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Historia 191773 — capítulo 17
Fragmentos de cristal
Los campos del colegio mostraban la presencia de la primavera, pequeñas flores de diferentes colores adornaban los grandes jardines y los invernaderos guardaban en su interior muchas más plantas de los acostumbrado. Un sol radiante nos despertaba cada día, demasiado radiante para mí gusto. El calor empezaba a hacerse cada vez más fuerte. Todo el tiempo me sentía pegajosa y empecé a cargar junto a mí un frasquito que contenía hielo, el cual no se derretía gracias a un hechizo que había hecho, cada vez que sentía señales de sudor en mi cuello, sujetaba el frío cristal contra este. No ayudaba del todo, pero algo es algo.
Los estudiantes estaban tan nerviosos que Remus y yo tuvimos demasiados problemas para controlar el orden. Las vacaciones de semana santa ya habían pasado, por lo tanto todos temían la llegada de los abominables exámenes finales, especialmente los alumnos de quinto que iban a realizar sus timos y los de séptimo con los éxtasis. Al ver a los futuros ex alumnos encerrados en la biblioteca y sufriendo ataques de estrés continuos, lo único que esperaba era que el próximo año yo no me pusiera así.
Acababa de quitar a un estudiante de quinto una poción supuestamente hecha a base de huevo de runespoor para la agilidad mental, se molestó mucho porque se había comprado en Hogsmeade en la cabeza de cerdo a un precio muy alto, pero no iba a permitir que se la tomara, en especial porque no hacía el efecto deseado, sino más bien iba a causar un crecimiento acelerado de cabello y probablemente una molesta indigestión.
Mi horario diario ya no era tan copado como en los anteriores días, especialmente porque pese a todo lo que había hecho para evitar a James, no lo había conseguido. Cada vez que me lo encontraba me acribillaba con la misma pregunta "Lily, podemos hablar", y siempre le respondía "Evans para ti, y no, no podemos".
Trataba de ignorarlo, cambiar de tema o lo que sea. Mary y Cherry ayudaban a sacármelo de encima cuando podían, pero algo raro notaba en ellas, se veían un poco distanciadas.
Todos los lunes y jueves por la noche tenía que hacer ronda, buscando alumnos que infrinjan las normas paseándose a horas no permitidas por los oscuros pasillos, pero estaba tan cansada que Remus me dijo que me podría cubrir por esta vez y que me fuera a dormir, porque no quería luego tener que cargarme hasta la sala común.
Al día siguiente estaba absolutamente cansada. Me levanté muy temprano, me saqué la camiseta negra de los Kiss extra grande que usaba para dormir y lo sustituí por el uniforme, me amarré el cabello en mi habitual moño desordenado y salí de la habitación junto con Mary y Cherry.
Por poco y me caigo encima del plato de cereal cuando vi a los jugadores de equipo de quidditch de Slytherin que llegaban a la mesa del comedor con el cabello color verde limón.
-
¿Pero qué demonios les pasó?- me giré con un gesto inquisitivo a los cuatro chicos que se estaban sentados frente a mí.
-
No se ven lindos…- masculló Peter.
-
La verdad es que combina con el uniforme- soltó una risa Remus.
-
Quisiera conocer a su estilista, últimamente creo que necesito un cambio ¿No te parece Lily?
-
Pues yo creo que ese color negro que llevas te va muy bien Sirius… y también creo que conoces perfectamente a los responsables de… ¡eso!
Solté una carcajada al ver entrar al comedor a un Severus que le colgaba su usual cortina de cabello, que en esta ocasión más parecía que se había metido en el lago y se trajo consigo algunas algas.
-
Pero eso…- señaló Cherry a Severus- no es del equipo- dijo con su usual sonrisa de niña.
-
Pero también nos cae mal- intervino James.
-
¿Otra vez están haciendo bromas a las personas sin una razón justificable?- pregunte de mala gana.
-
¡Lily! Ayer después del entrenamiento nos sabotearon las duchas- respondió Mary .
-
¿Y eso cómo?- preguntó esta vez Cherry.
-
Bueno digamos que… luego tuvimos que ducharnos otra vez- dijo James con una mueca de asco en su cara.
-
¿Y a cambio ustedes les pintaron el cabello verde?
-
No fue solo eso Lily- intervino Remus con una sonrisa seductora.
-
Ellos fueron a entrenar después de nosotros, cuando ya empezó a anochecer… les encantamos las escobas- abrí los ojos y tomé aire para reclamar a lo que había empezado a decir James- ¡espera, espera, espera! no grites… déjame terminar- solté el aire de mi pulmones e hice un ademán para que continuara- solo fue un hechizo sencillo, apenas subieron a las escobas se pusieron verdes y babosos- soltó un risa de ensoñación- sus manos se pusieron palmeadas y membranosas… jajajaja… fue algo digno de ver.
-
¿Por eso me dejaste ir antes que se termine la ronda Remus?- lo miré inquisitivamente.
-
Bueno… es que no nos ibas a dejar hacer lo que teníamos planeado- le quede mirando fijamente a los ojos. La verdad es que si me hubiera gustado quedarme para ver a unas cuantas serpientes convertidas en remedos de sapos- luego apareció Slughorn, se los llevó y les dio una poción creo… lo baboso se les quitó, pero al parecer no todo lo verde se pudieron quitar- Remus se inclinó para tener una mejor vista de los Slytherin.
-
¿Y nos les descubrieron?- preguntó una encantada Cherry.
-
Buenos nos castigaron por una semana limpiando los calderos de las clases de pociones de sexto y séptimo- mencionó sin darle importancia Sirius.
-
Es mejor que cuando tuvimos que preparar el abono para la profesora Sprout- James se inclinó hacia la mesa como si fuera a revelar un gran secreto- los mmm… desechos de dragón, no son mi fertilizante favorito.
Solté una sonora carcajada, ya me imaginaba a los merodeadores mezclando excremento de dragón y tierra húmeda.
Todos me quedaron viendo y me ruborice un poco.
-
Perdón, ya no me burlo… es que…- dije jadeante por el ataque de risa repentino que me dio.
-
No es eso Lily… es que hace mucho tiempo que no te veíamos reír.
Me quede pasmada con lo que me acababan de decir.
¿En realidad no me había reído hace mucho?
-
Me perdí… a que te refieres.
-
A eso Lily… a que no te hemos visto alegre hace ya bastante... has estado amargada.
-
Es una broma ¿verdad?- pregunté esperando una respuesta que sabía que no iba a llegar
-
No Lily…- empezó a decir Sirius- hace tiempo que estás un poco ausente, apagada, callada… triste.
-
Yo… no estoy nada de eso, son imaginaciones…suyas- mi voz se apagó.
-
Lily- me dijo James hipnotizandome con su mirada- de verdad… tenemos que hablar.
-
¿Y para qué? ¿Para qué me cuentes lo hermoso que va tu relación con Isabel? Discúlpame pero no estoy para escuchar tus confesiones.
Me levanté demasiado rápido golpeándome la rodilla en la mesa, había dicho más de lo que debía, me delate a mí misma. Que buchona. Que tonta.
Toda la mañana pase distraída, apenas estaba en la primera hora y sentía como si los segundos conspiraban contra mí, convirtiéndose en horas.
No pude hacer un simple hechizo por lo que el profesor Flitwick me envió como tarea un pergamino de 26 centímetros acerca de cómo hacerlo correctamente. Y en clase de pociones cuando nos dispusimos a realizar un antídoto contra el veneno de doxi, en vez de poner 3 ajos secos y cálidos cortados finamente puse 5 ajos enteros y para colmo, húmedos.
El antídoto se volvió de color violeta obscuro y no el rosa cristalino que debía tener. La sustancia que se encontraba en ese momento en mi caldero empezó a burbujear y explotó, manchando todo lo que estaba cerca, especialmente mi cara y uniforme.
Con la cara violeta y el cabello más desordenado de lo normal maldije internamente,¿Por qué me tenía que pasar todo en un solo día?
Por el "pequeño" incidente con el antídoto, terminamos la clase unos cuantos minutos antes. Aproveché que tenía que limpiarme para que mis amigas y los merodeadores salieran antes y así poder escabullirme para no ir a almorzar y no ir a juntarme con ellos.
Caminé por los jardines un buen rato, quise ir a sentarme en el claro frente al lago. Pero si James quería encontrarme no le haría falta buscar en el mapa del merodeador para saber que iba a estar ahí, por lo menos tendría que pasar el tiempo buscando mi nombre en el pergamino. Así que me fui a la torre de astronomía. Los viernes nadie tenía clases con la profesora Sinistra.
El paisaje era realmente sacado de una postal, con las grandes montañas alrededor de un magnífico lago.
A lo lejos vi como una solitaria sirena salía a la superficie para chapotear, me preguntaba porque lo haría, ellas casi nunca salen donde el viento toca su cuerpo, a menos que sea como yo, que quiere alejarse de todo, de todos, respirar algo que no le consuma.
El peso cada día era más fuerte, se me acababa el tiempo, nunca pensé que iba a poder soportar tanto, fingiendo una vida que no era la mía ¡O tal vez si era la mía! Pero no quería aceptarlo, porque me había enamorado de James y él morirá pronto, por que sentía a Sirius como uno de mis mejores amigos junto con Remus y él pasaría encerrado en una prisión para luego morir, y mis amigas ¿Qué les pasaría a ellas? Seguramente, vivirán lejos de la guerra, sin dar a conocer sus nombres, felices.
El calor una vez más, era sofocante, pero era peor la opresión en el pecho que tenía ¿Por qué no podía llorar lo suficiente? Todos estos años he pasado encerrado en mi propio secreto intentando huir, pero sin destruirlo.
Al ver las altas montañas, me imaginé a mí misma corriendo por un camino solitario, que me lleve lejos de este lugar, donde la verdad solo sea un vago recuerdo, lejos de las personas que amo pero que sufrirán, olvidarme de todo, empezar una nueva vida, una vida sin magia.
¿Pero a dónde iría? No tengo absolutamente nada, ni padres, ni familia, ni amigos fuera del castillo.
Pensar en ellos aumentaba el enorme hueco que tenía en mi pecho. ¿Acaso era verdad que no me había reído hace ya bastante tiempo? Siempre mostré una cara sonriente, con optimismo hacia la vida, aunque sea fingido. Una impresión de mi misma siendo fuerte, con una armadura irrompible.
¿Qué me había ocurrido? ¿Por qué ahora me debilite? Sin darme cuenta rompí la muralla que separaba la vida que intentaba mostrar, de mi realidad.
oOoOoOoOoOo
No quería revisar el mapa del merodeador, sentía que eso era algo bajo, ruin, hacer trampa, algo que ella no merecía que le hiciera, si mi objetivo era encontrar a Lily tendría que hacerlo a la tradicional… buscarla por todo el castillo.
La primera idea que se me cruzó por la mente fue ir a verla en el claro frente al lago. Pero me imaginé que no iría allí para que no la encontrara tan fácilmente.
Me quedé sentado en uno de los balcones del colegio después de ya haber buscado un gran tramo, mirando el cielo despejado, ni una nube marcaba el infinito horizonte, el sol alumbraba en forma angular, casi a ocultarse por las montañas. En menos de unas horas anochecería y las estrellas brillarían de una manera espectacular.
Me imagine a Lily recostada en el césped, mirando a cada una de ellas y nombrandolas por su nombre. En clase de astronomía eran varias las ocasiones en las que se quedaba absorta viendo las estrellas sin prestar atención alguna a las indicaciones que daba la profesora Sinistra.
¡Claro! Ahí es en donde está.
No tenía por qué esforzarme y buscarla por todos los rincones del castillo si mi intuición me decía que ella estaba en la torre de astronomía.
Seguramente sentada en el borde del gran ventanal donde se sitúan los telescopios, con las piernas fuera y mirando fijamente el horizonte, sin ni siquiera pestañear.
Ya había pasado bastante desde que necesitaba hablar con ella. No era solamente porque esté preocupado por su cara de zombi que llevaba desde un tiempo atrás, sino porque necesitaba respuestas.
No había podido dejar que mi curiosidad se apaciguara, en vez de eso la incremente, todo el año pase buscando datos, información que lleve a la verdad acerca de su vida ¿Cuál era su gran secreto?
El camino se me hizo muy largo hasta llegar a la torre, tal vez fue porque por primera vez en mi vida fui contando cada paso que daba. Estaba nervioso, las manos sudorosas, no entendí la sensación de vacío que sentía.
Tomé una bocanada de aire antes de entrar en la gran habitación llena de telescopios, lunascopios, una bola de cristal que contenía una galaxia completa, mapas lunares y pergaminos enrollados desordenadamente en una de los anaqueles. Y allá, tal y como me había imaginado, una silueta sentada en el borde del gran ventanal.
El viento soplaba fuerte revoloteando su rojo cabello, esta era una de las pocas veces que lo veía suelto, ella siempre se lo amarraba en un moño desordenado. La luz del sol ocultándose le daba un efecto como si fueran llamas ondeando a su alrededor, besando su espalda, acariciando sus hombros desnudos, su piel marfileña.
Tenía puesto el uniforme del colegio, pero se había soltado unos cuantos botones de la blusa y la había bajado hasta destapar sus hombros, mostrando las finas cintas de su sujetador negro y su suave piel, la corbata yacía en el piso. Se la veía tan hermosa.
-
Uhm… parece como si tu cabello fueran lenguas de fuego- solté sin darme cuenta, esa no era la forma en la que me debí haber presentado.
-
¡¿Qué haces aquí?!- espetó furiosa dándose la vuelta para mirarme mientras se acomodaba a velocidad luz la blusa.
-
Yo… ehhh… Lily, de verdad tengo que hablar contigo.
-
Cuántas veces te lo tengo que repetir… es Evans para ti.
-
¿Evans?- por qué carajos tenía que arruinar la espectacular vista que tenía de ella mostrando ese rostro lleno de ira- ¿De verdad quieres que te diga Evans? O prefieres Ruijven.
Su rostro ya de por sí blanco, aumentó el tono, parecía un fantasma asustado, por un momento pensé que se iba a desmayar o colapsar, si eso ocurría se iba a caer de la torre.
No quise pensar que ese apellido tenía algo que ver con Lily, pero verla en ese estado confirmó mis dudas.
- ¿De… de donde lo sacaste?- su voz sonó con miedo mezclado con tristeza.
Ella empezó a temblar, tuve más miedo que el cuerpo le venciera y se fuera a caer por la ventana.
-
Ven, te ayudo a bajar- tomé su brazo con delicadeza.
-
¡Suéltame Potter!- forcejeó para zafarse de mi agarre aumentando mi temor por su caída- ¡¿Quién te dijo eso?! ¡¿De dónde lo sacaste?! ¡¿Qué más sabes?! ¡RESPONDEME!
-
¡No te alteres!- subí mi tono de voz, será que alguna vez conseguiría que se callara y me hiciera caso- tenemos que hablar, bájate de ahí- estire nuevamente mi mano.
-
¡¡Quiero que me respondas AHORA!!- forcejeó nuevamente.
-
¡Por Merlín, Lily! ¡CALLATE!
No pude más y la agarré de la cintura. La cargué lejos de la ventana mientras pataleaba con fuerza. Si teníamos que hablar, no quería que haya nada que tuviera 33 metros bajo nosotros.
No salimos de la torre de astronomía, pero si la lleve a otra habitación, lejos del gran ventanal. Esta tenía una ventana hexagonal que se situaba en el techo de la torre, rodeada de diversos vitrales.
-
Listo, aquí no corro el riesgo que te avientes por la ventana- murmure en son de broma, pero su mirada me dijo que para ella no fue ningún chiste.
-
¡De verdad crees que estoy tan desesperada como para lanzarme por el ventanal!
-
No… por Merlín, ¿dónde está tu sentido del humor?
-
Se fue de paseo- dijo sarcásticamente.
-
Ojala vuelva pronto porque esta duro esto de aguantar tu humor de dragón.
-
Potter, nadie te dijo que tienes que aguantar mi humor de dragón... lárgate.
Trataba de sonar hiriente, pero se veía tan vulnerable, tan débil, parecía una pequeña gota de cristal que con el más mínimo roce caería y se desplomaría en miles de fragmentos.
- Mira- empecé muy tranquilo, empujándola delicadamente para que se sentara en el frío y sucio piso de piedra- de verdad necesito hablar contigo, solo tú me podrías dar las respuestas que necesito.
Y las necesito de urgencia.
-
Escúchame Potter, yo no puedo darte respuestas, no a ti… a nadie en realidad.
-
¿Pero Porque? ¿Tiene algo que ver Elizabeth Ruijven en esto?
Sus ojos verdes llamearon, no podía describir lo que veía en ellos, pero algo me decía que tenía miedo. Mucho miedo.
-
¿De dónde sacaste ese nombre?
-
Bueno yo…uhm…- ¿Cómo le explico que pase investigando como a un criminal durante casi todo el año? no es que haya conseguido gran cosa después de todo- estuve averiguando… investigando, ya sabes.
-
¿Con qué derecho te metes en mi vida? ¿Quién eres tú para querer saber acerca de mis problemas?
Prefería mil veces que me gritara a que utilizara el tono de voz tan suave con el que se dirigió a mí… me hizo sentir peor de lo que ya me sentía. Es verdad ¿Quién era yo para meterme en su vida?
-
Lo siento, es que… creo que necesitaba saberlo.
-
¿Y porque? ¿Para qué?
-
No lo sé… yo…uhm, simplemente quería saber… algo.
-
No crees que hubiera sido mejor que me preguntaras a estar tratando de averiguar algo que jamás podrías descubrir.
-
Y si te hubiera preguntado, dime ¿me hubieras respondido?
Me miró fijamente con sus grandes ojos verdes llenos de tristeza, brillaban, lágrimas juguetonas ansiaban salir a recorrer sus mejillas.
- No- susurró.
Nos quedamos un momento en silencio, vi como jugaba con sus manos, retorciendo sus dedos unos con otros.
- Pero no fue porque fueras tú quien me preguntara- dijo lentamente- yo no puedo contárselo a nadie… es el secreto de mi otra vida.
¿Otra vida? Cómo podía ser eso posible… me dejó más confundido que al principio.
-
¿Quién te dijo... ese nombre?
-
No te lo puedo decir.
-
Fue Alice o el profesor Dumbledore.
-
¿Qué tiene que ver el profesor en todo esto?
-
Entonces fue Alice- aseguró frunciendo un poco el ceño.
-
No te enojes con ella, no me lo quiso decir durante muchísimo tiempo, pero un día le di… uhm… un vaso de cerveza de mantequilla con…
-
¿Con que?
-
Con veritaserum
Soltó un soplido con lo que a mí me pareció una pequeña sonrisa.
-
Hiciste eso para averiguar acerca de mi nefasto pasado… jajajaja- empezó a reír nerviosamente- debería decirte que Alice no sabe mucho al respecto, de hecho no sabe casi nada.
-
Pero fue un gran inicio.
-
Haber detective mejor cuéntame lo que averiguaste para ver si yo puedo darte otra pista o simplemente decirte que ya llegaste al punto muerto.
Me dio una de sus sinceras sonrisas, se la veía muy bonita con sus ojos achinados cuando reía y el pequeño hoyuelo que se formaba en la comisura de sus labios al lado izquierdo de su cara.
- Bueno la verdad tienes razón, no fue mucho lo que averigüe y eso que fue en bastante tiempo… creo que de detective me muero de hambre.
Se quedó en silencio viéndome a los ojos, parece que toda la ira que tenía al principio ya se le fue, así que tome fuerzas y empecé a contarle todo lo que sabía.
-
Yo… mis dudas empezaron cuando escuche una pequeña platica tuya y de Alice, fue sin querer- anuncié antes de que su poca paciencia termine- la cosa es que empecé a averiguar si alguien sabía algo al respecto pero no lo logre, recordé que dijeron algo referente a la enfermería así que fui a preguntarle a madame Pomfrey.
-
¿Y qué te dijo?
-
Nada… tuve que entrar una noche a la enfermería y revisar los datos de internos durante ese año, tú nombre no figuraba en la lista, pero si constaba que alguien ocupaba una de las camas casi todo el mes de enero.
-
¿Y ahí decía el nombre?
-
No… estaba como desconocido, pero luego vi el nombre de Frank Longbottom y nuevamente pensé en Alice.
-
¿Y ahí es cuando le diste veritaserum?
-
No.
-
Siempre me vas a dar respuestas negativas
-
Ehh… no
-
Aish- soltó exasperada.
-
Deja que termine y luego me preguntas algo y te respondo afirmativamente.
Asintió no muy satisfecha.
-
Seguí revisando los datos de la enfermería, ahí figuraba que esa persona entró el primero de enero de 1971, quise dejar de investigar a esa persona porque aún no habíamos entrado al colegio en esa época, pero mi curiosidad me ganó, especialmente porque su fecha de salida era el 29 de ese mes.
-
¿Y eso que tiene que ver con Elizabeth Ruijven?
-
Es que… yo creo que la conozco.
-
¿Có..cómo?- titubeó nerviosa.
-
Yo vine con mi mamá ese día para ver a Dumbledore y vi a una chica a la que jamás volví a ver.
-
Ehh… pues… uhm… seguramente fue ella y asunto resuelto… yo no tengo nada que ver.
-
Pues no del todo…- tragué y dije aquello que era la más difícil de decir- Lily, ella era asombrosamente parecida a ti.
-
Tt…n…no- mordió la uña de su pulgar, estaba muy nerviosa y eso era para mí una señal de que iba por buen camino.
-
También busque en la lista de castigos de ese día… ahí constaba el nombre de Alice, su castigo fue por faltar a clases, robar ingredientes para pociones y ayudar a huir a una persona. Y yo estoy seguro que esa chica intentaba escapar del colegio.
-
Igual… yo quiero saber cómo supiste el nombre.
-En ese momento entra Alice y la cerveza con veritaserum… me contó que tenía una amiga pelirroja con ojos verdes llamada Elizabeth Ruijven que quiso salir del colegio sin que nadie se enterara y para eso utilizaron una poción que le cambio el cabello a color negro. Alice nunca supo si logró escapar o no, pero al siguiente año la volvió a ver haciéndose llamar…
-
¡¿No creerás todo eso?!- me cortó esta vez más nerviosa que al principio.
-
Haciéndose llamar Lily Evans.
-
¡Mentira!
-
¿Por qué reaccionas así?
-
¡Es que yo!… ya no puedo- cubrió su cara con las manos.
Me sentí impotente, nunca la había visto desmoronarse como en este momento.
La gota de cristal se rompió y yo no me sentía con la suficiente fuerza como para volver a unir cada fragmento.
Lo único que se me ocurrió hacer fue abrazarla, pero tenía tanto miedo de la forma en la que reaccionaria, aun así me arrastré hasta donde estaba y la abracé.
Su cuerpo caliente junto al mío fue lo mejor que me pude haber sentido desde hace ya mucho tiempo, aunque me destrozaba verla en ese estado.
Después de unos minutos se despegó de mí aún sollozando, su rostro blanco tenía manchas rojizas en su nariz y en sus pómulos. No me pude resistir y le di un pequeño beso en la frente aún sosteniéndola en mis brazos.
-
Lo siento… yo me descontrole- dijo jadeante- generalmente no se llorar.
-
Creo que lo necesitas.
-
¿Qué cosa?
-
Dejar de hacerte la dura aunque en el fondo sientes que ya no puedes seguir avanzando.
-
¿Y tú qué sabes cómo me siento?
-
Lo siento aquí- agarré sus manos temblantes y las acerqué a mi pecho- siento tu miedo, tu tristeza, tu soledad… Lily, yo no puedo verte triste, por favor, dime que te pasa.
-
No puedo… solo abrázame, por favor- suplicó.
Espere años porque me pidiera eso, pero ahora daría todo por verla sonreír y no en ese estado.
Apoyé mi mejilla en su cabeza, oliendo su cabello, su esencia. No importaba quien fuera, ya sea Elizabeth o Lily, yo la quería por cómo era, por su forma de ser, por todo lo que la rodeaba.
Pasé casi un año con una chica a la que no quería para olvidarme de ella, pero no pude, una vez más falle en mi deseo de dejar de quererla. Pero mi amor se aumentó al saber que ella y la niña de hace 6 años era la misma, aunque me dolía saber que me mintió, que no fue capaz de decirme la verdad, después del terrible trato que hemos tenido no tenía ningún derecho a que me cuente nada, pero yo quería haberlo sabido.
La sala empezó a oscurecer, el cielo se pintó de gris y las pequeñas estrellas que pronostique aparecieron con un suave brillo en lo alto.
-
Te siente mejor- pregunté sin soltarla.
-
Sí, creo… gracias Potter.
-
Me vas a contar o prefieres... no sé, seguir teniéndolo como un secreto.
-
Creo que es demasiado el tiempo que he guardado este secreto, pero tampoco puedo contarlo- se giró un poco, hasta quedar frente a frente soltándose de mis brazos.
-
¿Por qué?
-
No eres un mal detective James, es que… yo, si yo empiezo a contar todo lo que se, tendré nuevamente un ataque que me silencie como el que tuve en el callejón diagon.
-
Y lo que se hasta ahora ¿Es verdad?- asintió débilmente- ¿Ósea que tú eras la chica de cabello negro? ¿Tú eres Elizabeth Ruijven?
-
No… Elizabeth Ruijven murió hace 6 años, Alice conoció ya a Lily Evans, solo que yo no quería aceptarlo. No es fácil aceptarlo.
-
¿Qué no es fácil?
-
No puedo… ha sido mucho tiempo... solo no puedo.
-
Prométeme que algún día lo harás.
-
Es una verdad, que… me duele tanto, la vida de muchos depende de lo que sé… no sé qué hacer, a veces quiero huir.
-
Lily…
-
No digas nada, ya suficiente he tenido hoy… y no, no te voy a pedir disculpas por no decirte la verdad acerca de lo que pasó hace 6 años, éramos apenas unos niños, no sabíamos lo que hacíamos.
-
Yo sí lo sabía… yo me enamoré de una pequeña que estaba tan frágil como tú estás en este momento.
-
¿Cómo puedes decir que te enamoraste cuando solo la viste un día, apenas unos minutos?
-
Porque lo siento... porque la he visto durante 6 años y nunca he dejado de quererla… porque ese día me bastó verte a los ojos para saber que nunca quería dejar de verlos, porque… no me pude resistir e hice esto...
Poco a poco incapaz de parar estiré mi brazo y acuné con mi mano su mejilla. Su rostro se sentía pequeño en mi mano mientras frotaba delicadamente mi pulgar en su sedosa piel, ella temblaba pero algo me dijo que no era de miedo.
Acaricié su cara con ambas manos y la besé.
Su boca era cálida y suave, con un sollozo me devolvió el beso, echando los brazos alrededor de mi cuello, sentí un mechón travieso rozar mis manos. Una felicidad inexplicable estalló dentro de mí, explotando alrededor de mi pecho.
Era Lily… era el fuego de Lily.