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Historia 191773 — capítulo 20

Dos latidos y tu voz

Seguía confundido y molesto conmigo mismo, no podía creer, de hecho no quería aceptar que por voluntad propia estaba cambiando mi uniforme por una camiseta blanca de cuello cerrado y un vaquero gris, agarrando la cazadora negra que tenía colgada cerca de mi baúl, el espejo gemelo comunicador y encaminandome a la salida del castillo para ir en busca de Evans. Me pasé buscando la capa de invisibilidad pero ya había desordenado tres veces la habitación y no la encontraba, creí que de alguna manera me serviría si sucede algún percance. Me imaginé que la deje en el túnel de la bruja tuerta, quise ir por ella, pero el profesor Flitwick se encontraba en una muy amena conversación con la profesora McGonagall justo donde se encontraba el pasaje, solté un insulto internamente y me dirigí al vestíbulo refunfuñando. Al parecer la capa era igual que Lily, se escondían de mí.

Aún no me quitaba de la mente la idea de dejarla ir, dejar que abra sus alas y vuele a donde sea que tenga que marcharse, yo no quería ser las cadenas que la aten a una vida que no quiere vivir. Pero tanta fue la insistencia de parte de mis amigos y la mirada penetrante del profesor que al final de una larga discusión accedí a ir, con la condición de que si no la encontraba hasta mañana al mediodía antes del partido todos aceptarían su decisión y esperaríamos a que sea ella que venga a nuestro encuentro. Aunque muy en el fondo, sabía que todo lo hacía por ir a verla una vez más.

Miré en el reloj que me había dado mi madre por mi cumpleaños 17 y vi que era las 4 de la tarde, poco tiempo para localizar a alguien que no quería ser encontrada, pero mis esperanzas con ella prácticamente se habían acabado y después de haber sido humillado era todavía más humillante tener que ir a encontrarla sabiendo que además no le gusta que socorran a su auxilio.

No tenía idea de por dónde empezar a buscarla, Mary dijo que probara viendo si tal vez fue a su casa a reconciliarse con su hermana y así tener un techo donde vivir, pero luego de haber escuchado la narración de Sirius acerca de que la tal Petunia la había sacado de su casa culpándole de la muerte de su madre, estuve más que convencido de que Lily tenía un orgullo mucho más grande que el hambre, frío o peligros a los que se podría enfrentar. Si no le gustaba pedir ayuda a las personas que sienten afecto hacia ella, mucho menos alguien que la detesta.

Mientras bajé por las gradas de mármol empecé a jugar con la esfera de cristal que me había dado Dumbledore para que encontrara a Lily, no me explico cómo, pero me dijo que la esfera me guiaría. La lanzaba a un metro de altura haciéndola girar para volver a cogerla de la misma manera que lo hacía con la snitch que robé el año anterior de la oficina de la profesora McGonagall, la misma snitch que atrapé al intentar salvarla de la bludger.

  • ¡James William Potter!- una voz sorpresiva sonó con ira desde las escaleras haciendo que de un respingo y produciendo que por poco la esfera se me fuera de las manos, giré para ver quién me llamaba y vi a Isabel- ¿Dónde te has metido, amor? ¡Habíamos quedado en vernos el sábado para ir a Hogsmeade y apareces hasta hoy! ¡Porque no me fuiste a buscar!

  • Isabel, tenía cosas que hacer, y ahora estoy ocupado- traté de usar un tono de voz tranquila, pero creo que mi paciencia no estaba de los mejores ánimos, porque al escuchar mi propia voz, me desprecie por el poco tacto que utilice hacia ella, su nariz se tornó rojiza, claro síntoma de que la había lastimado.

  • Lo siento, yo solo quería verte, no es justo que pases más tiempo con tus amigos que con tu novia.

  • Isabel, yo tengo una vida, y no me voy a pasar pegado a ti las 24 horas del día- dentro de mí, sabía que debía terminar con ella, la había engañado, había besado a Lily, pero por extraño que parezca, me no me sentía culpable por la infidelidad sino más bien por haber hecho que Lily sea la otra.

  • Lo sé, solo que sería bueno que no me desplaces de tu vida, que tal si ahora dejas lo que tienes que hacer y me acompañas a las cocinas, tomamos un poco de chocolate y vamos al lago a jugar un poco- me miró con picardía y una sonrisa nada inocente en su rostro.

La duda llenó mi mente ¿Que debía hacer? Ir en busca de una mujer que intenta huir de mi o acercarme a aquella que daría todo por ver una sonrisa en mi rostro.

Sin tan solo Lily fuera la que diera todo por mí.

Bahh… aunque quiera odiarla con todas las fuerzas, no, no odiarla, quisiera poder ignorarla, no puedo. La preocupación es más fuerte, el miedo de perderla, de dejar de verla, de sentirla cerca ¿Cuándo me volví dependiente de su sonrisa, de su caminar, de su voz, de ella?

  • Lo siento Isabel, pero tengo algo importante que hacer.

  • ¡James!- soltó en tono de reclamo, pero de inmediato su expresión cambió a súplica- no me dejes- susurró agachando la cabeza, y me sentí una escoria por hacerle esto a ella, por no amarla como se lo merecía.

  • Volveré pronto- bese su frente- ve a dormir.

Ella se estiró para darme un corto beso en los labios y corrió por el pasillo en dirección a su sala común.

Apenas puse un pie fuera de los límites de Hogwarts alcé mi brazo y en cuestión de minutos el autobús Noctambus apareció frente a mí, un joven de baja estatura y regordete, muy similar a Peter, abrió la puerta para que pudiera pasar. Le pregunté si tal vez una joven pelirroja de ojos verdes había tomado el autobús en los días anteriores y después de haberle entregado un galeón al muy chantajista me dijo que sí, que había pedido que le llevaran al caldero chorreante, me contó que su rostro daba miedo y por eso no hicieron el intento de conversar con ella y preguntarle por qué viajaba.

Paso alrededor de dos hora el cruzar desde Hogsmeade a Londres, llegué con un ligero-enorme- mareo al caldero chorreante, por unos minutos me senté en una de las bancas del bar a tomar un poco de agua.

Pero las náuseas volvieron cuando el encargado del bar me dijo que una joven pelirroja se había marchado la mañana del domingo debido a las nuevas leyes del ministerio que no permitía alojar por más de una noche a los viajeros.

Nunca pensé lo duro que estaba la guerra fuera de los muros de Hogwarts, el cantinero me contó de los continuos ataques se sufrían los nacido de muggles, que no era nada seguro que caminaran solos por las calles, y mucho menos siendo unas frágiles damas, como él interpretó a Lily, que lejos estaba de conocerla.

Agarré un pedazo de pizza y empecé a caminar por las calles frías y empedradas de Londres, sin tener idea de a dónde ir, mis pies caminaban por inercia, y aunque quiera encontrarla, las fuerzas de seguir tras ella se me terminaban. En todos los sentidos.

  • ¿Dónde estás Evans?- murmuré con frustración, dirigiéndome a una brisa de aire que levantó unos periódicos muggles sucios y arrugados.

Mi pie pisoteó el borde del periódico, en la portada decía "5 asesinatos inexplicable, siguen tras la pista del caso en el condado de Wiltshire" junto con la imagen de tres adultos y dos niños muggles acostados como si fueran de cera, la imagen era horrible, uno de los pequeños mantenía en su rostro la clara expresión de terror mientras que los demás no se quedaban atrás, era claro que habían sido asesinados por magia.

Sé que existe el derecho a la libre expresión ¿Pero dónde queda la migaja de humanidad, para no permitir que niños vean como otros niños mueren? ¿Acaso el derecho de esas personas acaba con su muerte? Solo espero que cuando muera, no hagan un espectáculo mostrando mi cadáver en los periódicos.

Dejé el pedazo de arrugado papel y seguí en mi caminata sin sentido, pasé junto a un parque con algunos árboles  y unos cuantos juegos infantiles, junto a un puente por el cual pocos carros transitaban y seguí con la incertidumbre de saber en dónde estaba, pero algo me decía, no, no solo me lo decía, mi alma lo sentía, Lily no estaba lejos.

Las nubes que cubrían el cielo se despejaba cada poco tiempo, dejando ver a unas titilantes estrellas, *parece que siempre te me quedas viendo,*recordé sus palabras, cuando le comenté acerca de su afán por las constelaciones.

La brisa cada vez se iba poniendo más fuerte, provocando que mi ya desordenado cabello se despeinara más. Cada soplo de viento era un susurro, Lily. Oí una voz cantar, era un leve murmullo desafinado, pero lleno de dolor, aquella canción me dolió en el tuétano de los huesos, pero era la letra lo que me lastimaba, era la afligida voz que entonaba las palabras, sentí un desesperado deseo de saber quién era la persona que cantaba, corrí por el empedrado girando la cabeza a diferentes partes, pero no lograba dar con la persona, por más que buscara el sonido no se hacía más fuerte, era como si mi cuerpo y la canción fueran al mismo ritmo.

When you were here before

I couldn't look you in the eye

You're just like an angel

Your skin makes me cry

Paré en seco, el sonido no aumentaba de volumen, pero la voz se fue haciendo más reconocible, era Lily

You float like a feather

In a beautiful world

I wish I was special

You're so special

Giré en círculo, buscándola, aunque sabía que ella no estaba cerca, en cada nota la voz se le fragmentaba.

But I'm a creep

I'm a weirdo

What the hell am I doing here?

I don't belong here

Sentí como algo ardía bajo el bolsillo de mi pantalón, la esfera que el profesor Dumbledore me dio brillaba con intensidad, pero al sostenerla en mis manos, solamente un calor se apoderó de ellas que recorrió todo mi cuerpo, pude sentir como cada poro de mi cuerpo, cada célula que contenía magia dentro se arremolinaban hasta formar un remolino de emociones ¿Qué era esto tan perfecto que sentía dentro de mí?

I don't care if it hurts

I want to have control

I want a perfect body

I want a perfect soul

I want you to notice

La canción salía desde la profundidad de la esfera. Unas cuantas imágenes borrosas se fueron formando dentro de ella. Una Lily de alrededor de diecisiete años sosteniendo un pincel frente a un bastidor, contenía la respiración al trazar una fina línea, luego de haberla hecho soltó el aire, sonrió y limpió su pincel en su propio hombro, su suéter todo manchado de diferentes colores de pintura, se la veía satisfecha del progreso de su obra. Un hombre de cabellera blanca, se acercó por su espalda y al igual que ella sonrió al ver la pintura "sé que triunfarás en la carrera que elegiste, Elizabeth llevas el arte en tus venas, parece que haces magia con tus manos" le dijo mientras ponía sus manos sobre sus hombros "gracias papá, de verdad crees que pinto bien" el brillo en sus ojos radió tanto como un lucero y su sonrisa se aumentó enormemente dejando ver unos hoyuelos en sus mejillas y haciendo más notable la mancha de pintura roja que tenía en el cachete.

When I'm not around

You're so very special

I wish I was special

La imagen se fue esfumando y ahora la vi frente a un escenario, luciendo un vestido de tiritas violeta hasta la rodilla que se ajustaba a su figura y con el cabello suelto que caía por sus hombros, largo como una cascada "y con ustedes la intervención musical de la señorita Elizabeth Ruijven, representado al colegio San Felix Neri" Lily sonrió, se ubicó tras un piano y comenzó a deslizar sus dedos haciendo nacer la más apasiónate interpretación de "Historia de amor" que he escuchado.

But I'm a creep

I'm a weirdo

What the hell am I doing here?

I don't belong here

Nuevas imágenes aparecieron en la esfera, imágenes sin mucho sentido, el fuego consumía algo que no avance a ver, Lily agarraba el rostro de un joven y le daba un corto beso en los labios, provocando que mis entrañas se retorcieran, lo soltó y corrió directo a las llamas, pero el único sonido aparte de la canción que se escuchaba era un grito de dolor que provenía del joven "¡¡¡ELIZABETH NOO!!!"

She's running out again

She's running out, run... run... run... runnnnn

La canción se iba transformado en un gemido de desesperación, una nueva Lily apareció en la esfera, pero esta vez era una niña de al parecer 11 años, junto a ella un hombre que para mí ya era conocido, con su larga barba plateada y lentes de media luna la miraba con compasión "Esta es tu nueva vida Elizabeth, desde ahora vuelves a ser Lily Evans" ella giró su rostro para esconder unas cuantas lágrimas que resbalaban por sus mejillas "Y que paso con mi vida, con mis amigos, con mis padres" " ellos no existen Lily"

Whatever makes you happy

Whatever you want

You're so very special

I wish I was special

En esta ocasión la vi con cabello negro y junto a ella pude verme de 11 años dándole un beso, mi primer beso. La imagen cambió a una de nosotros junto a la tumba de la cierva y luego cambio a aquel beso en que nos dimos en la torre de astronomía.

But I'm a creep

I'm a weirdo

La vi sentada arrimada a un árbol, agarrando sus piernas con sus brazos, con gotitas resbalando por sus mejillas y cantando una canción, la misma que salía de la esfera.

What the hell am I doing here?

I don't belong here

I don't belong here

Finalmente la canción se terminó, consumiendo todas las imágenes que aparecieron en la esfera, y como un último susurro "James" sonó para caer en un llanto ahogado.

Lily estaba junto a un árbol, en un parque, uno por el que yo había pasado hace pocos momentos. Giré y empecé a correr, quería ir donde ella se encontraba y abrazarla, sostenerla en mis brazos y evitar que siga lamentado su vida, necesitaba que no sufra.

Siempre me la quedaba viendo, sabía cada movimiento que daba, cuantos segundo transcurrían entre cada respiración cuando hacía algún encantamiento, cuál era la pausa que daba entre cada paso, sabía cual era los atajos que prefería coger para llegar a sus clases, sabía cuánto odia el sabor de la leche caliente y como adora primero oler el pedacito de tarta de melaza que se va a llevar a la boca, como primero para meterse a nadar en el lago toca con la punta de sus pies para comprobar la temperatura del agua, como arruga su nariz cuando no le sale bien alguna poción y como da pequeños golpes con el pie cada vez que algún hechizo le sale mal, conozco la cara de autosuficiencia que pone al momento que alguien la felicita, cómo se muerde el labio, como juega con sus manos, como bailan sus mechones de cabello al son del viento.

Y aún así, nunca me enteré que sus pasiones son pintar y tocar el piano, ¿o es que acaso esas eran los dos grandes amores de Elizabeth y no de Lily?

Me enamoré de alguien que en verdad no sé quién es.

Llegué agitado hasta el parque, con miedo por la reacción que vaya a tomar, no muy lejos vi la silueta de una joven, caminé lento hasta ella, escuchó mis pasos y levantó su rostro. Por un momento le brillaron los ojos como cuando acabó de pintar el cuadro, pero fue tan efímero que me causó dolor, me miró con rabia, se secó con brusquedad las lágrimas, se levantó y echó a correr internándose entre los árboles.

Y aunque me había prometido no volver a perseguirla corrí tras ella, la alcancé fácilmente y la obligue a verme, no sabía qué decir, de hecho, no tenía que decir, cada palabra me parecía simple y sin importancia. La tomé por los brazos y caí en su hombro derecho pidiendo un abrazo. Ella mantuvo sus brazos colgados a sus costados, pero el latido de su corazón fue tan fuerte que puede sentirlo bajo mi camisa, al mismo ritmo que el mío. ¿Cómo una persona a la que le late el corazón tan fuerte y al mismo ritmo que al de otra, puede ser capaz de escribir aquella nota y huir?  

  • ¿Por qué lo haces?- susurró aún sin abrazarme.

  • ¿Qué cosa?

  • Aparecer cuando logro tener las fuerzas necesarias para irme- su voz se quebró.

  • Yo… no lo sé, pero no podía dejarte… ir- igual que ella murmuré.

  • Mientes- miró a mis ojos- eres tan orgulloso como yo, sé que me dejarías marchar.

  • Si lo pensé, dejarte ir es lo mejor que me podría ocurrir… pero ya no depende de mí, simplemente no puedo.

  • Tienes que dejarme ir, un tu y yo, jamás podría existir- se dirigió con una dureza en su rostro irrompible, una dureza que denotaba todo el dolor que le provocaba decirme todas aquellas palabras. Y ahora qué ¿En quién confiaba... en mi corazón o en mi razón?

  • No me condenes a una vida en la que tu no existas- supliqué a lo que incontrolables lágrimas aparecieron en su rostro y sentí como algunas corrían por mis mejillas, pasó sus dedos por ellas y limpio las lágrimas, se soltó de un empujón y alzó la cabeza lo más que pudo, en un intento vano de llegar a mi altura, pero solamente alcanzó hasta mi barbilla.

  • ¡No entiendes que no siento nada por ti! No me gustas Potter- escupió las palabras con todo el veneno que pudo- ¡Que para mí no existes! ¡Que me das asco! Que no te puedo ver más que... que... como un objeto sexual, por eso te bese el otro día, para quitarme las ganas, pero ni eso puedes.

  • ¿Un objeto sexual? ¡Así que eso soy para ti!- me llené de rabia por dentro, era tan bonita pero tan fría- verás que si sirvo para algo- me acerqué hasta ella, haciéndola retroceder, la sostuve por los hombros y me acerqué a su oído, susurrando- ¿Quieres un objeto sexual?- mordí el lóbulo de su oreja.

La arrinconé en un árbol, levanté sus manos sobre la cabeza y empecé a besarla con fuerza y desesperación, ella se dejó manipular y eso aumentó aún más la rabia que sentí. Agarré con solo una de las manos sus muñecas y bajé la otra hasta sus caderas, recorriendo el contorno de sus muslos y luego subiendo hasta sus senos, los apreté con fuerza, quería que ella gritara, me golpeara, algo, pero no... no hacía ningún movimiento.

Metí mi mano bajo su blusa y apreté con más fuerza sobre el sujetador mientras seguía besándola con dureza... la adrenalina y el dolor se fundieron en uno solo y traté de hacerle daño, provocar el dolor que yo había sentido días atrás, no me di cuenta de que mordí su labio hasta que el sabor de la sangre inundó mi boca. La solté de golpe y vi como lágrimas se amontonaban en sus ojos.

  • Espero...- empezó temblando-... que eso lo cuentes como una despedida.

Me sentí un idiota, ¿cómo podía hacerle eso a ella? A ella que nunca quise que se lastimara ni con el filo de una hoja, ahora era yo quien la hería.

  • Lo siento- agarré su brazo- no sé qué me pasó… yo no… a ti no- tenía una fila línea de sangre bajando por su barbilla. La mordida fue grande.

  • Merlín nos ayude...- sus ojos se agrandaron y los fijó en algo que estaba tras de mí- ¿Alguien sabe que estás aquí?- susurró con miedo sin dejar de mirar.

  • Saben que te vine buscar, pero no precisamente en dónde ¿Por qué?

  • Vaya, vaya, vaya- una voz ronca hizo su aparición tras de Lily, ahora era yo quien miraba a alguien- una sangre sucia y un… que asco, como se les llama a los que se juntan con los sangre sucia y peor aún que las besan.

  • Creo que traidores de la sangre- murmuró alguien a nuestro costado, arrastrando la voz.

  • Tienes toda la razón- dijo la persona que estaba tras de mi- mátalos de una buena vez, será sensación en las noticias.

  • Te imaginas lo que dirán en el periódico- dijo el sujeto tras de Lily- "estudiantes de Hogwarts asesinados en el Londres muggles, donde quedó la vigilancia del viejo chiflado, Dumbledore"- por instinto agarré a Lily por la cintura y la apreté a mi cuerpo, moviendo mi mano hasta mi bolsillo para sacar la varita.

  • Oh no, no lo harás corazón- una mujer apareció al otro lado, estábamos rodeados- mira... hoy nos dieron un nuevo hechizo, y necesitábamos probarlo en alguien… que bueno que aparecieron, pero sabes que, no queremos desperdiciar sangre mágica ¡suelta a la impura!

  • Nunca- dije con energía- No dejare que nadie la lastime- Lily apretó su mano en mi bolsillo en busca de la varita por debajo de mi chaqueta muy disimuladamente.

  • ¿No lo harás?- empezó a reírse- pues entonces morirán los dos- se carcajeaba demente.

Escuché como gritaban un hechizo, pero no logre entenderlo, y como si la escena fuera recorrida en cámara lenta vi una última mirada de Lily y varios rayos de luz dirigiéndose hacia nosotros, ella se abrazó a mí y el único impulso que tuve fue agacharme para taparla con mi cuerpo, no dejaría que nadie más la lastimara. Nunca más.

Recibí el golpe de varios hechizos en mi espalda, nunca antes había sentido un dolor similar, no se asemejaba ni un poco al crucio que recibí el año anterior,  ni a la caída de escoba desde 20 metros de cuarto año, no equivalía ni un tanto el dolor de dagas heladas cruzando mi pecho.

Sentí como mi espalda se iba humedeciendo y como mis pulmones rechazaban el aire. Pude sentir como el latido de mi corazón era más fuerte y pausado de lo normal. Me mareé y los sentido se fueron ofuscando. Mis manos no sentían lo que estaba sosteniendo con ellas, mi lengua estaba pesada y algo resbalaba por ella con un sabor salado y metálico. Bajé la mirada y vi como sangre resbalaba a la cazadora desde mi boca. Ardía mi pecho, quería gritar pero únicamente expulsaba ese líquido rojo, una cabellera del mismo color que mi sangre se alzó para verme, gritaba algo pero para mí todo era silencio, su rostro era lleno de desesperación. Sus verdes ojos rogaban por que no cayera, sabía que amaba esos ojos, pero el dolor era tanto que no recordé a quien pertenecían, y en un momento mi cabeza cayó sin poder mantenerla erguida, vi sus manos llenas de sangre, mi sangre. Y todo desapareció.

-o-o-o-o-o-o-   

-¡¡JAMES!!- grité con desesperación mientras las personas que estaban rodeándonos reían con algarabía.

  • Funciona, funciona- gritaba la mujer- el sectumsempra funciona… tú- se dirigió hasta la persona que estaba a mi costado derecho, lanzó su sonrisa maniática- crea más hechizos que mi señor te aceptara aunque seas un mestizo. 

La mirada de James se fijó en mis ojos y vi como no podía reconocerme, sus labios estaban llenos de sangre que caía a grandes coágulos hasta su cazadora, se estaba desangrando.

  • Ahora a la sangre sucia- gritó alguien, pero aquel personaje al que se habían dirigido antes titubeo al alzar la varita, pero la apunto directo al pecho de James- maten a la escoria.

Abracé el cuerpo inmóvil de James y deseé con todas mi fuerzas escapar de donde estaba, irme lejos, tenerlo a salvo, hace como él lo hizo por mí, yo necesitaba dar todo de mi por protegerlo, no sabía si estaba vivo o muerto pero sus sangre seguía saliendo empapándome todo de rojo.

Toqué con la punta de mis dedos su varita ya que la mía estaba guardada en la mochila que tenía en mi espalda y traté de convocar el hechizo de aparición, aún no había recibido la instrucción para realizar el hechizo, pero debía intentarlo, tenía la teoría grabada, pero mi mente estaba tan nublada que apenas pude moverme algunos metros del lugar, pero fue suficiente para escapar. Escuché gritos y risas persiguiéndonos. Nos querían dar caza como a animales y al parecer eso aumentó la euforia de los enmascarados. 

  • No están lejos- gritaban riéndose- puedo oler el miedo y la sangre.

Me desesperé aún más, necesitaba huir pero me sentía tan impotente al ver el cuerpo que aparentaba no tener vida de James, los varios sectumsempra le dieron en toda la espalda, y yo solo pensaba en que ese maleficio era de Snape, él fue quien creo que el hechizo, él quería ser un mortífago. 

Escuché las pisadas aún más fuertes, solté su cuerpo y agarré mi mochila. Saqué la capa de invisibilidad que le había robado de su cuarto la noche en que escapé y la coloqué sobre nosotros. Tratando de estar cubiertos por algo que nos protegiera.

Uno de ellos pasó cerca de nosotros y se tropezó con mi pie, pero al voltear pensó que fue una raíz y se marchó.

Unos 20 minutos después solo escuché silencio, ni siquiera los insectos hacían acto de presencia. Miré a James y el alma se me fragmentó, la sangre no paraba de brotar, necesitaba ayuda de manera urgente. Pero con la poca práctica que tenía en aparición dudaba que pudiera ir hasta Hogsmeade sin causarle otra herida.

Busqué entre sus ropas y sentí una profunda herida en su espalda, la cazadora estaba pegajosa y la herida no paraba de brotar sangre, giré su cuerpo para que no se dañara más. Alcancé a ver entre sus bolsillos un espejo y una pequeña luz de recuerdo me llegó, era el espejo con el que se comunicaba con Sirius. El que Harry en un futuro, no lo utilizó en momentos de dificultad junto antes de que Black muriera.

  • ¡Hola!- escuché mi voz quebrada y amarga- ¡Sirius Black!- grité desesperada.

El espejo se nublo pero nadie apareció en el.

  • SIRIUS BLACK, MALDITA SEA APARECE.

  • ¿James?- apareció Sirius al otro lado del espejo, pero el miedo se hizo presente al verme, seguramente con sangre y desesperada como me sentía- ¿Lily? ¿Qué pasó? ¿Dónde están?

  • Ayuda… por favor- gimoteaba- James está… ¡¡ayúdame!!

  • Lily cálmate, ¿en donde están?

  • En un parque, en Londres, cerca de un bosque… no está lejos del caldero chorreante… llama a Dum… Dumbledore… él sabrá qué hacer.

  • ¿Dónde está James? ¿Qué le pasó?- gritó con la misma desesperación con la que yo me sentía

  • Él está… no sé si está muerto… yo no quería… pero él... me cubrió y recibió y…y… ¡¡ayúdenme!!

Soltó el espejo y corrió ante la idea de que tal vez esté muerto.

Me quité la capa de encima y saque la varita de mi mochila para apuntarla a su pecho.

  • ¡¡Ennervate!!- grité aún sabiendo que no podría hacer que le devolviera la conciencia- ¡¡Enervate!!- volví a gritar para luego susurrar- Enervate, por favor...

Agaché mi cuerpo sobre el suyo, no escuché los latidos de su corazón, su cuerpo parecía el de una marioneta sin vida que no dejaba de expulsar sangre. *A estas alturas ya debe estar desangrado.*Pensé con dolor.

  • No me dejes, James- hablé al viento- si me fui fue para que tú pudieras vivir, no para que vengas a buscarme y mueras más pronto- solté un llanto incontrolable, gritando el dolor con impotencia, un llanto que tenía reprimido desde hace ya tanto tiempo- ahora soy yo quien te pide: no me condenes a una vida en la que tú no existas.

Apreté con fuerza un puñado de tierra del piso, nuevas pisadas se hicieron presentes, ya no tuve miedo, sí eran otra vez los mortífagos pues moriría con tal de cubrir el cuerpo de James. No dejaría que lo toquen mientras siga viva.

Pero esta vez me agarraron suavemente del brazo, y me alejaron del cuerpo de James.

  • ¡¡NO!!... no me alejen de él- pataleé con fuerza.

  • Calma Lily… los llevaremos al colegio- dijo la voz del profesor Dumbledore y desapareció con el cuerpo de James.

  • ¡¿A dónde fue?!

  • Al colegio, por hoy dejo la protección antiaparición… vamos- susurró Sirius a mis espaldas, pero no se dirigió a mí, el profesor Flitwich y el profesor Slughorn sostenían nuestros brazos y sentí un tirón desde el vientre que me consumía para aparecer en otro lugar. Estaba en la sala común de Gryffindor.

  • Aquí estará segura señorita Evans, trate de descansar, nosotros nos encargaremos del señor Potter.

  • ¿Cómo? ¡Yo no voy a dejar a James! Y mucho menos en estos momentos.

Me solté y corrí fuera del retrato de la dama gorda. Tropecé varias veces y en el piso me resbale con la sangre que teñía mis manos, llegué a la enfermería y la abrí de golpe.

  • ¿Qué le pasa señorita Evans? Salga de aquí- me dio como saludo la enfermera.

  • ¡No me voy! ¡¿Dónde está James?!

  • ¡Salga le digo!

  • ¡NO!- giré mi cabeza y vi como Dumbledore me miraba con compasión- usted me lo debe, no deje que me aparten de él… por favor- no podía ver bien, las lágrimas en los ojos me opacaban.

  • Deje que la señorita Evans se quede señora Pomfrey.

  • Pero las reglas dicen que…

  • Haremos una excepción en este caso madame Promfrey… además la señorita Evans le puede ser de utilidad, he escuchado que es muy buena para pociones, además, el servicio en la enfermería servirá como castigo por salir del colegio sin autorización.

La enfermera sopló y me miró de pies a cabeza, tal vez analizando mi aspecto.

  • Bien… primero límpiate la sangre de la cara y luego límpiasela a él- agarré un trapo de una bandeja y comencé a limpiar mi rostro, la enfermera se dirigía al director con mucho preocupación- es el mismo maleficio con el que la señorita Evans llegó hace algunos años… en ese momento no sabía cuál era el contra maleficio por eso fue tan difícil curarla… ahora lo sé, es mejor no llevarlo a San Mungo, ellos no saben cómo curarlo,  pero fue atacado por cuatro de ellos al mismo tiempo, sigue vivo pero las esperanzas son muy pocas, casi nulas- susurró pensando que yo no podía escucharlos- ha perdido demasiada sangre, al parecer algunos de sus órganos internos están desgarrados, parece que tiene rotas algunas costillas y posiblemente la columna también, debo hacer algunos exámenes... apenas llegaron le apliqué un hechizo para que las heridas se sellen y no salga más sangre, pero no se puede hacer algo pronto con los daños internos.

  • Confió en usted madame Pomfrey, sé que sabrá que hacer, llamaremos a su padre que es sanador de San Mungo para que lo revise y no tener que llevar al joven Potter… permiso tengo un platica pendiente- el profesor me miró con aquellos ojos penetrantes y me examinó de pies a cabeza- debemos hablar Lily.

  • No me iré de aquí- dije más calmada, él asentó con la cabeza y se me acercó, la señora Pomfrey fue directo a donde estaba James y comenzó a realizar nuevos hechizos sobre su cuerpo inmóvil.


Canción: Radiohead - Creep

Se que la canción no es de la época de los merodeadores, pero según esta historia Lily tampoco así que bueno, espero que les guste. Saludos.