Me puedo sentar?- pregunté dudoso, seguramente no se dio cuenta de mi presencia por lo que se sorprendió mucho y una fina línea recorrió el dibujo mientras ella mascullaba un "aich"- mmm… ¿Qué es lo que utilizas para dibujar?- me senté a su lado sin esperar a que aceptara mi compañía- es una nueva clase de pluma.

  • Eh… no, no es ninguna pluma, es un marcador de punta fina, lo utilizan los muggles para escribir.

  • Ha ¿Y qué estás haciendo?- pero que pregunta para más tonta.

*-*Mmm… nada en especial, solo dibujar... un poco- pronunciaba mientras aquella línea que había estropeado el dibujo empezaba a tomar formas más estéticas mediante los arreglos que le daban sus manos.

  • ¿Evans?- ¿Por donde comienzo?

  • Mmmmm- respondió solo con sonidos.

  • ¿Estabas llorando?

Soltóel lápiz y giró levemente el rostro contra mí.

  • Ese no es tu problema Potter.

  • Espera no te enojes, solo era una pregunta… mira te traje un helado.

Puse sobre la mesa los dos helados que había ido a comprar en el callejón, mientras que en la comisura de sus labios se mostraba una fina línea de sonrisa así que me di valor para continuar.

  • ¿Cuál prefieres?

  • ¿De qué son?

Sentí como una sonrisa se presentaba en mi rostro, no se enojó y estaba tratando de ser amable. Algo es algo.

  • El rojo tiene sabor a vino de uva, al llegar a tu estómago produce cosquillas y hace que cuando quieras reírte salgan luces con las formas que tú quieras.

  • ¿Luces?- sus ojos brillaron ante la mención- y el otro.

  • Bueno, este es de ají con dulce.

  • ¿Y que hace al llegar al estómago?

  • Bueno… te sale fuego por las orejas- será que hice bien comprando estos ¿O era mejor los helados normales?- pero si no los quieres, podemos ir… por otros.

  • Mmmmm- ¿Qué?- te parece si comemos ambos.

  • ¿Cómo?

  • Si… quiero decir, una cucharada tú una cucharada yo, así no solo sacamos luces de la boca sino también fuego por lo oídos… al mismo tiempo.

Pasamos hasta casi el anochecer comiendo diferentes tipos de helado, el bar se estaba llenado de luces provenientes de nuestras risas y varias veces Lily tuvo que apagar una cortina que amenazaba con incendiar el bar. Probamos también un helado sabor a naranja que cambiaba el color de la piel, se veía linda de morena pero la prefería con su piel marfileña. Aunque ella dijo que el color violeta del que sé torno mi cabello al comer uno de arándanos me quedaba muy bien.

Dejamos de comer helado debido a que el señor Florean Fortescue cerró el local y también por la amenaza del dueño del bar de que si seguíamos jugando a quemar el lugar no nos iba a dar posada para esta noche.

  • ¿Quieres ir a comer?- preguntó Lily.

  • ¿No comeremos aquí?

  • Es que, hace tanto que no como una pizza, vamos a buscar una pizzería.

  • ¿Una pizza?

  • Es una comida muggle, eh… redonda- intentaba explicarme como es- y con queso, salami o lo que tú quieras.

  • Se lo que es una pizza, pero podríamos pedirla aquí, apuesto a que Tom solo moverá una varita y estará lista.

  • Mmm… ¿Pero no te gustaria una hecho sin magia, y en un lugar donde todo sea "normal"?

  • Me estás diciendo anormal Evans

  • No… yo solo.

  • Tranquila, está bien vamos, pero volveremos temprano, mira que es muy peligroso que una chica nacida de muggle ande por ahí en estos tiempos.

  • Si claro... pobres los nacidos de muggles... como si solo a nosotros nos fueran a atacar.

Recorrimos una gran parte del centro de la ciudad, mientras Lily iba memorizando las calles por las que habíamos pasado, según ella para poder volver sin dificultad.

Un simple "aahh", nos hizo dar cuenta de que la pizza nos había dejado satisfechos. Según Lily la pizza con piña era el mejor invento del mundo, al principio me rehusé a probarla, pero viendo cuanto insistía tomé un trozo y me di cuenta que era mejor no haberla probado. Lily dijo que la pizza de piña no era para cualquier ser humano.

Cuando quise ir a pagar, ella reclamó en que yo había invitado los helados y que ahora era su turno. Además de que yo solo tenía galeones en los bolsillos y en ningún lugar me iban a aceptar eso.

  • ¿Y por qué tú si tienes dinero muggle y yo no?

  • Fácil Potter- dijo mientras me sonreía- porque yo vengo de una familia muggle y tú de una de "sangre pura".

  • Eso no tiene nada que ver… mañana vamos a gringotts para cambiar un poco de dinero mágico por muggle.

  • Mmm… no te lo aconsejo

  • Y eso porque ¿Acaso no quieres que sea yo el que invite la pizza la próxima vez?

  • No es por eso… sino que con un galeón compras muchísimas más cosas mágicas que con dinero muggle... además la próxima semana empieza el colegio y en Hogsmeade puedes comprar con el dinero que tienes en el bolsillo.

  • No importa, igual te voy a invitar yo la próxima vez.

Simplemente rió ante mi mención y siguió caminando con paso firme hasta llegar al caldero chorreante.

...

Corría... Lily corría para que una esfera no la alcanzara, pero yo convertido en ciervo no la dejaba escapar, desesperada intentó hechizarme, pero de su varita no salía más que un vapor rojizo, así que intentó clavarme la varita, pero me convertí a mi forma humana y con mi mano atravesé su pecho al mismo tiempo que ella atravesaba el mío.

Un llanto de niño inundó el lugar, mientras que Lily entre sollozos recitaba "la muerte llegará si estamos juntos, ¡No quiero que mueras, no debes morir!"

Y en eso, la esfera la alcanzó, envolviendonos en una espesa neblina. Alguien nos perseguía, una risa que poco a poco callaba los llantos del niño.

"James, no dejes que el rayo verde te alcance, ¡No lo dejes! ¡¡JAMES!!"

Al terminar sus palabras cayó con un ruido sordo en el piso frío, a ella si le alcanzó el rayo verde. Sus ojos verdes quedaron clavados en mí, fríos... sin vida.

  • ¡¡¡LILY!!!

  • Mmmmm… cornamenta que clase se sueños tienes con la pelirroja que te hace gritar así.

  • Yo… ella… ¡¿Dónde está?!- sentía como un sudor frío resbalaba por mi frente y espalda ¿Por qué tanta preocupación solo por un sueño?- ¡Canuto! ¡¿La has visto?!

  • James…

Impulsado por la preocupación que tenía me levanté de un salto. Tenía que verla, saber que estaba bien, a ella no, no le podía pasar nada mientras yo esté vivo. No me importo que Sirius me vea en bóxer correr por toda la habitación en busca de ropa, ¡Pero donde diablos esta mi camiseta!

  • Tengo que verla

  • ¡James!

  • Tengo que encontrarla

  • ¡¡¡JAMES!!!- agarró mis hombros y me zarandeó- ¡Pero qué carajo te pasa, mierda!

  • ¡¿Lily?! ¿Ella está bien? ¡Necesito ver que este bien!

  • ¡¡Cálmate!! Lily está abajo con Mary, recién la vi… tranquilo… ¿Qué te pasa?

  • ¡Un sueño!… Lily estaba muerta. Entiendes Canuto ¡Muerta!

  • Si por un sueño, estás así, no quiero saber cómo estuvieras si en verdad eso pasara.

  • No digas eso Canuto ¿De verdad la viste? ¿Ella está bien?

  • Si, hace un rato llegamos, Mary fue a verla en su habitación y después bajaron… y si, si estaba bien, las deje desayunando para venir a verte hasta que lleguen Cherry, Remus y Peter.

  • Bien, te voy a pedir un favor.

  • ¿Qué?

  • Ve a estar con ellas hasta que baje, me voy a dar un baño y los alcanzo.

Minutos más tarde, ya con ropa decente, sin el sudor causado por la pesadilla, limpio y más tranquilo, baje hasta donde Sirius me había asegurado que estarían.

El día era frío, las sucias ventanas mostraban como una capa de nubes obscuras no tenían las intenciones de abandonar su lugar.

Pero la preocupación que albergaba mi alma solo se calmó al ver su cabello y su espalda cubierta por una cazadora oscura y su cuello con su "bufanda".

Cuando sintieron mis pasos, Mary y Lily giraron hacia mí.

No me pude contener y la abrace. La abrace lo más fuerte que pude, inhalé su olor, sentí su piel, me acurruque en su hombro y por fin pude respirar tranquilamente. Ella estaba bien, solo fue un sueño. Pero ¿Porque el ciervo, porque yo no la dejaba escapar de la muerte?

  • ¡Potter, suéltame por favor!- empujó suavemente, con sus manos temblantes. 

  • Lo siento… yo… perdón.

  • ¡James! Que alegría verte, por Merlín, no me vas a saludar.

  • Mary… cómo crees que no te voy a saludar después de tanto tiempo, mírate estás hecha toda una mujer... las vacaciones te sentaron bien, ahora te tendré que cuidar mucho más que antes, mujer.

  • Cálmate héroe, no tienes que pasar todo el día viendo que me intenten seducir, ya suficiente tengo con Sirius.

  • Canuto no importa… ¿Ya comieron?

  • Ahí viene- las bandejas flotaron hasta el lugar en el que nos encontrábamos.

A la oscura mañana la acariciaba las risas emitidas por parte de los siete. Remus, Cherry y Peter llegaron minutos después de haber terminado el desayuno. Antes de ir a comprar todo lo necesario para la escuela fuimos de visita a la tienda de bromas, donde Lily mostraba una cara desaprobatoria hacia nosotros, pero claramente vi como sonreía cuando Mary y Sirius peleaban por quedarse con la última bomba fétida que quedaba en la vitrina.

Dimos un largo paseo hasta llegar a la tienda de madame Malkin donde las chicas querían comprar túnicas nuevas.

  • Vayan ustedes, yo les espero en la librería- decía Lily, pero antes de que logre escabullirse, Mary y Cherry la agarraron por los brazos.

  • ¡Lily! Si no compras ropa, vas a andar con tus trapos por todos lados.

  • ¡No insultes a mi ropa, a mi gusta así!

  • Pero ya está muy gastada, con tantos remiendos que le das más parece que fuera trapos de cocina.

  • Aich… no me gusta tener que ir de compras y mucho menos tener que probarme ropa que no me va a quedar… ¡Suéltenme!

Pero pese a todos los intentos de zafarse, después de media hora salieron con una Lily enfurruñada, aburrida y con dos bolsas a cada lado mascullando para sí misma blasfemias en contra de las tienda de ropas que tienen alborotadas a niñas como sus amigas.

Sirius, Remus y yo nos enfrascamos en una discusión acerca de cuál escoba sería la que utilizaran el equipo de Inglaterra para el próximo mundial de quidditch. Mientras que Mary y Cherry ojeaba los posters de jugadores medio desnudos de la tienda "no es nuestra culpa que nos trajeran aquí" pronunciaba Mary cuando sentía la mirada puesta sobre ella.

Peter era el único que no disfrutaba del paseo por el callejón diagon. Lily evitaba por todos los medios acercarse a él, ella era demasiado directa como para que disimular que no le caía nada bien. Lily tan dulce con todos, ¿Cómo podía mostrar repulsión contra de alguien tan frágil como Peter?

Luego de guardar todas las cosas en mi habitación y en la de Lily llegó la hora del almuerzo y que aunque Cherry insistía en ir a comer en un lugar muggle y Lily la secundaria, preferimos quedarnos en el caldero chorreante, para evitar el peligro que acechaba a la comunidad.

Agosto generalmente caluroso, hizo de este día una excepción, el frío calaba los huesos, el vaho de las personas empezó a llenar los pocos vidrios del local. Nuevamente en la esquina alejada se encontraban aquellos sujetos que trataban de esconderse tras sus túnicas negras.

Gente con capas iguales empezaron a llenar el local. Entraban de dos en dos y se situaban en diferentes mesas. En un momento dado, en la gran sala no entraba nadie más.

La tensión rodeo a nuestra mesa. Había pocas personas más parte de los encapuchados. Nuestras miradas pasaron de uno a otro mientras que con un simple asentimiento de cabeza, Sirius, Remus y Lily entendieron que debíamos tener las varitas listas para cualquier enfrentamiento.

  • ¡Quítate sangre sucia!- vociferó uno de ellos contra una joven de segundo año que estaba sentada a dos mesas de nosotros "PAFF"

Con una cachetada él la arrojó fuera del asiento en el que se encontraba y con una sonrisa arrogante se situó en el lugar que la niña había abandonado

  • ¡Y que esperan ustedes, fuera que aquí!- gritó hacia nosotros con una mueca en la cara- ¡Con una sangre sucia! ¡Qué vergüenza!

  • Es un lugar público, no tengo porque irme- Lily gritó, su voz sonaba llena de ira, no guardó la varita pero tampoco empuño. Sus ojos verdes no bajaron la mirada cuando ese hombre se acercó.

  • Haaa… una sangre sucia valiente… pues eso está mal de tu parte niña estúpida… ¡CRUC…!

¡BOOOOOOOMMM!

El sonido tronador que rugió fuera del local cayó el hechizo que estaba destinado para Lily

  • ¡Es la señal! ¡Corran, corran! Tenemos que ayudar a nuestro señor-  chilló una voz de mujer.

  • ¡Rápido, tras de mí!- susurró Lily, mientras hacía un hechizo protector que nos cubría a todos, encerrándonos en una burbuja invisible.

  • Tenemos que salir de este lugar- dijo calmado Remus.

  • ¡¿Cómo?!- Mary estaba nerviosa- ¡Estamos rodeados!

Rayos de luces empezaron a llenar el local y por los gritos provenientes de fuera, sabíamos que ese no es el mejor lugar a donde ir.

  • ¡Tratemos de llegar a las chimeneas!- sugirió Peter.

  • Y por qué no luchar- murmuré bajito .

  • Estas loco Potter- Remus solo me llamaba Potter cuando quería darme una reprimenda- te…

  • Tiene razón- calló Lily- no aguantaré por mucho tiempo más este hechizo, tenemos que salir, tenemos que hacer algo.

Las miradas de los demás lo confirmaron.

  • Remus- me dirigí a mi amigo- lleva a Cherry hacia una de las chimeneas, Mary encárgate de Peter, Sirius cuida de Lily, yo los cubro.

  • ¡Ja!- el Ja sarcástico de Lily interrumpió cuando los demás asentaban la cabeza en señal de aprobación- de verdad si estás loco Potter si piensas que yo necesito a alguien que me cuide…

  • No te voy a cuidar solo te voy a llevar hasta la chimenea- interrumpió Sirius.

  • …da igual, yo no voy a dejar que te quedes tu solo cubriéndonos a nosotros seis, me quedo y punto… además que esas chimeneas… no me… no me gustan.

  • ¡No seas terca y deja que Sirius te acompañe!

  • ¡Tú no seas terco! El hechizo pronto se va a acabar, a la de tres todos corren. Pettigrew y Cherry, ustedes no son buenos para defensa, hagan caso a lo que les dijo Potter, y tu Black por favor, ayuda a Mary con Peter, nosotros los cubrimos.

  • ¡Tú no me ordenas Evans!

  • Canuto no estamos para niñerías- dijo Remus- tratemos de salir y ya.

  • Uno, dos, tres…

No me dio tiempo de replicar y Lily ya había terminado de deshacer el hechizo protector.

Rayos de color empezaron a dispersarse por todo lado, aurores ya habían llegado hasta el caldero chorreante y se embarcaban en enfrentamientos contra los llamados mortífagos.

Lily se movía con agilidad por entre las personas, cubriendo las espaldas de sus amigos. Mi mente intentaba concentrarse en cuidar no solo de ella, pero el sueño que tuve no me dejaba pensar claro.

"¡No quiero que mueras!"

Un hombre lanzó un hechizo aturdidor a la espalda de Peter y ella ágilmente lanzó un "Protego" para evitar que lo alcanzara, pero debido a eso tropezó y cayó al frío piso de la acera del callejón.

Fui a recogerla justo a tiempo para evitar que una turba de estudiantes la aplastaran intentando huir de alguien que llegaba desde calle arriba.

  • ¿Escaparon?

Gire rápidamente y vi como Sirius, se acercaba hasta nosotros.

  • Si… ahora nos toca ¡vamos!- murmuró.

  • ¡Yo no me meto en esas llamas!

  • Que dices Evans tenemos que hacer lo que dice James... apúrate.

  • No tenemos otra opción, como más quieres escapar.

  • Es que ahora ya no podemos escapar

Ella miraba a un hombre, a uno que se acercaba con paso seguro hasta donde nos encontrábamos. Tenía el rostro ligeramente deforme, su sola presencia infundía terror. Él, el que no debe ser nombrado caminaba imponente seguido de varias personas.

  • Destruyan lo que puedan- siseo- si hay que derramar sangre pura de esos aurores, no lo duden.

  • Maldito- emitió Lily mientras se levantaba del piso.

El hombre logró escucharla y dramáticamente giro su rostro hacia nosotros. La miró como quien observa una nueva especie de insecto, entre la curiosidad y el asco.

  • ¿Cómo me acabas de llamar, estúpida sangre sucia?

Los mortífagos estallaron en risas, risas estridentes y con locura.

  • Lo que oíste ¡Maldito!

  • Una persona en tu situación no debería ni mirarme a los ojos ¡Arrodíllate y pide perdón sangre sucia! O en este mismo instante los presentes verán cómo es que nos vamos a deshacer de la impureza del mundo.

Sirius y yo intentamos ponernos delante de ella, pero Lily nos empujó, sin dejar de mirar a esos ojos inyectado en sangre.

  • Señor...- empezó Lily sarcásticamente y luego escupió en el piso- no vales ni eso Tom Riddle, ¿Por qué tendría que pedir disculpas a un asesino demente?

Furia. Odio. Vergüenza. Sorpresa. ¿Que más se podía ver aquel rostro tan blanco?

  • ¡¿Cómo me llamaste?... Inmunda!

  • ¡Por tu verdadero nombre, Voldemort! Tom Riddle es tu nombre, como tu padre, como ese muggle ¡¿Por eso lo mataste verdad Tom? Por que tu padre era un muggle como los míos.

  • Maldita sangre sucia ¡¡CRUCIO!!

Me abalance contra el cuerpo de Lily, ella cayó al piso y el cruciatus me llegó de pleno en el pecho.

  • ¡¡¡AAAHHHH!!!

Dolor. Desesperación. Ardor. ¡¡BASTA!!

La risa de aquel hombre hizo eco en el lugar, dejo de apuntarme con su varita, para atacar a los aurores que llegaron a ayudarnos.

¿Lily? Tenía que llevarla, pero antes de acercarme a ella una mano me tocó el hombro.

  • ¡Sosténganlo de esta punta!- gritó mi padre hacer Sirius y a mi para hacerse escuchar en medio del alboroto que se formó en el callejón- yo la sostengo a ella.

Un candelabro convertido en traslador nos llevó al jardín trasero de mi casa.

Puse mis manos sobre las rodillas agachándome para tomar aire.

  • Gracias papá, pero como nos encont… ¡LILY!

Ella se agitaba en el piso, no respiraba bien, estaba convulsionando.

  • ¿Qué maleficio le lanzaron James?

  • Ninguno… - respondió Sirius- James la empujó para que no la golpeara el crucio.

  • Llevémosla dentro, tenemos que ayudarle de inmediato

Dentro de la casa estaban Cherry, Mary, Peter y Remus, que al vernos entrar con Lily prefirieron dejar que mi padre y madre se encargaran de ella. Yo no me quería alejar pero Sirius me jaló tan fuerte que no pude poner resistencia.