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Historia 191773 — capítulo 18
El vuelo del ángel
Se alejó débilmente, con una pequeña sonrisa de sus labios rosados y brillantes gotitas de lo que fueron sus lágrimas amontonadas en sus largas, curvas y oscuras pestañas. Se veía tierna e inocente con esas manchas rojizas en su pálido rostro. Pude ver en el fondo de sus ojos como una mezcla de sentimientos afrontaban un inmensa batalla interna. De golpe retiró la sonrisa y soltó sus brazos que rodeaban mi cuello y se abrazó a sí misma, sujetando con fuerza sus temblantes rodillas.
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Yo… lo siento… eso no debió ocurrir- pronunció quedamente apartando sus verdes ojos hacia otro lugar.
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¿Y porque no debió ocurrir?- agarré con mis manos su cara para forzarla a verme aunque ella miraba un punto interesante en mis zapatillas negras.
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Porque…
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Yo te quiero y sé que tú a mí ¿Por qué no puede ocurrir?
Ella no podía objetar ante lo que le había dicho, su piel se puso aún más pálida de lo habitual, cerró los ojos y trató de respirar profundamente sin llamar la atención. Su cabello brillaba por los débiles rayos de luna que se filtraban por los vitrales dándole un tono misterioso.
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Tienes novia- objetó no tan firmemente como lo hubiera esperado.
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Si, eso... escucha, yo la quiero mucho, pero no de la forma en la que te quiero a ti, yo voy a…
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No te he pedido que me des explicaciones.
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Pero quiero dártelas.
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No las necesito.
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Lily…
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¡Para…! Por favor no hagas esto más difícil- volvió a jugar con sus dedos de la misma forma que lo hizo hace unos momentos.
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Escúchame algo Lily Evans y que te quede bien claro. No pienso abandonar esto que siento por ti y mucho menos después de saber que tú sientes lo mismo.
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No podemos… tú y yo… es algo que no debe… no puedo…- sus ojos volvieron a derramar cristalinas lágrimas, las cuales se las limpió bruscamente con su manga derecha.
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Si puedes… mírame- alzó su rostro y fijó sus brillantes perlas verdes que tenía como ojos en los míos- solo has lo que siente tu corazón, déjate llevar.
Al parecer mis palabras fueron una gran motivación para sus impulsos, porque en esta ocasión fue ella la que se lanzó a por mis labios. En un principio con ternura de una manera suave y tranquila, para luego pedir permiso mediante caricias en mi nuca y poder adentrarse en un beso lleno de fuerza, amor y pasión. Mientras nuestros labios ansiaban seguir en la danza en la que se encontraban agarré su pequeña cintura, arrastrándola hacia mí, produciendo que nuestros cuerpos se encuentren tan pegados como deseaban estar, sentí su busto pegado a mi pecho tras las delgadas telas del uniforme, su falda levantada mostró sus firmes y blancas piernas desnudas colocadas sobre las mías de un forma provocadora.
Acarició mi espalda pasando el filo de su uña por mi columna vertebral dando como resultado una descarga eléctrica que llegó a todas las partes de mi cuerpo, excitado como me sentía empecé a besar su mentón y cuello hasta llegar a dar ligeros besos y mordidas en sus hombros provocando que ella se arqueara seductoramente. Sé que no es normal el haber llegado hasta este punto tan pronto, pero el desenfreno y lujuria nos aprisionaba a los dos.
Ágilmente introdujo sus manos por mi camisa, rozando mi piel con sus delgados dedos, me atreví a tocar sus piernas mientras era ella ahora la que besaba con pasión mi cuello, bajando hasta la clavícula para luego volver a fundir nuestros labios con ansia, deseo, rogando porque este momento nunca acabara.
Pero un momento de lucidez llegó a mí al darme cuenta que nos encontrábamos en un lugar solitario, que no teníamos un relación y que ella no era alguien a quien yo quisiera utilizar por una ocasión y luego abandonarla como lo había hecho en anteriores ocasiones. Dejé que el fuerte beso terminara por sí solo, jadeantes y llenando nuestros pulmones del aire que habíamos perdido nos miramos para luego solo abrazarnos, un abrazo fuerte y a la vez tierno. Todo rastro de lujuria paso tras su mirada inocente, este abrazo solo tenía el mayor de los sentimientos que alguien podría albergar hacia otra persona.
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Tienes un castigo que cumplir- murmuró soltándose y despeinado mi cabello- no quiero que luego tengas más problemas por mi culpa.
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Puedo faltar y luego decir que estuve enfermo…o… o que me secuestraron los extraterrestres y ya- sonreí con la esperanza que ella me retenga a su lado por el mayor tiempo posible, pero dentro de mí estaba seguro que ella no faltaría a las reglas, alegaría que podríamos vernos en otra ocasión y que ahora tengo que cumplir con mi deber por haber faltado a las normas del colegio- por favor- supliqué con mi mejor cara- solo un ratito más.
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¿Cómo que los extraterrestres? No tienes excusa y lo sabes- me lanzó un sonrisa- además, tengo algo que hacer… vamos.
Se levantó ágilmente y tomó mi mano para que yo y mi testarudez nos levantáramos, no solté su mano durante todo el transcurso hasta el castillo, la fría hierba estaba seca y pequeños animales producían un sonido distante desde el bosque, nos mantuvimos en un silencio nada incómodo sintiendo la tibieza de su piel, ella mantenía la cabeza levantada hacia el firmamento, viendo fijamente a una de las estrella, no me acordaba de cual era, tendría que ponerme a estudiar, en un mes empiezan los exámenes finales.
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Siempre te quedas viendo así las estrellas o es solo cuando yo te miro- pregunté mientras la abrazaba por la espalda y ella reposaba su coronilla en mi pecho.
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Parece que siempre te me quedas viendo- soltó una ligera risita.
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Como dejar de verte si eres lo más bonito que han visto mis ojos- besé su cabello que contenía aquel olor, aquella esencia tan dulce y refrescante, tan Lily.
Antes de entrar al vestíbulo del castillo nos cercioramos de que no estuviera Filch para que ella se marchara sin problemas hasta la sala común, quise prestarle mi capa de invisibilidad, pero aquello sería delatar cual era la forma de cometer mis "pequeñas faltas a las normas no descubiertas".
Yo tenía que dirigirme a las mazmorras para empezar a limpiar todos esos calderos, no quería alejarme, sentía que si me separaba de su regazo en este momento seria alejarme de ella misma, sería no volver a verla y pensar que todo lo que sucedió solo fue una ilusión producida por una sobredosis de sol y cafeína.
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Lily, prométeme que no te alejaras de mí.
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¿Por qué me pides eso?
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No lo sé, simplemente no te quiero perder ahora que te tengo.
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¿Me tienes…? Me estas comparando con una mercancía.
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¡No, yo no…!
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Tranquilo- sonrió y acarició con su mano mi mejilla- todo irá bien, tu felicidad es lo importante.
Aferré su delgado cuerpo al mío, sosteniéndola contra mi pecho, inclinándome en su hombro. Las débiles luces de las velas que temblaban en los candelabros iluminaban las gemas de los grandes relojes de puntos que se situaban sobre la puerta principal
-
Me voy a limpiar calderos… creo que el único castigo que no me han impuesto es cocinar, prometo mejorar mi historial el próximo año.
-
Eso espero, sería bueno tener un poco de paz en los pasillos del colegio.
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Aun así, de mí no te libras Evans.
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Sobreviviré.
Le di un ligero beso en sus labios antes de girarme para ir a las mazmorras.
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Eh… James.
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¿Sí?
Me miró a los ojos con un brillo peculiar, una mezcla de alegría y tristeza. Abrió y cerró la boca tratando de decir algo mientras retorcía sus dedos en esa forma suya de jugar con ellos.
-
Todo lo que hago es por ti, haré aquello que pienso que es lo mejor, no quiero que nada malo te pase… no solo no quiero, no voy a dejar que nadie arruine tu vida, ni siquiera yo- terminó en un susurro.
-
¿Cómo vas a arruinarme la vida, si tú eres mi vida Lily? No entiendo de lo que hablas.
-
Mañana, mañana lo vas a entender, adiós.
Salió casi a la carrera por las escaleras, noté como con su manga derecha limpiaba sus mejillas antes de girar hacia el pasillo y perderse entre los muros de piedra dejando tras de ella una alargada sombra negra. Me dejó pensando en la razón por la que se portaba de esa manera ¿Qué era lo mejor para mí? Acaso se refería a mi relación con Isabel, y llegando a ese punto ¿Qué voy a hacer? La quiero mucho pero no dejaré a Lily por nada, bueno tal vez una pequeña plática con Canuto me ayude.
Bajé a las húmedas y frías mazmorras, caminé despacio para darle tiempo a mis amigos de bajar, pero no llegaban. Una vez que entre en el aula de pociones vi a Remus y Peter sentados en una de las bancas al filo de un interminable sueño cabeceando ligeramente.
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¡EHH!- grité haciéndoles saltar de las sillas y abriendo los ojos para luego fulminarme con la mirada- JAJAJAJA, yo pensé que ya todos los calderos estaban completamente limpios- caminé burlonamente inclinándome sobre los sucios calderos embarrados de fluidos verdes y pastas secas adheridas en sus costados.
-
Sí claro, Colagusano y yo les vamos a dar haciendo el trabajo gratis, no Potter, esa no es mi filosofía.
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Que mal amigo eres Lunático- sonreí con sorna al tiempo que esquivaba con la varita un trapo sucio lanzado por mi amigo.
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¿Dónde estabas Cornamenta?
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En el cielo- me quedó viendo con una cara de "este hombre se volvió loco"
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Traes una sonrisa que mira, para que te cuento… ¿qué fue lo que te paso?
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Te lo contaré mi querido Lunático, pero no ahora…mmm… ¿dónde se metió Canuto?
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Ni idea, dijo algo acerca de que nos iba a alcanzar luego pero aún no llega, pensé que estaba contigo.
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En mi cielo no hay perros con pulgas.
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Yaaa…
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Emm, porque mejor no empezamos- murmuró somnoliento Peter que se había recostado en la mesa y hacía grandes intentos por mantener sus pequeños ojos abiertos- me quiero ir a dormir.
-
Vale, luego le dejaremos a Sirius unos cuantos calderos, seguro que no tarda en llegar, emh, pero déjale los de la poción multijugos que están en el fondo, seguro y le va a encantar.
Pasó un largo rato después de que empezamos a limpiar hasta que llegue Sirius, tiempo en el cual hablamos de la nueva táctica que había planificado para el gran partido de quidditch el próximo martes, el último partido, el definitivo, teníamos la victoria casi asegurada, solo había que hacer una anotación y agarrar la snitch y la copa sería nuestra, mi segunda victoria consecutiva como capitán, creo que en esta ocasión le dedicaría el triunfo a mi linda Lily. Casi una hora más tarde llegó Sirius con una sonrisa de oreja a oreja y un pedazo en pergamino doblado y sellado ondeando a modo de bandera sobre su cabeza.
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¡Adivina quién me dio esto para ti Cornamenta!- se lanzó sobre mí, agarrando mi cabeza para ponerla bajo su brazo y darme ligeros golpes de camaradería.
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¡Adivina cuántos calderos te dejamos para que los limpies Canuto!- pronunció con burla mi amigo lobuno.
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Puaj- me soltó de golpe al ver los sucios y asquerosos calderos que amontonamos cerca de la puerta para que él los limpiara- haber mi querido Cornamenta, si limpias esos calderos por mi, te doy este pedacito de valiosa información- sostuvo entre sus dedos el pergamino mirándolo como si se tratase de oro puro.
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Sueña Canuto, ya mismo termino mi parte y me largo de aquí.
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Bueno- murmuró con fingida indiferencia- ella me lo dio y dijo que era muy importante, pero si no lo quieres será mejor que lo utilice para aumentar la hoguera de la chimenea no lo crees.
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Al decir ella a quien te refieres- Remus miró inquisitivamente a Sirius, lanzándome miradas llenas de curiosidad.
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mmm… una pelirroja de ojos verdes.
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¡¡Lily!!- pronunciaron Remus y Peter al mismo tiempo, parecía que a mi amigo adicto al queso se le salían los ojos de sus órbitas y el sueño salió volando por la ventana.
-
Ajam
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¡Lily! ¡Lily Evans! la prefecta, tu amiga, la que siempre pelea con James.
-
¿A cuántas pelirrojas de ojos verdes llamadas Lily conoces Peter?
-
Bueno yo…
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Tal vez solo sea algo relacionado a las materias o McGonagall se lo mandó- pronunció Remus.
-
No lo creo, ella dijo que es algo personal.
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mmm… James, ¿no vas a decir nada?
Miré hacia otro lugar, me sentía confundido y con miedo de lo que diga esa nota ¿Por qué la envió con canuto? ¿Por qué no me lo dijo directamente? Tal vez solo sea una nota de buenas noches y yo con este miedo de niño de 5 años que se queda solo en la casa, miré a mis amigos y les sonreí de forma reveladora.
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Dime James, ¿tu cielo implica ángeles pálidos pelirrojos?
-
Solo un ángel- confesé sin mucha gana, no es que no me sintiera lleno de vida y alegría después de lo que había pasado, solo que quería mantenerlo en secreto, especialmente lo del momento de desenfreno, guardarlo para mí, para ella, para nadie más. Pero si no decía lo que pasó me acribillarían a preguntas hasta que ya no soporte tanto acoso, decidí decir una parte sin tantas explicaciones ni rodeos- la besé y ella me devolvió el beso.
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Wuaoo…- lanzó Peter como un niño al que le cuentan que Santa si existe.
-
Te lo advierto Cornamenta, no le hagas daño, porque si lo haces te muerdo.
-
Tranquilo Remus, sabes que la quiero, que doy todo por ella, jamás haría algo que la lastime.
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Eso espero, es como una hermana para mí y no quiero que ningún patán cuatro ojos como tú se burle de ella- dijo sonriendo dándome un golpe suave en el hombro derecho.
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Haber dame la nota Canuto.
-
Nop...- sonrió guardando el pergamino en el bolsillo de su chaqueta- tengo dos motivos para no hacerlo: uno, no veo que estés limpiando esos calderos- apuntó con el dedo los que estaban amontonados.
-
No seas un niño- resoplé con indignación.
-
Y dos: ella me dijo que te lo diera mañana luego del almuerzo.
-
¡¿Qué?! ¿Y eso porque?
-
Yo que sé, las mujeres son algo extrañas.
-
No importa dámelo.
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No te lo voy a dar.
-
Soy tu amigo.
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Ella también- me lancé sobre él para atrapar la nota a la fuerza, pero fue más rápido y corrió lejos de mí.
-
¡Pero yo soy tu mejor amigo!
-
Pero Lily es "mi bella Lily" y tú eres mi feo mejor amigo, en este caso Cornamenta, prefiero a mi bella Lily.
-¡Dámela!
-
¡No!
-
¡Que sí!
-
¡Que NO!
-
¡Quietos!- gritó Remus apuntando su varita a mi pecho para que dejara de perseguir a Sirius por toda la habitación- si no te quedas tranquilo te inmovilizo James, y hablo en serio.
Claro que hablaba en serio, cuando pone esa mirada es porque de verdad su instinto animal está a flote.
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No puedes aguantar solo unas cuantas horas, mañana en la mañana te lo va a dar, ni que la nota se fuera a evaporar o escaparse.
-
Bien, pero mañana apenas termine el almuerzo quiero ese pedazo de pergamino frente a mí.
Tuve sueños tranquilos, relajados, en los cuales sentía la suave piel de Lily entre mis brazos y sus dulces labios en los míos. Quería verla, solucionar mi relación con Isabel y dedicar el resto de mi vida a hacerla feliz ¿Cómo es posible que alguien logre causar tal efecto en una persona? Me di una ducha, me puse un pantalón vaquero y una franela negra con el sello de The Rollings Stone. Bajé antes que mis amigos a la sala común para esperar a que Lily llegara e invitarla a ir a la visita que teníamos permitido hoy a Hogsmeade. Esperé un largo rato hasta que bajara, pero no apareció. Me emocioné cuando vi que Mary aparecía por las escaleras pensando que ella venía detrás, pero solo la cabellera negra de Cherry apareció.
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¿Dónde está Lily?- dije a modo de saludo.
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Pero que educado estás esta mañana James- sonrió Mary- sabes... en mi mundo primero se saluda.
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Hola… ¿Dónde está Lily?
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mmm….ni idea.
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Salió antes de que nos hayamos levantado- intervino Cherry- me imagino que tenía mucha hambre… ayer no almorzó ni merendó.
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Entonces está en el gran comedor… vamos.
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No vas a esperar a Sirius, Remus y Peter.
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No hace falta, el amor de tu vida ya está aquí- Sirius agarró de la cintura a Mary y le dio un beso descarado en el cuello, mientras ella giraba los ojos.
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¿Y en dónde está que no lo veo? Señor presumido- Mary introdujo su mano por la camisa de mi amigo.
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¡Mary! No quiero tener pesadillas hoy- Cherry agarró el brazo de Mary y la soltó del agarre de Sirius.
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No lo intentes Cherry- dijo Remus- estos dos son una fábrica de hormonas, vamos a comer ¿Dónde está Lily?
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Ni idea, nos imaginamos que ya bajó a comer.
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Pues vamos.
El gran comedor estaba lleno de estudiantes vestidos con diferentes colores, algunas chicas habían adoptado el singular peinado con sus enormes flequillos y otras el pequeño corte a la moda en toda Inglaterra, la verdad a mí me parecía espantoso, pero que se le va a hacer, algunos adolescentes se jactan de ser originales y copian todo lo que los demás visten, lo único bueno que me gusta de la moda es las extra pequeñas faldas que se ponen. Ojala Lily lo hiciera, ella si es distinta, nunca la he visto usar ropa como la que usan sus amigas o las demás chicas del colegio, utiliza ropa extraña, con modelos y diseños diferentes, nunca entendí de donde sacaba ese estilo de vestuario.
Busqué en toda la mesa de los Gryffindor aquel moño desordenado pero no lo encontré, sentí como una gran piedra se asentaba en el lugar donde debería estar mi estómago, tenía un mal presentimiento ¿Dónde diablos esta Lily?
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Eh pues parece que ya terminó de comer- dijo Mary con una muestra de preocupación en su voz.
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Ven vamos a preguntar- caminé hasta donde estaba Alice leyendo una carta y la interrumpí.
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Humh… Alice, ¿viste hacia donde salió Lily?- pregunté incomodo.
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Ella no ha venido a desayunar aún.
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Enserio- dijo Cherry preocupada- puede que haya venido antes de ti.
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No lo creo, llegue cuando apenas estaba dos personas en el comer, tenía que recibir una carta… mira James, Frank me consiguió un cupo en la academia de aurores el próximo año, que emoción al fin lo voy a ver.
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Me alegro por ti Alice, pero estoy un poco preocupado por Lily, no la encontramos.
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¿Y cuándo fue la última vez que la vieron?
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Me imagino que llego al dormitorio después de que nos hayamos dormido, porque nosotras no la hemos visto desde ayer a la hora pociones- dijo Mary sentándose y dándole un empujón a Cherry para que también se sentara.
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Estaba con ella en la tarde, luego se fue a la sala común y yo me dirigí a las mazmorras.
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Yo si la vi en la sala común, ahí fue donde me dio la nota para James... y no te lo voy a dar hasta el almuerzo- dijo al ver la mirada que le lancé- me lo hizo prometer, dijo que era absolutamente importante… no lo sé, tal vez te tiene una sorpresa por la tarde.
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¿De qué nos perdimos?- soltaron Alice, Mary y Cherry al mismo tiempo.
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De nada- dije antes que mis amigos hablaran.
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Seguro está bien, apenas son las 8 de la mañana- dijo Remus sentándose al igual que Peter y Sirius- ayer me dijo que necesitaba algunas cosas en Hogsmeade, seguro que fue temprano a comprar para salir en la tarde y solo divertirse, no te estreses Cornamenta, apenas le das un beso y ya te comportas como el novio posesivo.
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¿Cómo que novio? Explícate James- dijo Mary.
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No hay nada que contar, mejor desayunen.
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Lily nos lo dirá- dijo Cherry con su voz de niña- aunque, tal vez por eso haya escapado.
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Lily no se escapó ¿A dónde va a ir?- dijo Mary.
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Cállense y coman- musitó Remus antes de meterse a la boca un pedazo de tostada untada con mermelada de fresa.
Todos desayunaron con tranquilidad excepto yo, aparte de no saber en dónde se encontraba Lily, no sabía cómo afrontar a Isabel, ella era una chica extremadamente sensible y no quería hacerle daño.
Luego de desayunar fuimos a Hogsmeade, durante el camino fui hablando con Remus y Cherry acerca de la mejor manera de terminar a mi actual novia, nos hubiera servido unos cuantos consejos de parte de Canuto, pero él estaba muy ocupado abrazando a Mary y guiñándole el ojo a unas cuantas chicas que pasaban a su lado.
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Dile lo que sientes.
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Pero seguramente le va a doler.
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Si yo fuera ella preferiría que me lo digan en la cara, que aprenda a ser buena perdedora- dijo Cherry.
Disimuladamente busque a Lily por la heladería, la librería, en la casa de las plumas, en Honeydukes, en la tienda de artículos de broma Zonko y hasta me atreví a ver dentro de la tiendo de ropa "Tiros largos moda" aun sabiendo que ella detesta ir de compras. Tuve la esperanza de verla en las tres escobas pero esta se fue al ver el lugar sin esos ojos verdes que me llenaban de alegría. Tomamos unas cuantas cervezas y regresamos al colegio para almorzar, sin mucho deseo de comer ingerí una pequeña porción de lo que se encontraba en mi plato.
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¿Sigues preocupado James?- me preguntó Cherry al ver como mis ojos recorrían todo el comedor esperando a que ella estuviera sentada en otra mesa.
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Un poco, creo que me estoy volviendo paranoico, Remus tiene razón apenas es medio día, ella debe estar por ahí dando vueltas o… o algo - soplé con fuerza.
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James, no es la primera vez que ella se desaparece por todo el día, tiene la costumbre de dar paseos solitarios ¿sabes?- asentí recordando cuando me la pasaba viendo el solitario punto con su nombre en el mapa de merodeador ¡El mapa! el recuerdo me llegó ocupando el lugar de la piedra en el estómago, apenas termine de comer iré a ver dónde mismo es que Lily se metió- pero en esta ocasión- Cherry continuó interrumpiendo mis pensamientos- algo me dice que no se encuentra aquí.
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Tampoco estaba en Hogsmeade.
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No me refiero a que este cerca, tengo miedo de que algo le ocurra.
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Ten el pergamino- la voz de Sirius sonó desde algunos asientos más allá.
Un pequeño pedazo de pergamino cayo frente a mí, estaba sellado, al abrirlo mis dedos temblaban. Reconocí la delgada y fina letra de Lily, lo leí detenidamente una y otra vez mientras mi corazón se paralizaba y sentía que los músculos de mi cuerpo eran atravesados por dagas al rojo vivo.
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¿Y? ¿Qué dice la nota Cornamenta?- preguntó Sirius con un tono preocupado.
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Evans es una… ella no vale la pena.
Agarré con fuerza el pergamino y salí del gran comedor con una enorme furia contenida en mi pecho y maldiciendo a Lily Evans.
¡¿Cómo me pudo hacer eso?! ¡¿Por qué diablos lo hizo?! ¡Ojala y no aparezca NUNCA! ¡¡MALDITA EVANS!!
....Un comentario por favor, quiero saber si les gusta como esta avanzando la historia. :)