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Historia 191773 — capítulo 2

El vómito se acumulaba en mi garganta o por lo menos la sensación, un tirón fuerte en el estómago no me permitía sostener, no tenía de donde, estaba cayendo o quizá subiendo, todo daba vueltas sin parar hasta que golpeé con fuerza sobre algo duro, abrí lentamente los ojos y descubrí que no era nada duro en lo que caí, sino, que mi pierna estaba tan sensible por la fractura que hasta ese cómodo sillón simulaba ser una roca. Vómito resbaló por la comisura de mis labios, solo pude limpiarme con la mano y simular que no había pasado nada.

El lugar era oscuro, alumbrado por pocas velas, habían muchos anaqueles y cuadros colgados por toda la habitación, era un lugar asombroso.

  • ¿En dónde estamos?- solté las palabras aún con la garganta irritada por tanto humo del incendio y el vómito por el remolino.

En mi despacho de hace 40 años, pequeña. ¡Ah! los recuerdos que me traen este lugar - decía con tanta ensoñación el anciano sin mirar a un punto fijo, en sus ojos se miraban los recuerdos - ¡Mira!- dijo emocionado- son los dulces que comía en ese entonces - tomó una pequeña bolita roja, un crujido se escuchó - mmh, creo que... esta algo pasado, pero su sabor no cambia mucho.

¿Cómo llegamos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué estoy yo aquí? ¿Qué quiere de mí? Por favor no me haga daño- sollocé intentando despertar de esta pesadilla.

Calma niña, calma, una pregunta a la vez.

Pues empieza- dije algo indignada y maleducada.

Primero por la primera, bueno- buscaba las palabras correctas- llegamos aquí por medio de la esfera de cristal que tienes en tus manos, es un método muy complicado de realizarse y único en su especie, se necesito de 3 magos muy poderosos para crear ese espacio temporal- sus ojos brillaron al decir aquellas palabras- te permite viajar en el tiempo, quitando tus poderes de bruja y almacenando recuerdos.

Mi mente vacilaba y las náuseas volvían. No podía haber otra razón más que el anciano estaba loco o yo había perdido la cordura.

Estamos en este lugar porque esta es tu época, este es el lugar del que nunca debiste de haber salido, tú estás aquí, bueno, porque, eres tú y no es solamente lo que quiera yo de ti, sino lo que todos esperan de ti.

¿De mí? Ni siquiera yo espero algo grande de mi. Pensé para mi misma.

  • Mi querida niña, tu fuiste enviada al futuro gracias esta esfera hace 17 años por mi persona y unos cuantos amigos más que es mejor no sepas quienes fueron. Pensamos que así estábamos haciendo un bien para todos, te quite tus poderes, para que nadie te encontrara y no te fueran a matar, pero luego me di cuenta del gran error que estaba cometiendo, tú tenías ya un destino escrito y si no lo vives pues la vida de muchos se van a perder.

Y mis padres, mi hermano, ni vida, ¿Dónde están?- dije todo esto en un hilo de voz que parecía inaudible

Ellos no existen aún. Los que creías que eran tu padres todavía no nacen. Estamos en 1971, la madrugada del 1 de enero de 1971 querida.           

¡No! No, no, no podía ser, era inaudito, inverosímil, irreal; lo más seguro es que me haya desmayado, caído en coma o esté muerta bajo los escombros y esta pesadilla sea lo que hay después de la muerte. 

Minerva ¿Cómo se encuentra esta mañana?- preguntó el profesor, alce la mirada aunque era obvio que esa pregunta no iba dirigida hacia mí.

Muy bien profesor, buenos días, los alumnos en pocos días empezarán a llegar, debemos prepararnos- su mirada se centró en mí- ¿Quién es la joven profesor?

Yo no sabía qué responder, no quería responder. El anciano dijo que mi vida no era mi vida, quien era entonces, quien soy si no soy Elizabeth.

Profesora McGonagall, la curiosidad mato al gato, no cree, o en este caso, sería a la gatita- respondió educadamente, guiñandome el ojo- pero no sería nada malo tener un aliado con nosotros, profesora me haría el favor de llamar al profesor Dumbledore.  

Pero... profesor. Usted, me está pidiendo, que le llame a usted- preguntó la señora dubitativa y yo realmente quería saber qué es lo que pasaría.

Si profesora, vaya y búsquelo, luego pues, se entenderán y comprenderán mis palabras- nos miro a la ves- ustedes dos.

La profesora salió el lugar muy confundida, pero algo me decía que seguramente iba a encontrar a otro Dumbledore.

  • ¿Quién soy?- habla más para mí misma- Mi nombre es Elizabeth Ruijven, tengo un hermano y mis padres me aman, vivo en la playa y...

Pues señorita Ruijven- me interrumpió- usted realmente se llama Lilith Evans, y así, será identificada de ahora en adelante, entendido- su voz pese a ser muy calmada era estricta- este año empezará con sus clases en primer año y…

 Yo ya no le prestaba atención, ese nombre era lo más extraño de la noche, no podía ser cierto, yo no podía ser Lilith Evans, en toda mi vida he escuchado ese nombre solo en una parte y era en los libros y películas ficticias de Harry Potter.

¿Cómo podía pasar de ser una chica normal a la que sería madre de ese personaje literario? ¿O no era tan ficticio después de todo? Yo sí tenía el cabello rojo como el personaje y mi ojos verdes llamaban mucho la atención, odiaba que me quedaran mirando por ello, era tan diferente a mis padres, yo no me parecía a ninguno de los dos.

Un mal sueño, solo es un mal sueño, me seguí repitiendo, aunque el dolor en mi cuerpo me recordaba que estaba muy despierta.

Ya era malo empezar a creer que todo era real como para empezar a recordar todo lo de los libros. Ya sabía que sucedería con mi vida, me enamoraría de James Potter, tendría un hijo que sería Harry Potter y que... o por Dios, no puede ser.

Usted sabe lo que me pasará después verdad- las lágrimas no paraban de caer, un dolor en mi pecho mas fuerte que el que ya sentía me quemo por dentro.

¿Y tú también lo sabes?- preguntó confundido arrugando su ceja

Exist... existen unos libros de fantasía- sollozaba- en ellos aparece un niño. Lily Evans, es la madre de este niño... y ella muere.

Ese es un gran inconveniente- decía con toda tranquilidad entrecerrando los ojos

  • ¡INCONVENIENTE!- grité apretando los dientes por la rabia que me inundaba- ¡Usted esa loco! ¿Cómo me puede decir eso? Me trajo a un lugar que yo no conozco, me apartó de los que creí que eran mi familia y ahora quiere que viva una vida que no es mía, una vida que me matará a los 21 años - no podía más, me derrumbé en el piso, llorando de impotencia.

Lo siento pequeña, pero creo que lo mejor será borrar los recuerdos de esos libros, no tienes porque saber lo que te pasará

No respondí, no quería hacerlo, no podía hacerlo.

Permiso profesor- se escuchó la voz de la misma mujer que había entrado hace rato- encontré al profesor Dumbledore.

  • Muchas gracias Minerva, ¿Cómo esestárofesor Albus?

-Bien gracias profesor... Albus, debería decir.

Correcto, mi querido pasado- dijo el anciano con el que yo había estado hablando.             

Y que le trae por aquí, me imagino que no debe ser un viaje muy sencillo de realizar- decía el otro hombre jugueteando con su mala broma.

Pues se lo imagina muy bien. Hemos venido aquí para arreglar un pequeño error que cometimos en... digamos nuestro pasado- dijo. Dumbledore, pasó la mirada del Albus del pasado, hasta la profesora McGonagall- profesora, podría ir por favor a seguir preparando la llegada de los estudiantes, usted lo mencionó, en poco días llegan.

Claro profesor, permiso.

La mujer y se fue haciendo una reverencia a los dos Dumbledore, no sin antes mirarme de reojo.

Profesor, ahorasíi podemos hablar y me podría explicar que es lo que sucede - dijo el Dumbledore más joven.

Pues mi querido pasado, aquí, la niña es nuestra querida Lily Evans, de 17 años que viene del mundo muggle a recuperar su vida.

Ya veo - el se quedo observándome por uno instantes- dime Lily, ¿tu quieres recuperar tu vida?   

Pues yo ya tenia una vida feliz, ahora solo me queda esperar la muerte dentro de 10 años y de la peor manera…. - Pero Dumbledore mayor me interrumpió.

  • Me olvidaba, tenemos que solucionar ese problema, Albus ayúdame a realizarle un hechizo para olvidar a esta niña.

¿Olvidar? Yo no quería olvidar mi vida.

Esperen, no quiero olvidar, prometo no decir nada, solo déjenme con mis recuerdos, es lo único que tengo... por favor- empecé a llorar nuevamente, mis verdes ojos se empañaron y seguramente perdieron ese brillo de felicidad que normalmente tenían- solo les pido eso, nada mas.

Esta bien. Lily, deberás prometer jamás en tu vida revelar este secreto y continuar viviendo como si no supieras nada. Por ahora no es necesario borrarte la memoria, en septiembre empieza tu primer año en Hogwarts.

Tengo 17, como cree que voy a entrar en una aula llena de niños de 11 años sin que me miren raro, no soy muy tonta y no quiero que digan que perdí el año por 6 veces seguidas.

Ese no es problema querida- dijo el Dumbledore joven - te haremos un hechizo simultáneo, para que recuperes el cuerpo de la niña que eres. Tu tienes 11 años Lily, eso no lo puedes negar.

Yo quisiera tener nuevamente esa edad- dijo el Dumbledore anciano, o por lo menos de mayor edad que el otro- solo jugar, jugar y jugar, sin ninguna preocupación.

Eso seria usted- respondí maleducadamente      

Si quieres te quitamos los recuerdos- dijo seriamente

No, por favor - dije intentándome levantar bruscamente, cuando recordé mi pierna, las quemaduras en mis manos por abrir el portón, el dolor del corte en mi brazo izquierdo, y todo el dolor que tenia en mi cuerpo- HAAAA- grite desgarradoramente.

  • ¿Qué te sucede?- dijo Dumbledore - OH, ya veo, muchacha, creo que lo primero que tenemos que realizar es llevarte con la señora Pomfrey, sino el hechizo no funcionará bien- se miraron entre los dos como si guardaran el mejor secreto del mundo- vamos.      

-MOBILICORPUS- dijo Dumbledore apuntándome con la varita y me llevaron flotando hasta la enfermería.

Los párpados de mis ojos empezaron a querer cerrarse, tenía tanto cansancio y el dolor físico y emocional no me permitía mover un solo musculo, solo quería vomitar.

Pensaba en lo injusta que era la vida, ¿Cómo me podían hacer esto? Haber echo que creyera que tenía ya una vida, hacer que pasara 17 años en otro lugar, amando a otras personas para que ahora, simplemente haga todo lo que ellos creen que es lo mejor, en mi interior grité, grité muy fuerte, un grito de frustración y desesperación, un grito en el cual intentaba que todo mi dolor desapareciera, olvidar que de ahora en adelante tendría que llevar otra vida, otro nombre, tendría que cargar con un peso enorme, saber mi futuro no era nada agradable, pero pese a todo quería recordar aquellos bellos momentos que ya viví y que ya eran tan lejanos, que prácticamente aún no existen, pasé divagando sobre el tema, mientras mi mente ya no podía esforzarse más y en un largo sueño caí.