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Historia 191773 — capítulo 19
El vuelo del ángel (segunda parte)
Por primera vez en mi vida tuve la sensación de ser atacado por varios cruciatos para después servir de alimento a un dementor ávido de sentimientos felices, ávidos de aquel recuerdo de sus ojos verdes, de su cabello rojo y de su infernal e hipócrita mirada llena de lo que yo y mi estúpido pensamiento creímos que era amor. En estos momentos no sabía si odiarla, despreciarla y borrarla de mi mente o desesperadamente ir a buscarla y pedirle una explicación, una razón coherente, un ¿Por qué?.
Deseaba intensamente que me viniera a ver, que me cuidara y escuchar un "yo no te envie esa nota James" o un "esa letra tan idéntica a la mía no es mía". Pero sencillamente no encontré razones para creer que Lily Evans, la chica con la que pase peleando todos estos años, la que me insultada cada vez que tenía oportunidad, la que me lanzaba miradas de desprecio cuando me tenía en frente, de verdad sentía algo por mí. Me lo dejó claro durante todos los años que compartimos como compañeros en Hogwarts y ahora me lo informó mediante la forma más despreciable y humillante que pudo encontrar, ni siquiera fue capaz de decírmelo en la cara. Aparte de mentirosa es una cobarde.
Una vil mujer que no vale más que este líquido ardiente que baja por mi garganta hasta llegar a mi estómago y hacerlo quemar, el peor de los amigos al que se debe acudir cuando se siente el alma, corazón y orgullo, especialmente el orgullo destrozado, el alcohol. No tengo la menor idea de cómo es que llegue a acudir a este maldito depresivo, pero la cosa es que ya llevo 2 botellas de whisky de fuego amontonadas en un rincón, todo da vueltas a mi alrededor *¿Por qué diablos no podían quedarse quietas?*Me estaba mareando y produciendo náuseas, no podía enfocar la vista en un punto claro, no reconocí siquiera el lugar en el que me encontraba ¿A dónde me llevo el exceso de licor?
Por una pequeña ventana llena de polvo entraba un pequeño haz de luz de luna que brillaba en un espejo roto reflejando en mis ojos. Hace como doce horas que Canuto me dio el pedazo de pergamino y todavía lo estrujaba con fuerza en mi mano, apretando lo más fuerte posible, teniéndolo como la única nota que ella fue capaz de enviarme.
Un sonido chirriante que provino desde algún lugar cercano hizo que me levantara para caer de bruces contra el frío piso de madera, perdiendo mis gafas y clavándome una pequeña astilla en la mano derecha; vislumbré una silueta oscura y borrosa acercándose a mí, busqué a tientas los lentes pero no pude encontrarlos. La persona que había entrado agarró mi brazo mientras que yo no ponía nada de resistencia y dejaba que me levante.
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Aguamenti- una voz que no identifiqué me lanzó un chorro de agua helada sobre mi cuerpo temblante.
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¡¡Mierda!! Eso no era necesario- pronuncié con voz rasposa.
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Puaj… tu aliento apesta Cornamenta- pude reconocer la voz de Remus desde algún lugar cercano, ahora que gracias a ese frío chorro de agua mis sentidos empezaron a querer reaccionar- toma ponte esto.
Coloque los lentes sobre mi nariz con un poco de dificultad y vi a Remus sentándose a horcajadas sobre una vieja silla y a Sirius sentado junto a mí sosteniendo mi brazo y salpicado su túnica de un poco del agua que me habían lanzado. Me di cuenta de que me encontraba en la casa de los gritos al ver la sucia habitación en la que mi amigo cada noche de luna llena se transforma en aquel monstruo que tanto odia.
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Cornamenta prometimos nunca ponernos así por una mujer- me retó mi perruno amigo- ni siquiera por Lily… lo sé, lo sé, ella es inteligente, delicada, con carácter, sensible y todas esas cualidades que hacen de ella especial...
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¡Te falto que es una vieja arpía mentirosa, hipócrita, cobarde, farsante y jodidamente…! ¡¡AARG!!- tapé mi cara con las manos para luego desplazar los dedos por mi cabello en un gesto inconfundible de frustración- ¡Ni siquiera sé qué más debería decirle! Pero ahora no quiero ni siquiera saber que alguna vez me la tropecé.
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¿Por qué la tratas así? Ella no es todo lo que dices- dijo Remus con un gesto de indignación en su rostro.
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¡Si lo es! Eso y mucho más.
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No estoy de acuerdo con tu opinión- sentenció Sirius- sabemos que Lily es medio… impulsiva, explosiva y un poco emm… salvaje y loca, pero también es dulce y muy pero muy sensible.
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Esa mujer no tiene rastro de sentimientos en su alma, siempre pensé que era decidida y que tenía una fuerza interna que la hacía afrontar todos los problemas que se le avecinan ¡pero NO! ¡Ella se esconde tras una fachada de chica perfecta y miserables trozos de papel!
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¿Qué fue lo que te escribió?- preguntó Sirius dándose cuenta al mismo tiempo que Remus cuál era el motivo de mi patética ira, maquinando que algo había herido mi orgullo para que yo me exprese así de la mujer que supuestamente amo- ¿Qué es…?- volvió a preguntar al ver el silencio en el que quedé.
No quería recordarlo, deseaba que sus palabras ya no me torturen, olvidarlas y dejar de imaginarme su voz susurrando a mi oído mientras lanza carcajadas llenas de hiriente desprecio. Abrí la mano y dejé caer el pergamino en el piso sintiendo que mis fuerzas caían con un golpe sordo sobre él. Remus tomó el trozo y lo recorrió mostrando un gesto de absoluta incredulidad, leyéndolo varias veces hasta darse cuenta que en realidad decía lo que decía.
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¿Y?- preguntó Sirius con curiosidad- ¡¿Qué diablos dice?!
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Emh… Lily no es capaz de escribir algo como esto… emmmhh no es su estilo, no es de ella... no se porque te enojas, ni siquiera es para tanto - terminó en un susurro.
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¡¿Pero qué dice?!- volvió a preguntar Sirius impaciente, Remus me quedo viendo como esperando que me lanzara contra él y le quitara la nota para luego quemarla. Hice un gesto con la cabeza y me eche sobre la polvorienta cama mirando el techo lleno de telarañas cruzando las viejas vigas de madera.
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Hum… "No sirves ni para juguete, tus besos dan asco Potter, no sé cómo me aguante las ganas de vomitar. Me das lástima. Piérdete Potter"
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Auchh…
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¡Lo sé, lo sé!- empecé a desahogarme mientras me lévate de un solo golpe- ¡duele enterarse que para la mujer en la que has pensado durante 6 infernales años, de la que tienes pegada una foto bien escondida en el baúl, por la que tiras la baba, por la que empezaste a leer esos tontos libros muggles para ver qué tienen de interesante y saber qué es lo que le gusta de ellos y esperas ansioso cada mañana para verla aunque sea un instante, ni siquiera sirvo para juguete! ¡¿Qué me quiso decir?! ¡¿Qué no valgo nada para ella?! ¡¿Qué no le intereso?! ¡¿Qué me beso simplemente porque no tenía de otra?! ¡¿Que ni siquiera fue para pasar el rato?! !LE DOY ASCO...! y me tiene lástima. ¿Tan vil y repulsivo soy?
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No creo que Lily sea de las que escribiría algo así- masculló Sirius un poco confundido, tratando de encontrarle sentido a las palabras escuchadas.
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Ella fue la que te dio la nota, o acaso me mentiste Canuto.
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No, bueno si ella me lo dio, pero… no logro entenderlo.
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Digamos que...bueno es que... eso de que Lily juega con las personas no me convence- soltó Remus tratando de defenderla, aún así no encontraba las palabras correctas- ¿A cuántos chicos conocemos con los que ella haya "jugado"?- pronunció haciendo un gesto con los dedos y rodeando los ojos.
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A mí tampoco me convence- saltó en su ayuda Sirius- especialmente porque ella me dijo que…- no terminó su frase, divagando en sus pensamientos, decidí no preguntarle qué es lo que le había dicho.
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¡No me interesa si es verdad o no!- alcé la voz y sentí como mi cabeza palpitaba- la cosa es que me lo dijo y… si en algún momento la quise, pues ese momento fue un momento de pura estupidez .
-
¿Qué es precisamente lo que más te duele James?- Remus me miraba tan intensamente que parecía traspasar las paredes- Saber que Lily no... bueno que no siente nada por ti... o que una chica te haya tratado de esa forma, de la misma forma en la que tú trataste a tantas otras- sentenció con absoluta verdad.
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No lo sé Remus, pero me carcome el saber que… bueno eso.
Me levanté todavía un poco mareado, di unos cuantos pasos y sacudí mi cabeza para desechar unas cuantas gotas de agua, mala idea, todo volvió a dar vueltas y tuve que agarrarme de la mesa para no caer nuevamente en el piso, deseaba desesperadamente acostarme en mi cama y dejar que el deplorable estado en el que me encontraba fuera pasando.
-
¿Qué hora es?- pregunté con voz cansada y oliendo mi propio aliento a licor hice una mueca de asco.
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Las tres de la madrugada- Remus vio en un reloj de oro que reconocí como el de Peter.
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¿Y Colagusano?
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Se quedó en la sala común para saber si Lily…- pero lo que tenía que enterarme de ella no logre saber porque lo callé no solo con la mirada.
-
¡¡SSHHIIITT!! De esa arpía no quiero saber nada- volteé la vista hacia otro punto deseoso de poder vislumbrar la puerta para salir- que se vaya a buscar un buen juguete si este muñeco no le sirve- murmuré más para mí que para ellos encaminándome hacia la salida.
...
La mañana siguiente la pasé con ganas de joder a todo el mundo pero me dije a mi mismo que podía sobrevivir, la cabeza me palpitaba olímpicamente y el solo oler las galletas sabor a queso que Peter comía antes de ir a desayunar me dieron nauseas. La ducha helada que me di fue de gran ayuda, despertaron un tanto a mis sentidos que se encontraban un poco ausentes. Me vi en el espejo recibiendo a un chico bien parecido, con un poco de vanidad admití que mi cuerpo no tenía que envidiarle nada a nadie, en una ocasión hace ya mucho tiempo ella me dijo que era un pobre flacucho, desde ahí empecé a hacer ejercicio para que mis pectorales, bíceps y todo mi cuerpo mantuviera una anatomía digna de admirar; no era feo, muchas chicas se había enamorado de mi solamente por un guiño que ni siquiera era para ellas. Y entonces ahí venía la estúpida pregunta ¡¿Qué diablos es lo que ella no podía ver en mí?!
Sé que en su momento me comporté como un reverendo imbécil, un prepotente, ególatra, narcisista, hijo de mami como me lo gritaba a diario, pero traté de cambiar, de agradarle y por lo menos empezar con una amistad ¡¡Pero no!! A Evans nunca le termine de agradar, siempre se escabullía, me evitaba como si mi presencia le produjera lepra, escapaba de mi como si de eso dependiera su vida.
Pero en mi pequeña noche de tragos decidí no seguir lamentándome por su desprecio ¿Por qué sufrir por una mujer cuando hay miles en el planeta? Y ni siquiera tengo que recorre el planeta para encontrar los deliciosos manjares que encuentro en el colegio, chicas absolutamente hermosas, con caderas y bustos dignos de admirar. No como sus pequeños, firmes y redondos pechos, ni como su delgada cintura ni su bien formado… ¡¡DIABLOS!! El primer paso para olvidarme de ella era olvidar su pequeño cuerpo de ninfa del bosque. Por lo menos hoy no me la quería topar, ahorrarme la humillación no era mala idea.
Al salir de mi habitación me recibió un brillante domingo sin novedades, únicamente el dolor de cabeza era el causante de mi desdicha, gracias a Merlín no me topé con ella ni un segundo y antes de que hiciera su aparición a la hora del almuerzo me fui para realizar un poco de calentamiento antes de que los demás miembros del equipo de quidditch lleguen para la práctica.
Volé lo más alto y rápido que pude, sintiendo el frío viento en mi rostro haciendo contraste con el insoportable calor que producía el sol que se alzaba en el cielo despejado. Unas dos horas después de haber pasado volando como si de esa manera sudaría todo el licor que ingerí la noche anterior, llegaron Mary acompañada de Sirius y unos cuantos metros tras de ellos el resto del equipo.
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¡CORNAMENTA!- escuché gritar a Sirius haciendo señas para que bajara a tierra firme, y con unas cuantas volteretas llegue hasta ellos- pensamos que jamás bajarías.
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James...- Mary hizo una mueca desagradable- apestas a trago, que asco... fuu
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Si, bueno no es una historia que desearía contar- pronuncié un poco molesto, Mary era la mejor amiga de ella ¿Cuánto se reirían hablando de lo sucedido?
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Oye, bájale a ese tonito, que yo no tengo la culpa de tus vicios- me miró con una ira mezclada con tristeza.
Tenía razón, no era culpa suya que Evans sea una escoria que juega con los sentimientos de las personas, Mary también era mi amiga, no debía pagar mi mal humor con ella. Apenas le sonreí como modo de disculpa y ella me sonrió como respuesta, los gestos era forma de comunicación que teníamos.
El entrenamiento se los puse un poco difícil, tal vez fue porque me sentía con una inexplicable fuerza y audacia, con deseo de concentrarme únicamente en el partido y en la victoria, que pensé que todos se deberían sentir igual. Pero no fue hasta que Laina Sthebens, una muy buena cazadora de quito año, se cayó de la escoba al tratar de agarrar una quaffle que había lanzado en su dirección y que se le resbaló de las manos debido a que sus brazos estaban entumecidos por tanto vuelo, que me di cuenta de que la hora de la cena había pasado hace ya un buen rato y las estrellas brillaban muy en lo alto. Me acerqué hasta los dos cazadores que habían agarrado a Laina para que no se diera un buen golpe en el suelo y me cercioré de que aparte del susto no tuviera ninguna lesión, di señas a los demás jugadores para que bajaran y vi sus rostros completamente cansados y sudorosos.
- Pueden marcharse- dije sin muchas ganas de decirlo, yo aún necesitaba unas cuantas horas de vuelo, pero ellos debían marcharse para mañana empezar otra terrible semana de clases- mañana después del almuerzo tenemos otro entrenamiento... el último así que no falten- vi como dos chico de séptimo iban a protestar, pero me adelante- la profesora McGonagall ya pidió permiso para que falten a la hora de adivinación que choca con el entrenamiento, no tienen excusa- sentencié alzando la voz- vayan a bañarse y traten de descansar.
Todos excepto Mary se marcharon farfullando algunas cosas incomprensibles, seguramente estaban molestos por tanto esfuerzo de hoy, pero la victoria es la que los recompensará. Caminamos despacio hasta las duchas después de haber tenido una discusión con Mary respecto a si debía o no ir a seguir entrenando, la cual ganó Mary. Después de ducharnos agarre mi Nimbus 1.000 y emprendí camino hacia el castillo, no quería que ahora Mary también empezara a hacerme preguntas de cómo me siento.
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Eh… James- ahí va.
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No pienso responderte a ninguna pregunta que tenga que ver con esa chica a la que llamas amiga y duerme en tu habitación- dije dando punto final a ese tema.
-
Bueno al parecer te importa demasiado mi amiga que duerme en mi cuarto para que pienses que el único tema que tengo en mente sea ese- dijo alzando la ceja, me quede estático esperando a que ella hablara, yo no estaba de los mejores ánimos para responder, al ver mi cara sopló y dijo- iba a decirte que en donde se metió Sirius- hice una mueca de desconcierto y ella volvió a soplar- me acompañó al entrenamiento y no ha venido para irnos, ven, vamos a buscarlo.
Lo encontramos con la cabeza echada hacia atrás y la boca un poco abierta, a punto de caerse completamente en la banca. Vi como Mary sonreía al ver a Sirius, a ella le causaba ternura verlo dormido, esperándola; se agachó hasta quedar a su altura, acarició su mejilla y sopló su flequillo para no despertarlo de una manera brusca, cuando él poco a poco despertó, una sonrisa boba se le formó en la cara, mi amigo estaba enamorado de ella, pero jamás lo admitiría, ni se lo diría, ni dejaría sus andanzas con otras chicas, de hecho, dudaba si de verdad Sirius sabe lo que siente. Agarró a Mary y le dio un beso en la frente mientras ella se aferraba a su pecho.
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Gracias por esperarme, te veías chistoso así con la boca abierta- empezó a molestarlo dándole golpecitos en su estómago con su índice haciendo que mi amigo se retorciera- creo que un mosquito se te entró en la boca.
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Yo te voy a ver chistosa- la agarró y levantó a sus hombros para darle vueltas. Me giré y escuche risas mezcladas con "bájame" "bájame", caminé rápido para alejarme de esos dos, expiraban mucho dulce y yo me sentía un poco diabético. Pero no avance ni 10 metros cuando las risas terminaron y me dieron alcance. Sirius cargaba la escoba de Mary en sus hombros y ella iba comiendo una barra de chocolate blanco, el que tanto le gustaba a Li… a ella.
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¿Quieres?- me ofreció al ver que no apartaba la vista del trozo blanco que sujetaba en sus manos, negué con la cabeza y ella alzó los hombros no dándole importancia.
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¿Listos para ganar Cornamenta?- preguntó Sirius.
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Obvio mi querido amigo- traté de sonar un poco emocionado por el fantástico partido del que había estado hablando durante más de un mes, el mismo partido que ahora solo me ayudaba a descargar mi ira en el sudor que emanaba de mis poros- aunque creo que de verdad necesitamos el entrenamiento de mañana.
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¡James! Te pido por favor que mañana no nos trates como hoy, fue espantoso el no haber tocado tierra firme durante horas- estiró sus extremidades superiores haciendo gestos de dolor- mis brazos me duelen, dudo que mañana pueda agarrar la escoba y mantenerla 5 metros en el aire, espero que Lily tenga algo para el dolor en su botiquín- murmuró para ella, pero eso no quitó el hecho de que escuchar su nombre retorcía mis entrañas- mejor dicho ojala y ya se haya dignado en aparecer.
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¿Osea que aun nada que ver?- preguntó Sirius, pero no escuche la respuesta porque me monte en la escoba y me dirigí al castillo a la máxima velocidad de mi escoba, no tan rápido como hubiera deseado, el problema es que tenía una lucha interna por saber qué es lo que le había pasado y no escuchar nada que ver respecto a ella. Cuando llegue a la sala común, solo estaban tres personas frente a la chimenea, las caras de Remus, Cherry y Peter mostraban preocupación, y al ver que era yo quien había atravesado el agujero un poco de ¿Decepción?
-
A eres tú- dijo Cherry que se había levantado al verme entrar tumbándose nuevamente en el sillón- pensé que...- susurró bajito suspirando y arrimándose en el pecho de Remus.
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¿Qué les pasa?- me arrimé en un estante cercano a ellos- ¿Y esas caras?
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Bu-bueno…es que...- titubeó Peter retorciendo sus dedos.
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Debido a los hechos recientes- le interrumpió Remus jugando con unos rizos inexistentes en el lacio cabello de Cherry- no sabemos si quieres, bueno no creemos que quieres saber la respuesta.
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¿Por qué?
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Lily- dijo Cherry con voz ronca.
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Tienen razón, no quiero saber nada de la arpía, buenas noches- me dirigí hacia la escalera y avancé a escuchar abrirse nuevamente el retrato, seguramente era ella así que agradecí el haberme ido antes de tener que ver sus verdes ojos llenos de mentiras.
...
Al parecer el entrenamiento si me dejó agotado porque apenas me acosté un sueño del cual no recuerdo nada me invadió. A la mañana siguiente caminé lento a la ducha, deseando que uno de mis amigos este ocupándolo para no bañarme pronto y tener excusa para no ir por lo menos a la primera hora de clase, sé que me porto como un niño tonto pero de verdad no quiero verla y eso hoy es inevitable. El sábado y domingo no me la topé, pero tenía que llegar este terrible lunes en el que ni prestándole mi capa de invisibilidad podría dejar de sentir su presencia en los salones. Deseando intensamente a todos los Dioses que por un milagro ella falte a clase, cosa que es algo de ni pensarlo, bajé a desayunar junto a mis amigos, los cuales traían una cara que parecía que no habían dormido toda la noche. Sirius cabeceaba, Remus bostezaba cada 3 minutos y Peter sencillamente se cayó frente a su plato de huevos revueltos produciendo la risa de varios alumnos que lo había visto.
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Toma- apareció Cherry con grandes ojeras seguida de Mary y en un gesto automático incline mi cabeza para ver donde estaba Evans... pero no estaba- te sentirás mejor si lo tomas- le indicó a Peter un pedacito de algo blanco que no supe que era- se llaman pastillas de… de ni se que, no recuerdo el nombre, Lily lo toma cuando no duerme en la noche, dice que le ayuda a mantenerse despierta hasta poder ir a recostarse y descansar- miró con nostalgia la pastilla- lo tome de su gaveta en el baño.
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¿Y nada de nada?- preguntó Remus bostezando nuevamente.
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No- respondió Mary que se había recostado en el hombro de Sirius y este a la vez en su cabeza- dejamos un detector en el cuarto para ver quién entra y quién sale- pestañeó y tomó un buen sorbo de café- hasta Azul y Holly estuvieron de acuerdo.
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Emm- llamé la atención de mis acompañantes que hablaban en clave- se puede saber de qué diablos hablan- me quedaron viendo como si mi presencia fuera nueva, para luego verse entre ellos decidiendo con miradas quién será la persona a la que le toque contarme lo que ocurría, lo que parecía era algo grave.
Cherry se apresuró a levantar el vaso de jugo de arándanos, Mary se metió la tostada entera a la boca, Peter volvió a caer la cabeza en el plato y Sirius y Remus solo se miraba sin intenciones de hablar... cuando al fin Sirius resopló y se disponía a hablar lo interrumpieron.
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Jóvenes- escuché una voz tras de nosotros, a la cual todos decidimos hacer caso y voltear- los quiero yendo a clase en este instante- pronunció la profesora McGonagall- vamos, vamos, vamos- nos levantamos, ellos más cansados que yo- Potter espere- me giré para ver qué es lo que deseaba mientras que los demás ya estaban varios pasos más adelante- dígame cómo van los entrenamientos ¿Hay posibilidades de ganar el partido mañana?
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Oh sí, claro, los jugadores están en excelente condición, no dudo ni un poco de que la copa se vaya a Gryffindor este año profesora.
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¡Qué bien!- soltó contenta, pero de inmediato cambió su gesto alegre por el serio que siempre mantenía- a clase- dijo alzando la cabeza dirigiéndose a todos los estudiantes.
Caminé arrastrando los pies, los chicos habían aprovechado mi pequeña charla con la profesora McGonagall para ¿Huir?. Pensaba en aquello cuando sentí un empujón en el costado.
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¿Dónde está Lily?- preguntó un rostro sin expresión alguna.
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Eso mi querido Quejicus, no tengo porque responderte así lo supiera- respondí destilado sarcasmo.
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Escúchame intento de payaso- apuntó su grasiento dedo hacia mí pecho, baje la mano hasta mi varita, no era la primera vez que me lo topaba y no sería la primera en la que no hubiera un pequeño altercado entre los dos- sé que algo le paso y estoy casi seguro de que el responsable fuiste tú... hoy en la tarde quiero verla sana y salvo y si no lo hace…
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¿Y si no lo hace qué?- mi rabia aumentó unos cuantos grados, sentí mis ojos centellear de la furia, no dejaría que una idiota serpiente trate de intimidarme- ¿De todas maneras que te importa? Ni siquiera se saludan, entiéndelo Snape, para ella eres un cero a la izquierda- al parecer yo también lo era, pero no le daría el gusto a la serpiente de verme derrotado.
Llevó su mano hasta la túnica para sacar la varita, pero antes de que la termine de sacar, la profesora McGonagall hizo nuevamente su aparición mascullando su "a clase" como era habitual, rompiendo la tensión que se apoderó del pasillo en el que nos encontrábamos. Pegué un soplido antes de entrar en el salón que seguro estaba inundado del olor de ella y me senté en el último asiento, lejos de donde normalmente me ubico. Pero mis ojos recorrieron la habitación una y otra vez y en ninguna de ellas la vi ¿Sera que va a llegar atrasada? ¿Qué diablos le pasó para que eso pasara?
Le presté demasiada atención a la clase que la profesora McGonagall daba, aunque lo único que recuerdo es que el oro es fácilmente amoldable a no sé qué cosa. De hecho preste atención a la clase, pero esperando que de un momento a otro la puerta se abriera y una tez marfileña con cabello rojo despeinado apareciese pidiendo una y mil disculpas por su atraso, pero no llegó.
Y lo mismo ocurrió en la hora de encantamientos y de aritmancia.
Terminado el almuerzo y sin ver a Lily, mi temor aumentó ¿Qué diablos quiso decir Snape con que hoy la quería ver sana y salvo? ¿Acaso estaba herida? ¿En la enfermería, talvez? Decidí tragarme el orgullo y preguntar que era de ella apenas se acabe el entrenamiento, pero antes de que salgamos del gran comedor nos interceptó el profesor Flitwich.
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¡Alto ahí!- gritó con su voz chillona- el profesor Dumbledore necesita la presencia de ustedes 6 en la dirección- anunció mirándonos desde un lugar allá abajo.
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Tenemos entrenamiento de quidditch- pronuncié sin pensar.
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Creo que ya deben estar suficientemente entrenados como para mañana competir mi querido Potter, ahora lo que deben hacer es ir al despacho del director- me lanzó una de esas sonrisas típicas de él, para luego lanzarle una mirada a Mary- vaya, vaya señorita McDonald y dígale al resto del equipo que por hoy pueden descansar y que se preparen psicológicamente para el partido de mañana.
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Pero…- mascullé con indignación ¿Quién se creía para dar órdenes a mi equipo? Bueno ya, es un profesor, pero de todas maneras era MI equipo.
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Pero nada… vaya señorita- Mary hizo un gesto de triunfo con los brazos y se fue corriendo hacia la sala común.
-
¡No se olvide de ir luego al despacho del director!- gritó el diminuto profesor esperanzado de que Mary le escuche, a lo que recibió un ¡SI! Como respuesta desde el final del pasillo del segundo piso.
Caminamos con pereza hasta la gárgola, tratando de entablar conversación acerca de cuál era la infracción que ahora habíamos cometido para que nos llamen a la oficina del profesor Dumbledore, pero no encontramos ninguna reciente que merezca tal llamado. Apenas vimos la gárgola esta se abrió, seguramente ya nos esperaba y no fue necesario golpear la puerta de la oficina porque justo cuando terminamos de subir las escaleras 5 sillas golpearon nuestras rodillas y caímos sentados en ellas para luego arrastrarnos chocando contra la puerta y quedar frente al escritorio adornado con el fénix rojo del director.
-
Buenas tardes- dijo alegremente el profesor desde el otro lado de la habitación.
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Ehh… buenas tardes profesor- dijimos al mismo tiempo como si hubiéramos ensayado un guión.
-
Si, esos rostros me indican que no tienen idea de porque los mande a llamar.
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La verdad no- hable por todos, que al igual que yo mantenían una expresión de desconcierto en la cara.
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Bien, creo... podrán informarle a la señorita McDonald cuando llegue de lo que hablaremos hasta que eso suceda. Díganme muchachos, ustedes tienen algo que decirme- todos se miraron entre sí buscando la forma de decirle lo que ocurría, y yo me sentía desesperado por también saber qué es lo que estaba sucediendo, pero al parecer ninguno decidió hablar- bien, lo supuse... seguramente temen que la expulse por lo que hizo ¿Verdad?- ¿Que la expulsen? ¡¿Pero qué hizo?!- pero no es para tanto, no lo haré, conozco su situación y seguramente algo le ocurrió a la señorita Evans para que tomara esa decisión tan… abrupta, lo importante ahora es saber qué fue de ella y si se encuentra bien.
-
Disculpe- interrumpí cuando mi curiosidad y mi creciente preocupación hacia alguien que en este momento se supone detesto aumentó- que hizo Li…Evans- el profesor me quedó viendo ocn mucha curiosidad, analizando mi situación.
-
Acaso usted no sabe lo ocurrido o sus compañeros no le han puesto al tanto de lo sucedido con la señorita Evans.
-
Bueno… de hecho yo he sido quien no ha querido escuchar nada de Evans- mencioné con un poco de vergüenza que no podría explicar porque sentí.
-
¿Y eso por qué? Siempre le he visto tan preocupado por sus amigos- me reprendió muy educadamente- me extraña el hecho de que a pesar de que su compañera no haya aparecido durante ya tres días usted no se haya detenido a averiguar dónde se encontraba.
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¡¿Cómo que no ha aparecido?!- un escalofrío recorrió mi espalda- ¡no ha estado con ustedes!- giré para ver a los cuatro Gryffindor que negaron la cabeza al mismo tiempo, cada uno mirándome diferente.
Un sonido golpeó fuertemente la puerta y Mary apareció con un gesto asustado en su cara- Las sillas que aparecen de la nada no son mi fuerte- sentenció, pero cambió su gesto al verme seguramente tan contorsionado como no había estado hace mucho tiempo- ahora si quieres saber que paso con la chica a la que llamo amiga y que duerme en mi habitación.
-
¡Ustedes son sus amigas! ¡Deben saber dónde está!
-
¡Tú fuiste la última persona con la que estuvo! ¡Qué le hiciste para que se fuera!- Mary mostraba los dientes enojada y acusandome.
-
¡Ella fue la que dejó esa estúpida nota! ¡Yo lo único que hice fue enamorarme como un imbécil!- nos quedamos viendo de una manera que no lo hacíamos hace años, la ira nos invadió a los dos.
-
¡Ella también te ama!
-
¡Si claro! ¡Por eso jugó conmigo! ¡NO ESPERA! ¡¡ NI SIQUIERA ESO!!
-
¡Sus motivos tendría!
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¡No la defiendas!
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¡James!- me reprendió Sirius haciendo un gesto hacia el profesor Dumbledore, recordándonos en donde y con quién nos encontrábamos y tratamos de calmarnos al ver la falta de educación que mostramos.
-
¿Ya se desahogaron?- preguntó el profesor, nos miramos y asentimos disculpándonos por lo sucedido- bien, según lo que escucho parece que algo pasó entre usted y la señorita Evans antes de que desapareciera.
-
Si bueno, no tiene importancia- sentí los ojos arder al decir que aquello no tenía importancia, para mí sí la hubo, para ella no.
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Claro que tiene importancia… ¿Qué fue lo que sucedió?- le miré y aparté la vista de inmediato aún sintiendo sus ojos azules clavados en mí- es importante, la señorita Evans lleva desaparecida ya tres días- seguí sin responder- algo podría sucederle- nuevamente mis sentimientos comenzaron a batallar, me sentía terriblemente preocupado porque algo le pase y a la vez enojado con ella, pero aún enfadado y dolido sentía que Lily se fue por mi culpa.
-
Nos besamos- alcé la vista hacia su rostro y vi por un pequeño segundo alegría en sus ojos tras los lentes de media luna- ¿Qué tiene eso de importante si para ella no valgo nada?
-
Lily está enamorada de ti desde que la conocí- dijo Cherry en un suspiro fijándose en una percha tras el escritorio.
-
Eso no es lo que estaba en el pergamino.
-
¿Qué pergamino?
-
Uno que le dio Lily a Sirius para que le dé a James- seguía comentando Cherry con toda tranquilidad, le lancé una mirada de reproche, no quería que mi vida privada sea contada al director del colegio como si fuera algo del clima, de hecho no quería que nadie sepa el desplante de Lily- decía que él no servía ni para juguete y que le daba asco… me imagino que eso a un hombre le duele.
-
Me lo imagino... y Lily no le dijo nada en ningún momento. Alguna pista o algo.
Me puse a recordar cada detalle de lo ocurrido, fue algo maravilloso y terrible ¡Mierda! Desde cuando me volví tan llorica. ¿Qué fue lo que ella dijo? Me contó parte de su dilema, de su doble vida, del pasado del cual no podía hablar, de un nombre que solo Alice y Dumbledore sabían... de Elizabeth.
-
Me habló de Elizabeth- el rostro del profesor disimuló la preocupación que se apoderó de su ser. Nunca le había visto nervioso y pese a los intentos, tras los lentes de media luna había cierto temor.
-
¿Y qué dijo?
-
No mucho, dijo que no podía hablar de ello, que era el secreto de... su otra vida... pero que le dolía mucho, realmente se vio devastada, destrozada- recordé la mirada fragmentada que tenía, las miles de lágrimas que se amontonaban en sus mejillas. Parte de la ira que tuve se esfumó al recordar cada una de sus palabras (…no sé qué hacer, a veces quiero huir). La verdad llegó a mí como una flecha lanzada directo al centro del tablero- Lily se marchó porque esa fue su decisión, no le ha pasado nada más que eso... quiso irse- mascullé encogiéndome en la silla.
¿Cuántos sentimientos encontrados puede albergar una persona al sentirse utilizado, humillado y ahora tambien... abandonado? No quise volver a pronunciar palabra. Quería olvidarme que aquel deseo tan intenso que tuve de no volver a verla se había hecho realidad.
Lily cumplió mi deseo, no volvería a verla, no se burlaría más de mí, no vería su sonrisa hipócrita ni escucharía sus gritos enloquecidos. Y aún así, el saber que sus ojos, su piel, su cabello, ella, se habían marchado, me produjo un dolor aún más fuerte del que sentí días atrás al recivir su nota; la diferencia es que este dolor no podía apagarlo con alcohol ni exageradas horas de entrenamiento.
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Y a usted señor Black, ¿ella le dijo algo?- la voz del director sonaba distante.
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No, solo me dijo que le diera la nota y nada más. Nunca hizo ademán de despedirse ni nada.
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Me imagino que se fue esa misma noche- dijo Mary con parsimonia- porque a la mañana siguiente no estaba en su cama... se fue sin nada, sus cosas están ahí, por eso pensamos que algo le había pasado... solo desapareció el lirio de cristal que tenía en su mesita de noche.
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¿Qué lirio?- pregunté con un nudo en la boca del estómago.
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Uno que tiene hace ya bastante tiempo, no me preguntes de dónde lo consiguió porque no tengo ni idea.
Yo sí la tenía: el lirio que le obsequie cuando cumplió sus trece años, el día que enterramos a la cierva.
- Es de vital importancia que Lily regrese- dijo el profesor Dumbledore dando la vuelta sobre sus pies y yendo a sentarse tras el escritorio- James ¿Podrías ir a buscarla?- lo dijo sin rastro de duda.
¿Qué?
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No… ella decidió irse y yo respeto su decisión.
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La señorita Evans está en peligro al ser una hija de muggles, al parecer no carga consigo nada aparte de un lirio que dudo le ayude a sobrevivir… está sola. Y según recuerdo en las vacaciones pasadas se enfrentó a un grupo de mortífagos... está marcada.
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Tal vez se fue a su casa- dijo Remus con lógica.
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No fue a su casa- pronunció Sirius- su hermana la echó el verano pasado y sus padres están muertos.
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¿Muertos?- preguntamos Remus, Peter y yo con una nota de incredulidad.
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Si… ¿Se los dijo?- preguntó a Mary y Cherry, ellas alzaron los hombros- su madre se suicidó, por eso es que Petunia, su hermana, le dijo que se fuera de la casa.
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Algo dijo, pero no fue muy clara- dijo Cherry- hay muchas cosas que se guarda para sí misma.
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Eso nos lleva nuevamente a que se encuentra sola- anunció el profesor Dumbledore- no conoce prácticamente nada del país- y antes de que alegáramos que ella era inglesa de nacimiento y que su vida se formó en Inglaterra se dirigió a mí, dejando a los demás con un gran signo de interrogación en la frente- Elizabeth no se crió ni siquiera en este continente... y Lily apenas ha pasado unos cuantos meses fuera del castillo, los cuales me parecen que no fueron de mucho provecho, seguramente está pasando por algunos problemas.
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Y no puede usted buscarla con un identificador o algún aparato, mandar aurores o... algo- preguntó Peter, del cual prácticamente nos habíamos olvidado que estaba en la oficina.
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El señor Potter lo dijo, irse fue su decisión, si la traemos a la fuerza volverá a intentar huir- me miró nuevamente- ya lo hizo en un ocasión varios años atrás- me recordó con la mirada cuando me encontré con una Lily pelinegra- y fue usted quien se lo impidió, la única esperanza que tenemos es que pueda volver a hacer que se quede.
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¿Y por qué no dejar que se vaya, aceptar su decisión?
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Porque ella ya ha hecho demasiado en estos años por usted, creo que las fuerzas se le están acabando.
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¿Demasiado por mí?- reí irónicamente, Lily nunca ha echo algo por mi- disculpe que le contradiga profesor, pero el historial que tenemos Evans y yo no es el mejor que pueda existir, dudo que seamos catalogados siquiera como amigos, ella me detesta, siempre lo dice.
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Eso precisamente es lo que ha hecho por usted, mantenerlo alejado, ella cree que eso será lo mejor.
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¿Lo mejor? ¿Para quién? ¿Qué es lo que oculta? ¿D qué tiene miedo?- terminé con más dudas en la cabeza, qué diablos pasaba en toda esta especie de parodia ¡Por Merlín, que alguien me explique!
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Es algo que no puede ser revelado... pero si le sirve de ayuda- me guiñó un ojo- un poco de la vida de Elizabeth puede ser contada- dijo terminando su sonrisa para luego verme con un gesto serio- en este momento la señorita Evans seguramente está más frágil de lo que nunca ha estado, tomo lo último que le quedaba de valentía para irse.
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Eso no es valentía, es cobardía… se fue porque no quería afrontar los problemas.
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Los problemas que Lily tiene en mente no son los de una adolescente normal, ella lleva sobre sus hombros una carga muy pesada y estoy seguro que sí se marchó, fue por una razón que merece la pena- las palabras del director me dieron de lleno en el pecho haciendo recordar más de lo que Lily había dicho*"…todo lo hago por ti James, no dejaré que nadie te lastime, ni siquiera yo"*- a veces se necesita más valor para huir que para quedarse- concluyó mirándome intensamente.
Hola... se que tal vez la nota que Lily escribió no fué tan borde, ella solo quería ganar tiempo. Espero les haya gustado. Un comentario por favor. :)